El carromato al que se refer�a Myriath estaba en un lugar apartado  del campamento. All� habr�a una docena de hembras de varias especies, humanas, goblins, moths...pero ninguna elfa. Todas parec�an angustiadas
_ a ver se�oritas... apretaos un poco, parece que vamos a llevar un pasajero m�s a la subasta de Mo... t�, humana, oc�pate de la elfa, dale un vestido y preoc�pate que se ba�e antes de la subasta de ma�ana, ya lo sab�is princesas...mas vale que alguien puje por vosotras o ser�is el postre de mis orcos...y os aseguro que los de mi especie no se caracterizan especialmente por la finura con las damas. 

Dicho esto desapareci�. Mis compa�eras me observaban con curiosidad. Tal vez algunas de ellas jamas hab�an visto de cerca de un elfo. Finalmente la humana a cargo de la cual Myriath me hab�a dejado se dirigi� a m�.
- Mi nombre es Rowane, vengo del reino de Erth, donde trabajaba de aprendiz de costurera hasta que mi amo me vendi� a los orcos para saldar unas deudas de juego... mi historia es parecida a la de las dem�s y el mismo destino nos aguarda a todas... ser vendidas al mejor postor en la subasta de Mo. Algunas tendr�n suerte y sus due�os las querr�n para que trabajen sus campos y les complazcan en sus camas.. Otras, Las que no consigan una puja aceptable, acabar�n en alguno de los burdeles de la ciudad, vendiendo su alma por un poco de comida y un techo bajo el que guarecerse... tu ser�s de las primeras... no eres como nosotras... eso salta a la vista... tu piel y tus manos no han trabajado bajo el sol.. �Qui�n eres elfa?
- Creedme compa�era si os digo que es mejor que no sep�is mi nombre, ya que eso solo os ocasionar�a m�s problemas... hasta ahora es lo que ha ocurrido con todo el que me he cruzado en mi camino- en ese momento record�  la imagen de  Ettiene en el camino y un gran desconsuelo se apoder� de mi. Les cont� a mis compa�eras simplemente que me hab�an asaltado de camino a casa de un pariente...mi acompa�ante hab�a quedado tendido en el suelo, no sab�a si vivo o muerto. Lo cierto es que estaba demasiado cansada para pensar y me sent� junto al resto de las mujeres.. que preparaban sus galas para la subasta del d�a siguiente. Rowane me alcanz� un hato en el que hab�a varios vestidos de gasa, para que eligiera uno...procura estar bella ma�ana... de ello depende tu futuro.

Me qued� dormida... al despertar estabamos entrando a la ciudad de Mo all� los hombres se agolpaban alrededor de nuestro carromato.. Sab�an que la caravana de los orcos tra�a siempre las mejores mercanc�as...que iba a pasar a continuaci�n.. mi temor crec�a a cada paso que la carreta avanzaba hacia la plaza central... cuando escuch� un tremendo aullido...era Ba de eso estaba segura...acaso Ettiene estar�a vivo? Un �pice  de esperanza broto de mis entra�as... no todo estaba perdido.

Frente a mi se hallaba una gran plaza llena de puestos en los que se vend�a toda clase de objetos y seres... en uno de los extremos habia unos hombres maniatados, probablemente presos de la �ltima batalla, estaban heridos y sufrian con resignaci�n. Rec� para que su tormento cesara pronto, cuando la voz de Rowane me devolvi� a nuestra realidad,
- reza por nosotras elfa. Reza para que seamos vendidas a un hombre bueno...
a�n no hab�a terminado de decir estas palabras  cuando Myriath abri� la cortina del carromato y nos hizo salir.
- Venid amigos, venid, mirad lo que el buen Menigarth os ofrece hoy, traigo hembras de todas las especies, seguro habra alguna que os atraiga.... venid amigos venid... y ved que bellos tesoros trae hoy la caravana de Menigarht.

Pronto decenas de mercenarios se agolparon junto a  nuestro puesto. Todos querian comprar.  Una hembra moth fue la primera. No pagaron mucho por ella y Miriath parec�a descontenta... Despu�s le toc� el turno a Rowane. Era una humana muy hermosa y pujaron alto. Se la llev� un fornido guerrero que pago por ella tres bolsas de oro. Poco a poco el carromato se iba quedando vac�o. Me hab�an dejado para el final.

- Y ahora amigos, ved la joya de Menigarth, es una dama autentica, mirad sus manos, jamas han visto la tierra... es bella verdad? Toda una dama, toda una princesa, quien no ha so�ado con alguien como ella?
Aquellos hombres gritaban como posesos pujando por m�, yo estaba aterrorizada. De repente un gran alarido seguido de una gran explosi�n hizo que todos enmudecieran, que estaba ocurriendo? Me quede en la plataforma mientras los hombres iban en direcci�n a las puertas de la ciudad, tratando de averiguar que era lo que pasaba .
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