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Continuación Identidad Cultural y Comunicación en los Aficionados al Béisbol de los Naranjeros de Hermosillo.

Lo escuchado

Se escuchó de los aficionados hablar sobre dos conjuntos de temas: el mismo béisbol y otros factores. En cuanto al primero, se escuchó a los aficionados expresarse del pelotero y equipo Naranjeros, tanto como del pelotero y equipo visitante. El ampayer, el juego en sí y el resultado final del mismo fueron tema de las palabras que los públicos y el deporte que asistieron a presenciar. También se escucharon expresiones orales a cerca de otros factores como son: el clima, la sexualidad, el personal del estadio, otros aficionados, la mascota Beto Coyote y las porristas.

 

Expresiones de sexualidad

Las actividades lúdicas, las que tienen la finalidad de ofrecerse en espectáculo, tienen un inicio que Juan Nuño ensaya y responde que: “quizá el origen de todo sea el comportamiento de machos pavoneándose ante las hembras, para que estas, a la vista de las diferentes excelencias y mediante el recurso comparativo, puedan elegir partienaire sexual” (Nuño, 1986:23). Ligado lo anterior con lo observado y escuchado en el estadio, cada vez que el primera base del equipo local Erubiel Durazo se acercaba al bat las mujeres se emocionaban más, incluso que un hombre se pudiera emocionar cuando los Naranjeros hacen buenas jugadas. Se escuchó a una muchacha de unos 20 años de edad, decirle a su compañera “qué nalgón está”, al referirse al pelotero mencionado. Una muchacha de 25 a 28 años acompañada de un hombre, subió la escalera de las gradas laterales. Vistió un pantalón ajustado y blusa con escotes. Provocó piropos de los hombres como “ Si así caminas, cómo correrás mija”, y también los aficionados piropeadores se refirieron a su compañero cuando le dijeron: “Mucha carne para tan poco pan”. Ambas situaciones escuchadas y observadas, se conectan con lo común que es observar que generalmente son los hombres, quienes forman fila para comprar cerveza. Esto nos indica que existen ciertas situaciones propias de los géneros en la sociedad, en este caso integradas en la gente que asiste al béisbol.

A cerca de lo anterior Eduardo Archetti manifiesta, que “el deporte es a veces visto como un campo privilegiado en el que se dramatizan un conjunto de valores morales y sociales” (Alabarces, 1998:11).

 

Los ampayers y los chivos

El ampayer es blanco de insultos de los aficionados. Si alguna jugada sale bien, esta será por causa de una buena acción por parte del pelotero o el equipo preferido, si sucede algo en contra, el aficionado refiere que es a causa de los jueces. Así escuchamos frases como:
“¡Ampayer!, ¿no sabes marcar o te haces pendejo?”, “¡Ampayito!, ¡a ver si marcas!, ¡burro!”, gritó un aficionado en tono molesto. “¡Ampayer chivo!, ¡Fíjate bien!", gritó un aficionado en la sección Lateral Derecho Numerado, cuando el equipo visitante los Yaquis de Ciudad Obregón colocaron corredor en base.
Otro aficionado airado gritó: “¡Chiiiivo, chiiiivo!, ¡Pinchi ampayer puto!, ¡Ponte pinchis lentes!, ¿que no ves que eso fue out?, ¡pinchi ampayer jijo de tu pinchi madre!, ¡vete a la verga!, ¿como así vamos a ganar?,¡puto!”.

La palabra “chivo” se grita como reprobación a otros sujetos, así al ampayer, al jugador visitante, como a la mascota Beto Coyote. Se observó y escuchó a una niña que le dijo a su mamá que le tomara una foto con la mascota. Al momento de tomársela, la niña le acarició la máscara, al tiempo que le dijo “ya no te voy a gritar chivo”.


La compañía

Para asistir al estadio a presenciar el beisbol, se acude en compañía de grupos con los compañeros del trabajo y de la escuela, con la pareja, sea en matrimonio o en noviazgo, con la familia, con el papá, con la mamá, con los hijos. Es extraño observar que a alguien que esté sólo en el estadio. En Hermosillo, el beisbol es un deporte familiar. Observar a grupos de jovencitas con el uniforme del Colegio de Bachilleres (COBACH) o a grupos de hombres, con el uniforme de la panadería BIMBO, es testimonio que el deporte se comunica en la vida cotidiana con las actividades de estudio o del trabajo. Una vez terminadas y cumplidas las labores del día, se asiste al beisbol. Pero la velada no acaba con el último out, no al menos para tres muchachas muy bien arregladas que escuchamos y dijeron “después del juego nos vamos al Neo”, se referían a una dicoteque o “antro” de esta ciudad.


Los apodos

“Orejón”, “Gorda”, “Guason”, “Ambriz”, “El temerario”, “Señor Justicia”, “Kuno”, “Ron Damón” y “Furcio”, son algunos de los apodos que fueron escuchados y asignados por parte de los aficionados a otros aficionados, vendedores de cerveza y personal de seguridad del estadio. El parecido físico con algún personaje de la televisión, la actitud mostrada en el carácter de la persona, alguna seña particular física, así como la alusión, como uno de vendedores a quienes los aficionados llamaron “Kuno”, porque en las gradas lo tienen a “mil por hora” [5] cuando reparte las cervezas, es razón suficiente para socializar con el desconocido cuando se le nombra con un apodo, lo que se puede considerarse como una actitud de relación social inicial de los hermosillenses.


¿Futbolización del beisbol?

En la última década el deporte del futbol aumentó su popularidad en que puede observar en la ciudad de Hermosillo, Sonora. Así, camisetas de equipos de la Primera División del Futbol Mexicano, ya es común verlas que las portan personas por las calles de nuestra ciudad. Esto no es ajeno en las gradas del estadio de béisbol. Observamos a un aficionado sentado en la grada quien vistió con la playera de los Tigres del Universitario de Nuevo León y un sombrero grandísimo como si fuera a un partido de fútbol. Escuchamos un grito de otro aficionado en la grada de Lateral Derecho, “¡Arriba el Toluca!”. Así, como en la parte Central del estadio, había alrededor de diez personas que gritaban a coro “Yo si le voy al Toluca, yo si le voy, le voy al Toluca" como si estuvieran en el estadio “La Bombonera" de la capital del Estado de México. Estos clubes pertenecientes al campeonato mexicano de fútbol profesional de Primera División. En una de las cabinas sobre la sección Preferente numerado se vieron a aficionados que miraban por televisión las finales del fútbol por medio del monitor de la cabina, mientras abajo, en el diamante acurre el juego de béisbol en el estadio. Esto da a pensar sobre otras ofertas culturales que se arraigan en la preferencia del hermosillense.

 

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