SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

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Un llamado a la liberación de Swami Chidananda

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EL PRIMER PASO


¿Qué significado tiene Dios para cada uno de nosotros? ¿Cuál es nuestra relación con Dios y la relación de Dios para con nosotros? Las Escrituras nos dicen que Él es el todo y nosotros somos una parte. Siendo omniimpregnante, Él es nuestro constante compañero, nuestro compañero a lo largo de la vida desde el momento de nuestro nacimiento hasta nuestro último respiro.
No estáis jamás solos. Si alguien se encuentra constantemente a vuestro lado ese es ese Ser llamado Dios. El es el constante y más cercano compañero a lo largo de la vida. Él es sakshi, un constante testigo silencioso. Omnisciente, Él conoce todo sobre nosotros, es el que más nos conoce. No solamente conoce todo sobre nosotros, también conoce más sobre nosotros que nosotros mismos.
Mucho sobre nosotros se encuentra escondido dentro de nuestra mente, memoria y subconsciente. Todo es oscuro para nosotros, no lo sabemos. A veces, cuando sabemos de pronto, nos sorprendemos: "¡Cómo! ¿Puede tal cosa estar dentro de mí? Nos sorprendemos, porque nuestro interior se encuentra en la oscuridad. No sabemos; Él sabe. No hay nada que Él no sepa.
El nos conoce totalmente, y también nos tolera totalmente, con todos nuestros defectos, puntos en contra, imperfecciones e insuficiencias. Él es el más tolerante de todos los seres. Él nos otorga imparcialmente el resultado de nuestras acciones. Él mismo es el que origina la ley, mas Él no castiga ni premia. La ley se satisface a sí misma.
Y lo asombroso es, que no solo conoce nuestros puntos en contra y los tolera, tampoco los tiene en cuenta, no los cuenta contra nosotros, simplemente los deja de lado. Sí, tiene en cuenta nuestros puntos a favor, los anota, los cuenta. Los puntos en contra los deja diciendo que son nuestros problemas, nosotros debemos resolverlos.
Mas si le pedís ayuda para resolver el problema, Él está siempre pronto. No solo es nuestro compañero constante, silencioso, siempre paciente, siempre tolerante testigo, sabiendo más sobre nosotros que nosotros mismos, mas también es nuestro guía, amigo y filósofo. Él quiere guiarnos en la dirección correcta. Si le preguntáis, escuchadle. Él es nuestro mejor amigo. Él nos da la luz de la más elevada comprensión.
Y lo que es más, Él ayuda a los desvalidos, está siempre pronto para ayudarnos si se lo pedimos. Muchas veces aunque no se lo pedimos, Él nos ayuda en la forma de aparentes dificultades, en la forma de factores aparentemente adversos. Él viene. Sus bendiciones vienen disfrazadas. Más tarde comprendemos: "Qué gran bendición resultó ser ese factor adverso. Yo pregunté qué estaba haciendo Dios conmigo y no sabía que Él estaba tratando de ayudarme."
El no abandona jamás a los desvalidos. El jamás da la espalda a aquel que se le acerca pidiendo ayuda. El no es sordo a nuestras plegarias, siempre las escucha, y pronto para ayudar, dándonos lo que buscamos. Él es, por lo tanto, más que un mero compañero a lo largo de nuestra vida. Él es un compañero siempre pronto a ayudar, un compañero compasivo y comprensivo. Todo eso y más. Él nos otorga la más elevada bendición.
Mas Él quiere que demos el primer paso hacia Él. Y el primer paso hacia Él es reconocer que nuestro corazón es su hogar y que nuestro cuerpo es su templo. Por ello debemos mantenerlo digno, limpio y puro. El poeta, Rabindranath Tagore, dice: "O Dios, Tu eres la vida de mi vida, mantendré mi cuerpo puro, sabiendo que Tu vivo contacto se encuentra en todos mis miembros. Mantendré siempre mi corazón puro, sabiendo que Tu trono real se encuentra dentro del cuerpo-templo."
Así de cerca está, y sabiendo esto debemos mantener nuestro corazón puro. Sabiendo esto mantenemos fuera de todo lo que es contrario a Su naturaleza, todo lo que no es divino, todo lo que no es espiritual, lo que no es sattvic, lo que no es sagrado ni santo. Decimos: "No, no ensuciaré Su divina morada permitiendo algo que no sea de la más elevada calidad. Pues es mi privilegio darle un lugar digno. Es mi humilde privilegio mantenerlo constantemente santo, limpio y puro limpiándolo todos los días, cada momento de mi vida. ¿Qué soy yo? ¿Qué es Él? Empero Él mora en mi. Qué gran privilegio, qué gran bendición. ¿Qué he hecho para merecerlo?"
De esta manera lleno de sentido de gratitud, hacemos lo posible para mantener el templo interior, el sanctum sanctorum, santo, limpio y puro. Y, cuando luego de constante esfuerzo y sinceridad, seriamente y gran aspiración, el devoto, bhakta, sadhaka, yogi, trabaje para mantener el corazón puro, entonces en ese corazón puro surgirá el reconocimiento del gran valor de Dios.
Solo un corazón puro puede reconocer el gran valor de Dios, cuan mezquino es todo, sin valor, delante de éste gran Uno. Entonces nace el desapasionamiento: "¡En cuanta locura me he comprometido en todos estos años! Solo Dios sabe por cuantos nacimientos he corrido detrás de estas cosas sin valor. 'Qué gran locura! ¡Nunca más! ¡Suficiente!" Es asi como nos retiramos de todo lo que no tiene valor y lo buscamos tan solo a Él. Es asi como la purificación del corazón da lugar a la devoción y a la renunciación. Y a través de la renunciación obtenemos la gran paz que es Dios. La inmortalidad viene tan solo con la renunciación.
Dios trabaja manifestándose dentro nuestro en la forma de un fuerte anhelo de pureza. Con la pureza viene la devoción y con la devoción viene el desapasionamiento, vairagya. Con el desapasionamiento y la renunciación llega lo Último. Y obtenemos inmortalidad y la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Actualizada el sábado 4 de mayo de 2002

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