![]() |
| - si hubieses querido avisarle ya lo hubieras hecho hermano- respond�- as� que te agradezco que no lo hayas hecho; al menos de momento. No sab�a que estuviese prometida. Ella no me lo dijo. Aunque deb� suponerlo la verdad. Como muy bien has dicho Luo, Driad es una princesa y se debe a su pueblo. Y s�; la amo, la amo como jamas pens� que pudiera amar a una mujer. Y �sabes Luo? S� que ella tambi�n me ama, lo veo en sus ojos, sus gestos, sus manos, y lo veo en cada uno de los besos con los que me ha obsequiado. Y no me importa que su padre la ofreciera en matrimonio a uno de su raza. Por desgracia para ella su padre no est� aqu�. Ahora es ella quien decide. Y no ser� yo quien la entregue a un hombre al que no ama si es que esa no es su voluntad- dicho esto not� un agradable aroma a jazm�n a mis espaldas. Al darme la vuelta, los dioses me obsequiaron con la m�s bella visi�n que ning�n hombre pudiera imaginar. Ante m� estaba mi amada, en toda su majestad...la seda blanca cubr�a su cuerpo con maestr�a y su cabello, sujeto por una corona de esmeraldas, ca�a sobre su espalda como cascadas de oro. En su cuello, una piedra preciosa, nuevamente la esmeralda, la piedra de mi orden y que in�tilmente intentaba rivalizar con la belleza de sus ojos. Unos ojos llenos por la emoci�n. No sab�a cuanto tiempo hab�a estado esa bella flor all�, pero sus ojos me revelaron que hab�a escuchado lo suficiente. Ante tal visi�n Luo y yo, le hicimos una reverencia en se�al de respeto. - Mi se�ora- dije levant�ndome y ofreci�ndole mi brazo- est�is preciosa esta noche... �me conced�is el honor de acompa�ar a este pobre mortal a la fiesta que mis hermanos han tenido a bien organizar? - Ettiene yo...- intent� hablar pero no se lo permit�. - Shhhhhhhh � dije en un susurro- callad, no dig�is nada. Esta noche nada importa... solo ten�is que preocuparos de lo celosas que se van a poner las estrellas. Esta noche ninguno de mis hermanos reparar� en ellas teniendoos a vos en la sala.- ella sonri� t�midamente y acept� mi brazo. Sus ojos volv�an a brillar y aunque segu�an llenos, esta vez no era la tristeza si no la felicidad lo que los desbordaba. Mir� al gran maestre- Vamos Luo hermano m�o, disfrutemos de la fiesta...hoy en una misma sala se re�ne aquello que mas he amado en la vida. La casa de Hass y Driad princesa y heredera al trono de Einar. No privemos a ninguno de mis hermanos de esta fiesta...tal vez ma�ana o pasado o dentro de tres dias, podais enviar a un emisario a la casa de Rohjc... esta noche nada importa. - Ettiene yo...- intent� hablar pero no se lo permit�. - Shhhhhhhh � dije en un susurro- callad, no dig�is nada. Esta noche nada importa... solo ten�is que preocuparos de lo celosas que se van a poner las estrellas. Esta noche ninguno de mis hermanos reparar� en ellas teniendoos a vos en la sala.- ella sonri� t�midamente y acept� mi brazo. Sus ojos volv�an a brillar y aunque segu�an llenos, esta vez no era la tristeza si no la felicidad lo que los desbordaba. Mir� al gran maestre- Vamos Luo hermano m�o, disfrutemos de la fiesta...hoy en una misma sala se re�ne aquello que mas he amado en la vida. La casa de Hass y Driad princesa y heredera al trono de Einar. No privemos a ninguno de mis hermanos de esta fiesta...tal vez ma�ana o pasado o dentro de tres dias, podais enviar a un emisario a la casa de Rohjc... esta noche nada importa. La gran sala estaba repleta. Todos mis hermanos luc�an sus mejores galas y todos ellos se pusieron en pie al vernos llegar. Luo, ocup� el lugar central de la mesa, Driad se situ� a su izquierda y yo me puse a su derecha. Antes de empezar, Luo levant� su copa y recit�: - ETTIENE DE HASS BIENVENIDO SEA EL QUE DE SU CASA SE FUE Y A SU CASA REGRESA. QUE EL HONOR Y LA JUSTICIA VUELVAN A SER TUS ARMAS Y TUS NORMAS. POR EL HONOR Y LA JUSTICIA!!!!. - POR EL HONOR Y LA JUSTICIA!!!!- corearon mis hermanos. La fiesta se llev� a cabo de manera agradable, todo el mundo re�a, beb�a e incluso cantaba. La alegr�a inundaba aquella sala. Pronto la fiesta se anim� y algunos de mis hermanos escogieron unos instrumentos y comenzaron a tocar animadas melod�as. Neco se levant� y se acerc� a Driad invit�ndola a bailar, ella me lanz� una mirada que yo comprend� al instante y poni�ndome en pie dije: - Querido hermano, �vas a negarle al anfitri�n de la fiesta el placer de ser el primero en bailar con la bella princesa? - Jamas osar�a a tal cosa- dijo Neco sonriendo y cedi�ndome el privilegio. Bailar con Driad fue como volar entre nubes, aquella mujer se deslizaba en mis brazos como si peque�os duendes guiaran sus pasos... no dejaba de re�r y disfrutar a mi lado, mientras mis hermanos bat�an palmas a nuestro alrededor. Era como un sue�o, despues de un par de horas de diversi�n, Driad me dijo entre risas, - mi se�or, no puedo m�s , sois un gran bailar�n, pero creo que ya es hora de que me retire a mis aposentos...hoy ha sido un d�a de grandes emociones- volviendose hacia mis hermanos dijo- se�ores de la casa de Hass, esta ha sido una maravillosa velada, Les ruego me permitan marchar a mis aposentos, necesito descansar. Los hermanos reverenciaron a la princesa y le desearon buena noche. Luo se adelant� y dijo. - alteza, disculpad la torpeza de este viejo mago...pero los a�os no pasan en balde...olvid� encargar a uno de los muchachos que encendiera la chimenea de vuestros aposentos...y ahora debe hacer fr�o all�, tal vez querais esperar con nosotros hasta que vuestra habitaci�n est� lista... - No ser� necesario.- dije- yo mismo preparar� los aposentos de Driad si ella no tiene inconveniente. - No en absoluto- dijo ella con tono mayest�tico- Os estar� muy agradecida Ettiene de Hass. Me encantaba cuando adoptaba aquel tono, como si ella y yo estuvi�semos a mucha distancia y no sinti�semos lo que sent�amos. No obstante y pese a su tono sab�a cuales eran los verdaderos sentimientos de Driad hacia mi. |