- Gracias Neco - dijo mi amor- Ocupate de que nada le falte a su alteza. Nos veremos en la cena. Despu�s de esto me dirigi� una c�lida mirada y descendi� hacia la sala en la que Luo le estaba esperando.

Neco y yo, nos fuimos hacia mis aposentos. Sobre la cama hab�a un peque�o cofre y en el varias joyas y unos peque�os frascos de perfume. Neco me ayudo a vestirme, finalmente hab�a elegido el vestido de seda blanca., que se completaba con un bello cors� adamascado  bordado con hilos de oro. Hab�a joyas preciosas en aquel cofre... pero entre ellas fue una bella gargantilla con una preciosa esmeralda como principal adorno... me record� a la que Ettiene llevaba en su bast�n...como perfume mi fragancia favorita.. el aroma de jazmin y que para mi sorpresa descubr� que los propios hermanos de hass eran expertos perfumistas. Una vez estuve lista not� como Neco me miraba ...
- Os ocurre algo?
- Nada mi se�ora, es solo que no estamos acostumbrados a ver damas por aqu�... estais realmente preciosa..en verdad el se�or de Rohjc es un hombre afortunado.
- Al oir aquello no puede evitar sorprenderme... Acaso conoc�is a mi prometido?
- Si milady el fue quien nos mand� llamar cuando Shiva se apoder� de vuestras tierras. Se pondr� muy contento... �l os daba por muerta es un valeroso guerrero, de eso no hay duda.. luch� junto a Nosotros en la batalla en la que Luo fue apresado. Se sentir� muy feliz... mucho. Sabr� recompensar a la casa de Hass y a Ettiene por haberos rescatado.  Claro que no deb�is temer nada... por Ettiene me refiero. No traicionaremos a nuestro hermano, pero vos deber�ais contarle ciertas cosas. Por el modo en que os mira yo dir�a que est� enamorado de vos. Ettiene ya sufri� una vez por causa de una mujer. No permit�is que vuelva a hacerlo.- Neco lo sab�a. Y sabia mi situaci�n. De repente me vi indefensa... y le ped� que saliera de mi habitaci�n.. no sin antes agradecerle su discreci�n y las buenas palabras que hab�a tenido hacia mi prometido.
- Entiendo a mi hermano, milady...sois realmente preciosa. Y esta noche ninguna de las estrellas del firmamento podr�a si quiera tratar de rivalizar con vos. Me reitero en mi afirmaci�n, La�n de Rohjc es un hombre afortunado. Tras decir esto y con una reverencia Neco se despidi� de mi.
La�n. Apenas le hab�a visto en un par de ocasiones. Me doblaba la edad y era el palad�n de confianza de mi padre. Jamas sent� amor por �l... lo cierto es que su enjuta figura me causaba respeto... ya que la palabra temor... no seria adecuada para referirse al que alg�n dia ser�a mi esposo. Como mi padre dec�a, La�n ser�a un buen consorte. Era un buen soldado y amaba nuestro reino sobre todas las cosas. Pero yo deb�a ser la gobernante y �l un buen b�culo donde apoyarme. Desde la distancia, y tras los hechos que hab�an acaecido, me resultaba muy dif�cil pensar en La�n como esposo. Ahora ya sab�a que el amor exist�a realmente y ahora yo ya era la futura reina de Einar.  Miles de pensamientos se agolpaban en mi mente. Decid� hablar con Ettiene. Si �l me apoyaba, lo dem�s no importar�a.

Mientras Neco ayudaba a Driad con su vestuario, acud� a la llamada de Luo. Lo cierto es que despues de lo que hab�a pasado me apetecia departir con �l acerca de los �ltimos acontecimientos. Le encontr� en la sala de lectura. Luo adoraba aquel sitio. La luz entraba a raudales incluso hasta �ltima hora de la tarde. Le encontr� mirando hacia el horizonte...observando el atardecer.
- Gran Maestre, me hab�is ordenado venir, y gustoso acudo a vuestro ruego- dije inclinando mi cabeza a modo de reverencia.
- Ettiene -sonri�- vuelves a tener un porte imponente... vuelves a ser nuestro hermano m�s valioso. Vi�ndote con esas ropas parece que el tiempo no haya pasado... todav�a recuerdo nuestras charlas en esta misma sala � dijo con nostalgia- pero como sabr�s no te he mandado llamar para recordar viejos tiempos, eso podr�amos haberlo hecho durante la cena- ahora su voz y su expresi�n se volvieron m�s severas- En primer lugar debo darte las gracias por sacarme de aquella plaza, por rescatarme de Mo.
- No las merezco amigo mio. Tu eres mi hermano y yo soy un hombre de honor.- contest�.
- Si, somos hermanos, y  quiero que as� siga siendo. No quiero volver a perder al mejor mago de la casa de Hass. Sabes que siempre te he considerado mi sucesor. Por eso es vital que aclaremos algunos puntos. � Luo se dirigi� hacia una de las mesas en las que hab�a una jarra con hidromiel y se sirvi� una copa. Conoc�a bien a mi hermano, aquello solo podia significar que iba a tratar un tema espinoso.- La princesa Elfa es una mujer muy bella,  mucho... no he podido evitar darme cuenta, que tu tambi�n opinas lo mismo... y por la forma de actuar de la muchacha, dir�a que tu tambi�n eres de su agrado- Luo se detuvo y Apur� su copa- Eso es un problema Ettiene.
- �Problema? �A que te refieres Luo? �a que no sea humana? Para mi no es problema. �A que la casa de Hass no sea muy prol�fica en matrimonios? No temas Luo, yo siempre ser� tu adepto m�s fiel. � dije poniendo mi mano en su hombro- Tuve que dejaros a la fuerza y mi vida fue un torbellino de sombras hasta que os hall� de nuevo. No dejar� la casa de Hass, est� donde est� intentar� ser el mejor de los ejemplos para los j�venes de la �rden. No debes temer nada hermano.
- Ettiene, Driad es una princesa. Es la heredera del trono de Einar. Y se debe a su pueblo. �sabes lo que eso significa? Significa, reinar con justicia y procurar que el reino de su padre siga siendo tan fruct�fero o m�s que en vida de Cunge-Ryath. En estos tiempos que corren una mujer no es garant�a suficiente para conseguir todo esto. Conoc� al padre de Driad mucho antes de que t� entraras en la orden. Fue por el nacimiento de la ni�a. Por aquel entonces yo acababa de terminar mi aprendizaje en Hass y fui junto con el gran maestre de la orden, el gran Shieer, a presentar nuestros respetos a la reci�n nacida y a desearle toda clase de parabienes. Shieer y Cunge-Ryath se conoc�an desde ni�os, y �ste le coment� al gran maestre, que aunque feliz por el nacimiento de la ni�a, tem�a por el futuro de su reino. Einar necesitaba a un hombre que ayudara  a la heredera a gobernar, pero �como encontrar a alguno de confianza y que fuera bueno para la peque�a princesa?.
Shieer era un hombre sabio, y aconsej� a Cunge-Ryath que ya que la naturaleza le hab�a dado una reina como heredera, deb�a procurarle el mejor de los consortes. Alguien de total confianza, que pudiera continuar la labor del rey aconsejando y apoyando a su hija. Por aquel entonces muchos eran los nobles de Einar que contaban en sus familias con alg�n v�stago a quien se pudiera preparar para tal funci�n. Sin embargo, el rey, pronto descubri� a su favorito. Se trataba de La�n de Rohjc. El muchacho hacia poco que  hab�a entrado al servicio del rey. Era un elfo joven pero pese a su juventud, cauto y respetuoso. Fiel a Cunge-Ryath y valiente como ning�n otro. Esa misma semana y antes de que regres�ramos a Hass, se anunci� el compromiso entre la heredera y el joven de la casa de Rohjc. Nosotros actuamos como testigos de excepci�n de ese acontecimiento y prometimos solemnemente al rey que en caso de conflicto ayudar�amos a Driad y a su prometido a mantener la paz y el orden en su reino.
Yo  no estaba en Mo por casualidad. Sabes que la casa de Hass no entra en conflictos b�licos a no ser que alguien reclame nuestra ayuda. La�n lo hizo. Ca� preso de las tropas de la dama negra mientras luchaba junto al prometido de la mujer de la que estas enamorado. Ahora mi coraz�n se debate entre la amistad y el honor. Debo avisar a La�n de que Driad est� viva, pero eso significar� que ella se convierta en su reina y que t� la pierdas para siempre.
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