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| CAPITULO VIII: LA FIESTA |
| Neco asinti� con la cabeza y desapareci� por la puerta del fondo. - Venid los dos Guntar os ense�ara vuestros aposentos descansad el viaje al mas all� es muy duro. Esta noche hablaremos. -Al decir esto Luo desapareci� por otra puerta que hab�a en el fondo solo quedamos Driad yo y Guntar el cual no se�al� a la puerta por donde hab�a desaparecido Neco. Le ofreci mi mano a Driad. - �Venis? Ella asinti� con la cabeza y con una gran sonrisa dijo: - Con vos siempre. Fue entonces cuando nuestras manos se entrelazaron. Por el camino Guntar nos iba poniendo al d�a de todo lo ocurrido la derrota de la casa de Hass hacia dos lunas a manos de la Dama negra y mil cosas mas que no llegu� a o�r ya que mi pensamiento solo se centraba en Driad. No apart� mi vista de ella hasta que llegamos a sus aposentos que eran los primeros. Guntar le abri� la puerta y hizo una reverencia mostr�ndole el interior de la habitaci�n. - -Mi se�ora espero que sea de vuestro agrado. No recibimos muchas visitas femeninas en esta casa. En el arc�n ten�is vestidos para la fiesta de esta noche. - Driad me miro sonriendo ya que todo aquello le hacia mucha gracia. - Hasta esta noche mi se�or Ettiene. -En su tono note que ment�a nos ver�amos antes de la noche. Yo asent� con la cabeza. - Hasta esta noche mi se�ora Driad. Guntar me llevo al final del pasillo y se paro en una gran puerta de madera. - -Tu vieja habitaci�n Ettiene, se ha conservado tal como la dejaste, todos ten�amos la esperanza de que alg�n d�a volver�as viejo amigo y gracias a los dioses as� ha sido. Guntar desapareci� por el pasillo mientras yo entraba en mi vieja habitaci�n Guntar tenia raz�n todo estaba igual que aquel d�a que marche. Pero ahora deb�a preparame para la fiesta abr� mi viejo armario y all� estaba mi antigua armadura de gala era muy parecida a la que llevaba pero era de un blanco marfil y mi capa tambi�n blanca adornada con letras arcanas de color del oro me puse a vestirme fue como volver a aquel m�gico pasado como si la dama oscura no hubiera entrado en mi vida. Alguien llam� a mi puerta y ten�a la certeza de quien seria... Al abrir comprob� que no me hab�a equivocado. All� estaba Driad en sus brazos tra�a un par de vestidos y una amplia sonrisa en sus labios. - Puedo pasar? Me gustar�a haceros una consulta... - Conoc�is la respuesta, adelante princesa- dije abri�ndole paso hacia mi alcoba- est�is en vuestra casa. - Veo que vos ya est�is preparado- dije mientras traspasaba el umbral de su habitaci�n- luc�s muy elegante con vuestras ropas de gala... parec�is un pr�ncipe. Ettiene sonri�, agradeciendo el cumplido que acababa de hacerle, se sent� en su cama y me pregunt� - Bien princesa, que puedo hacer para ayudaros? - Ver�is- dije mientras observaba con detenimiento la lujosa habitaci�n- tengo una duda acerca de cual de los dos vestidos es m�s apropiado para esta noche, me gustar�a que vos me dieseis vuestra opini�n, �terciopelo verde o seda color marfil? A decir verdad me encanta este �ltimo...pero tengo miedo de que sea algo descocado para lucir en una orden tan severa como esta... as� que quiz�s el verde, me de un porte mas regio... la verdad, no lo se... Que opin�is? -Al levantar la vista observ� como Ettiene me miraba divertido - estar�is preciosa con cualquiera de los dos- dijo, levant�ndose y dirigi�ndose hacia mi- y lo cierto es que ninguna tela hace justicia a la suavidad de vuestra piel... - no me est�is ayudando milord- dije en tono burl�n y si poder evitar que se me escaparan unas risas- ser� mejor que vuelva a mi alcoba y lo decida por mi misma... - tengo una idea mejor- dijo mientras me agarraba por la cintura- por que no os los prob�is aqu� y yo os digo cual os sienta mejor.... - De veras que me encantar�a- dije apart�ndole las manos de mi cintura con suavidad- pero Neco prometi� traerme unas joyas y un poco de perfume para completar mi vestuario. - Vos no necesit�is joyas... ni perfumes... - Vamos Ettiene, no me lo pong�is mas dif�cil... debo prepararme.. quiero causar buena impresi�n a vuestros hermanos - estabamos tan cerca que pod�a notar su respiraci�n, comenc� a sentirme extra�a...un calor intenso recorr�a mis entra�as y deseaba a Ettiene... jam�s me hab�a sentido as�...nunca hab�a estado con un hombre... por un momento cre� sucumbir a mis deseos, pero en mi mente se libraba una gran batalla entre mis deseos y mis obligaciones. Deb�a mantenerme inmaculada hasta el d�a de mis esponsales... record�, que como es costumbre entre los m�os, se me prometio al nacer, con un elfo de pura casta, mas concretamente con el heredero de la casa de Rohjc. Aquella uni�n hab�a contado siempre con el benepl�cito de mis padres y yo jam�s me hab�a atrevido a cuestionarlo si quiera... no amaba al joven La�n de Rohjc, mi madre me asegur� que el amor era algo que surgir�a con el tiempo, que no ocurr�a de manera espont�nea... entonces si eso era cierto, porque sent�a esa irrefrenable atracci�n hacia el humano que tenia ante m�? Por qu� se estremec�a mi cuerpo al tenerle tan cerca? Jamas dese� besar a La�n... de hecho, jamas cre� que pudiera desear. Hasta este momento esa palabra no significaba nada para m� y ahora en los brazos de Ettiene, no pod�a pensar en otra cosa. Le amaba de eso estaba segura... dioses... ni siquiera sab�a como complacer a un hombre... - Que ocurre mi amor? - Ettiene yo... yo.. en ese momento llamaron a la puerta. - Hermano- dijo una voz desde el exterior- he tra�do unas cosas para la joven princesa. No est� en sus aposentos.. pense que tal vez estuviera contigo. -Era Neco. - Si, est� aqu�, ve hacia sus aposentos, ella se reunir� contigo enseguida- dijo Ettiene desde dentro de la habitaci�n. Y luego en un susurro me dijo- hasta m�s tarde princesa... cada uno de los instantes que no permanezca a vuestro lado ser�n una eternidad para mi. Recog� mis pertenencias mientras Ettiene abr�a la puerta. Neco me dedico una sonrisa de complicidad y ofreci�ndose a llevar los vestidos me dijo, - venid princesa, espero que los adornos que os traigo sean de vuestro agrado- luego dirigi�ndose a Ettiene dijo- hermano, el gran maestre quiere hablar contigo antes de la fiesta. |