| Una ma�ana de primavera hace siete a�os una mujer de piel morena y de una belleza inigualable se presento en nuestras puertas, pidiendo ayuda. Seg�n cont�, su reino estaba siendo atacado por unas bandas de orcos, su gente mor�a en manos de esas alima�as y hab�a venido a pedir ayuda a la casa de Hass y m�s concretamente a su mejor guerrero Ettiene, ya que su gente eran campesinos, no guerreros. A la ma�ana siguiente, Ettiene y la misteriosa dama partieron del alc�zar; yo mismo me ofrec� a acompa�arles, pero �l, con una sonrisa en su rostro me dijo. - Gran maestre, deb�is quedaros en el alc�zar, tengo un mal presentimiento he notado una presencia maligna y temo por la seguridad de la gente que tenemos bajo nuestra protecci�n y adem�s, unos cuantos orcos no representaran ning�n problema para el famoso Ettiene de Hass. - siempre se re�a de la fama que le preced�a, la cual, seg�n �l era infundada. Os juro mi se�ora que no hay d�a que pase sin que lamente la decisi�n que tom� de quedarme. Muchas noches pienso que las cosas pod�an haber cambiado si yo hubiera estado con �l. Pasaron siete lunas y no recibimos noticia alguna de Ettiene nuestra preocupaci�n e incertidumbre crec�a d�a a d�a.Todo el mundo estaba preocupado por �l, los m�s j�venes le consideraban su h�roe, un ejemplo a seguir mientras nosotros le admir�bamos por ser el mejor de los nuestros.... perdonadme, he de tomar agua esto no es f�cil para mi. El viejo Luo se levanto de la silla y fue a una mesita donde hab�a una jarra de oro verti� su contenido sobre una copa bebi� y se dirigi� hacia m� con ella en la mano. -�Quer�is un poco? - No gracias, seguid con vuestra historia os lo ruego. - Como gust�is - dijo apurando su copa- era la segunda luna de primavera cuando tuvimos noticias, que por las tierras del norte un gran ej�rcito, formado por orcos en su mayor�a, estaba arrasando con ciudades, pueblos y aldeas. Lo que m�s nos sorprendi� de aquel ejercito era que lo encabezaban dos humanos una dama un caballero ambos vest�an de negro.. y era este color el que utilizaba la gente para referirse a ellos. Todos conoc�amos la identidad de la dama... la descripci�n que a nuestros o�dos llegaba coincid�a con la muchacha que hab�a venido en busca de nuestro hermano... pero �y el caballero? su rostro no se hab�a visto nunca, ya que lo ocultaba tras un casco en forma de cabeza de Drag�n. Era un hombre temible, que tambi�n se caracterizaba por su crueldad, ya que no dejaba superviviente en sus ataques. Como gran maestre, no pod�a permitirlo y movilice a la casa de Hass para luchar contra aquellos malignos seres, pero una preocupaci�n me golpeaba la mente. Si la Dama Negra era la muchacha que lleg� al alc�zar en busca de ayuda �donde estaba Ettiene? �Que le hab�a pasado? Algo grave deb�a haberle ocurrido, de eso estaba seguro. Partimos al d�a siguiente con la esperanza de que nuestro hermano se incorporara en el camino, a pesar de que nadie hab�a derrotado a la casa de Hass en mil a�os, nos resultaba dif�cil tener que luchar sin Ettiene.Nos encontramos con aquel misterioso ejercito en el valle de Caxi al amanecer, nuestro uniforme blanco contrastaba con el negro color de aquellos malvados, al vernos frente a frente �ramos la viva imagen de la alegor�a que narra el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal. Nuestros informadores estaban en lo cierto, a la cabeza del ejercito estaban la Dama Negra y su caballero. El porte de este me resultaba familiar� pero donde le hab�a visto antes?. Mandamos un emisario para pedir su rendici�n o una tregua que satisficiera a los dos bandos, el emisario no llego a su destino. A un grito de aquel misterioso caballero el emisario se consumi� en unas oscuras llamas quedando del emisario, tan solo un cuerpo amorfo y carbonizado. |
![]() |
| CAPITULO VI: DE COMO ETTIENE SUCUMBIO ANTE SHIVA |
![]() |
| Neco se levant� agradeciendo mi gesto y desapareci� por la misma puerta que momentos antes hab�an salido sus hermanos. Ahora solo qued�bamos el gran maestre y yo. �l me ofreci� su brazo y mir�ndome fijamente a los ojos me dijo, Venid alteza, se lo que quer�is saber. Sent�monos, y os contar� por que Ettiene fue expulsado de la orden de Hass ...Aqu� ten�is una silla mi se�ora, �quer�is beber algo? �Comer algo?. - No gran maestre, os lo agradezco, proceded con vuestra historia os lo ruego. - Como gust�is... todo empez� hace siete a�os, Ettiene era el orgullo de la casa de Hass: un excelente mago, un excelente guerrero, pero sobretodo una excelente persona. Su coraz�n y su bondad tan solo se pod�an comparar con su poder, el cual era inmenso, he de reconocer que incluso mayor que el m�o. Hubiera sido el sucesor perfecto para ocupar mi lugar, una lastima. Ettiene de Hass, pronto su fama se extendi� allende nuestras fronteras... y Sus habilidades no pasaron inadvertidas para el maligno, el cual envi� a su m�s terrible ser para lograr que el poderoso Ettiene le jurara obediencia. |