![]() |
| -Los humanos jamas dejais de sorprenderme,que pateticos.y t� elfa, cre� que los de tu raza eran mas inteligentes... Detr�s de un gran sauce apareci� una figura conocida para mi .Una mole enorme de musculos con cabeza de toro.Eras Sirlo el minotauro el general de las hordas negras de la dama oscura. -Saludos Ettiene, ha pasado mucho tiempo desde nuestro ultimo encuentro.. �Sabes a por lo que vengo verdad?. -Te costara un poco conseguir nuestras cabezas �vaca�. Sirlo enfurecido por el insulto se lanz� hacia mi blandiendo su enorme hacha de un lado para otro. Su rapidez, tan solo me dio tiempo a parar su golpe con mi bast�n produciendose una descarga de energia que nos hizo volar por los aires. Por fortuna, mi menor tama�o fue una ventaja y me incorpor� con diligencia. -Bueno- dije amenazador- ahora comenzaremos de nuevo �vaca�.�AL MA RA XI TRAN DAN SA MA NIS�.- Al grito de mi hechizo, mi baston se convirti� en una gran espada.,pero para sirlo paracia una simple rama - �con eso piensas da�arme?- dijo con sorna-,sabes que no puedes utilizar magia de ataque �verdad?-Mientras decia esto se�alaba a un colgante que llevaba en el cuello.Era el legendario colgante de Armu el cual absorvia toda magia de ataque y protegia de ella a su portador. -Corre Driad, Corre.- fue lo �nico que acerte a pronunciar al darme cuenta del autentico peligro que corr�amos. Sirlo tenia razon mi magia no podia hacer nada contra el solo podia confiar en mi espada. Me lanc� contra el para darle tiempo a Driad. Sirlo traz� un c�rculo ascendente con su hacha que yo esquiv� y golpe� su costado con mi espada.Cuando esta toco la piel de Sirlo una enorme luz abati�. Mi cabeza estaba apunto de estallar y en mi mente retumbaban las carcajadas de Sirlo . -La Dama Negra me protege, no podras hacer nada. -De eso te equivocas- si no podia atacarle ni utilizar la magia en su contra, deber�a utilizar otro tipo de hechizo y yo sab�a muy bien cual.-�TRAN SA MA BA DESA LAN.PADRE DE LAS TINIEBLAS DAME TU FUERZA PARA PONER OSCURIDAD DONDE HAYA LUZ.�- Mi hechizo funcion� y con �l la oscuridad se adue�� de todo. Sirlo estaba ciego era el momento de escapar. Corr� hacia Driad que se hab�a refugiado junto a los caballos, y ya los ten�a dispuestos para la partida, y galopamos sin cesar hasta dejar atr�s la zona de oscuridad. Pese a la lejan�a todav�a se escuchaban los gritos de impotencia de Sirlo. - �Est�is bien princesa?- dijo mirandome con preocupaci�n- No temais, conozco la zona y muy cerca de aqu� hay una caverna donde podremos descansar. Es un refugio que los Montaraces utilizan a menudo. Encontraremos ramas secas con las que hacer un buen fuego y un lugar cubierto para descansar. |