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| Las palabras de Kren cayeron como dagas en mi pecho. Mi padre, mi madre, mi reino... esa mujer hab�a destruido todo lo que yo amaba. Todo lo que me importaba apenas pod�a creerlo. Quer�a llorar, pero el odio y la impotencia no me lo permit�an. Note como los brazos de Oona me confortaban mientras ella intentaba consolarme con palabras que ni siquiera escuch�. Ahora era la �nica de mi estirpe que quedaba con vida. Y m�a era la obligaci�n de devolver a mi reino su libertad y liberarlo del yugo de Shiva. Record� que mi padre dec�a que la sangre real se traduce en templanza en los momentos dif�ciles; as� que me levant� y mire fijamente a Kren. - Has hecho una gran labor hoy, Kren. Gracias a ti he sabido la situaci�n de mi pueblo y mi familia. Tan solo te pido que a nadie digas que me has visto; pues tengo la sensaci�n que Shiva habr� puesto precio a mi cabeza. Kren, por tus modales se ve que fuiste un hombre de la corte. No se que desventuras te traer�an aqu�. Pero ten por seguro, que cuando instaure de nuevo el orden en mi reino, sabr� recompensar tu silencio y tu ayuda. Ahora necesito unas ropas. Nada lujoso, nada que pueda hacer levantar sospechas. Quiero ropa de viaje y una capa que abrigue. - Parece que estoy escuchando a vuestra madre, alteza -dijo Kren con asombro- en verdad sois una princesa que vuestros antepasados sientan el honor de ser la semilla que os convirti� en flor, jamas vi tanto valor en una dama tan joven. Ahora os dar� lo que ped�s. Ser� un regalo. Kren abri� uno de los arcones que tenia en su tienda y sac� un humilde vestido de lino y un jub�n azul. Tambi�n unas botas nuevas. Me lo prob�. - Incluso con ropas de campesina parec�is una princesa - dijo Oona con una sonrisa en sus labios. - Os lo agradezco Oona. Este servir� Kren, ahora necesito una capa. |
| El elfo se dirigi� a otro de los arcones y extrajo una bella capa de pa�o negro ribeteada con piel de zorro. Me pareci� excesiva pero �l me oblig� a qued�rmela aludiendo que era la m�s c�lida que tenia y que las noches eran fr�as en estos parajes. Ahora ya tenia todo lo que pod�a necesitar. Agradec� una vez mas a Kren su favor; cogimos nuestras cosas y nos dirigimos de vuelta al castillo. Hab�a que preparase para el viaje y no faltaba mucho para que anocheciera...Ettiene estar�a a punto de regresar. El d�a en el bosque fue demasiado largo, despu�s de o�r las noticias que me trajo el viento sobre los movimientos de la Dama Negra, me retire a un claro del bosque a meditar sobre mi situaci�n, a aclarar mi ideas y lo m�s importante, a decidir que significaba aquella mujer para m�. Pase todo el d�a sentado observando mi imagen reflejada en las aguas de un peque�o lago que se encontraba en aquel lugar y meditando. Mi pensamiento iba mucho mas all� de la superficie del agua; miraba en mi interior. La voz de Driad sonaba en mi cabeza como una dulce canci�n, aumentando mas mi tristeza. Aquellas palabras de la noche anterior, se me hab�an clavado como dardos envenenados en mi atormentada alma,- vos ten�is los ojos puros no hab�is ca�do en su hechizo- que equivocada estaba. Si ella conociera mi pasado �me mirar�a igual?. Aquel �ngel con sus esmeraldinos ojos, con su dorado cabello, con su suave voz me hab�a atrapado �estar�a dispuesto a dejarlo todo otra vez arriesgar hasta mi vida de nuevo por un loco sentimiento como lo hice en mi juventud?. Cuantas dudas, �c�mo encontrar todas las respuestas a las preguntas que azotaban mi alma?.De repente una c�lida brisa azoto mi cuerpo y me saco de mis pensamientos era Nasos ,un viejo pegaso que venia muy a menudo a visitarme y a contarme las miles de aventuras que hab�a corrido en su juventud,- Saludos humano hacia mucho tiempo que no te ve�a aqu� -, Nasos nunca me llamaba por mi nombre dec�a que todos los humanos le parec�amos iguales por eso no comprend�a lo de nuestro nombre. - Hola viejo amigo -dije sin dejar de observar ahora mi borroso rostro que se dibujaba en el agua.,Que sabes de la tierra de los elfos Nasos?-, - Una pena amigo m�o parece que tu vieja amiga esta armado mucho jaleo, incluso se cuenta que ha hecho un pacto con el oscuro, por nuestro bien espero que solo se han rumores. - Siento desilusionarte Nasos pero creo que no son solo rumores al igual que yo habr�s notado una presencia maligna en el ambiente. - Oye humano cont�stame a una pregunta, tu eres un mago de la casa de Hass ,hace dos d�as pase por vuestras tierras y vi como se estaban preparando para una gran batalla contra la Dama oscura ,para recuperar la tierra de los elfos �por qu� tu no estas con ellos?. Una sonrisa apareci� en mi rostro pero no era una sonrisa de alegr�a sino de tristeza y nerviosismo. - Fui expulsado de la orden hace bastante tiempo el porque no me lo preguntes ya que no es de tu incumbencia ahora si me disculpas debo de volver al castillo -.Me incorpore cubr� mi cabeza con la capucha negra que llevaba mi capa y me encamine hacia el castillo. Nasos se qued� observando como me marchaba perplejo por mi respuesta ya que sabia que solo hab�a dos formas de ser expulsados de la orden de Hass o por no superar las pruebas o bien por ser un traidor. Antes de adentrarme en el bosque me detuve y dije - Hasta pronto viejo amigo espero verte en esta vida o en el para�so ya que voy a emprender un duro viaje -le hice un gesto con la mano y �l asinti� con la cabeza. El camino hacia el castillo se me hizo eterno parec�a como si una invisible mano no me dejara avanzar no me dejara llegar al castillo llegar a ella estaba impaciente por verla por o�rla, pero no deb�a dejar que mis sentimientos se interpusieran entre mi destino y yo. Estaba atardeciendo cuando divis� el castillo ella estaba sentada junto a Oona en un banco de piedra en el exterior del castillo bajo un milenario ficus. Cuando noto mi presencia su ojos se clavaron en mi entonces vi en ellos como su tristeza hab�a aumentado. Cuando llegue a donde estaban Oona me lo cont� todo: su visita Kren y que �ste le hab�a contado lo de sus padres y lo de su reino. Mientras Oona me lo contaba todo, Driad hundi� su bello rostro entre sus manos y unas lagrimas afloraron en sus ojos. Toda su fuerza, su valent�a, su entereza hab�an desaparecido; ahora solo quedaban los sentimientos. Apoye una mano en su hombro mientras con la otra me quitaba la capucha que cubr�a mi rostro. - Siento lo de tus padres y lo de tu reino, la Dama Negra pagara por sus cr�menes. He decidido acompa�aros en vuestro largo viaje y os aseguro que a mi lado nada os pasara. Os doy mi palabra de honor y como ya sab�is mi honor es mi vida -.Ella levant� su angelical rostro con una voz suave me dijo, - Gracias por vuestras palabras mi se�or pero no puedo aceptar vuestra ayuda. Ya tengo demasiadas muertes a mis espaldas para que vos arriesgu�is tambi�n vuestra vida - No os he pedido permiso para acompa�aros. Os he dicho que ir� y no os preocup�is por m�; hace mucho tiempo que mi vida no me importa. As� es que partiremos en unos minutos, Oona ven tengo que hablar contigo en privado - Me lleve Oona dentro del castillo ella estaba contenta. Su voz sonaba serena cuando dijo - Ahora soy feliz veo en tus ojos el brillo que hab�as perdido y se lo que me vas a pedir tu antigua armadura �verdad?. Con una sonrisa, asent� con la cabeza ella desapareci� tras una puerta yo fui al exterior para ver como se encontraba Driad. Cu�ndo sal� me la encontr� mirando al infinito. - �c�mo te encuentras? Le pregunte...... |