SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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Del libro "Medita estas verdades" de Swami Chidananda

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LO CONSCIENTE Y LO INERTE


¡Radiantes Divinidades! Lo consciente y lo inerte existe uno al lado del otro en esta creación de Dios. Vosotros constituís el factor consciente, la entidad; el universo de afuera constituye el factor inerte. Vosotros percibís una montaña, la montaña no os percibe. Vosotros percibís un árbol, el árbol no os percibe como vosotros lo percibís. Una gran roca de granito que existe hace miles de años -vosotros la percibís, ella no os percibe. Ni siquiera es consciente que la estéis percibiendo. A pesar que existe hace miles y miles de años, permanece la misma. Puede que gradualmente se deteriore, pero no evoluciona.
En tanto que un ser consciente como vosotros viene al mundo y desde el momento del nacimiento, comienza a percibir cosas, y a reaccionar a ellas. Luego, a medida que crece interactúa con ellas, y luego, más tarde, comienza a actuar sobre ellas. Más tarde las investiga, las analiza, entra en su mismo corazón y centro. Nada puede esconderle su secreto. Investiga y arrebata el secreto de todas las cosas. ¿Por qué? Porque es un ser consciente. Lo inerte continúa existiendo tal cual es; lo consciente avanza siempre, evoluciona siempre, mejora siempre y toma dominio de todo. Por eso, el hombre como ser consciente es más poderoso. Él ejerce su influencia y lo inerte se rinde al poder y a la fuerza que la conciencia tiene sobre ello.
Por lo tanto, desde el punto de vista pragmático y racional, no tiene sentido decir que el universo es atadura, que nos encontramos atrapados en samsara (el proceso de la vida mundana) y sufrimos impotentes. Es una noción erronea, una declaración falsa, una contradicción del hecho verdadero, interior, esencial. El universo no puede atar a nadie. Samsara no tiene poder alguno porque es jada o inerte. No tiene poder para atar; no puede atrapar a nadie, no puede atar. No tiene poder propio; no puede aferrarse a vosotros, no os puede atar, ni sujetar evitando que seáis lo que deseáis llegar a ser. Sois vosotros que os aferráis a ella, Sois vosotros, conscientes de su existencia, que actuáis y os relacionáis. La atadura surge de vosotros, no de samsara, no de este mundo, no de esta creación de Dios. Ella no hace nada. Vosotros sois los que os atáis por vuestro modo de relacionaros con samsara, por vuestro modo de no comprender samsara y por comprender mal las cosas alrededor de vosotros.
Como seres conscientes estáis dotados de inteligencia, percepción, pensamientos. Tenéis poder de pensar, inferir, discriminar, indagar, comparar, contrastar, analizar, conocer, elegir, rechazar. También tenéis el poder para percibir "qué me ata, qué me libera, qué es hostil y qué es beneficioso para mí." Poseéis todas estas cosas porque sois entidades conscientes.
Por lo tanto, la forma en que la conciencia es aplicada y usada en prakriti (Naturaleza) determina qué hace el universo de nosotros o qué hacemos de él. Podéis triunfar sobre todo lo que os rodea. La manera en que aplicáis vuestras facultades y expresáis vuestra conciencia, depende de cuanto comprendéis del universo y de vosotros mismos. Si en la base hay conocimiento, entonces todo lo que hagáis será lo correcto, y el universo alrededor vuestro será de ayuda para vuestra evolución. Si tenéis como base la ignorancia, percepción errónea, entonces crearéis atadura.
El universo es como Dios lo ha creado. Viene con la intención de ayudarnos en nuestra evolución, pero nosotros lo convertimos en un estorbo. En sí mismo, no es esto ni lo otro. Somos nosotros, es el hombre, es el ser consciente que hace de la creación de Dios lo que le parece -una ayuda o un estorbo, atadura o un factor liberador. Esta es la verdad.
Lo consciente es el factor poderoso; lo inerte no tiene poder. Podemos dotarle de poder. El tabaco es una cosa inerte. Es una hoja, no hace nada. Si la ponéis a secar se marchita y desaparece. Comenzamos a relacionarnos a ello de manera servil, equivocada, exenta de sabiduría. Entonces se convierte en un estorbo, en una atadura, una amenaza, un peligro, un destructor.
El grado de ignorancia, el grado de locura con el que nos relacionamos a esas cosas, determina el grado de daño que ellas pueden hacernos. Por sí mismas, no pueden hacer nada. El tabaco, el alcohol, el juego, los narcóticos, el dinero, las malas compañías, cualquier cosa que nos rodee -no nos atacan, no nos persiguen ni tienen mala intención hacia nosotros. Ellas no hacen nada, no pueden hacer nada, no tienen poder. Somos nosotros que las dotamos de poder.
Por lo tanto, sed sabios. Debéis conocer esta verdad central sobre vosotros y el universo que os rodea -vosotros y todas las cosas. El oro existe. Para una persona que jamás piensa en el oro, el oro no existe, en tanto que un criminal o una persona avara se hace víctima del oro. ¿Por qué? No porque el oro haya hecho algo. El oro no los persigue ni los ataca, por el contrario, son las personas que desarrollan intenciones hacia él, lo persiguen. El oro no los engancha; ellos se enganchan a él, se atan a él. Como resultado, pueden cometer cualquier tipo de crimen, incluso asesinato. ¿Por qué? Debido a la conciencia, no a lo inerte.
Por lo tanto, una y otra vez meditad esta verdad, una y otra vez reflexionad sobre este hecho, una y otra vez pensad profundamente en esta situación. Sabed que la atadura surge de nuestra locura; la atadura surge debido al mal uso de las facultades que Dios nos dio. Cualquier don puede ser sabiamente utilizado o mal usado. Si no usamos nuestro potencial humano y nuestras facultades -nuestros ojos, oídos, lengua, nariz, sentido del tacto, manos y pies- sabiamente, ellos serán tan solo problemas para nosotros. La vista, el sonido, el gusto, el olor y el tacto nos fueron dados con un propósito, con un propósito positivo para ayudarnos. Pero nosotros podemos convertirlos en estorbos, en problemas. No porque ellos sean problemas sino porque estamos equivocadamente relacionados con ellos. No los aplicamos en forma correcta; los usamos mal.
Este es el punto crucial del problema humano, de la situación humana, esta es la situación del jivatma. Debe ser bien comprendida. Puede hacer un mundo de diferencia. Pensad profundamente sobre esta verdad -vosotros y el universo inerte que os rodea. Pensad profundamente. Este es el problema ´filosófico central- el hombre y el universo. El universo es jada, no hace nada. El hombre es consciente, él lo hace todo. Y lo que él hace y como lo hace determina la atadura o la liberación, el sufrimiento o la felicidad, la paz o la ausencia de paz. Todo está determinado por lo que hacemos, como comprendemos este inerte universo, como nos relacionamos y como hacemos uso de nuestro potencial humano.
Debéis pensarlo diez veces, cien veces, mil veces, de la mañana a la noche, día a día, a lo largo de toda vuestra vida. Esa es la manera de elevaros de las irrealidades a la Realidad. En esta profunda reflexión yace la manera de elevaros de la oscuridad a la Luz. En esta meditación profunda y contemplación yace la manera de elevaros de la atadura y mortalidad hacia la liberación e inmortalidad. Esta es la verdad. ¡Debéis aprehender esta verdad y devenir sabios. ¡Debéis llegar a ser vuestro propio libertador aquí y ahora!

Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

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