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Del libro "Medita estas verdades"
de Swami Chidananda
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59
LO CONSCIENTE Y LO INERTE
¡Radiantes Divinidades! Lo consciente
y lo
inerte existe uno al lado del
otro en esta
creación de Dios. Vosotros constituís
el
factor consciente, la entidad;
el universo
de afuera constituye el factor
inerte. Vosotros
percibís una montaña, la montaña
no os percibe.
Vosotros percibís un árbol, el
árbol no os
percibe como vosotros lo percibís.
Una gran
roca de granito que existe hace
miles de
años -vosotros la percibís, ella
no os percibe.
Ni siquiera es consciente que
la estéis percibiendo.
A pesar que existe hace miles
y miles de
años, permanece la misma. Puede
que gradualmente
se deteriore, pero no evoluciona.
En tanto que un ser consciente como vosotros
viene al mundo y desde el momento del nacimiento,
comienza a percibir cosas, y a reaccionar
a ellas. Luego, a medida que crece interactúa
con ellas, y luego, más tarde, comienza a
actuar sobre ellas. Más tarde las investiga,
las analiza, entra en su mismo corazón y
centro. Nada puede esconderle su secreto.
Investiga y arrebata el secreto de todas
las cosas. ¿Por qué? Porque es un ser consciente.
Lo inerte continúa existiendo tal cual es;
lo consciente avanza siempre, evoluciona
siempre, mejora siempre y toma dominio de
todo. Por eso, el hombre como ser consciente
es más poderoso. Él ejerce su influencia
y lo inerte se rinde al poder y a la fuerza
que la conciencia tiene sobre ello.
Por lo tanto, desde el punto de vista pragmático
y racional, no tiene sentido decir que el
universo es atadura, que nos encontramos
atrapados en samsara (el proceso de la vida
mundana) y sufrimos impotentes. Es una noción
erronea, una declaración falsa, una contradicción
del hecho verdadero, interior, esencial.
El universo no puede atar a nadie. Samsara
no tiene poder alguno porque es jada o inerte.
No tiene poder para atar; no puede atrapar
a nadie, no puede atar. No tiene poder propio;
no puede aferrarse a vosotros, no os puede
atar, ni sujetar evitando que seáis lo que
deseáis llegar a ser. Sois vosotros que os
aferráis a ella, Sois vosotros, conscientes
de su existencia, que actuáis y os relacionáis.
La atadura surge de vosotros, no de samsara,
no de este mundo, no de esta creación de
Dios. Ella no hace nada. Vosotros sois los
que os atáis por vuestro modo de relacionaros
con samsara, por vuestro modo de no comprender
samsara y por comprender mal las cosas alrededor
de vosotros.
Como seres conscientes estáis dotados de
inteligencia, percepción, pensamientos. Tenéis
poder de pensar, inferir, discriminar, indagar,
comparar, contrastar, analizar, conocer,
elegir, rechazar. También tenéis el poder
para percibir "qué me ata, qué me libera,
qué es hostil y qué es beneficioso para mí."
Poseéis todas estas cosas porque sois entidades
conscientes.
Por lo tanto, la forma en que la conciencia
es aplicada y usada en prakriti (Naturaleza)
determina qué hace el universo de nosotros
o qué hacemos de él. Podéis triunfar sobre
todo lo que os rodea. La manera en que aplicáis
vuestras facultades y expresáis vuestra conciencia,
depende de cuanto comprendéis del universo
y de vosotros mismos. Si en la base hay conocimiento,
entonces todo lo que hagáis será lo correcto,
y el universo alrededor vuestro será de ayuda
para vuestra evolución. Si tenéis como base
la ignorancia, percepción errónea, entonces
crearéis atadura.
El universo es como Dios lo ha creado. Viene
con la intención de ayudarnos en nuestra
evolución, pero nosotros lo convertimos en
un estorbo. En sí mismo, no es esto ni lo
otro. Somos nosotros, es el hombre, es el
ser consciente que hace de la creación de
Dios lo que le parece -una ayuda o un estorbo,
atadura o un factor liberador. Esta es la
verdad.
Lo consciente es el factor poderoso; lo inerte
no tiene poder. Podemos dotarle de poder.
El tabaco es una cosa inerte. Es una hoja,
no hace nada. Si la ponéis a secar se marchita
y desaparece. Comenzamos a relacionarnos
a ello de manera servil, equivocada, exenta
de sabiduría. Entonces se convierte en un
estorbo, en una atadura, una amenaza, un
peligro, un destructor.
El grado de ignorancia, el grado de locura
con el que nos relacionamos a esas cosas,
determina el grado de daño que ellas pueden
hacernos. Por sí mismas, no pueden hacer
nada. El tabaco, el alcohol, el juego, los
narcóticos, el dinero, las malas compañías,
cualquier cosa que nos rodee -no nos atacan,
no nos persiguen ni tienen mala intención
hacia nosotros. Ellas no hacen nada, no pueden
hacer nada, no tienen poder. Somos nosotros
que las dotamos de poder.
Por lo tanto, sed sabios. Debéis conocer
esta verdad central sobre vosotros y el universo
que os rodea -vosotros y todas las cosas.
El oro existe. Para una persona que jamás
piensa en el oro, el oro no existe, en tanto
que un criminal o una persona avara se hace
víctima del oro. ¿Por qué? No porque el oro
haya hecho algo. El oro no los persigue ni
los ataca, por el contrario, son las personas
que desarrollan intenciones hacia él, lo
persiguen. El oro no los engancha; ellos
se enganchan a él, se atan a él. Como resultado,
pueden cometer cualquier tipo de crimen,
incluso asesinato. ¿Por qué? Debido a la
conciencia, no a lo inerte.
Por lo tanto, una y otra vez meditad esta
verdad, una y otra vez reflexionad sobre
este hecho, una y otra vez pensad profundamente
en esta situación. Sabed que la atadura surge
de nuestra locura; la atadura surge debido
al mal uso de las facultades que Dios nos
dio. Cualquier don puede ser sabiamente utilizado
o mal usado. Si no usamos nuestro potencial
humano y nuestras facultades -nuestros ojos,
oídos, lengua, nariz, sentido del tacto,
manos y pies- sabiamente, ellos serán tan
solo problemas para nosotros. La vista, el
sonido, el gusto, el olor y el tacto nos
fueron dados con un propósito, con un propósito
positivo para ayudarnos. Pero nosotros podemos
convertirlos en estorbos, en problemas. No
porque ellos sean problemas sino porque estamos
equivocadamente relacionados con ellos. No
los aplicamos en forma correcta; los usamos
mal.
Este es el punto crucial del problema humano,
de la situación humana, esta es la situación
del jivatma. Debe ser bien comprendida. Puede
hacer un mundo de diferencia. Pensad profundamente
sobre esta verdad -vosotros y el universo
inerte que os rodea. Pensad profundamente.
Este es el problema ´filosófico central-
el hombre y el universo. El universo es jada,
no hace nada. El hombre es consciente, él
lo hace todo. Y lo que él hace y como lo
hace determina la atadura o la liberación,
el sufrimiento o la felicidad, la paz o la
ausencia de paz. Todo está determinado por
lo que hacemos, como comprendemos este inerte
universo, como nos relacionamos y como hacemos
uso de nuestro potencial humano.
Debéis pensarlo diez veces, cien veces, mil
veces, de la mañana a la noche, día a día,
a lo largo de toda vuestra vida. Esa es la
manera de elevaros de las irrealidades a
la Realidad. En esta profunda reflexión yace
la manera de elevaros de la oscuridad a la
Luz. En esta meditación profunda y contemplación
yace la manera de elevaros de la atadura
y mortalidad hacia la liberación e inmortalidad.
Esta es la verdad. ¡Debéis aprehender esta
verdad y devenir sabios. ¡Debéis llegar a
ser vuestro propio libertador aquí y ahora!
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