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Globalización.
El libre comercio ha producido exclusión social y económica. Esto ha provocado la estructuración de un segmento social formado por ciudadanos desvalorizados por el proyecto económico vigente y por las sociedades que lo respaldan. La exclusión vuelve a la gente incapaz de insertarse o reinsertarse en el circuito económico; esta imposibilidad de reinserción lleva a un proceso de “descalificación social” y a la perdida de una “ciudadanía activa” Toda persona que ha resentido negativamente los costos de la transición al libre comercio, que esta en una situación de desempleo crónico o que sufre la precarización de su empleo, vive y conoce la exclusión. No nos oponemos a la existencia de reglas para el comercio y la inversión regional o internacional. Nuestra critica a la globalización dominante e impuesta no significa que pretendamos volver al pasado, cerrar y proteger nuestras economías y pugnar por un aislacionismo comercial. Hasta hoy las reglas pactadas no han ayudado a superar, ni menos aminorar, los problemas de nuestras economías. Proponemos reglas alternativas que regulen la economía mundial en nuestro hemisferio, basadas en una lógica económica distinta: el comercio y la inversión no deben ser un fin en sí mismo, sino instrumentos para el desarrollo justo y sustentable. Nuestra propuesta privilegia una lógica social, por lo que incluimos tópicos como el laboral, los derechos humanos, la igualdad de genero, el medio ambiente y atención a las minorías, que representan los temas y grupos excluidos. Nuestra critica y propuesta esta sustentada técnicamente, pero también surge de un imperativo ético. Nos negamos a aceptar al mercado como un dios que regule nuestras vidas. Nos
negamos a aceptar como inevitable un modelo globalizador que excluye a
la mitad o más de la población mundial de los beneficios
del desarrollo. Nos negamos a aceptar que la depredación de la
naturaleza sea inevitable y un mal necesario en aras del crecimiento.
Detrás de estas medidas económicas neoliberales existe no
solo una estrategia política y económica, sino que subyace
una concepción inaceptable del ser humano y una cultura que es
necesario erradicar. Un profundo imperativo ético nos impulsa a
plantear nuestro propio modelo de sociedad por la que luchamos al lado
de tantas mujeres y hombres movidos por la esperanza de vivir y dejar
a las futuras generaciones una sociedad mas justa y humana. |