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Misterios de la vida y la muerte
TUT 69
A fin de poder actuar con éxito en la vida y practicar sabiamente el “arte
de vivir” es necesario tener
conocimientos elementales sobre la vida y la muerte, así como saber qué cosa es
el destino.
Si aceptamos que el hombre tiene un espíritu y un
cuerpo veremos con toda lógica que si el cuerpo envejece y muere, el espíritu en
cambio se mantiene perpetuamente joven y es inmortal.
¿Puede acaso morir Dios, que es el que se desdobla
en nuestros espíritus? La eterna pregunta que surge inmediatamente al
considerar este asunto de cuerpo y espíritu es por qué nos vemos obligado a
vivir eternamente en estado espiritual.
La razón de la encarnación del espíritu en un cuerpo
debemos buscarla en Dios. Como espíritus, somos parte de Dios y debemos
cooperar a su gran obra de perfección y expansión de sí mismo. Por un lado nos
perfeccionamos en todo sentido por las múltiples experiencias que debemos
afrontar en nuestra vida, y por otro lado representamos a Dios en la tierra al
hacer al hacer evolucionar a la materia. La gran obra humana es dar conciencia,
o mejor dicho, espiritualizar la materia.
Como son muchas las experiencias por las cuales
tiene que pasar el hombre antes de lograr la perfección espiritual, antes de llegar
a adquirir conciencia suficiente para comprender a Dios, el espíritu debe
encarnar en muchos cuerpos para tener diversas experiencias, y esto es lo que
se conoce con el nombre de reencarnación.
En esta sucesión de vidas la Naturaleza obra sabia y
piadosamente borrando de nuestra mente todos los recuerdos, que quedan grabados
solamente en forma de experiencias o capacidades potenciales en el individuo.
Es necesario aclarar que la reencarnación no existe
para todos los seres, ya que hay muchos que no se reencarnan, porque no existe
nada en ellos que sobreviva a la muerte del cuerpo físico. Al morir se
desintegran y son reabsorbidos por la fuente original o Gran Alma Universal.
en el espacio adyacente a la Tierra se encuentran los espíritus de todos aquellos que habiendo pasado por el proceso de purificación posterior a la muerte se encuentran ya listas para nacer nuevamente a la vida material.
Estos espíritus se encuentran vibrando a diferentes
alturas, que están en relación directa al estado de conciencia que han llegado
a alcanzar. Los inferiores se encuentran a pocos metros de la tierra, y aquellos
que han llegado a alcanzar el desarrollo conceptual de un Einstein, por
ejemplo, están más allá de la estratosfera. Cuando una pareja se une en el acto
creador lanzan un verdadero relámpago electromagnético hacia el espacio, relámpago
cuya magnitud está directa relación a la calidad moral, efectiva y espiritual de
ambos. Si este relámpago llega, por ejemplo , a 500 metros de altura, cogerá de
entre los Egos que allí se encuentren al que este mayor armonía vibratoria con
los Padres. Esta fuerza electromagnética absorbe a este ego como un gigantesco imán
y lo hace penetrar por la cabeza del padre hasta llegar al espermatozoo y
penetrar en la madre. Cuando pasa a través del padre, se compenetra de la vibración
espiritual-mental de éste y la vibración de la madre la recibe durante los
nueve meses de la gestación.
Este período gestatorio es el más importante en el
destino que tendrá el por nacer, ya que recibirá una constante descarga de
diversas vibraciones a través de la madre, vibraciones que influirán fuertemente
durante su vida futura en la tierra.
en el momento en que la criatura nace y respira por primera vez es cuando comienza su vida terrestre, y en ese momento se graban en ella las vibraciones de los rayos cósmicos que bombardean en todo instante la tierra. Esta combinación de rayos cósmicos condicionada por las diferentes posiciones planetarias forma en parte lo que llamamos el Destino.
El Destino está formado por cuatro causas principales:
1) el Karma que se trae de otras vidas, es decir, el conjunto de acciones
buenas o malas que se han ejecutado anteriormente y cuyos efectos deben
cumplirse en esta vida; 2) lo que se recibe de los padres; 3) lo que se recibe
por la posición de los astros en el momento de nacer, y 4) el conjunto de
experiencias por las cuales se pasa antes de los 33 años de edad, que es la época
en que se empieza a vivir aquello que uno mismo se ha creado en la juventud.
Durante toda la vida el hombre es un mero esclavo de
su destino y se limita a vivir completamente inconsciente de esta esclavitud.
El proverbio oriental “todo esta escrito” es
de una gran sabiduría, ya que efectivamente los jueces ocultos o Arcontes del
destino, que son las potencias divinas que dirigen los destinos humanos,
determinan, antes de nacer el individuo, toda su vida en la tierra, es decir,
el destino.
El hermetista puede predecir el futuro de una
persona por medio de la observación del mapa del destino que le ha sido trazado
antes de encarnar.
Tanto el mendigo como el rey les ha sido asignado su destino a fin de que atraviesen por experiencias que le son necesarias para su evolución.
Cuando el hermetista logra alcanzar un elevado estado de conciencia se hace dueño de su propio destino, porque llega a conquistar las fuerzas que tratan de impulsarlo a la realización de experiencias que é ya no necesita por haberse hecho conciente.
Esta es la diferencia más notable entre el iniciado y el hombre que no conoce las leyes de la Naturaleza; uno vive plenamente conciente y sabe perfectamente hacia donde va, y el otro es cual hoja llevada por el viento.
Una vez que el hombre termina el ciclo de la vida terrestre que le ha sido asignado en su presente cuerpo físico, sobreviene la transformación que llamamos muerte, que es solamente el nacimiento a una nueva vida.
Al producirse la separación entre el espíritu y el cuerpo se nace a la vida en el campo de la energía, vida totalmente distinta a la física, ya que allí no se puede disfrutar de los goces materiales a que se estaba acostumbrado.
Como es ley que los hijos se alimenten de los padres, el recién descarnado tendrá que enfrentarse a todas las formas mentales nacidas de sus pasiones, deseos y sentimientos mientras vivió en la tierra.
De ahí ha nacido la creencia en el infierno, ya que
esto es un verdadero infierno para aquellos que se han entregado a las bajas
pasiones humanas, porque se le presentan sus hijos espirituales bajo la forma
de horribles demonios que tratan de seguir alimentándose de él. A fin de poder
evolucionar debe vencer todas sus malas inclinaciones y debilidades hasta
llegar a la desintegración de sus hijos pasionales.
Una vez realizado esto, pasa por un periodo de descanso en planos superiores hasta que se encuentra apto para volver a la vida nuevamente.
Aquel que ha llevado en la tierra una vida pura y noble se encontrará al morir rodeado de ángeles, que son sus propios hijos espirituales, los cuales le ayudarán a elevarse en los planos invisibles.
Para aquel que no se ha preocupado de cultivarse espiritual y moralmente, la muerte es una perpetua amenaza y se aparece a sus ojos como algo a alcanzar una perpetua amenaza y se aparece a sus ojos como algo horrible. No sucede lo mismo con quien ha llegado a alcanzar un estado de conciencia más elevado, ya que para éste la muerte representa una nueva vida y no le teme en absoluto, porque esta seguro de haber procedido siempre de acuerdo con los dictados de su conciencia.
Los incrédulos y materialistas dudan de que exista otra vida después de la muerte, y sostiene que nada se pierde en el Universo, que todo se transforma.
Nada muere, todo pasa a otro estado de existencia.
¿puede morir una palabra después que ha sido pronunciada?
¿Puede morir un pensamiento?
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