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Charlas del libro "Un llamado a la liberación"
de Swami Chidananda
Indice
36
¿HAY UN SENTIDO DE URGENCIA EN
VOSOTROS?
La vida del Espíritu, la vida de sadhana,
la vida de contraponer los tesoros eternos
a las tonterías perecederas, fue demostrada
con claridad en la declaración de Jesús,
el divino maestro de Medio Oriente, en la
forma de pregunta: "Cuál es la ganancia
si un hombre gana el mundo entero pero pierde
su vida espiritual?" Esta fue una de
las grandes preguntas a la que se enfrentó
la entera humanidad de todos los tiempos.
Esta pregunta sirve al hombre para medir
las cosas.
Adi Sankaracharya de manera descriptiva,
muestra la misma verdad en la última línea
de cada verso de su Guru Paduka Stotra: "Podéis
tener la riqueza del mundo entero, todo lo
que deseéis, pero de qué sirve si vuestra
mente entera y vuestro corazón no se encuentran
completamente absorbidos en Dios y en seguir
al maestro espiritual?
Esto sin dudas es algo que deberíamos considerar
seriamente. ¿En qué estamos comprometidos?
En tesoros eternos o en coleccionar frivolidades
a medida que la vida pasa tan rápido como
el fluir de un río? Gurudev lo dijo de esta
manera: "La vida es corta, el tiempo
vuela." Con cada inhalación y exhalación
el período de vida de cada jivatman en este
cuerpo terrestre se va deteriorando rápidamente.
Es debido a eso el llamado Upanishádico:
uttishthata jagrata prapya varan nibodhata
(Levántate, despierta, habiendo llegado los
sabios logran la iluminación). Este llamado
debe sonar en el oído de cada alma verdaderamente
aspirante, de cada buscador verdadero, de
cada sadhaka verdadero. Solo entonces es
posible el logro, no en la indiferencia,
no en pramada (en el descuido).
No faltan las amonestaciones. Santos, sabios,
siddhas, mahapurushas, escrituras, srutis,
smritis, puranas, en todos resuena este llamado.
Todos nos llaman a ser precavidos; nos advierten:
más rápido de lo que podamos imaginar, el
tiempo pasa. "Dinamapi rajani sayam
pratah sisiravasantau punarayatah; kalah
kridati gacchatyayus tadapi na munchatyasavayuh
(Día y noche, por la mañana y por la tarde,
en otoño y primavera, estos vienen y van,
una y otra vez. En tanto que el tiempo juega,
nuestra vida se desvanece. A pesar de ello,
el viento de los vanos deseos del hombre
no cesa, continúa soplando insaciablemente)."
Este sloka debería resonar en nuestro corazón
una y otra vez.
Hace muchos años, para hacernos comprender
con qué seriedad, con qué sentido de urgencia
deberíamos emprender la práctica en la vida
espiritual, Gurudev escribió: "Cuando
nuestra casa está incendiándose, con qué
coraje, sin pensar en nada entramos en ella
para rescatar aquello que es más precioso."
Y lo que nosotros tenemos que rescatar aquí
es nuestro propio nija svarupa (verdadera
naturaleza) de las garras del deseo y maya.
Estas grandes enseñanzas no deben echarse
a perder. ¿Terminarán siendo meros gritos
en el vacío? ¿Serán en vano? Serán en vano
si nuestra mente se interesa tan solo en
los pequeños y vanos placeres de los sentidos.
En su Gitanjali, Rabindranath Tagore compara
esto a niños jugando a orillas del mar de
la vida, juntando conchillas, construyendo
castillos de arena, y jamás pensando en las
inestimables perlas que yacen en la profundidad.
¿Y qué sucederá al fin del día? Las conchillas
serán abandonadas y los castillos de arena
barridos por la marea.
Será vuestra vida de esta manera? Transcurriréis
la vida entera puerilmente, infantilmente
corriendo detrás de cosas sin valor? Considerad
esto! ¡Responded! Cual es vuestra respuesta
a la gran pregunta: "¿De que le sirve
al hombre ganar el mundo entero si pierde
su vida espiritual?" ¿Cual es vuestra
respuesta? ¿Estamos respondiendo?
Cuando alguien hace sonar la hora en el Bhajan
Hall, ¿se estremece vuestro corazón? Una
hora menos; mi vida se desvanece. ¿Escucháis
las campanas, meditáis y reflexionáis sobre
su significado? Tanto es nuestro pramada
(descuido), tanta es nuestra preocupación
por pequeñas cosas que no sabemos qué está
sucediendo. No somos conscientes. No sabemos
que los días pasan, que cada entrada de sol
es un día que se fue y no vuelve.
Nuestra percepción es grosera, llena de tamas
y rajas inútil. Es tan grosera que no percibimos
lo que es correcto para nosotros. No percibimos
la implicancia interior de las cosas. La
vida nos elude, su significado se pierde.
¿Podría haber una mayor tragedia, una mayor
pérdida, una mayor locura que perder esta
dorada oportunidad, esta rara oportunidad
que nos ofrece Dios? ¿A quien podemos culpar
si desperdiciamos lo que Él nos da por correr
tras pequeñas tonterías?
La vez que Jesús demostró ira fue cuando
entró al templo y vio comerciantes ahí. Él
los echó diciendo: "La casa de mi Padre
es casa de oración, pero vosotros la habéis
convertido en casa de ladrones." ¿Estáis
haciendo eso con vuestro cuerpo-templo donde
se encuentra vuestro Padre? ¿Estáis haciendo
lo mismo, alejando de este templo móvil del
Dios vivo todo lo que es sin valor?
¿Estáis haciendo eso? ¿Estáis haciendo esta
limpieza? ¿Tenéis ese espíritu dentro de
vosotros? Dios nos perdone si rechazamos
el gran regalo que Él nos ha dado en su infinito
amor y compasión. El remordimiento no nos
servirá si permitimos que la vida pase sin
comprender su valor, si no usamos este precioso
regalo de Dios.
No permitamos que ese sea nuestro destino:
vivir en la locura, con remordimientos al
final. Por lo tanto, escuchad el llamado
"Levantáos, despertad, lograd la iluminación."
No existe otra manera de probar nuestro valor,
nuestro temple, de probar de qué substancia
estamos hechos. ¿Estamos hechos de acero
o paja?
Si nos llamamos sadhakas, personas espirituales,
si creemos verdaderamente que somos hijos
de la Inmortalidad, amritasya putrah, debe
ser esto probado con el hacer, con nuestra
vida, no tan solo con la palabra.
La vida no se detiene, si sujetamos el tiempo
por el mechón y lo utilizamos, es nuestro.
Si no, no es nuestro; se terminó. La vida
no es para que la desperdiciemos, para abandonarnos
a sueños y tontas imaginaciones. Es algo
que debe ser sujetado con ambas manos y utilizado.
Comprended esto con claridad. Solo entonces
seréis constructores de un glorioso futuro.
Solo entonces diseñaréis vuestro bienestar.
¡Que Dios os ayude! ¡Que la inspiración perenne
de Gurudev os permita progresar hacia arriba,
hacia Dios día a día!
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