| entrevista a henrypetrie | |||||||||||
| �C�mo hac�as para escribir poes�a en medio de banderas, pancartas, gorras verde olivo, mantas, movilizaciones y todav�a afirmar que �ese joven llamado Joaqu�n Pasos te hab�a alterado tu calma�?
No me gustaron los talleres ni los padrinos o madrinas. Era mi poes�a �ntima, a la que acud�a despu�s del ajetreo revolucionario, de la pol�tica y labores organizativas, era el momento conmigo mismo, mi espacio, mi otro universo de cosas a las que no permit�a entrar a cualquiera, a duras penas dos o tres. En medio de tanto activismo pol�tico me daba el espacio que necesitaba, no era una cuesti�n de disciplina, sino de necesidad interior. Y escrib�a batallando contra lo contestario y panfletario, muy dado en la �poca; siempre me interes� trabajar im�genes, llegar al fondo de las cosas, la profundidad, la espesura, y eso requiere de mayor labor creativa. Lo que te voy a contar acerca de Joaqu�n Pasos no es ficci�n, sino �la purita verd�, como dir�a alguien del campo. Joaqu�n me alter� la calma a mis once a�os, siete a�os antes de la revoluci�n sandinista. Sucede que me lo encontr� en diciembre de 1972, tres o cuatro d�as despu�s del terremoto; ah� estaba, entre los escombros de la ciudad destruida, con su rostro sereno y joven en la portada de la antolog�a que presentara Cuadernos Universitarios de ese mismo a�o. El libro estaba intacto y nuevo, con una capa de polvo que limpi� al momento de tomarlo, y me lo llev�. Desde entonces no nos separamos y por muchos a�os fue mi libro de cabecera, a�n lo leo y le cuento de cuando nos conocimos. �Alma Navegante (1995) es una nave borrascosa donde eres el �nico pasajero obediente y silencioso o fue la prueba de trascendencia de una poes�a de cuadernos escolares a tu vuelco literario? Creo que las dos cosas. Ese poemario es obra de mi silencio, de mis vuelos, marca un inicio a pesar de lo andado, una especie de summa del preludio que se establece como referencia hacia el futuro, y por supuesto, hubo que trabajar m�s, esmerilar. Tu nacimiento como escritor se remonta a la prosa pol�tica cargada de un profundo sentido humano, pero entra en el laberinto del canto y la confesi�n de otro yo literario, abstra�do aparentemente de la realidad. �C�mo ocurre esa transformaci�n? Comenc� escribiendo poemas y cuentos en la primera mitad de los setenta. Es m�s, �Los hijos de la aurora� fue concebido en 1978, despu�s de otros tres que ya hab�a escrito. As� es que antes escrib� poes�a y narrativa, y s�lo hasta despu�s fue la prosa pol�tica. Quiz� ese profundo sentido humano que encontr�s sea influencia del poeta, del creador que a trav�s de su est�tica tambi�n encontr� una �tica. En realidad, en mi interior existen muchos yo, ah� andan inquietos, cada cual observando e invent�ndose mundos, y no cre�s que esto es ardid, quiz� a ello se deba que siempre ando algo en la cabeza, esa picaz�n permanente en mi mano derecha, el insomnio que vive habl�ndome de tanto y de nada, de realidades y ficciones, o qu� s� yo... de pronto soy y no soy... |
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| �Soy un ser que ha enfrentado desilusiones y fracasos como partes din�micas de la vida; al t�rmino de cada impronta nacen nuevas perspectivas, nuevos alientos. Eso es lo creativo y firme en m�, la constante dial�ctica y contradicci�n de las cosas, la evoluci�n y sus conflictos, el movimiento. � | |||||||||||
| Tu camino a un no explorado, el mundo metaf�sico invade un mundo de peque�os genios, cantos y resurrecciones despu�s de atravesar monta�as de desilusiones y fracasos. �Esto es el inmediato reflejo de su transici�n o est�s explorando un yacimiento creativo y firme?
Nada en m� es puro, soy mezcla de muchos elementos y en cuestiones filos�ficas he de decir que la metaf�sica la encontrar�s como esencia c�smica. Soy un ser que ha enfrentado desilusiones y fracasos como partes din�micas de la vida; al t�rmino de cada impronta nacen nuevas perspectivas, nuevos alientos. Eso es lo creativo y firme en m�, la constante dial�ctica y contradicci�n de las cosas, la evoluci�n y sus conflictos, el movimiento. �Cu�l y c�mo es ese momento en tu vida en que decides escribir con coraje y decisi�n? ��Guerra del amor y los sue�os� (1998), una aparente parodia al poema de Joaqu�n Pasos es la barca de esa nueva b�squeda? Diferenciemos; una cosa es escribir y otra publicar. Mi decisi�n de escribir data de la primera mitad de los setenta, despu�s del primer poema mi pluma no par� de agitarse. A�n en 1992 yo no ten�a intenciones de publicaci�n alguna, pero una amiga de la �poca me inst� a escribir un libro acerca del movimiento juvenil nicarag�ense y sus principales obras de 1942 a 1992, por cierto bien pagado. Despu�s me anim� a la publicaci�n de �Alma navegante�, en tanto conoc�a mi poes�a y pasar�a por el ojo cr�tico del poeta Carlos Alem�n Ocampo, Premio Nacional Rub�n Dar�o. Siempre conserv� mis creaciones literarias como asuntos �ntimos, aunque mis poemas no s�lo trataban el tema del amor, la soledad y el silencio, sino tambi�n el cuestionamiento social, la indagaci�n psicol�gica. Prefer�a salvaguardarlos, tenerlos en mi ba�l. Con ese primer poemario salgo a luz p�blica, y con �Guerra del amor y los sue�os� me desnud� un tanto m�s, no totalmente, porque siempre hay que dejar para m�s tarde. �Guanuca� (1999) me sorprendi� porque te aterriza de nuevo y viajas al cuento, ingresas a lo vern�culo sin abandonar su pasi�n por la denuncia y la historia. �Qu� pas� en tu vida en ese momento? �Guanuca� fue concebido en mis recorridos nocturnos con el amigo Jos� Ram�n Roblero, alias Alma de perro, entre los a�os de 1984 y 1988, esquina por esquina, cantina por cantina, entre personajes e historias, acariciando putas y soportando borrachos necios y pleititos; al filo de la madrugada con tragos de estribo sol�amos concluir donde la Nacha en el Cerro Chuga Bello, all� en la ciudad de Matagalpa, espec�ficamente en el barrio Guanuca, que no es cualquier barrio, donde se me vio con agendas y cuadernillos haciendo notas y relaciones. No s� si Guanuca me aterriz� o me elev�; cuando escrib�a los cuentos y relatos me pareci� ara�ar las nubes, como quien viaja en el humo de la fogata del indio guerrero, atrapando im�genes. En marzo de 1998 me expulsaron del FSLN por el caso de la hijastra de Daniel Ortega. Atravesaba esa dif�cil situaci�n donde se me consider� traidor y me sataniz� la ex primera dama cerrando filas con su hombre y el partido. Pero, en realidad, esto no tuvo gran incidencia en la obra, pues ya se ven�a escribiendo desde mucho antes. |
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