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Charlas del libro "Un llamado a la Liberación"
La gracia suprema y el auto-esfuerzo: la
vida triunfante
¡Homenaje al ser supremo, omnipresente presencia
Universal, nuestra eterna fuente, nuestro
presente, apoyo invisible y meta última,
al obtenerla nuestra vida deviene fructífera!
Homenaje a la gran Realidad, nuestra verdadera
morada. Ha sido siempre y siempre será en
todo momento nuestro noja dham (nuestra morada),
nuestro svasthana (lugar propio) y nuestro
asli ratan (verdadera riqueza). ¡Que la divina
gracia que constituye su esencia misma nos
guíe día a día en todo lo que hagamos al
vivir nuestra vida!
Que la divina gracia guíe nuestros pasos
hacia una vida que devenga un proceso que
nos lleve hacia el logro último para asi
llegar a experimentar la Divina Esencia que
se encuentra siempre presente. Es por esto
tan solo que habéis sido dotados con esta
condición humana. Grande es la gracia que
el Espíritu Universal ha otorgado al alma
individual, esta condición que es la puerta
hacia la bienaventuranza, el camino real
hacia la liberación y la divina perfección.
Similarmente, grande es la gracia del Ser
Cósmico al presentarse ante nosotros en esta
vida como un bien amado guru, pues el guru
es gracia personificada. Es gracia divina,
es ese Ser Cósmico que se presenta ante el
alma que busca como un guru, en la forma
de un preceptor espiritual. Y así, manifestando
la gracia, nos guía hacia la Meta. Es por
eso que se ha dicho: "Guru es Brahma,
guru es Vishnu, guru es Siva, guru es el
Ser último, trascendental, el Ser Absoluto."
Tal es la gracia que llena cada vida individual
humana cuando el individuo ha sido inducido,
de una u otra manera a entrar en el camino
espiritual, ha llegado a ser un mumukshu.
Mumukshutva es también una manifestación
de gracia.
Al entrar en el camino espiritual pone al
alma buscadora en contacto espiritual directo
con un sabio y santo realizado e iluminado.
Esa es la gracia última; todo lo necesario
ha sido hecho. Ahora, le toca al alma buscadora,
al sadhaka, al mumukshu, al jijnasu, al yogui,
reconocer esta gracia y utilizarla. Este
es el punto donde el purushartha o sadhana
comienza a dominar todos los factores de
la vida.
De varias maneras esta verdad nos ha sido
revelada, mas en ninguna parte más claramente
que en la parábola de los veinte talentos
de oro. Antes que el patrón salga de viaje
llama a sus tres sirvientes y dice: "Me
voy por largo tiempo. A cada uno les entrego
veinte talentos de oro. "Dadles buen
uso." El patrón se va. Lo que fue dado
fue dado. Nada falta; la gracia es completa.
Por lo tanto, es el uso de esta gracia que
constituye la esencia de la vida espiritual.
Es reconocer el valor de lo que ha sido recibido
y darle el mejor uso que constituye sadhana.
Donde coexisten la gracia, su reconocimiento
y el auto-esfuerzo, hay bendición, éxito,
la mayor fortuna, el logro supremo.
Es esta verdad la declaración de las sabias
enseñanzas del último verso del Srimad Bhagavadgita-la
coexistencia de la gracia plena y su completa
aplicación a través de sadhana o auto-esfuerzo.
Este es el bien último y debemos meditar
sobre este verso del Gita.
El primer capítulo del Gita nos muestra la
situación interior del alma individual antes
de comenzar la vida espiritual, una situación
de dos fuerzas dentro del corazón del individuo
en dirección opuesta-la divina y la no-divina,
la espiritual y la no-espiritual, la cósmica
o supremamente trascendental y la meramente
mundana. Estas dos fuerzas una contra la
otra. Esa es la situación del corazón humano
antes del comienzo de la vida espiritual,
antes que el sadhana haya entrado en nuestra
vida.
Mas cuando esta situación ha sido resuelta
de la mejor manera en un ser humano afortunadamente
despierto, emerge este estado último de gracia
plena, pronta, auto-esfuerzo sostenido-param
kripa y purushartha. Esa es la vida triunfante.
La confluencia, la combinación y la presencia
dinámica de ambos factores-divina gracia
y un auto-esfuerzo despierto y consciente-la
gracia acompañada del auto-esfuerzo, la gracia
resaltada por el auto-esfuerzo, la gracia
aumentada por un esfuerzo con determinación
para que esta gracia no sea en vano-esa gracia
dará fruto en la forma de la más elevada
bendición.
Esto debe ser meditado y comprendido profundamente,
pues todos nosotros somos recipientes de
gracia, seres que poseen una fortuna en oro.
Nuestras vidas han sido enriquecidas, y el
Ser que nos la ha otorgado observa y espera
nuestra respuesta pacientemente. Esta respuesta,
cuando está ahí, se llama vida espiritual;
se llama sadhana, aspiración, abhyasa. Se
llama yoga.
A todas las bendiciones agregamos nuestra
genuina aspiración espiritual, nuestra propia
devoción y dedicación al ideal de la vida
espiritual. Es este agregar a la gracia y
a las bendiciones que hemos recibido nuestra
seriedad, sinceridad, nuestro esfuerzo, que
nos trae la iluminación. Esta es la simple
verdad siempre y cuando se lleve a cabo todos
los días, con perseverancia, con continuidad,
como la divina gracia y la bendición del
guru.
Esta es la condición, esto es lo que necesitamos-esta
constante afirmación, confirmando nuestra
dedicación a la vida espiritual. Tiene que
ser diariamente, constante y continua. Entonces
veremos el milagro. No habrá nada que podrá
detenernos.
Asi ha sucedido con todos los gigantes espirituales
del pasado y presente del mundo entero. Jamás
abandonaron. Afirmaron una y otra vez su
devoción y confianza en su ideal. Esto es
lo necesario: un genuino anhelo, un sincero
y serio anhelo confirmado a diario, perseverante,
continuo, incesante. Entonces pueden suceder
milagros.
El llamado ha llegado a nuestra vida. Hay
una mano extendida hacia osotros, debemos
cogerla, responder, y seremos benditos. Esta
es la esencia de nuestra vida aquí como sadhaka,
jijnasu y mumukshu. Nuestra suprema bendición
yace en la manera como respondemos al llamado
y cogemos Su mano. No debemos abandonar jamás,
debemos luchar siempre hasta obtener esta
suprema bendición, no mañana, sino aquí y
ahora!
La simple verdad es que habiendo venido a
orar pidiendo bendiciones y gracia, ya estamos
benditos y llenos de gracia. La fe en Dios,
el deseo que Él nos bendiga y ser bien considerado
por Él: "Déjame vivir de manera tal
que no desagrade a Dios o actúe contra Su
divina voluntad. Permíteme ser lo que Él
quiere que sea. Que Él me bendiga"-Tales
deseos surgen en un ser que está lleno de
gracia y que ha recibido bendiciones de Dios
y Sus santos. Esta es la verdad. De lo contrario,
no habría aspiración en nuestro corazón,
ni deseo alguno de venir a Rishikesh, ni
deseo para comprometernos en actividades
satvicas tales como programas espirituales.
Esta certeza de querer utilizar la gracia
y bendiciones que ya tenemos.
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