CAPITULO IV: LA BATALLA DE MO
Cu�ndo me despert� no sabia que hab�a pasado, �que hab�a roto tan m�gico momento? y Driad donde estaba? logr� incorporarme mi cabeza iba a estallar pero �donde estaba Driad?. Ba estaba tumbada a un lado una gran flecha la atravesaba de lado a lado me acerque corriendo a ella.
- Ba vieja amiga �qu� ha pasado?
- Unos orcos nos han atacado y se han llevado a Driad eran mercaderes de esclavos los he visto otras veces.
Con mis dos manos aferre la espalda de la flecha y la saque de Ba.
- No te preocupes te devolver� a las estrellas all� te curaras. Ma Na Si Trans
Una gran luz envolvi� a Ba cuando esta luz desapareci� Ba se hab�a evaporado. Pero mi �nica preocupaci�n era Driad si esos asquerosos orcos le hab�an hecho algo, me las pagar�an no solo con su vida, lo lamentar�an toda la eternidad. Gir� mi mano y mi bast�n apareci� en ella fui a pronunciar el hechizo de teletransportaci�n pero un dolor agudo en la sien me lo impido clave mis rodillas en el suelo mientras la sangre ca�a por mi rostro sin cesar procedente de una gran brecha causada por el tremendo golpe, pero mi mente solo pensaba en Driad deb�a acudir a salvarla cuanto antes. A pesar del inaguantable dolor me incorpore y pronuncie el encantamiento.
- Shirak
El hechizo me teletransport� a las puertas de Mo que estaban cerradas dos vigilantes las guardaban desde unas almenas.
- Abrid las puertas o lamentareis estar vivos.
Como respuesta solo recib� unas grandes risotadas. Que me enfurecieron mas no pod�a perder mas el tiempo cada segundo era muy importante. Me acerque a la puerta de la ciudad puse una de mis manos sobre la dura madera de la gran puerta.
_SA LAN SA IR NA FA
A mis ordenes la puerta estallo las astillas de esta volaron a mi alrededor cortando mi piel pero no sent�a el dolor solo pensaba en Driad y en que tenia que sacarla de aquel lugar. Unas flechas se detuvieron a escasos mil�metros de mi coraz�n para despu�s desaparecer carbonizadas. Un grito de rabia sali� de mi garganta mas que un grito un rugido. Al final de la calle estaba ella, la estaban vendiendo como esclava como se atrev�an!!!! pagar�an con sus vidas la ira se apodero de mi ,me deshice de la capa quedando solo con la armadura con otro giro de mi mano mi m�gico b�culo se transform� en una temible espada negra .La calle se inundo de guerreros todos armados con terribles armas no permitir�an que un desconocido entrara en su ciudad y los desafiase. Una sonrisa apareci� en mi cara. Otro rugido sali� de mi garganta esta vez aun m�s terrible, los cristales de las casas se rompieron cuando fueron golpeados por aquel terror�fico grito saltando en miles de pedazos a la calle. Fij� mi vista en Driad era lo �nico que me importaba. Empece a caminar hacia la plataforma donde estaba subida los guerreros desaparec�an bajo mi espada con la misma rapidez con que hab�an desaparecido nadie lograr�a detenerme a mi paso la calle se lleno de sangre y de cad�veres uno, otro todos ca�an bajo mi furia ya fueran humanos, orcos nadie escapar�a a mi ira logre llegar a la plataforma donde estaba Driad.
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