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Continuación Identidad Cultural y Comunicación en los Aficionados al Béisbol de los Naranjeros de Hermosillo.

Los espacios

El Estadio “Héctor Espino” se divide en doce secciones de gradas para el público, estas son bleachers, lateral general izquierdo y derecho, lateral numerado izquierdo y derecho, preferente numerado izquierdo y derecho, central preferente izquierdo y derecho, central numerado, palcos y cabinas.

Si bien, cualquier tipo de comportamiento y expresión se mira y escucha en todo el estadio, también se observaron actitudes que son característicos de los aficionados que acuden a cada sección, por ejemplo: en lateral izquierdo numerado un grupo de muchachos hacen sonar sus matracas cuando el equipo visitante Mayos de Navojoa anotan una carrera. Es en las secciones del lado izquierdo dónde es común que se acomoden los aficionados visitantes, coincidiendo con el lado de la caseta del equipo visitante. Por el contrario, en la sección preferente numerado derecho, atrás de la caseta del equipo local, es prácticamente imposible sentarse, porque está tupido de gente en las butacas. Justo atrás de los Naranjeros, lo que se piensa como un sentido de pertenencia de algunos aficionados con el equipo de casa.

De esta manera se observó cómo los peloteros del equipo Naranjeros “saltan al diamante” a la defensiva desde una posición en la construcción del estadio que se ubica debajo de los aficionados en las gradas de Preferente numerado y lateral numerado derecho, y vuelven a su caseta dirigiéndose hacia los aficionados de ese sector del edificio del estadio.


ENCUENTRO DE SUBJETIVIDADES

Asistir a mirar la situación social ocurrida en el estadio “Héctor Espino”, la subjetividad de cada observador se presenta cada ocasión que se inmiscuye en el evento, así lo manifiesta Jesús Galindo cuando destaca que, “una investigación con énfasis etnográfico supone que el observador estará ahí, dónde busca el sentido día tras día, semana tras semana, mes a mes. Lo que en una ocasión haya ocurrido puede ser importante o puede ser lo central. Se requiere estar ahí sumergido en lo cotidiano con la atención al cien por ciento para decidir si algo es significativo o no” (Galindo, 1998:353).

Para la observadora número uno sus observaciones son mayormente visuales, respecto a lo que ve a su alrededor. Los comentarios lo que escucha son de la persona o grupo de personas que observa detenidamente en ese momento. Para ella no es muy importante el juego o los jugadores, sin embargo, sí lo son la gente ahí reunida y sus actitudes hacia otros asistentes y en ocasiones hacia el partido.

La observadora número dos hace alusión a la manera que los asistentes del partido se divierten, tanto en los comentarios de los espectadores como de sus acciones. Estas son entendidas por el observador como expresiones de la emoción de estos hacia los juegos. Tiene en este caso, el investigador, la habilidad de mezclarse con los demás asistentes y conversar con ellos para obtener impresiones más directas y precisas del público sobre los juegos.

El observador número tres basa su mirada en las reacciones que tiene el público hacia el partido. La mayoría son comentarios que hacen los asistentes sobre el juego o las cosas que gritan a los jugadores. También comenta el observador sobre el tipo de gente que va a los partidos, además de la cantidad de asistencia a estos determinado por los equipos contendientes. El observador número cuatro mira las reacciones del público hacia los demás asistentes. Ve y escucha como interactuan aficionados de un mismo equipo y aficionados de equipos contrarios. Se encuentra el investigador con sucesos peculiares que llaman su atención, y hace evidente que él no asiste frecuencia al beisbol. Para la observadora número cinco, la palabra “ambiente” define el tipo de observación que hace. Sus comentarios son hacia el ambiente creado por los asistentes a los partidos y la manera que se animan al ver ciertas jugadas u ocurrencias de otros aficionados. No son tantas las observaciones sobre comentarios del público, como de la forma en que vestían y actuaban durante el juego. Además hace muchas observaciones sobre las ventas y se relaciona con los vendedores para conocer sus opiniones. El observador número seis menciona principalmente los comentarios que los asistentes hacen a los jugadores; también hace observaciones sobre los comentarios que se hacen entre los mismos asistentes ya sea que se conozcan entre sí o no. La particularidad del investigador consiste en que este escucha y denota del público, palabras altisonantes en todos sus comentarios.

Son las reacciones del público al partido o a los jugadores, lo que llama la atención de la observadora número siete. Hacia lo hecho y dicho para apoyar a su equipo de preferencia, está enfocada su mirada. También se aprecian observaciones de las reacciones de los asistentes cuando sucede algo peculiar durante el partido, ya sea en el campo o entre el público. La observadora número ocho mira el tipo de personas que asisten a los partidos, sobre todo en referencia a los equipos que estén jugando. Su principal interés se da hacia lo que ve y no tanto a lo que escucha, aunque en varios reportes anota las canciones que se escucharon durante el partido. El animo y/o desanimo de la afición, apreciados cuando su equipo predilecto va perdiendo o ganando son otras de sus observaciones. El observador número nueve también hace hincapié en el ambiente que hay entre el público, sus comentarios denotan que la gente no solo va a ver el partido, sino también a divertirse de distintas maneras. Sus observaciones son equilibradas entre lo que ve y lo que escucha de la gente; llama su atención la confusión que observa en algunos de los asistentes en cuanto a otros deportes y el beisbol.

Para el décimo observador su mayor interés es hacia las vestimentas y la forma en como se comporta el público aficionado. De alguna manera hace notoria la diferencia de elites que acuden a los partidos y como se divierten de maneras distintas. Combina sus observaciones al agregar los comentarios de la afición hacia el partido o hacia otros aficionados; nota la rivalidad entre aficionados de un equipo contra otro y el ambiente que esto produce. La onceava observadora mira las rutinas que se llevan a cabo durante los partidos, el tipo de personas que van a los juegos, como se visten, de quien van acompañadas, etcétera y de las cosas que se venden. No hace alusiones a las emociones del público, ni a sus expresiones, ni tampoco a sus acciones; se basa puramente en las rutinas de los asistentes a los juegos de beisbol. Hasta aquí algunos elementos para reflexionar sobre la sociedad de Hermosillo al utilizar el beisbol como medio. El resultado de la fase expuesta es la guía de entrevista a aplicarse en la segunda parte del proyecto.

 

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