Tan solo las estrellas parec�an inm�viles en el firmamento. Aquella noche brillaba con fuerza, la luna se hallaba en los primeros d�as de su cuarto creciente... dejando a los astros celestes destacar sobre el negro cielo. Me deje caer sobre Ettiene para observarlas mejor, pero lo que encontr� fueron sus ojos y no quise ver m�s all� ... para que quer�a las luminarias del cielo si palidec�an ante ellos... Aquello deb�a ser amor ..sin duda deb�a serlo... no tenia experiencia en estas lides pero sab�a que mi coraz�n no se aceleraba por casualidad.  Ettiene comenz� a acariciarme el cabello.
- hueles a jazm�n -me dijo- �sab�as que el jazm�n es el aroma de las diosas?. -Su voz sonaba m�s acariciadora que nunca... como un ronroneo- Driad de Einar... eres m�s que una princesa... me hubiera encantado conocerte en otra situaci�n m�s propicia para ambos... pero ha sido  la desdicha quien nos  ha unido... parece ser que la desdicha no es tan mala despu�s de todo.... y all� bajo las estrellas y a lomos de aquella loba, Ettiene me obsequi� con mi primer beso de amor. Un beso dulce.. como la fruta de verano y m�gico como cada uno de los puntos que iluminaba el firmamento. Jamas me hab�an besado... dec�an que el primer beso era capaz de transportarte y hacerte flotar, que todo en tu interior se estremec�a en una nube de placer....pero fue mejor... amaba a aquel hombre...  ahora lo sab�a... desde el primer momento en que acudi� en mi ayuda en la posada, cada uno de sus gestos y miradas solo me hab�an causado bienestar... y ahora por fin, pese a su dura apariencia aquel humano me amaba... y rogu� a los dioses para que jamas se acabara aquel precioso momento... pues era en sus brazos donde quer�a pasar el resto de mi vida.
- Driad � susurr� mientras me apartaba un mech�n de cabello y acariciaba mi cara � tus besos son incluso mas dulces que tu sonrisa .
- Ha sido mi primer beso- dije sin poder disimular mi emoci�n y no sin cierto rubor. Ettiene sonri� y volvi� a acercarse a m� para sellar mis labios con un nuevo beso.
Pero antes de que llegara a su destino, una fuerte sacudida nos hizo caer del lomo de Ba...lo dem�s ocurri� muy r�pido...Ba yac�a inm�vil  en el suelo una horda de orcos se echaron sobre Ettiene, uno de ellos le golpe� a traici�n en la cabeza y le hizo perder el conocimiento, mientras dos de aquellos brutos me maniataban. No sab�a lo que ocurr�a a mi alrededor... pero al ver a Ettiene en el suelo tem� por su vida, grit� su nombre con todas mis fuerzas pero no hubo respuesta.

- Quieta -dijo uno de aquellos orcos entre grandes risotadas- no pierdas el tiempo peque�a...nadie sobrevive a los golpes de Huggart.. deja que te mire...vaya, vaya...pero si es una elfa...y en perfectas condiciones... Menigart nos recompensar� bien... creo que podremos sacar un buen dinero contigo....Huggart, Rothgart llevadla ante Menigart. Milgart...mira a  ver si el humano trae consigo algo de valor...el cuerpo d�jaselo a los lobos. Ellos  dar�n buena cuenta de �l. Cuidado con la elfa... no queremos que nuestra preciada mercanc�a se estropee verdad?- esta vez las risas se multiplicaron y se convirtieron en un ensordecedor estruendo. Mientras yo no pod�a dejar de mirar a Ettiene... no pod�a estar muerto... no deb�a estar muerto... ten�a la esperanza que de un momento a otro se levantar�a y dejar�a fuera de combate a los orcos...tal y como hizo en la posada de Nass. Pero nada ocurri�.
Los orcos me arrastraron hasta su campamento. All� me presentaron ante su jefe... el Orco llamado Menigart. Junto a �l una hembra de su especie me escrutaba cuidadosamente.
- Bien, Bien... parece que la cacer�a ha sido fruct�fera esta noche...ac�rcate elfa. �T� que opinas Myriath? La hembra se levant� y me palp� de arriba abajo... los dientes, los brazos, las manos incluso mis caderas.
- Pagar�n un alto precio _ dijo Myriath_ eso  seguro... esta elfa est� en perfecto estado... demasiado para ser una simple campesina... hab�is visto sus manos?. Sus ropas son humildes pero su porte no lo es... y adem�s. .incluso jurar�a que no ha sido desflorada.... nos dar�n mucho oro por ella ma�ana en la subasta de Mo... tan solo hay que ponerle un vestido mas insinuante del que lleva...esos rufianes pagaran fortunas por llevarse a esta bella damisela... la pondr� junto a las dem�s , y os lo advierto  perros. �dijo dirigi�ndose a los orcos con tono amenazante - no os acerqu�is al carromato de las hembras o doy fe de que jamas volver�is a disfrutar con ninguna de ellas.- los orcos parec�an temer a aquella mujer y nadie se atrevi� a discutir sus instrucciones. Luego me mir� y dijo - �tienes nombre elfa? Ni si quiera esper� mi respuesta- tampoco importa... de todos modos no  me lo dir�as... te llamare elfa... eres la �nica del carromato...as� que no hay necesidad de darte ning�n nombre.
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