El sol ya reinaba en el cielo cuando llegamos al refugio. Los montaraces eran gente h�bil, de tal modo que solo conociendo la situaci�n exacta de aquel lugar era posible encontrarlo. Estaba estrategicamente situado, oculto de cualquier camino y junto a un peque�o torrente del cual abastecerse de agua. Al fin podriamos descansar. Ettiene  ocult� a los caballos, mientras, yo me dirig� al interior de la cueva con las pocas provisiones que nos quedaban. Comenc� a apilar unas cuantas ramas para encender fuego y despues arregl� un poco un gran jergon de hojarasca a modo de improvisado lecho, donde podr�amos descansar. Mientras hac�a esto, no podia dejar de pensar en el hechizo que un�a a Ettiene y a Shiva. Si Ella mor�a, si �l la mataba, ambos morir�an... deb�a haber otra forma y ten�a que dar con ella... lo que sab�a con certaza era que no pod�a dejarle ir al encuentro de aquella arp�a, pues no dudar�a en ofrecer su vida con tal de derrotarla... tal vez... si pudiera encerrarla de por vida mi amado estar�a a salvo...
Mientras me hallaba enfrascada en mis pensamientos, Ettiene apareci� triunfante con una liebre entre sus manos.
-parece que comeremos de caliente-dijo- la despellejare y podremos asarla en el fuego.
Le  di un beso en la mejilla y me percat� de que sobre una peque�a mesa hab�a una marmita...tal  vez aqullo seria la soluci�n a mis problemas.
- Ettiene, dije con una sonrisa, hagamos un guiso! He visto romero y algunos n�scalos a la entrada de la cueva, podemos utilizar la marmita, ser� delicioso - Ante la ilusi�n que demostraba, no pudo negarse a mis deseos y asinti� a mi petici�n. Me dirig� al exterior de la cueva y recog�  las setas y unas ramas de romero... pero no solo eso... tambi�n hab�a una planta que conoc�a bien, la adormidera, ins�pida de sabor, pero capaz de producir un sue�o imperturbable. Llen� la marmita con agua y volv� junto a Ettiene. El fuego iluminaba la cueva y la hac�a parecer mas grande. Sobre la mesa, la liebre estaba casi despedazada. Sonre�. Prepare el agua con las setas, la carne y las hierbas y esper�.
-Finalmente no pudimos unirnos- dijo Ettiene con tristeza- tal vez sea mejor as�.
Me acerqu� a �l y besando su frente suavemente, le susurr�: - yo no necesito ceremonias para saber que os amar� siempre. Ettiene me rodeo con sus brazos y sonri�. Pero sus ojos estaban tristes. Pues cada vez nuestro sue�o parec�a ser m�s y m�s imposible. Me hubiera gustado tanto decirle que no hab�a nada que temer, que todo se solucionar�a... pero aquello me habr�a descubierto. No s� cuanto tiempo permanecimos entrelazados, absortos, mirando el fuego. Pero el aroma que desprend�a la marmita nos devolvi� a la realidad. "El guiso est� listo -dije- espero que lo disfrut�is". Acerqu� la peque�a marmita a la mesa y me fui hacia el jerg�n.
- Vos no com�is princesa? Me pregunt� Ettiene.
- No mi se�or, los �ltimos acontecimientos me han dejado tan exhausta que lo �nico que mi cuerpo pide es dormir.
- Sea pues, mi cuerpo esta demasiado hambriento,- dijo entre sonrisas- pero pronto me recostar� junto a vos, debemos descansar pues nos espera un largo camino.
Fing� quedarme dormida, pero pude ver como Ettiene daba buena cuenta del guiso que hab�amos preparado. Pronto la adormidera comenzar�a a hacer efecto...
- vaya - escuch�- parece que estoy mas cansado de lo que pensaba, los p�rpados me pesan demasiado...- tras decir esto se desplom� en el jerg�n. Ahora estaba profundamente dormido y, debido a la cantidad ingerida, sab�a que nada podr�a sacarlo de su enso�aci�n en al menos un par de jornadas. Tiempo suficiente, para llevar a cabo mi plan. Le arrop� con su capa y apague los rescoldos de fuego que aun estaban encendidos. Antes de marchame decid� que necesitaba una explicaci�n. Arranc�ndome un trozo de mis faldas y con la ayuda de una ramita de le�a carbonizada, le escrib� mi nota de despedida. La dej� junto a �l. Y tras besar sus ensortijados cabellos, part�  en busca de los ojos de Ishtar. Mi felicidad depend�a  de solucionar todo esto por mi cuenta.
Ya en el exterior, ensill� mi caballo y liber� al de Ettiene. Pues la presencia de un caballo habr�a delatado su posici�n y puesto en peligro. Envi� al caballo en direcci�n opuesta a la que yo iba a tomar... hab�a llegado el momento de sacar de su templo secreto a los ojos de Ishtar. Y hacia all� me dirig�.
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