Agradec� su gesto y me dispuse para tomar mi ansiado ba�o...me despoje del vestido y deje que el agua entrase totalmente en contacto con mi piel...estaba fria..pero su frescor me hacia sentir viva...frote muy bien mi pelo y mi cuerpo con el jab�n de Oona y despu�s disfrut� del agua. Era una suerte estar en un lugar tan apartado.. nadie pod�a verme. Me tend� en la hierba para secarme al sol y cepillar mis cabellos... trenc� varias cintas a modo de cintur�n y con ellas me ajust� la camisa a la cintura. Con otras dos cintas me ajust� las mangas que quedaron graciosamente abullonadas sobre mis codos, haciendo que la obertura superior dejara al descubierto mis hombros...no estaba mal.. nada mal.. pens� al ver reflejada mi figura en el riachuelo... adorn� mi pelo con amapolas silvestres y comenc� a danzar  descalza sobre la hierba cuando de pronto apareci� Ettiene... la luz del sol le hacia parecer m�s bello. Sonre� al verle.
-Ettiene, buen d�a teng�is.. os estaba esperando...  hace mucho que hab�is llegado?

-Vest�os tenemos que partir. -Fue mi dura respuesta, hab�a pasado toda la noche en vela pensando que hacer con Driad ,miles de dudas se clavaron en mi mente como espadas. La verdad es que aquel �ngel me hab�a cautivado pero no quer�a enfrentarme a la dama negra de nuevo y tampoco quer�a cometer el error de enamorame. Entre en el castillo donde estaba Oona cocinando me miro con una gran sonrisa en su  rechoncha cara y me dijo

� Ettiene  ya era hora ,hoy has tardado mas de la cuenta, como se te ocurre la desfachatez de dejar a una dama tan bella tanto rato sola?
- Oona  he de partir puedes prepararnos un poco de comida para el viaje?.- Pronto la sonrisa de aquella agradable anciana se borro por completo.
- _�Qu� ocurre Ettiene hacia tiempo que no ve�a esa mirada en tus ojos? Esto no me gusta tienes la misma mirada que cuando te encontr� en el bosque medio muerto, te lo ruego cu�ntame que pasa.
- Tranquila Oona no pasa nada solo que hoy me han dado una mala noticia, he ido al bosque ha hablar con Yun y me ha dicho que los padres de Driad han muerto y que su reino  esta siendo devorado por el poder de Shiva. Jamas cre� que volver�a a pronunciar ese nombre que tanto dolor me  hab�a ocasionado.- Dale unas ropas a Driad y prepara las provisiones partiremos esta noche he de marcharme al bosque de nuevo volver�  al anochecer  cuida de ella  por favor
.

La vieja Oona me miro y dijo
- M�rchate tranquilo, yo cuidare de ella ya veo que es  alguien muy importante para ti - mientras su sonrisa volv�a a aparecer en su amplio rostro.
- Aun es pronto Oona; lo que Driad significa para m�, aun no lo s�.- Mientras me dirig�a a la salida, me cruce con Driad que estaba apoyada sobre el marco de la puerta. Tuve que hacer un esfuerzo tremendo para no mirar  sus bellos ojos, su dulce rostro, sus dorados cabellos ya que si la hubiera mirado a la cara jamas me hubiera ido.
- Siento mi dureza de antes no era mi intenci�n ser tan fr�o os ruego me disculp�is.
- Tranquilo Ettiene, se que arriesg�is mucho ayud�ndome y por eso soy yo quien os pide disculpas �volv�is a partir?. -Esto ultimo fue un quedo susurro que sali� de aquella maravillosa boca.
- S� he partir, pero esta noche volver�. Estad preparada ya que viajaremos de noche. Es  lo mas seguro, ahora he de marcharme. Una de sus delicadas manos agarro mi brazo su tacto era suave  y c�lido con la otra me quito la capucha que envolv�a mi cabeza y con aquella suave voz que me llenaba de tranquilidad me dijo
- Os ruego que teng�is mucho cuidado �lo har�is?. - Asent� con la cabeza y cruce el  port�n, pregunt�ndome como me pod�a sentir tan atra�do por una mujer que apenas conoc�a. Sent� como sus ojos me observaban desde las almenas del castillo esos ojos que me llamaban para que no me fuera para que volviera a ella  a sus c�lidos brazos a su suave voz. Pronto entre en el bosque y esa atracci�n se suavizo ahora tenia cosas muy importantes que hacer.
Se hab�a ido, y su visita fue tan fugaz como lo fueron los haces de luz que nos liberaron de nuestros oponentes la noche anterior. Con su marcha sent� un gran vac�o. Como si al separarme de aquel humano se desgarrara tambi�n una parte de mi propio cuerpo. �Que me estaba pasando? �Que era lo que aquel hombre hab�a hecho nacer en mi que me creaba tal desasosiego? Le vi adentrarse en el bosque y quise ser �rbol para saber en cada momento donde estaba. Y quise ser aire para que fuera �l quien me respirara y acariciar su cuerpo, sus manos, su cara. Jam�s hab�a sentido algo igual...

- Driad � la voz de la vieja Oona me rescat� de mis pensamientos- Vamos, ni�a, deb�is preparaos; partir�is al anochecer y todav�a debemos encontrar algo para que os pong�is. Disculpad a Ettiene, ha pasado mala noche. Ahora seguidme. No hay ropajes para damas en este castillo... iremos a casa de Kren compraremos algo para vos.

Una vez m�s, Oona no esper� mi respuesta; as� que me dirig� tras ella hacia unas carretas que acampaban junto a una casa en la ladera norte del castillo. Oona parec�a una mujer dura; pero sus ojos eran fuentes de bondad y se ve�a claramente lo mucho que apreciaba a Ettiene; supongo que deb�a quererlo como a un hijo. Pese a lo locuaz que hab�a estado en la cocina, Apenas medi� dos palabras conmigo  mientras �bamos de camino a la casa de Kren. La not� preocupada...pronto sabr�a por qu�.
Kren era un ropavejero de los alrededores, comerciaba con cachivaches, telas e incluso ropas usadas que seg�n �l todav�a estaban en buen uso junto a su casa se agolpaba un hervidero de gente diminuta y ruidosa que se disputaba algunos de los �tesoros� de kren. No pude m�s que esbozar una sonrisa ante aquel espect�culo, mientras intentaba adivinar donde estar�a el due�o de todo aquello.

- Buen d�a teng�is bellas Damas y loado sea el rayo de sol que a mi humilde morada os ha tra�do.

Al darnos la vuelta nos encontramos con �l. Kren era uno de los m�os, un elfo, y por la reverencia que nos ofreci� deb�a haberse educado en la corte. Al levantarse me reconoci� y su gesto al igual que su voz se ensombreci�.

- Driad de Einar, alteza... est�is viva.- dijo entre asustado y sorprendido- vamos pasad dentro, no deben saber que hab�is estado aqu�.- El interior de su caba�a era mas lujoso de lo que el exterior promet�a y la pulcritud reinaba en aquella estancia. Nos hizo tomar asiento y nos sirvi� una infusi�n de ar�ndanos; la preferida en la corte. Estaba claro que aquel ropavejero, no siempre lo hab�a sido y aquello me intrig�. Vi como Kren  escrut� a Oona con la mirada y ella neg� con su cabeza.
- Que es lo que est� ocurriendo aqu�.- dije al fin -  �qu� es lo que sab�is y yo desconozco?
- Alteza- comenz� Kren-  acaso no conoc�is las nuevas que llegan de vuestro reino?
- No sabe nada Kren � Dijo Oona- y no creo que sea lo mejor...
- Basta Oona, que es lo que no s�. �Qu� es lo que debo saber y con tanto celo me ocult�is? Contadme Kren os lo suplico, hace dos lunas que part� de Einar y sois el primer elfo con quien me he encontrado desde entonces... �que sab�is de mi reino? �qu� sab�is de mis padres?
- Alteza, malas noticias os traigo. Vuestra partida enfad� a Shiva, la Dama Negra. Parece ser que partisteis con algo que ella buscaba. Asesin� a vuestros padres y esta arrasando vuestro reino. Ahora reclama el trono de Einar ya que dice que si su heredera no es capaz de recuperarlo antes de la pr�xima luna llena significar� que  ha muerto y por tanto, el hasta ahora mas fruct�fero reino de los elfos caer� en las garras de esa horrible mujer.
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