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Un llamado a la liberación de Swami Chidananda
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Charla anterior
La gracia de Dios y las bendiciones
del guru
se encuentran en abundancia,
les aseguro.
¿Qué más se necesita? Sinceridad
y esfuerzo.
A menos que haya un profundo
deseo por la
salvación ni todos los dioses
del panteón
Hindú o de otra religión os podrán
elevar.
Es por ello que necesitáis mumukshutva. A
menos que poseáis este ardiente deseo de
liberación las demás cualidades espirituales
no servirán de nada. Debéis tener tenacidad
de espíritu, obstinación, una actitud de
compromiso hasta la muerte, sin moverse un
centímetro de vuestra insistencia en alcanzar
la perfección, la cualidad espiritual de
vuestros pensamientos, emociones, sentimientos
y acciones, en vuestro ser y hacer día a
día.
"No hay compromiso sobre eso. Me atengo
al ideal. Me rehuso a traicionarlo. Vivo,
me muevo, respiro, como, bebo, duermo, pienso,
siento, actúo tan solo para alcanzar la gran
liberación, tan solo para obtener la total
experiencia del Ser." Y tal sinceridad
y auto-esfuerzo, no significa la ausencia
de humildad. Cuando Arjuna declara: "Actuaré
de acuerdo a Tu palabra," él dijo primero,
"Mi engaño ha desaparecido con Tu gracia,
Oh Krishna." Es así como somos conscientes
de nuestra profunda deuda perenne hacia Dios
por Su gracia.
Mas la gracia de Dios y las bendiciones del
guru deben ser completadas con sinceridad
y auto-esfuerzo-una sinceridad siempre-presente,
jamás ausente, y una constante, e incesante
auto-esfuerzo. Con estos dos juntos, nada
en la tierra puede evitar que el buscador
alcance la liberación. ¡Esto es seguro! ¡Esto
es la verdad y el hecho!
31
COMPRENDED BIEN LA META
Respetuoso homenaje a la suprema realidad,
eterna, sin cambio, imperecedera sat, Existencia,
¡la única Realidad!
El sendero que lleva a la realización de
esta Realidad, es el sendero que da certeza
a la vida, significado e importancia a la
existencia; nos otorga fortaleza, y deviene
finalmente la liberadora de todo error. Provee
de un propósito al alma individual, y ese
propósito es el secreto de la fortaleza;
es fortaleza.
La certeza es fortaleza. La certeza es un
poder que supera todo lo que se cruza en
el camino. La incertidumbre es debilidad
que nos hace vulnerables a las dificultades
de la vida. La incertidumbre es como un viajero
que camina por una selva sin armas, completamente
sin protección.
La certidumbre nos otorga de propósito y
un sentido para superarlo todo. Es la fortaleza
del buscador que sabe lo que se debe lograr.
Porque, cuando la meta es clara, cuando el
camino es visible y conocido, y la dirección
definida, la vida se torna un movimiento
poderoso hacia la meta. Por lo tanto, es
necesario que sepamos por qué luchamos, que
sepamos lo que buscamos y que tengamos un
plan definido y un propósito.
No debe haber engaños. No debe haber confusión
alguna. Debe haber claridad de pensamiento.
Los Upanishads nos dan una analogía que los
Vedantinos meditan usualmente y los jijnasus
contemplan: pranavo dhanuh saro hi atma brahma
tallakshyam uchyate apramattena veddhavyam
saravat tanmayo bhavet (Om es el arco. El
ser individual es la flecha. Brahman es el
blanco. Al blanco se llega con una gran concentración.
Solo entonces podremos fundirnos en Brahman,
así como una flecha entra en el blanco).
La palabra clave es apramatta (cuidadoso,
vigilante, atento). Una persona que no se
engaña, que no está confundida, que se encuentra
muy clara y definida sobre lo que desea alcanzar,
no padece incertidumbre; no hay duda en su
mente. Está segura. Ella ha elegido después
de mucho pensar; no hay vacilación. Su ser
se encuentra totalmente integrado en dirección
a su meta elegida. Todo bhakta, todo jijnasu,
todo yogi, todo Vedantino, todo sadhaka debe
estar apramatta. Él debe lograr ese estado
donde no queda duda alguna.
El verso dice que nosotros mismos somos la
flecha. Debemos marchar velozmente, sin vacilar
hacia el blanco que nos hemos propuesto,
la Meta Suprema, hacia ese destino divino
que es la única cosa que da un sentido a
la vida. Al no dudar sobre el destino a alcanzar,
somos como una flecha que se dirige velozmente
hacia el blanco.
¿Y qué es lo que los impulsa? ¿ Qué es lo
que impulsa a una flecha hacia adelante?
Es el arco, y ¿qué es ese arco que los impulsa,
que les da fuerza? No es otro que el símbolo
místico, pranava, Om. Om significa un estado
alerta de vigilancia espiritual, una espiritualidad
siempre despierta. Ya sea que el cuerpo se
encuentre en estado de vigilia, sueño con
ensueños o sueño profundo, estamos siempre
espiritualmente despiertos. Pues ahí no hay
sueño, estamos alertas, siempre alertas.
Y es esta condición de alertidad espiritual
que nos garantizará el vuelo directo de la
flecha, es decir, nuestro vuelo, hacia el
blanco que es Brahman, experiencia de Dios,
realización del Ser, iluminación, bienaventuranza
más allá de todo sufrimiento. Ese es el blanco,
el objetivo, y debemos alcanzarlo, entrar
en ello y ser uno con ese blanco supremo.
Eso es posible tan solo si no existe incertidumbre,
vacilación, ni confusión: "Sé cual es
mi aspiración, mi anhelo, lo que deseo en
esta vida mía. Habiéndolo meditado bien,
ponderado los pros y los contras, reflexionado
profundamente, y habiendo visto lo que el
mundo es, habiendo conocido su vaciedad,
su pequeñez, su naturaleza puramente evanescente
donde todo es transitorio y sujeto a la decadencia
y a la disolución, me he alejado, ahora sé
lo que debo alcanzar.
"Sabiendo que no significa gran cosa
esta pequeñez, esta nada, excepto que en
este desierto obtendré ese estado de luz
y bienaventuranza eterna, recojo toda mi
energía, todo mi potencial, mi vida entera,
y voluntariamente, alegremente, con gran
entusiasmo, celo y ardor me dedico a este
gran logro."
"Esto es lo que soy. Esto es lo que
mi vida constituye-el vuelo de esta flecha,
disparada del arco hacia su blanco. Esa es
mi vida; así es como la concibo. Veo claramente
que mi vida es como una flecha en dirección
a la Meta Suprema, que no es sino el estado
de Brahman, la experiencia de Dios."
Al conocernos con claridad sabiendo como
es nuestra vida, debemos dirigirnos velozmente
hacia esa gran Meta. Esa es la esencia de
la vida momento a momento, día a día del
verdadero buscador, el yogi clásico. Él está
siempre concentrado en este logro. Y todo
tiene sentido para tal ser tan solo en referencia
a esta gran búsqueda y realización. Si no
es relevante a ese gran logro, entonces esa
cosa cesa de tener lugar en la vida de un
verdadero buscador.
Esta es la vida triunfante. Esta es una vida
que vale la pena. Esta es una vida donde
la incertidumbre es mínima y el propósito
máximo. Tal vida tan solo nos da prosperidad,
gozo, satisfacción y gran inspiración!
Esto debe ser considerado con relación a
nuestra vida. ¿Tiene nuestra vida un propósito
definido, una meta clara? ¿Tiene una dirección?
¿He adoptado una serie de principios que
me ayudarán a dirigirme hacia esa dirección?
Y finalmente, ¿tengo un ideal que contiene
dentro de sí estos tres puntos?
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