|
CINE | Leyenda
del cine:
Muere Marlon Brando, el actor que cambió a
Hollywood para siempre
Tenía 80 años y falleció a
causa de una insuficiencia pulmonar, la noche del jueves en
Los Angeles. Sus colegas del mundo lloran su partida. En sus
últimos días trabajaba en un filme autobiográfico.
FERNANDO
ZAVALA
A la hora de hablar de influencia, pocos
actores han ejercido una mayor que Marlon Brando. Con una
apariencia juvenil dura y sexy, una rebeldía dentro y fuera
de la pantalla y una galería de roles emblemáticos, desde
sus inicios en la década de los 50, hizo gala de un estilo
que hasta el día de hoy le da admiradores y que lo
transformó en un verdadero icono de Hollywood. Pero, como
toda leyenda, también tenía un lado oscuro, una trágica
historia personal, plagada de controversias, que marcó sus
últimos años. Esa historia llegó a su fin la noche del
jueves 1 de julio: a los 80 años, el actor de actores murió
en un hospital de Los Angeles.
El deceso fue anunciado ayer en la
mañana por el abogado de la estrella, David Seeley. Pero no
entregó mucha información. De hecho, no reveló el nombre
del establecimiento en que Brando falleció; tampoco la causa.
Por la tarde, las dudas fueron despejadas por un portavoz del
Centro Médico de la Universidad de California: murió a las
18:30 horas del jueves, producto de una insuficiencia
pulmonar. Su amigo, el periodista Larry King, dijo que en ese
lugar ya lo habían atendido por problemas respiratorios y
cardíacos, ocasionados por sus más de 150 kilos de peso.
Así, el mismo hombre que en los años
50 causaba suspiros entre las mujeres con el look rebelde en
películas como "Un tranvía llamado deseo",
"El salvaje", y que se atrevió a desafiar a la
Academia de Hollywood rechazando un premio Oscar, en los
últimos años se había transformado en una figura grotesca.
En los 90, sobresalía más por sus escándalos (ver recuadro)
que por las escasas y desafortunadas películas en que
actuaba.
Algunos de sus hijos lo calificaron de
mal padre y él mismo se consideraba un actor flojo que sólo
trabajaba cuando le pagaban una buena suma.
Sin embargo, las controversias nunca
opacaron la huella que dejaron sus Stanley Kowalski ("Un
tranvía..."), Terry Malloy ("Nido de ratas") o
Vito Corleone ("El padrino"). Roles que lo
convirtieron en una leyenda para el público, en el mejor
actor de una generación para los críticos y en un maestro
para sus colegas.
Brando, junto a figuras como James Dean
y Jack Nicholson -su vecino en la calle Mullholand Drive de
Los Angeles-, fue uno de los máximos representantes
estadounidenses del estilo de actuación conocido como El
Método. Traído a EE.UU. por Lee Strasberg desde Rusia, les
permitía a los actores escarbar en sus sentimientos y lograr
una espontaneidad inédita en el Hollywood de aquella época.
A él, la espontaneidad le salía
fácil: como no le gustaba aprenderse los diálogos, muchas
veces leía tarjetas colocadas junto a la cámara. Era una
señal más de su rebeldía. Luego vendrían su férrea
defensa a los derechos civiles en los 60, su apoyo a los
Panteras Negras y su crítica al modo en que eran tratadas las
comunidades indígenas de Estados Unidos. Esto motivó uno de
sus episodios más recordados: cuando rechazó su Oscar por
"El padrino". No asistió a la ceremonia y en su
lugar envió a una actriz indígena a dar un discurso a favor
de su pueblo.
La rabia que llevó dentro toda la vida
puede ser explicada por sus orígenes. Nació en Omaha, en
1924, y tuvo una infancia dolorosa. Su madre -una actriz
frustrada- y su padre eran alcohólicos y nunca le entregaron
cariño. En 1935 el matrimonio se separó y él, junto a sus
dos hermanas, recorrió el país con la madre.
En su adolescencia su padre lo
inscribió en una academia militar en Minnesota. Pero era
desordenado y no duró mucho: al segundo año lo expulsaron.
Luego fue a Nueva York, donde se unió a sus hermanas, que
perseguían carreras actorales. El joven Brando también lo
hizo.
Inmediatamente fascinó a los miembros
del Actor's Studio, verdadera cuna de El Método en Estados
Unidos. Era el comienzo de la leyenda.
Debutó en teatro en 1944, interpretando
a Jesús en la obra "Hannele". Trabajó en montajes
hasta 1950, cuando se le abrieron las puertas del cine. Su
primera película se llamó "The men" (1950), de
Fred Zinnemann.
La consagración fue inmediata: en 1951
protagonizó, junto a Vivien Leigh, "Un
tranvía...". Un dato: su atuendo lo escogió después de
mirar a unos obreros de la construcción que trabajaban cerca
del lugar de rodaje.
El resto es historia: "Viva
Zapata!", "Julio César" y "Nido...".
Por todas ellas fue nominado al Oscar y lo ganó por la
última. En esa oportunidad, lo aceptó feliz.
Los problemas partieron en los 70. Con
"El padrino" comenzó a subir de peso, la
exteriorización de un paulatino alejamiento del cine. Luego
de "El último tango en París", y el sacrificio
mental que ese rol significó, decidió trabajar en roles
menos exigentes. Estuvo en "Superman", tuvo una
actuación de antología en "Apocalipsis ahora",
pero en los 80 desapareció de las pantallas.
En sus últimos años la salud comenzó
a jugarle malas pasadas. En 2001, una neumonía lo obligó a
abandonar un pago de US$ 2 millones por un cameo en la segunda
parte de "Scary movie". Y eso que el dinero no era
algo menor para él. Estaba en la quiebra. Se decía que
debía unos US$ 20 millones. Pese a todo, nunca renunció a
algunos lujos, como la isla que poseía en Tahiti.
Su última película fue "Cuenta
final", junto a Robert DeNiro y Edward Norton.
Actualmente, Brando preparaba con el director tunecino Ridha
Behi una película autobiográfica, "Brando and
Brando", en la que iba a actuar y con rodaje proyectado
para julio. Ayer, los productores decidieron seguir adelante
con el proyecto. Es tan sólo el primero de varios homenajes
que, de seguro, comenzarán a aparecer.
Un asunto de familia
Todo el talento del mundo no le bastó a
Marlon Brando para escapar de la prensa sensacionalista. El
motivo: su conflictiva historia familiar. Brando se casó y se
divorció tres veces: con las actrices Movita Castenada, Anna
Kashfi y Tarita Teripaia.
Con ellas tuvo cinco hijos, tuvo tres
más con su ama de llaves guatemalteca, y otros tres con
mujeres diferentes. Se dijo que no eran los únicos, pero de
eso Brando no hablaba.
En 1990 vivió su momento más trágico.
Su hijo Christian fue acusado de disparar y asesinar a Dag
Drollet (26), el abusivo novio de su hermana Cheyenne (20). El
juicio estuvo en todos los medios y en la televisión. Así se
pudo ver a un abatido Brando declarando en la corte cosas
como: "Traté de ser un buen padre, hice lo que
pude".
Christian y Cheyenne no fueron
silenciosos a la hora de criticarlo. Ella llegó a decir cosas
como: "He llegado a odiar a mi padre por la manera en que
me ignoró cuando niña". Él pasó cinco años en la
cárcel y ella se suicidó en 1995 después de varios intentos
fallidos.
En el final de su vida, Brando vivía
solo. La familia -aquello que para Vito Corleone era algo
fundamental- le dio la espalda.
Estaba quebrado y su único sustento era
la pensión que mensualmente recibía del Sindicato de Actores
de Hollywood. Así lo sorprendió la muerte. Así, el ídolo
dijo adiós.
IGUAL
QUE BRANDO: CONTEMPORÁNEOS Y MALDITOS
JAMES DEAN
Esta leyenda tenía 24 años cuando
chocó su auto de carreras y murió en 1955. Era otro de los
máximos exponentes de El Método de Strasberg y compañero de
juergas de Brando.
Sus actuaciones en "Rebelde sin
causa", "Al este del paraíso" y
"Gigante" lo transformaron en mito. Si tan sólo
hubiese vivido más.
NATALIE WOOD
La protagonista, junto con Dean, de
"Rebelde sin causa", tampoco tuvo un final feliz.
Cuando tenía 43 años se cayó del yate donde compartía con
su esposo, Robert Wagner, y Christopher Walken. Las
circunstancias son un misterio hasta hoy. Películas clave:
"Amor sin barreras" y "Resplandor en la
hierba".
SAL MINEO
Definitivamente, con él se termina de
cumplir eso de la maldición de "Rebelde...". Siendo
un adolescente, saltó a la fama gracias a su rol en esa
película, pero al crecer sufrió al ocultar su homosexualidad
y derivó en películas olvidables. En 1976 se enfrentó a un
asaltante que le clavó un cuchillo y murió. Tenía 37 años.
|