_�Estais bien mi se�ora?
-Si
- Agarraos a m�.
Driad se abrazo a mi diciendo: - Cre� que hab�ais muerto, doy gracias a los dioses porque no haya sido as�.-Miles de flechas surcaban el aire su destino era yo y Driad pero gracias al hechizo que hab�a pronunciado ca�an al suelo carbonizadas. Cuando me dispon�a a marcharme una voz detuvo mi sortilegio.
- Ettiene de Hass, ay�dame.-La voz proced�a de mi espaldas, cuando me gire solo vi a un viejo encadenado, �de que me conoc�a aquel anciano?.
- Ettiene no me dejes aqu� no me reconoces soy Luo.
Luo el jefe de mi orden. �pero que hacia un poderoso mago y guerrero como Luo encadenado y en tan lamentable estado?. Con un mandoble romp� sus ataduras fue en ese momento cuando note un punzante dolor en el pecho, una flecha hab�a logrado esquivar mi escudo m�gico un ardiente r�o de sangre manaba de mi pecho ca� de rodillas mientras Driad intentaba sujetarme. la concentraci�n me hab�a fallado seria este el final ,�porque me llegaba ahora la muerte que tantas veces hab�a deseado? ahora no podia morir, ahora no cuando hab�a vuelto a sentirme vivo ahora que me sabia lo que era amar. Mi cuerpo se desplomo hacia delante todo se nubl� antes de desmayarme note como Luo me sosten�a y pronunciaba el hechizo de teletransportaci�n. Cuando la luz desapareci� nos encontramos en un bosque, cada vez la oscuridad se cern�a mas sobre mi note como unas gotas de agua ca�an sobre mi rostro eso cre� ya que no era agua eran lagrimas, lagrimas de Driad. Sus suaves labios se juntaron nuevamente con los m�os como en aquel m�gico momento. Fue entonces cuando pense que qu� mejor forma que morir que en los brazos de mi amada ...
-No me dejes Ettiene, te necesito, tu no, me lo prometiste me diste tu palabra de honor...
Ah�  fue cuando perd� el conocimiento sumiendo en un extra�o sue�o.
-Lo siento muchacha la culpa es m�a, no podemos hacer nada solo esperar, me llamo Luo de Hass maestre de la casa de Hass. Siento que nos hayamos conocido en estas circunstancias, esperemos que los dioses nos devuelvan a nuestro amigo.

Driad asinti� con la cabeza mientras aquellas diamantinas lagrimas ca�an sobre su rostro, sus brazos aferraban a Ettiene mientras besaba su frente y repet�a incesante mente tu no, te necesito, te amo....

Otra vez no... no pod�a soportarlo.. ya le cre� muerto cuando estaba en poder de los orcos y mi alma se parti�... ahora los dioses volv�an a arrebatarlo y esta vez de mis brazos... ya no notaba su aliento.. no respiraba. Su coraz�n hab�a sido atravesado por una flecha y hab�a sido esa flecha quien le hab�a llevado al Minvar, el reino de los muertos, de donde no se regresaba. �por qu� me arrebataban aquello que m�s quer�a? �qu� maldici�n pesaba sobre mi, que aniquilaba a todos los que me importaban?
Hosted by www.Geocities.ws

1