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Angustias
y problemas humanos
De
nada sirven los conocimientos que no se pueden utilizar prácticamente, y es por
esto que quiero poner en estas paginas, en la medida de lo posible, algunos
conocimientos de Ocultismo al alcance de todos, sin que se necesiten estudios previos para utilizar prácticamente las
instrucciones que aquí se dan.
Es mi deseo, por esto, eliminar todos los términos complicados que
figuran en los tratados de Ocultismos, ya que para poder descifrarlos es
necesario ser un erudito. Sé que en muchos libros sobre Ocultismo se ha
ocultado deliberadamente la verdad, pues es peligroso pregonarlo a los cuatro
vientos.
En la antigüedad los conocimientos ocultos se enseñaban solamente a
elegidos después de haber pasado terribles pruebas de carácter físico, moral y
espiritual; pero en esta era de materialismo y desconcierto es necesario
divulgar esta ciencia hasta donde el secreto lo permita, a fin de que sirva de
ayuda e inspiración para los que deseen proseguir estudios, o para los que
deseen proseguir estudios superiores, o para los que busquen sencillamente
ayudarse en cualquier terreno, sea éste económico, sentimental o psicológico.
Hay personas que tienen graves problemas y buscan ayuda para
solucionarlos, pero no saben dónde buscar y vanamente levantan sus ojos al
cielo.
Si se les habla de Ocultismo se sonreirán incrédulamente tal como lo
hace la ciencia. A estas personas les aconsejaría que pusieran en practica
primero los consejos que doy en esta pagina y solamente después de haberlos
practicado juzguen por los resultados.
Si hace mil años se hubiera dicho que los hombres iban a hablar a
través de un hilo, que tendrían una caja donde aparecieran imágenes vivas y que
andarían en vehículos que se moverían por si solos, la gente se habría reído,
tomando por loco al autor de tales afirmaciones.
Dentro de un tiempo que no conocemos todos los poderes maravillosos del
Ocultismos, como la telepatía, la clarividencia y otros menos conocidos serán
de publico dominio y practicados habitualmente en la vida diaria. Todo es cuestión
de evaluación, del mayor o menor tiempo transcurrido para adquirir conciencia e
inteligencia. Si pensamos en la relatividad del tiempo, comprendemos que puede
existir una ciencia que acelere grandemente el desarrollo de la conciencia
humana hasta limites desconocidos.
Esta ciencia se ha mantenido y se mantiene en el secreto, ya que la
humanidad no está preparada para recibirla por no haber alcanzado el suficiente
grado de perfección moral y espiritual.
Aquel que por la practica constante del bien, del amor fraternal y de
las virtudes humanas, va elevándose espiritualmente, se hace acreedor a estos
conocimientos, que son imposibles de adquirir sin estar preparado para ello.
Por una equivocada actitud producida por el tremendo materialismo de
nuestra época, todos buscan la felicidad a través de conquista de orden de
orden material, situando en primer lugar la obtención de la riqueza y la
fortuna, ya que con esto esperan conseguirlo todo en la vida, pero al final,
después de muchas vueltas y revueltas, solo quedan el hastió y la decepción,
pues son poquísimos los que llegan a la verdadera felicidad, que debe ser el
patrimonio y legitimo derecho del ser humano en la tierra.
¿Qué se logra con tener grandes riquezas si se desfallece de hambre y
sed espiritual?
Los jóvenes, con su eterna despreocupación, viven pensando en el hoy,
pero cuando llegan a la vejez y se dan cuenta de que el tiempo ha transcurrido
demasiado rápidamente y que no han realizado casi nada de lo que íntimamente
anhelaban se preguntan con amargura: ¿qué he hecho en la vida? ¿Qué huella
dejaré en la tierra después que muera?
Por desgracia (o fortuna) no se nace sabiendo, y es necesario vivir 50
o 60 años antes de alcanzar el discernimiento necesario para no cometer
errores. Paradójicamente, cuando se alcanza esta sabiduría, este conocimiento
del arte de vivir, empieza a decaer el cuerpo debido a la vejez y sobreviene la
muerte justamente cuando se había alcanzado un estado de conciencia adecuando
para lograr una verdadera felicidad. Esta aparente injusticia nos debe dar
mucho que pensar, meditar en que potencia misteriosa es aquella que nos la vida
sin pedirla, y que cuando hemos aprendido a disfrutarla nos quita.
Naturalmente, no todos aprovechan las experiencias recibidas y muchos
llegan a la vejez tanto o más ignorantes que en su juventud.
Existen muchas universidades en todo el mundo, colegios y centros de
enseñanza que hacen sentirse orgulloso al mundo civilizado por el grado de
cultura que ha alcanzado, pero en ninguna parte existen escuelas donde se nos
enseñe la más difícil y necesaria de todas las ciencias; el arte de vivir.
El resultado final de una vida es casi mera cuestión de accidente o
casualidad, producto de la gran Ley que rige al Reino Animal: la ley del más
fuerte.
Es un verdadero milagro que jóvenes normales, sanos, de regulares
inquietudes intelectuales y espirituales, lleguen a convertirse en
profesionales, ya que encuentran tanto misterio, abandono espiritual, odio,
egoísmo, ignorancia e incógnitas sin solución, que es extraño que no terminen
con su mente desquiciada por tantas y tremendas contradicciones. Triunfan
generalmente aquellos que logran colocarse una venda en la vista y tapones en
los oídos a fin de no ver ni oír nada para mantenerse insensibles a los grandes
problemas humanos.
Muchos que han llegado a vislumbrar la verdad repentinamente con su
mente perturbada.
Los padres transmiten a sus hijos únicamente su personal concepto de la
vida, que estará solamente en relación con sus propias experiencias y
conocimientos, pero no de acuerdo con las leyes inmutables y eternas. Es por
esto que los hijos siempre encuentran “anticuados” a los padres y se
sienten incomprendidos por ellos.
La psicología y la psiquiatría hacen un esfuerzo notable tratado de
acondicionar la psiquis para poder afrontar la vida en mejores condiciones,
pero son incapaces de controlar ciertas manifestaciones psíquicas que están más
allá de sus conocimientos ortodoxos.
Psicólogos iniciados en los misterios de la mente podrían construir en
el ámbito educacional a cambiar el estado psíquico de sus consultantes,
eliminando todo lo malo y negativo.
Todos lo jóvenes tienen grandes problemas sentimentales y espirituales
que generalmente no hallan eco en sus padres, y llevados por estos problemas
cometen errores que en su sano juicio habrían evitado. Digo “en su sano
juicio” porque los problemas de cualquier tipo que sean se convierten en
una obsesión peligrosa, flaquea la estabilidad mental y emocional del individuo
y este deja de ser responsable de sus actos porque pierde la capacidad de
razonar.
El buscar consuelo en la religión no satisface al hombre moderno, que
busca siempre la causa de todas las cosas, que desea conocer el motivo
científico por el cual se produce algo.
No deseo de ninguna manera herir a los que profesan una fe religiosa,
si no únicamente poner de manifiesto que si bien hay individuos que se
contentan con aceptar dogmas de fe en una religión, hay otros que buscan el
camino de la razón y el conocimiento para conocer las causa.
Para estos hombres que buscan el camino del conocimiento, el Ocultismo
representa el logro de su búsqueda, ya que si se dedican a investigar
desprejuiciada, serena e inteligentemente, encontrarán y conocerán las causas
ocultas de todos los fenómenos que percibimos a través de nuestros sentidos y
de nuestra mente.
El arte de vivir es tan fácil y tan difícil al mismo tiempo. Esta todo
encerrado en “amaos los unos a los otros”.
Por desgracia, el ser humano es débil, falto de voluntad, estabilidad,
unidad y conciencia. Tan débil es que se ve perpetuamente acosado por multitud
de deseos, ambiciones, oídos, egoísmos, vanidad y diversas pasiones que le
cierran el camino a más elevados logros.
Todos estos estados pasionales forman una verdadera cárcel para el
espíritu, que se ve incapacitado de disfrutar plenamente de su vida en el
cuerpo, y que no puede expresar a través de este vehículo sus pensamientos,
deseos y capacidades. El, que es perfecto en la esencia por ser una emanación
de Dios, se ve arrastrado por la materia salvaje, animal y pasional, a cometer
actos que van en contra de sus deseos de mayor evolución.
En vez de servir el cuerpo al espíritu, se ve obligado el espíritu a
servir al cuerpo, por haber sido totalmente borrado y desplazado de la
conciencia humana por los deseos egoístas de la masa que busca satisfacciones
propias de su condición.
Es por esto que el abuso de las satisfacciones puramente materiales,
como beber, comer, disfrutar de refinamientos sensuales de todo tipo, deja una
tremenda insatisfacción interna, que es la relación del espíritu al verse
arrastrado a la realización de actos en pugna con su elevada condición.
Un hábito de penosas consecuencias es el de acostumbrase a satisfacer
todos los deseos del cuerpo apenas se manifiestan. Se estima como la felicidad
más completa el poder disfrutar de todas las comodidades materiales, aunque se
viva como un indigente espiritual. El hombre inteligente, fraternal y de una
exquisita sensibilidad espiritual es a menudo mirado como un tipo de poco valer
si no tiene una buena cuenta bancaria o un lujoso automóvil. Los poseedores de
grandes riquezas son recibidos con respeto en todas partes, y el mundo los
reverencia y les abre paso. Forman una especie de aristocracia millonaria que
desprecia a los desposeídos de la fortuna. Es curioso, sin embargo, lo que se
puede observar en el plano espiritual o plano de la energía, llamado comúnmente
cuarta dimensión. Allí existe la aristocracia del espíritu, fraternidad a la
cual solo tienen acceso aquellos que han conseguido transformar los metales
viles de su alma en oro espiritual, es decir, los que han vencido todas sus
debilidades y pasiones, para reemplazarlas por virtudes. En este plano puede
verse a un importante hombre de negocios elegantemente vestido y con un lujoso
automóvil con apariencia de mendigo llevando a cuestas una serie de horribles
demonios. Estos demonios son las posesiones materiales de este hombre, que se
convirtió en esclavo de la riqueza. El no tiene una casa, es la casa lo que lo
tiene él. Otro, en cambio, que en vida puede ser un humilde barrendero es
tratado en este plano como un gran señor y se le ve vestido con albos y bellos
ropajes
.
La vida es una gigantesca obra de teatro con millones de actores, donde
cada cual se ha colocado una mascara para representar el papel que le ha sido
asignado por el director de escena, o sea, Dios.
La diferencia que existe entre el teatro y la realidad es que en la
realidad cada hombre representa varios papeles, tiene multitud de disfraces y
máscaras, uno para cada ocasión. Se ve obligado a asumir diversos papeles para
impresionar a los demás afirmar su personalidad. Después de mucho tiempo de
llevar interpretando estos papeles, se confunden tanto con la realidad que
pasan a formar parte de la psiquis del individuo.
Estas máscaras contribuyen a
mantener al hombre sumido en la ignorancia de la realidad, ya que todo lo
percibe a través de sus “papeles”.
La divulgada recomendación “conócete
a ti mismo” se convierte en un
imposible entre la maraña de las máscaras.
Imaginemos una obra en que cada personaje
quisiera interpretar su propio papel sin tomar en cuenta a los demás actores ni
al director de escena y tendremos una buena idea de lo que ocurre en el alma
humana. Se ha llegado a confundir tanto la escena con la realidad que nadie es
capaz de percibir en forma objetiva lo que nos llega a través de los sentidos.
Toda percepción en el hombre es subjetiva, y es por esto que vive en la
ignorancia y es presa del dolor, la enfermedad y el temor a la muerte, a pesar
de tener toda la sabiduría del Universo dentro de sí mismo.
Esta trastrocación del principio pensante del
individuo es la verdadera Torre de Babel que produjo la incomprensión total y
completa de la Raza Humana. Todos los actos humanos están condicionados a
sucesos externos que influyen de uno u otro modo en el estado de ánimo o mental
del individuo inclinándolo hacia una determinada decisión.
Son muy pocas las exteriorizaciones
autenticas del ego o espíritu, que son las únicas que se pueden considerar
dentro del plano de lo conciente.
Las manifestaciones corrientes son producidas
por presiones diversas ejercidas en la psiquis
por algo que ha llegado a través de los sentidos, o por estados
vibratorios que se ha grabado en el subconsciente debido al total de
experiencias tenidas hasta el momento de la exteriorización.
El estudio del Ocultismo es el estudio de sí
mismo, para aprender a distinguir lo real de lo irreal, lo autentico de lo
artificial. Podemos llamar a lo real el espíritu, y lo irreal la personalidad.
De aquí en adelante consideramos la
personalidad como el conjunto de vida que existe dentro del hombre que le ha
llegado desde afuera a través de la herencia, la educación, el miedo ambiente y
las experiencias felices o desgraciadas.
En
contraposición a la personalidad está la esencia, que es la irradiación del
espíritu.
Al saber y comprender esto plenamente resulta
curioso oír decir a un individuo: “yo quiero hacer tal cos” o “mi opinión es la
siguiente”.
¿Es que acaso las máquinas pueden opinar o querer hacer algo?
¿Puede hablarse de conciencia de una máquina, voluntad de una máquina o
amor de una máquina, voluntad de una máquina o amor de una máquina? Los
modernos robos que ha creado la ciencia no son nada nuevo, son sencillamente
una caricatura humana.
Estos robots están acondicionando por medio de diversos circuitos para
reaccionar siempre igual ante determinadas circunstancias; dependiendo del
circuito así será la reacción. Es fácil darse cuenta de que es imposible que
uno de estos robos piense por si mismo”, es decir, que ejecute actos que
no estén grabados previamente en sus circuitos, pudiendo, no obstante, combinar
los datos en ellos contenidos. El hombre es igual a estos robots. Piensa,
siente, reacciona, siempre de acuerdo a las combinaciones de sus diversos
circuitos trazados en su psiquis por diversas circunstancias.
Al referirse a este estado en que ha caído el hombre, se dice en
Ocultismo que “está dormido”; que duerme profundamente, ya que todo le
sucede como si lo soñara a través de los espesos velos de sus diversos
circuitos. Todo lo agradable y placentero para la mas o cuerpo físico
contribuyen a hacer este sueño más profundo.
Esta es la causa de todos los ayunos, privaciones, tormentos y
disciplinas de todos los místicos que buscan el desarrollo de la conciencia.
Estas disciplinas tienen por objeto “incomodar” al cuerpo,
remecerlo fuertemente para hacerlo despertar de su letargo. Lo más terrible de
este peculiar estado es que nadie se da cuenta de él, y a quien se le hable de
esto se sonreirá irónicamente y dirá: ¿cómo voy a estar dormido, no ves acaso
que estoy despierto?.
Esta incapacidad de reconocer el propio
estado de sueño cierra inmediatamente toda posibilidad de progreso, ya que mal
se puede pedir a una persona que combata algo cuya existencia no admite.
Es posible llegar a conocer el estado de
sueño únicamente por una cuidadosa auto observación y análisis. ¡Que diferente
es entonces el concepto de placer y dolor! Todo placer puramente físico
favorece el sueño y todo dolor, sea este físico o moral, es una verdadera
sacudida que disipa el sueño.
El que ha despertado plenamente no necesita
del dolor para evolucionar.
Por la importancia que reviste examinaremos en más detalle este asunto de
la conciencia.
Si nos observamos atentamente, veremos que en
la vida diaria tiende a producirse una identificación o fuga de nuestra
conciencia hacia todo aquello en que fijamos nuestra atención. Mientras más
atraiga nuestra atención un suceso cualquiera, más perdemos la conciencia de
nosotros mismos, ya que la atención desplaza la ciencia hacia el objeto al cual
se dirige.
En este momento es cuando se produce la
identificación que le deja totalmente dormido o inconsciente.
¿Puede estar plenamente despierto un
individuo que no tiene la conciencia de ser?
El Yo o Espíritu vive preso en medio de la
telaraña de las sensaciones que llegan constantemente al cerebro. Múltiples son
las impresiones que llegan a través de los sentidos. La imaginación trabaja
aceleradamente durante todo el día sin que tenga un momento de descanso. Todas
estas sensaciones son las vallas que nos impiden llegar a ser concientes. Si
examinamos la psiquis de diversos individuos veremos que existen marcadas
diferencias en cuanto al desarrollo de su conciencia. El hombre más bajo es
aquel cuyo centro de vida está en el cuerpo físico únicamente, aquel en que
predominan las funcionan instintivas sobre el pensamiento y las emociones. En
otro, el centro de su vida psíquica está en el corazón, lo emocional sobrepasa
a todo lo demás; este hombre vive únicamente a través de las emociones. En un
nivel un poco mas elevado se encuentra el intelectual, cuyo centro psíquico de
vida es el cerebro; este hombre utiliza la razón en todo y todo lo considera
mentalmente.
Estos tres tipos de hombres forman la
Humanidad corriente, los hombres-máquina o autómatas.
Sobre estos hombres se encuentra una
categoría humana totalmente desconocida, de la cual sólo han trascendido chispazos
de su genio, pero que nadie sabe cómo llegaron a elevarse por encima de lo
nacidos de mujer para transformarse en los hijos de Dios o dos veces nacido.
No se crea que estos hombres son los que
integran la realeza o la aristocracia de sangre o dinero. Su condición no tiene
nada que ver con cosas materiales. Son, sencillamente, seres humanos que
llegaron a conseguir todo aquello que el común de la gente se imagina tener,
como ejemplo, voluntad propia, libre albedrío, conciencia, libertad, etc.
A fin de dar una cierta idea del desarrollo
de estos elegidos (muchos serán los llamados y pocos los elegidos),
estableceremos una breve clasificación.
En el grado más bajo de los elegidos
encontramos al hombre que puede haber nacido en cualquiera de los grupos anteriores
descritos, pero que los supera por haber entrado en contacto con una escuela
oculta.
Adquiere un Yo o centro psíquico más o menos
estable y empieza a conocerse a sí mismo. Este hombre, sin embargo, todavía
tiene la posibilidad de retroceder y volver al estado de sueño, de caer en su
antigua condición, ya que sus conquistas no son todavía permanentes, no se han
convertido en carne de su carne y en sangre de su sangre.
Un peldaño más arriba tenemos al que a
logrado producir una cristalización psíquica, o sea, que ha logrado unir su
alma en un todo y refundirla en una determinada dirección. Naturalmente, es
posible que esta cristalización se haya producido en una errada dirección, por
lo cual este hombre no podrá desarrollarse hasta llegar a la perfección, a
menos que decida a un momentáneo retroceso y proceda a la fusión de aquello que
había logrado cristalizar. Una vez echo esto, tiene el camino abierto para una
nueva cristalización de acuerdo a lo deseado.
En la cumbre de este camino de perfección se
encuentra el hombre que llego a alcanzar el completo desarrollo y evolución que
se puede alcanzar como ser humano y llego a poseer para siempre voluntad,
conciencia, inmortalidad, dominio sobre la materia, etcétera.
Podemos ver que todo el trabajo de desarrollo
oculto se centra en el alma del individuo y tiende a eliminar primero todo lo
negativo y no deseable para substituirlo por buenas cualidades, y
posteriormente, unir todas las corrientes de fuerza del alma bajo la dirección
del Yo y la voluntad.
Si analizamos nuestra alma, nos daremos
cuenta de su tremenda complejidad, descubriremos los ocultos móviles que nos
lleva a actuar o reaccionar en una u otra forma.
Existen dentro de nosotros una serie de
fuerzas que obstaculizan el correcto funcionamiento de nuestra maquinaria y
éstos son los complejos, inhibiciones, y los sentimientos y pensamientos
negativos o desinteresados. Nuestra vida depende de nuestra alma en mucho mayor
grado de lo que imaginamos. Todo lo que aparecerá posteriormente en el cuerpo físico
se origina en el alma. Si un hombre enferma, es por que enfermo su alma. Si
envejece, es por que envejeció su alma. Si “la mala
suerte” le persigue y no puede conseguir nada en la vida,
es por su alma.
Es muy difícil verse a sí mismo, conocer las
propias limitaciones y errores, pues generalmente la causa de nuestras
desdichas se encuentra muy adentrada en la psiquis.
Es a través del alma que se manifiestan las
fuerzas positiva y negativa de que hemos hablado anteriormente.
Según la fuerza que predomine nos elevamos o
descendemos cada día.
La fuerza destructiva es la que impera en
todos los momentos de pesimismo, desaliento, tristeza, melancolía, timidez,
etc. Todo hombre que triunfa es por que ha sabido conectarse conciente o
inconscientemente con la fuerza constructiva, usando para ello su voluntad, sus
sentimientos y su imaginación. Más adelante daremos instrucciones para usar
prácticamente esta poderosa fuerza.
Es este capitulo nos centraremos en examinar
los pequeños y grandes problemas del hombre medio, que se derivan en su
totalidad del binario espíritu y masa.
Masa o cuerpo Espíritu
Si recordamos que somos espíritus en cuerpos
de animales, nos daremos cuenta de eterno conflicto que existe entre el yo y el
cuerpo o masa. Por cierto, que no es posible identificarse si no con el cuerpo
físico, que sirve solamente como vehículo al espíritu. Es la forma material con
que éste se ha revestido para poder actuar dentro del plano físico. Como
espíritu y cuerpo representan los polos opuestos de una misma energía que es
Mente, la vida en la tierra se convierte en un verdadero cautiverio para el que
no ha educado su cuerpo a fin de que sirva al espíritu. En la mayor parte de la
raza humana es el espíritu el que sirve al cuerpo y se convierte en un
verdadero esclavo de éste, debiendo en todo momento prestar sus energías para
la satisfacción de la masa. Esta es la situación que el hombre ignora; el
espíritu, que es energía súper conciente y superinteligente, es el criado de la
masa, que es materia bruta e inconsciente.
De esto provienen todas las desdichas,
conflictos, contradicciones, enfermedades y dolores humanos.
El ocultismo es la ciencia de volverse
conciente e inteligente, educando al cuerpo para que el espíritu pueda actuar
por su intermedio.
Esta es la verdadera unión con Dios, la unión
con el propio espíritu, el encontrarse a sí mismo.
Toda disciplina espiritual que no parte de
esta base es falsa y antojadiza y nada conseguirá el que pretenda elevarse
hacia Dios sin haberse vencido y educado a sí mismo.
Muchos pseudoocultistas pretenden haber
alcanzado la conciencia cósmica, es decir, la unión con Dios, pero no seria
difícil comprobar que ni siquiera han alcanzado la conciencia de si mismos,
paso indispensable para llegar a lograr la conciencia cósmica.
Siempre debemos empezar por alcanzar
conciencia en lo material para conocer nuestra exacta posición, ya que desde el
momento de que vivimos en un cuerpo físico no podemos olvidarnos de el para
remontarnos a desconocidas alturas.
Es muy poco conocido en el Ocultismo el
símbolo de la estrella de cinco puntas o pentagrama, que representa a un hombre
de pie con los brazos abiertos.
Esta estrella se emplea en el Ocultismo
porque representa el ideal, el hombre cuya conciencia o espíritu domina
plenamente su cuerpo.
El profano, el que sirve a la materia, se
representa por esta misma estrella pero invertida, el cuerpo dominando sobre el
espíritu.
Aquel que ha realizado el pentagrama lleva
una vida muy distinta del que no ha cultivado
sus facultades espirituales. Físicamente su existencia puede ser similar a la
de cualquier otro hombre, pero psíquicamente vive en un mundo totalmente
distinto, mundo donde no existen la fealdad, el odio, el temor, la muerte, el
dolor ni la destrucción.
El Ocultista es un verdadero científico que
ha aprendido a dirigir concientemente su vehículo, es decir, su cuerpo,
maquinaria supercompleja que domina y maneja al profano.
Ocultista Profano
Este fantástico vehículo que es el cuerpo humano es manejado por el
iniciado tal como una enorme central eléctrica en la cual conecta o desconecta
circuitos a voluntad. Si su mente funciona demasiado aprisa, desconecta el
circuito mental y ella queda inactiva. Si desea cambiar de personalidad para
entenderse con personas de otra esfera intelectual o social, cambia su estado
vibratorio ajustándolo al medio en la cual se quiere actuar. Si su hígado o
estomago se enferma, establece una sobre carga eléctrica en este circuito a fin
de saturarlos de vida y cambiar la enfermedad en salud.
Naturalmente, esto no se alcanza en poco tiempo, y ésta es la razón de
que muchos estudiantes de Ocultismo se desalientan al no poder obtener
resultados prácticos a corto plazo.
Para el Iniciado que ha llegado a obtener un dominio total y completo
sobre la materia nada es imposible, ya que puede inclusive rejuvenecer su
cuerpo físico y vivir en la tierra por un periodo de tiempo increíble para los
profanos.
Recordemos el aforismo hermético que dice: todo es mente, el
Universo es mental.
Esta es la clave suprema para
todas las realizaciones humanas.
Todas las posibilidades se encuentran contenida en este aforismo.
Meditando detenidamente en él es posible llegar a comprender muchas cosas.
Comprenderemos que la causa de todas nuestras dificultades se encuentran dentro
de nosotros mismos y que variando nuestro estado mental las venceremos.
Si comprendemos que todo es mente, veremos que nuestro cuerpo es
energía mente detenida o coagulada en una vibración determinada. Nuestro
cerebro, nuestro hígado, nuestro corazón, son materia mental a través de la
cual podremos actuar con nuestro pensamientos.
A fin de aclarar más el dominio que el iniciado alcanza sobre su
cuerpo, diremos que a través de una severa autodisciplina llega a ser obedecido
por la materia mental o atómica de todo el cuerpo, pudiendo, por lo tanto,
actuar sobre lo físico a través de lo mental.
Ya que estamos hablando sobre el cuerpo físico analizaremos ese
desequilibrio que se llama enfermedad.
Generalmente la ciencia medica se limita a extirpar los frutos
venenosos de un árbol que se mantiene oculto y cuyas raíces están en el alma.
Este árbol fructifica en forma de enfermedad y es regado o vitalizado por los
estados negativos del sujeto.
Todo lo que conocemos como enfermedad se origina primero en el alma,
aunque sea una lesión puramente física, tal como la fractura de una pierna.
Nada sucede porque sí, todo tiene su causa originaria, causa que
debemos buscar siempre en los estados vibratorios del alma.
La creación de una enfermedad se debe generalmente a estados anímicos y
mentales de carácter destructivo mantenidos durante largo tiempo en el alma.
Estos estados negativos forman verdaderos núcleos magnéticos de carácter
altamente destructivo. Cuando una de estas coagulaciones electromagnéticas
adquiere mucha fuerza por la constante repetición de estados negativos, se
desdobla o materializa físicamente en forma de alguna enfermedad. Esta
enfermedad tratada en forma ortodoxa desaparece, pero queda dentro del alma la
raíz que puede volver a fructificar por la repetición de nuevos estados
negativos que sirven de abono o alimento a este árbol.
Es también que la vibración destructiva que produjo más tarde una
enfermedad haya penetrado en el alma desde fura en un momento de debilidad
vital, o en un estado fuertemente depresivo o histérico que abren totalmente
las puertas de la defensa invisibles del hombre. Lo que conocemos con el nombre
de Aura, es la irradiación electromagnética del individuo, que sirve de coraza
protectora contra las vibraciones extrañas. Cuando esta defensa desaparece
quedamos a merced del inmenso océano de diferentes vibraciones que es la
atmósfera que nos circunda.
Se objetara que muchas enfermedades son producidas por microbios, sin
embargo, es necesario considerar que la virulencia de un germen no depende
exclusivamente de éste sino del contacto microbio cuerpo. Es indispensable la
existencia de un medio adecuado que se produce por la influencia de las
coagulaciones electromagnéticas negativas. Mientras la ciencia no busque la
causa de las enfermedades en el plano mental no podrá encontrar el remedio para
aquellos males producidos por súper microbios o microbios entéricos que existen
como principio activo únicamente en el plano energético. Uno de estos casos
podría ser el cáncer, lo cual explicaría casos de posible contagio, al ponerse
en contacto el enfermo con un sujeto cuya aura estuviera abierta.
Podríamos comparar estas coagulaciones electromagnéticas con sanguijuelas
que se localizaran en una parte del cuerpo y comenzaran a chupar la esencia
vital de la célula. Una vez que este ente ha extraído esta esencia vital se
produce la degeneración celular por falta de energía. A medida que el coagulo
destructivo se alimenta va haciéndose más fuerte y extendiéndose hasta lograr
una total aniquilación.
Son muchos los casos de enfermedad producidas por estados energéticos
destructivos generados por el propio individuo.
La medicina oculta empieza por lo tanto por cambiar los estados
vibratorios del alma para llegar a destruir lo negativo que puede llegar a
manifestarse. O que ya se haya manifestado como enfermedad. Si pudiéramos
ver en el plano de la energía, nos
horrorizaríamos al observar a los demás y al observarnos nosotros mismos.
Veríamos verdaderos zoológicos ambulantes, hombres parásitos de energía mental
incrustados en diversas partes del cuerpo según las pasiones dominantes del
individuo. Cada uno de estos parásitos simulara formas grotescas de animales,
verdaderos demonios que se alimentan de las energías vitales hasta producir el
agotamiento.
Basta pensar que todas las
energías humanas tienden a crear a través de la mente, el corazón, los deseos,
etc., para que nos demos cuenta de que con cada deseo y con cada pensamiento
estamos dando a luz verdaderos hijos invisibles que son los que están formando
nuestra buena o mala suerte. Es por esto que se puede afirmar, si exagerar, que
el hombre es hijo de si mismo, porque de acuerdo con sus exteriorizaciones
energéticas se va formando y creando a si mismo. De él depende el crear ángeles
o demonios.
Hay ocasiones en que nos encontramos con personas que a pesar de verse
limpias y bien arregladas y ser totalmente normales físicamente nos producen
asco y repugnancia, sin que logremos darnos cuenta a que se debe esto.
La causa de estas antipatías o simpatías repentinas radica en el
desplazamiento electromagnético vital, producto de la vibración predominante en
una persona, vibración que a su vez es producida por el conjunto de sus
pensamientos y sentimientos.
Todo aquel que actúa de acuerdo
con las leyes de la Naturaleza estará siempre protegido por ella, pero el que
viola sus leyes tendrá que sufrir su reprobación.
¿Puede quejarse el vicioso, el borracho o el depravado? ¿O el pesimista
que pasa el día quejándose o imaginando mil calamidades distintas?
Si acostumbramos a analizar cuidadosamente nuestros actos. Iremos poco
a poco descubriendo la causa de nuestro fracaso, sea éste económico,
sentimental o de cualquier otra clase. Veremos cómo nuestra actual situación es
producto de una cadena de acontecimientos que han sido producidos por dejadez,
desidia, o decisiones equivocadas.
La costumbre de proponerse muchas cosas y no realizar ninguna, por
ejemplo, es altamente perniciosa, ya que para poder alcanzar dominio y poder
sobre los acontecimientos externos es necesario antes que nada acostumbrarse a
cumplir con la propia palabra, y a cumplir y poner en practica las decisiones.
Quien pone en practica estas enseñanzas en forma metódica y paciente vera que
cada día crece su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza, hasta llegar a
realizar todo lo que se propone.
La casualidad deja de existir, pues su voluntad se convierte en ley
para la Naturaleza.
El primer paso para la solución de cualquier problemas es el optimismo.
Basta creer que se puede realizar algo para tener medio camino recorrido. La
actitud mental positiva es indispensable para el que busca la superación. En
todo momento debe sentirse alegre, positivo, pletórico de energía y vida, en
armonía con las fuerzas creadoras divinas; ser un admirador de la belleza en
todas sus manifestaciones, a fin de purificar y sutilizar su alma; jamás
sentirse vencido o agobiado por nada. Como hijo de Dios el hombre tiene derecho
a disfrutar de la protección de su padre y de todos los bienes de éste.
Al adoptar una actitud mental positiva, el individuo se aísla de todas
las vibraciones destructivas que pueden llegarle desde afuera, y por ley de
armonía captara solamente lo positivo y superior.
En todo pueblo o ciudad existe una verdadera nube electromagnética
donde se han coagulado las vibraciones de la energía instintiva, anímica y
mental de los habitantes. Esta nube flota por encima de la tierra a una altura
determinada por la densidad de las vibraciones. Todos los que viven allí, o que
llegan por primera vez, cogen las vibraciones de esta nube. Como
desgraciadamente vivimos en un medio pasional y egoísta, se comprenderá
fácilmente que nos sobrecargamos diariamente de fuerza poco deseable. Estas
vibraciones pasionales del alma colectiva de los pueblos son las que nos cogen
para sumirnos en la miseria, la depresión, la angustia y la mediocridad. Es
difícil elevar la vibración mental y emotiva por encima del tono predominante
en el grupo social, pero éste es el único medio para librarse de verdaderas
intoxicaciones invisibles producidas por estas fuerzas negativas.
Si un día cualquiera despertamos de mal animo y decimos: “en todo me
va mal, la vida no vale la pena vivirla” o algo por el estilo, nos ponemos
inmediatamente en onda con lo negativo o inferior.
Como todos pasamos por momentos de crisis y situaciones difíciles,
debemos acostumbrarnos a negar concientemente lo negativo o malo para nosotros.
Al hacer un esfuerzo de voluntad y sobreponernos a todo lo desagradable y malo
que nos esta sucediendo, estamos practicando científicamente la transmutación
mental.
Esto es actuar al revés del común de la gente, que apenas sufre
contratiempos de escasa importancia los exageran tremendamente, contándole a
medio mundo las “desgracias terribles” que les han ocurrido.
Lo correcto es mantenerse sereno y vibrar en el polo opuesto a la
vibración que queremos cambiar.
La casualidad no existe en la vida, todo obedece a motivos o causas
precisas. Lo que sucede es que no siempre podemos llegar a distinguir las
verdaderas causas de aquello que recibimos como efectos. La ley de causa y
efecto es la que va delineando el camino a través del cual nos moveremos en la
vida, de manera que esta dentro de nuestras posibilidades el poner en
movimiento solamente fuerzas o causas positivas, a fin de cosechar más delante
de acuerdo con lo que hemos sembrado.
La “buena o mala suerte” de un individuo obedece siempre a causas
desconocidas, que llegaron a manifestarse como efectos.
Esto de la suerte es un interrogante que aqueja a todos aquellos
abandonados por la fortuna que no logran triunfar, a pesar de luchar
denodadamente por salir adelante.
Estos desafortunados observan con envidia a los que suben
económicamente, y a los cuales parece favorecer la Naturaleza, ya que en todo
lo emprenden obtienen éxito sin grandes
esfuerzos de su parte.
Examinaremos detenidamente este punto por ser de sumo interés para los
que buscan superarse, ya que es justo que el hombre busque su prosperidad
material y espiritual.
Cuatro son los principales factores determinantes de “la suerte”
del individuo:
1.
su
destino, o sea, la posición de los astros al momento de nacer.
2.
el
destino de sus padres, que en gran medida se traspasa a los hijos.
3.
las
experiencias recibidas hasta los 21 años de edad, y después hasta los 33.
4.
las
relaciones amorosas.
No consideró aquí la actitud mental ni la fuerza de voluntad u otras
cualidades que están influidas o dependen en cierto modo de los factores recién
enumerados.
1) El Destino:
en el momento en que se llega a
la vida, es decir, en la primera respiración, se graban en el niño las
vibraciones cósmicas resultantes de las diferentes posiciones planetarias. Cada
planeta tiene un peculiar desplazamiento electromagnético y según las
posiciones que ocupa en el espacio se van produciendo diferentes combinaciones
de rayos cósmicos, que son los que actuaran en el destino futuro del niño.
A parte de esto, tenemos que considerar el caudal de Karma (causa)
bueno o malo proveniente de encarnaciones anteriores, y que fatalmente deberá
manifestarse en efectos.
Si el Karma es muy duro, costara mucho abrirse paso en la vida hasta
que no haya logrado expiarlo completamente. Es posible, por medio del
Ocultismo, llegar a cambiar un destino malo por uno bueno, pero esto es tema de
enseñanzas superiores que solamente pueden impartirse a quienes abrazan el
camino de la iniciación.
Muchas veces es el destino el único causante de aparentes injusticias y
contradicciones en la vida, ya que condena a seres de exquisita sensibilidad e
inteligencia a una vida de parias, y a otros que llevan una vida puramente
animal los favorece colmándolos de bienes materiales.
En cumplimiento de la suprema ley de causa y efecto vemos niños que
nacen ciegos, deformes, paralíticos y débiles mentales, y otros que mueren al
mes o días después de haber llegado al vida. Las injusticia no existe; cada
cual recibe los efectos de acciones que ha puesto en movimiento. Dios no
castiga a nadie, es el hombre quien al transgredir las leyes de la Naturaleza
se castiga y se limita a sí mismo.
2) la influencia de
los Padres:
Desde el momento en que un ego (espíritu) está en el seno materno,
empieza a recibir las vibraciones electromagnéticas de la madre a través del
cordón umbilical. Si la madre es una
mujer pasional, egoísta e histérica, grabara profundamente estas fuerzas en el
niño que tendrá que luchar fuertemente para sobreponerse a estas vibraciones
destructivas que pasaron a formar parte de su propio ser. Por otro lado, el
padre grava en el momento del orgasmo toda fuerza activa que este ser
tendrá en la vida. Si el padre es un
hombre tímido, de una voluntad débil y poco viril, el niño sufrirá siempre al
faltarle el empuje o fuerza masculina realizadora necesaria para abrirse paso
en la vida.
Aquí
debemos volver sobre lo que dijimos en el capitulo sobre el sexo al hablar del
verdadero crimen que se comete al tener relaciones sexuales después que la
mujer ha quedado embarazada. Este es un factor que influye poderosamente en el
equilibrio nervioso del futuro ser y, por ende, en su destino.
Es decisivo también el estado mental, instintivo y emocional que ha
imperado en los padres en el momento de la concepción, ya que ambos forman en
ese instante un verdadero molde en el cual se fundirá la personalidad futura.
Es cierto que los pecados de los padres los pagan los hijos, ya que en
la practica un hijo es un desdoblamiento o prolongación de los padres, heredando en parte el Karma de éstos.
A pesar del gran avance científico, el proceso de procreación se
realiza en un nivel muy cercano al de los animales, puesto que ni el padre ni
la madre pueden asegurar al hijo que han procreado una vida de acuerdo con las
más justas y nobles aspiraciones humanas. No saben si este niño será normal, si
su inteligencia estará de acuerdo al promedio, si su salud será buena; si
tendrá éxito en la vida y otras cosas tanto o más importantes que estas. Por lo
tanto, la venida a este mundo es un verdadero azar. En muchos casos significa
traer un ser a una vida dolorosa, llena de tragedias, enfermedades y pesares.
¿Tiene alguien derecho a correr un riesgo de esta magnitud? ¿Tiene derechos a
traspasar sus propios pecados a una criatura que llega al mundo? Cuando la
ciencia haya Avanzado Lo suficiente como para reconocer la verdad de lo que
aquí hablamos, la procreación se realizara en forma científica, en las fechas y
épocas precisas a fin de formar una raza de seres más fuertes, más inteligentes
y más capaces en todo sentido, si recurrir para ello a experimentos químicos,
genéticos, ni biológicos, sino utilizando los recursos que todos llevamos
dentro y que tenemos al alcance de nuestras manos.
3) Las Primeras
Experiencias:
Desde la primera respiración, el primer alimento y el primer beso, se
van grabando en el niño diversos reflejos y hábitos provenientes de las
diferentes experiencias. En la primera edad se van gravando ordenadamente las
experiencias por las cuales va atravesando. Cada una de estas experiencias es
un ladrillo más de aquel edifico que es el adulto. Cada experiencia positiva o
negativa va acondicionando la psiquis hasta llegar a impartirle una especial
conformación. Según esta conformación psicológica, el sujeto puede convertirse
en un triunfador o en un fracasado. El fracaso es solamente un estado mental,
producto de las vallas que son los complejos e inhibiciones. En esta época de
las primeras experiencias es cuando se corre el peligro más grande de toda la
vida, ya que se esta formando el destino futuro, es decir, se están poniendo en
movimiento fuerzas que su debido tiempo producirán ciertos efectos.
Si embargo, nada hay más peligroso y decisivo que la primera
experiencia sexual, que es la marca el despertar de la conciencia. Si una mujer
tiene una primera experiencia sexual desgraciada le costara mucho ser feliz en
el amor y encontrara la felicidad, pues psicológicamente queda marcada por este
echo. Del mismo modo, cuando el hombre se inicia sexualmente, se encamina por
una senda acorde a la calidad de esta primera experiencia. Cuando una persona
tiene una gran cantidad de factores negativos en su psiquis, es necesario, por
medio del empleo de la fuerza mental, proceder a lavarle el cerebro de todo lo
negativo, grabando posteriormente cosas positivas.
Nadie puede llegar más allá de lo que le permita su caudal de
conocimientos y experiencias, o sea que
en ningún momento podrá una persona reaccionar o analizar algo desde un
punto ajeno a su experiencia-conocimiento. Sin embargo, el que se cultiva
espiritualmente podrá ver todo desde un alto sitial, ya que el espíritu está
más allá del bien y del mal, más allá del personalismo y de los “puntos de
vista”. El espíritu es la esencia, la vida, la verdad, la sabiduría y el
amor.
Para el estudiante de ocultismo es enteramente posible cambiar sus
grabaciones psíquicas no deseables por otras más acordes con sus aspiraciones
personales.
4) Las Relaciones Amorosas:
El hombre que entrega su corazón a una mujer pasional, dominante e
histérica, no podrá jamás abrirse camino en la vida mientras este unido a ella.
Cuando una mujer es dominante y no se entrega espiritualmente a su compañero,
le absorbe a éste todo su magnetismo etérico masculino, dejándolo vació y
desmoralizado, incapaz de crear y de abrirse amino por medio de su fuerza
activa. Este hombre ésta en una situación parecida a la de un vehículo que
tuviera un potente motor al cual le faltara el combustible necesario. Este
sujeto será siempre un derrotado, y si algo obtiene será a costa de múltiples
sacrificios, y solo cuando llegue el momento en que esta mujer se saturo son
sus energías vitales y, por lo tanto, no puede absorber ya más.
A medida que va tomando magnetismo masculino, se ira tornando más dominante
e impondrá su voluntad en todo momento. Ahora bien, para que el hombre su
compañera representa a la naturaleza y por lo tanto la naturaleza reaccionara
con él de acuerdo con el trato que éste reciba de su mujer. Si en un arrebato
de cólera le insulta o experimenta estados de odio y celos, esta instigando en
su contra todo lo negativo, pasional, fatal y oscuro, y no podrá triunfar jamás
porque le perseguirá la mala suerte.
Todo lo contrario ocurre al encontrar una mujer que sepa amar, que sepa
entregarse espiritualmente al hombre, que jamás en un momento de ofuscación
reaccione violentamente, que derrame sobre su compañero lo mejor de ella misma,
y que este a su lado tanto en el éxito como en el infortunio. El afortunado que
logra unirse con una mujer de estas dotes se vera favorecido por la fortuna, la
buena estrella le sonreirá y alcanzara el éxito en todo lo que emprenda.
En el caso de la mujer, cuando ella esta unida a un hombre inferior, de
vibración fuertemente instintiva, estará siempre limitada en sus aspiraciones.
A estos cuatro puntos que hemos analizamos como determinantes de buena
o mala suerte añadiremos las relaciones que mantienen en el grupo familiar.
Cuando la desunión, desarmonía a indeferencia reinan en una familia, cada uno
de sus integrantes estará luchando enteramente solo, y todo aquel que esta
solo, queda a merced de las fuerzas ciegas de la naturaleza, y en consecuencia,
no tendrá poder para realizar sus aspiraciones. Si una familia se une
férreamente para trabajar y vivir solidamente unida, habrá emprendido el camino
que llevara a grandes realizaciones. Si no le es posible al estudiante realizar
esta unión familiar, puede unirse a cualquier movimiento colectivo donde exista
un ideal de unión, fraternidad y ayuda mutua. Un movimiento de esta índole es
una poderosa ayuda invisible.
TUT 69
Brujos y
Espiritismo
Lo expuesto hasta el momento abre la puerta para todos los que deseen
llegar más lejos en la investigación de las causas determinantes de su propia “suerte”,
ya que hemos dado algunas claves que permitirán dilucidar en parte este
misterio.
Debo aquí formular una advertencia para aquellos, que recurren a brujas
y adivinos para conocer el porvenir o tener suerte en dinero o amor. Estos
charlatanes son verdaderos acumuladores de magnetismo altamente nocivos
proveniente de los deseos pasionales de sus consultantes. A través de estos
adivinos se manifiestan los “cascarones astrales” o parte animal que
sobrevive por cierto tiempo a los difuntos. Estos entes buscan únicamente su
propia supervivencia, alimentándose de los desplazamientos energéticos
producidos por las emociones. Estos “cascarones” van enredados a los
consultantes en una maraña de mentiras y malos consejos para terminar por
hundirlos.
Lo mismo ocurre en las secciones de espiritismo, en las cuales se
manifiestan estas entidades inferiores que engañan a los incautos que piensan
que se ha materializado el espíritu de un difunto. Con un poco de reflexión se
darían cuenta de que el espíritu es energía pura, que mal puede materializarse
a través de un cuerpo que ya esta ocupado por otro espíritu, es decir, su
legitimo poseedor. Esta pretensión espiritista equivale a querer captar una
transmisión espiritista equivale a querer captar una transmisión de radio proveniente
de Marte con un pequeño receptor a pilas. Los que asisten a estas sesiones de
espiritismo se causan un inmenso daño a sí mismos al abrir su psiquis a la
inmundicia de estos vampiros. Por otro lado, retrasan la evolución del genuino
espíritu que estuvo en contacto con este principio animal cuando el individuo vivía todavía, ya que
por estar en cierta relación simpática el espíritu no puede remontarse a planos
más elevados mientras no se haya desintegrado el cascaron astral, lo que
difícilmente ocurrirá al nutrirse éste de energía durante las “materializaciones”.
TUT 69
Egoísmo y Vida en Grupo
El gran enemigo del ser humano es la vida cotidiana con sus rutinarias
preocupadas e incidentes, que terminan por provocar tedio y cansancio al
individuo que vive sin un ideal impersonal en beneficio de la humanidad.
Algunos viven encerrados en sus propios problemas y ambiciones, sin participar
en nada en ese inmenso movimiento que es la vida colectiva y a la cual cada uno
debe aportar su pequeño grano de arena. Estos seres se asemejan a una pierna
que quisiera desprenderse del cuerpo y caminar por su propia cuenta.
Afortunadamente, en diversas partes del mundo existen grupos de solidaridad
humana que son altamente beneficiosos para la vida moral y espiritual de la
sociedad.
Si todos tuviéramos un espíritu de ayuda colectiva, seriamos tan
fuertes como para derrotar la miseria, el hambre y las enfermedades en el
mundo.
Desafortunadamente, un acendrado egoísmo provoca desarmonía, desunión y
guerras, y esto trae aparejado debilidad, ruina y miseria. Sin embargo, llegara
el día en que el amor
Los desilusionados de la vida, los escépticos y los amargados
encontraran nueva vida y renovado vigor espiritual e intelectual si se dedican
a obras de beneficio colectivo. La salud, el vigor, la juventud y la belleza
son cualidades del alma, son la manifestación e indicación física del
equilibrio y vigor de ésta. En todo lo que va ocurriendo debemos buscar la
explicación en la mente, ya que es allí donde se producen cambios que se
manifiestan posteriormente en el cuerpo físico.
TUT 69
Tensiones y
Relajación
La tensión nerviosa es otro de los grandes enemigos del equilibrio
psicofísico. La vida moderna es tan agitada, variable y cambiante que el
individuo tiene que realizar un esfuerzo exagerado para colocarse a la altura de
las circunstancias. Los rápidos cambios científicos y sociales le producen un
estado de gran inseguridad. Llega así el momento en que sus repentinos
esfuerzos han sido tan violentos que se produce el agotamiento, con todo lo ya
conocidos síntomas de la tensión nerviosa, irritabilidad, insomnio, trastornos
digestivos, ansiedad, angustia, etcétera.
Daremos algunas indicaciones de orden general para aquellos que padecen
de tensión.
Primeramente, es indispensable proceder a un ordenamiento metódico de
las actividades cotidianas, ya que una de las principales causas de la tensión
es la impaciencia o ansiedad por resolver todos los problemas simultáneamente.
El desarrollo de la paciencia es fundamental para relajarse. Un excelente
ejercicio para esto es el siguiente: diariamente tomar veinte fósforos y
colocarlos en un montón sobre una mesa. Con la mano izquierda ir tomando
lentamente uno por uno pesándolos a otro lado de la mesa. Se debe pensar
solamente en lo que se esta haciendo, sin distraerse. Este ejercicio también
provoca un estado de relajación y debe hacerse cuando el individuo se encuentra
muy agitado.
La impaciencia y la tensión siempre van parejas. Generalmente el
impaciente vive con el pensamiento puesto en hechos que no requiere un interés
inmediato, si no que se presentaran en un futuro próximo. El sujeto vive,
entonces, en una especie de angustiosa espera que le impide concentrarse
debidamente en la actividad del momento
presente. Este mal habito produce un gran derroche de energía nerviosa al dividir
la unidad psicofísica, que se ve enfrentada a dos problemas en forma
simultanea. Es indispensable alcanzar un adecuado poder de concentración por
medio de una educación de la atención y la capacidad de observación.
Durante el día es indispensable establecer ciertas pausas de
relajación, tratando durante algún rato de mantenerse completamente inactivo,
tanto física como mentalmente. Esto es posible lograrlo por medio de la
respiración profunda, procurando soltar los músculos y de aflojarse en el momento
de la exhalación.
Estudiando las diferentes posiciones que adopta el cuerpo, es posible
también llegar a establecer cuales son las que provocan tensión y fatiga. El
caminar con la columna vertebral encorvada, por ejemplo, cansa doblemente al
producirse un desplazamiento del centro de gravedad del sujeto. También los
movimientos bruscos, desordenados e instintivos produce gran derroche de
energía.
Un sistema de relajación muy interesante para el que tenga los medios
necesarios es el de preparar una habitación especial decorada y pintada de
forma que produzca descanso y que utilice solamente para eso. Colores suaves, mobiliarios
de líneas redondas. Alfombra mullida, aislamiento acústico e iluminación indirecta.
También es posible, de acuerdo con el principio hermético de vibración, crear
paz y tranquilidad por medio de la saturación de un ambiente con vibraciones
mentales que produzcan estos efectos.
Otras causas de tensión, más difíciles de contrarrestar, son los
conflictos psicológicos proveniente de complejos y problemas emocionales e instintivos,
ya que mientras no afloren a la mente conciente las verdaderas causas de estos conflictos,
el individuo no podrá disfrutar de un verdadero equilibrio psicofísico. Como el
origen de estos problemas radica en el subconsciente, la vida cotidiana puede deslizarse
placidamente hasta el momento en que, repentinamente, se produce una exteriorización
neurótica. En muchos casos el tratamiento psiquiátrico es de gran eficacia; en
otros que revisten mayor gravedad, solamente un maestro ocultista que sea
profundo conocedor del arcano de la mente podrá desintegrar estos focos
negativos produciéndose una verdadera transmutación en la personalidad. El maestro
iniciativo incorpora dentro de sí mismo la psiquis del paciente, depurándola de
toda escoria con su influencia electromagnética. Casos tan extremos como la inversión
o la locura pueden curarse por este medio. Un verdadero maestro debe ser capaz
de penetrar hasta lo mas profundo estratos subconscientes del discípulo para
descubrir las verdaderas causas de todos sus problemas.
T U T 69
Camino de la
felicidad
Muchos lectores que se dedican en el estudio del ocultismo se sentirán probablemente
desconcertados al observar que lo que presento como remedio único para todos
los males. Debo recordarles que el ocultismo es el estudio de la esencia y
origen de la vida, el estudio del hombre y de sus complejas relaciones con la
naturaleza y el cosmos. Desde el momento que el hombre es portador de la chispa
divina lleva en si en estado latente todas las posibilidades. Unirse a esta
chispa divina es lograr la entrada al cielo y alcanzar la verdadera y única felicidad.
No puede existir una real felicidad cuando no hay paz interna.
¿Y quien puede jactarse de tenerla? ¿Quién puede mantenerse totalmente sereno
ante los embates de la vida?
Esta paz interna no se puede adquirir con todas las riquezas de este
mundo ni con títulos de ninguna clase. Puede ser más feliz un mendigo sin hogar
que un millonario que vive en un palacete.
El se feliz es un arte que hay que estudiar cuidadosamente. Este arte
consiste en la capacidad ingenua e infantil de disfrutar en forma natural:
gozar con una puesta de sol, con el aire fresco de la mañana, el canto de los
pajaritos y la contemplación de la naturaleza; maravillarse al ver las múltiples
formas de vida producto del inagotable poder creador de Dios; disfrutar con las
cosas simples que están a nuestro alcance y no soñar con incansables horizontes
de grandeza. El caminar algunos minutos puede ser para el hombre conciente y
despierto una maravillosa aventura. Siente la vida, la fuerza de la sangre en
las venas, el impulso de las corrientes nerviosas, la pujanza del corazón, el
poder creador de las manos. Ve y siente los corpúsculos de vida que flotan en
el aire, el olor de la vida, el calor de la conciencia humana, la respiración del
planeta, la vida vegetal, las emociones y pensamientos encontrados de sus congéneres,
la constante y poderosa presión del espíritu divino, las fuerzas inteligentes
de cada órgano del cuerpo que luchan y elaboran para mantener la vida, se pone
en contacto con ellas, las ayuda, es el amo y señor de su pequeño universo. Esto
es estar vivo, estar despierto, ser conciente.
Es causa de esto que la vejez comienza en el alma. Empieza con el
abandono a la vida fácil, a la pereza, las penas, la tristeza y la decepción. La
vida es movimiento, desplazamiento, actividad. Todos los que han llevado una
vida activa y se retiran de improviso al descanso y la ociosidad, destierran
las fuerzas creadoras y decaen rápidamente, como una planta que muriera por
falta de agua y sol. Todos los que se consideran viejos deberían tratar de
mantener su alma joven, iniciando nuevas empresas, manteniendo vivas las ilusiones
de la juventud, conservando la fe en la humanidad, tratando de disfrutar de la
belleza del mundo y de la vida. Si es posible, que se enamoraran nuevamente,
tratando de recubrir el amor. Los años terminan por convertir el amor
matrimonial en una relación puramente habitual, se acostumbraran tanto del uno
al otro que se necesitan mutuamente. Pero éste no es el amor que sintieron al
conocerse, ha desaparecido aquella frescura, optimismo, vida y hermosura. Deben
empezar por reencontrase mutuamente. El alma humana tiene tantas y variadas
facetas que seguramente les queda mucho por conocer el uno del otro. La vida
reside en los cambios; el estacionamiento y la inmovilidad traen la muerte.
La sobrealimentación es otro de los principales factores de
envejecimiento prematuro, al someter a un excesivo trabajo al aparato
digestivo, cuya inteligencia oculta termina por fatigarse. El que desea
prolongar su juventud debe someterse a periodos de ayuno, que pueden ser
parcial o total. El secreto de la vida reside en la alternancia de actividad y
reposo, de lo cual nos da ejemplo el corazón latiendo más de 100.000 veces cada
24 horas.
Desde el punto de vista de la superación espiritual, existen muchas opiniones
con respeto a la alimentación, alegando algunos que para adquirir pureza espiritual
es imprescindible abstenerse de comer carne. La verdad es que no se pueden
establecer normas generales en esto, ya que todo depende de la constitución
particular de cada uno. Algunos necesitaran de la carne para mantener su nivel energético
vital, pero a otros les causara una baja en la calidad de su función pensante. Algunas
carnes, como la del cerdo por ejemplo, tienen una vibración especialmente baja
y pesada y el ingerirla retarda considerablemente la agilidad mental. Esto se
comprueba analizando la psicología de aquellos pueblos que son grandes
consumidores de carne de cerdo.
El alcohol en dosis excesiva rebaja notablemente el nivel conciente, y
el tabaco llega a producir la atrofia de ciertos delicados centros cerebrales relacionados
también con la conciencia.
Ese gran fantasma que es la muerte no asusta al que logra elevar su
altura conceptual y comprende, a través de la investigación practica de los
arcanos de la vida, que solo representa el nacimiento a una nueva forma de
vida. Seguramente, es más doloroso el nacimiento al plano material que al energético.
Para el verdadero ocultista la muerte significa solamente despojarse de
una envoltura para continuar viviendo en el mundo invisible y volver a la
tierra a su debido tiempo.
El que sienta una genuina inquietud espiritual y medite profundamente en
estas enseñanzas tendrá una segura indicación con respecto al camino que debe
recorrer.
I.F.H. JB:
Hoy abra algo nuevo que tu querrás encontrar
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