SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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Charlas del libro "Medita estas verdades" de Swami Chidananda

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EL HOMBRE Y SU MENTE


¡Radiante Atman! El hombre es hombre porque tiene mente. El pensar, razonar, sentir, eso hace de él un hombre. Si no tiene mente es un animal. Mas, la mente puede también hacer del hombre una bestia. La mente puede hacer del hombre un demonio. Porque la mente no se hace sattvica, si no es gobernada por un intelecto hábil, inquisidor, despierto, discriminador, siempre alerta y vigilante, la mente se transforma en un gran problema; se vuelve una trampa, el mayor enemigo, una gran complicación, fuente de todo tipo de problemas para el aspirante, para el buscador. Podemos sentirnos desamparados, atormentados por la mente. Toma posesión de nuestra vida y nos encontramos a merced de las emociones, sentimientos, pasiones y error.
Porque la naturaleza de la mente es de siempre crear confusión y agitación constante, actividad constante, pensamiento constante en los objetos sensoriales, constante salir hacia afuera, constante involucrarse y enredarse en cosas. Es un manojo de deseos, anhelos e imaginaciones. Es una compañera con la que debemos ser cautos. Se encuentra ahí; no podemos evitarlo. No podemos desembarazarnos de ella. Pero debemos saber que es un problema, que es nuestra hacedora de problemas. No debemos pensar que es nuestra amiga.
Pero, es la mente, manas, nuestro problema, no el antahkarana. El antahkarana (ser interior) también contiene nuestro gran ayudante, nuestra mayor ventaja, puede hacernos divinos. Porque el antahkarana no solo contiene la mente, tambíen contiene buddhi (intelecto) y chitta (la mente subconsciente), la caja de Pandora, que contiene todo lo maravilloso y hermoso pero también todo lo feo y no tan maravilloso.
No tenemos control sobre chitta. Si queremos lo mejor de ella, debemos corregirla en su lugar. Incluso siendo incapaz de controlarla, podemos transformarla, gradualmente aminorar y eliminar todas sus tendencias no favorables e impresiones sutiles por el proceso constante de profunda e íntima transformación, purificación.
El poder del Nombre de Dios puede llegar a donde nosotros no podemos llegar. No necesitamos ver. Somos ciegos, caminamos a tientas en la oscuridad cuando tratamos de entrar en la mente, cuando tratamos de mirar adentro para hacer introspección, para analizarnos y estudiarnos. El Nombre de Dios no requiere de luz para ver, porque Él mismo es la Luz. En el momento que entra, entra con su propia luz. Penetra profundo en la mente y, con su poder, gradualmente transforma totalmente, efectúa una transformación revolucionaria. Transforma la mente en no-mente, la llena de sattva, ilumina la oscuridad de la mente y le es posible eliminar de chitta toda negatividad.
Porque chitta es necesaria. Lo que se encuentra dentro de chitta no es enteramente sin valor, a pesar de ser constante fuente de pensamiento, deseo, anhelo e imaginación. Sin embargo, contiene preciosas gemas, las nueve gemas. Porque todo lo que escuchamos o leemos, todo lo sublime, elevado, noble, inspirador, se encuentra almacenado en chitta. Debemos saber como sacarlo afuera. Todo lo feo, sucio, indecente también se encuentra almacenado en chitta. Todo lo que percibimos, vemos, oímos, queda registrado en chitta. Debemos saber entonces la necesidad de ser selectivo cerrando las ventanas a los sentidos, no permitiendo que entren en chitta cosas equivocadas, permitir solo aquello valioso que puede ser enriquecedor, una ventaja para nosotros. Tan solo a eso se le debe dar entrada.
Aquello que nos viene de anteriores nacimientos no lo podemos evitar. Eso debe ser transformado con japa, meditación, oración, satsanga, svadhyaya, nishkama-karma-yoga. Eso debemos hacer, es un proceso gradual.
Pero lo que entra ahora y en el futuro en chitta -eso sí lo podemos evitar. Eso se encuentra bajo nuestro control. Es por eso que se dice que debemos tener samyama, auto-control, discriminación, pratyahara (retractación de los sentidos) cuando nos encontramos en medio de los objetos de los sentidos, o entre la gente.
Algunas personas hablarán con sentido común, otras no. Algunas hablarán con sabiduría. Nosotros sabemos qué debemos tomar y qué no, qué ignorar, dejar pasar. Incluso en satsanga, todo lo que se dice no es para todos. Debemos saber qué nos atañe, tomar lo que nos sirve y dejar el resto. El que escucha es un viveki. Y, cuando salimos afuera, debemos saber ante qué abrir nuestros sentidos y ante qué cerrarlos. Debemos mantener nuestra chitta pura. No permitir entrar impurezas debido a las malas compañías o percepciones erróneas, absorbiendo innecesariamente por los sentidos cosas que seguramente nos traerán problemas.
Debemos ser sabios, mantenernos alertas, movernos cada día de nuestra vida, atentos, con sabiduría. Esa es la marca de un sadhaka, sabiduría, atención, estado de alerta, discriminación, selección y rechazo. Sí, esto es muy necesario, si no, la mente puede derribarnos. Mana eva manushyanam karanam bandhamokshayoh, la mente tan solo es la causa de la atadura y liberación de los seres humanos.
Buddhi es el factor de equilibrio. Buddhi es el factor redentor del antahkarana. La mente es hacedora de diabluras, buddhi es el factor redentor. Buddhi debe ser cultivado, enriquecido con satsanga y svadhyaya, reflexión constante, manana. Entonces, buddhi se transformará en un amigo valioso; constantemente presente para ayudarnos.
Debemos mantener la aspiración. No brilla por sí sola. El fuego de la aspiración debe ser atizada una y otra vez, día a día. Solo entonces, resplandecerá. Cualquier fuego si es descuidado se transforma gradualmente en brazas y luego en cenizas. Este fuego de aspiración puede también morir, Dios no lo permita. Si después de descuidarlo lo mojamos con agua o algún elemento contrario, morirá; tendremos tan solo cenizas, inútil para nosotros y para los demás. Entonces no tiene sentido llorar y ponerse cenizas en el cuerpo, de nada vale. Es fútil. Y la culpa será tan solo nuestra.
Por lo tanto, el hombre es hombre porque tiene una mente. La marca del sadhaka no es la mera actividad de la mente y el intelecto, es la actividad correcta del intelecto con el control consciente de la mente. Los terroristas también tienen un intelecto, pero lo usan de modo perverso, de modo horrible, y a menudo imaginan que lo que están pensando, diciendo y haciendo es lo correcto. Por lo tanto, si buddhi se pervierte, es peligroso. Debe estar alerta y dotado de percepción correcta y virtudes divinas.
Por lo tanto, debemos conocer nuestro interior, conocer la parte que juega la mente, conocer la parte que el intelecto juega. Debemos prestar atención al intelecto, cultivar el intelecto con la ayuda de svadhyaya, reflexión y satsanga. Estas son las tres formas: estudio diario, introspección diaria, reflexión y satsanga. Una y otra vez, la historia espiritual de India hace recuento de la caída de varios buscadores debido a la falta de svadhyaya, falta de satsanga, falta de discriminación.
Las personas que llegaron muy alto, han tenido terribles caídas. A Visvamitra le faltó satsanga. Él estaba solo, haciendo tapasya en soledad. ¿Qué sucedió? No tenía nadie que pudiera mantener su buddhi elevado, despierto, alerta, vigilante, nada de satsanga. Fue dominado por el ego. Incluso su tapasya fue dominada por el ego. ¿Qué sucedió? Él tuvo una muy fácil caída. Menaka la ninfa celestial apareció y ahí se terminó. Toda la tapasya de Visvamitra se perdió.
El intelecto se hace nuestro amigo ayudado por satsanga, svadhyaya y discriminación. La mente no es nuestra amiga. Chitta no es ni amiga ni enemiga. Contiene sabiduría almacenada; contiene también perversión y maldad almacenada. Contiene ambas. Lo importante es como nos arreglamos para purificarla gradualmente, qué es lo que logramos con ello. Primeramente debemos dejar que el intelecto se encargue y luego dejar que ello se filtre en la mente. Si chitta y la mente están directamente conectadas estamos perdidos. Buddhi debe estar entre la mente y chitta. Entonces nuestro antahkarana se encontrará en una situación adecuada.
Debemos pensar en todas estas importantes cosas. Debemos ser buddhisali, buddhiman (dotados con intelecto adecuado). Es por eso que decimos: "dhiyo yo nah prachodaytat, que Él ilumine mi intelecto con Divinidad, oh, Sarasvati."
Vigilando entonces nuestro intelecto, nuestra chitta y mente, llenando nuestro intelecto de sabiduría, discriminación, análisis e indagación, procedamos hacia la Meta y al alcanzarla ¡lograremos la bendición!

Actualizada el jueves 10 de enero de 2002

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