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| CAP�TULO V: EL ALCAZAR DE HASS |
| - Vamos ni�a no podemos quedarnos aqu� le llevaremos a Hass, all� nuestros hermanos intentar�n reanimarlo... - �reanimarlo dec�s? No se puede reanimar a los muertos... ni siquiera vos... el gran maestre de la casa de Hass �dije con escepticismo. - Es posible... pero jamas subestim�is el poder de la magia.....- y dicho esto volvi� a pronunciar el hechizo que nos transport� hasta la sala central de un gran castillo. A nuestra llegada media docena de hombres se aproxim� presurosamente a nosotros se abrazaron al gran maestre mientras daban gracias a los dioses por haberle retornado sano y salvo... - No hay tiempo para m�- dijo luo se�al�ndonos- nuestro hermano os necesita m�s que yo... est� herido de muerte...debemos llevarle abajo y recuperar su cuerpo mientras un �pice de su alma quede en su interior. Los hombres, que hasta ese momento no hab�an reparado en nosotros se acercaron a Ettiene a quien yo sosten�a junto a mi pecho.. al ver su rostro se quedaron paralizados ... y una voz desconocida reson� a mis espaldas. - -No le toqu�is � dijo en tono severo- la casa de Hass no se ocupar� de este traidor, dejad que recorra el tr�nsito y que de con sus huesos en el infierno.. pues ese es el lugar de los traidores. Yo no daba cr�dito a lo que estaba pasando... Ettiene un traidor? Estaba equivocado de eso no hab�a duda. El hombre al que amaba, el que hab�a jurado protegerme y ayudarme a recuperar mi reino no pod�a ser un traidor. Dirig� mis ojos inundados de l�grimas hacia Luo, buscando una respuesta, una explicaci�n... - |
- llevadle abajo- repiti� el gran maestre- Ettiene ha salvado mi vida. Tengo una deuda de honor con �l y har� lo que est� de mi mano para devolverle lo que por mi causa ha sido arrebatado. Dicho esto los hombres se llevaron a Ettiene de mis brazos y desaparecieron por una de las puertas que desembocaban en aquella enorme sala. Yo segu� en el suelo, inm�vil como si de un momento a otro esperara despertar de aquella pesadilla - Luo, no has debido hacerlo....-dijo el desconocido � acaso no recuerdas su delito? - Neco de Hass, honra a tu casa y al que fue tu hermano. Ettiene ha expiado con creces su culpa... siete a�os de destierro han sido suficientes. Tu te has negado a ofrecerle ayuda. El ni siquiera vacil� cuando le implor� que me sacara de la plaza de Mo. Sigue siendo un hombre de honor. �y tu Neco? �lo eres tu?. Neco inclin� su cabeza en se�al de obediencia y a modo de disculpa. Despu�s me mir� con desd�n - �y ella? - No lo se- dijo Luo mir�ndome con compasi�n- la rescat� de uno de los puestos de la plaza... iban a venderla al mejor postor. - �pero no ves que ese hombre no nos respeta?, no arriesg� la vida por ti ...sino por esta ramera... ni siquiera mantiene los votos que jur� cumplir y que ya se encarg� de romper... o acaso crees que se habr� mantenido casto al lado de esa mujer... conoces la respuesta Luo, la conoces tan bien como yo. La respuesta es lujuria. La lujuria le hizo caer en desgracia una vez y ahora le ha hecho perder la vida. Socorrer� a mi hermano por ti.. pero no permitir� que una mujer p�blica mancille el buen nombre de esta casa. En ese momento decid� que ya hab�a escuchado suficiente. Me levant�, asee mis ropas y me quit� el turbante que recog�a mi cabello y ocultaba mis rasgos �lficos al tiempo que enjugaba mis lagrimas. Con la poca entereza que todav�a me quedaba inform� a aquellos hombres acerca de mi identidad. - MI nombre es Driad de Einar, hija y unica heredera de Cunge-Ryath se�or de las praderas de Erion de las tierras de Marherine y las colinas de Sier. Huerfana de padre y madre desde hace dos lunas y �nica de mi estirpe con poder para reclamar el trono que tan cruelmente a mi padre le ha sido arrebatado. Mi padre siempre confi� en los magos de la casa de Hass, y he sabido que muchos de los vuestros han sido capturados por luchar contra la culpable de esta situaci�n. Ese al que llam�is traidor me salv� de sus secuaces y dio su palabra de honor de protegerme ante cualquier peligro y de no cesar hasta que el orden de mi reino se restaurara. No s� cu�l fue su delito, ni s� si ha expiado su culpa... no me importa... lo �nico que mi coraz�n desea, es que si es que verdaderamente puede hacerse, devolv�is a Ettiene al mundo de los vivos, por que sin �l ya no me importan reinos ni tierras, ni venganzas ni batallas... todo carece de sentido...devolvedme ese sentido...devolvedme al que una vez fue vuestro hermano... y Einar estar� siempre en deuda con vosotros. Dicho esto, ambos hombres se arrodillaron ante m�. - mi se�ora �dijo Neco sin atreverse a levantarla vista- os ruego perdon�is a este pobre ignorante, que cegado por la ira os confundi� con lo que estos labios jamas debieron pronunciar. Jam�s lograre doblegar la falta que he cometido al confundir a un �ngel con una criatura del infierno. - Levantaos Neco -dije al mago- no os culpo, mi aspecto en estos momentos no es el de una princesa... ahora las palabras no importan... id y salvad a Ettiene. Olvidar� vuestra ofensa... ahora haced lo que pod�is por vuestro hermano. |
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