SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

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Un llamado a la liberación de Swami Chidananda

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La gracia de Dios y las bendiciones del guru se encuentran en abundancia, les aseguro. ¿Qué más se necesita? Sinceridad y esfuerzo. A menos que haya un profundo deseo por la salvación ni todos los dioses del panteón Hindú o de otra religión os podrán elevar.
Es por ello que necesitáis mumukshutva. A menos que poseáis este ardiente deseo de liberación las demás cualidades espirituales no servirán de nada. Debéis tener tenacidad de espíritu, obstinación, una actitud de compromiso hasta la muerte, sin moverse un centímetro de vuestra insistencia en alcanzar la perfección, la cualidad espiritual de vuestros pensamientos, emociones, sentimientos y acciones, en vuestro ser y hacer día a día.
"No hay compromiso sobre eso. Me atengo al ideal. Me rehuso a traicionarlo. Vivo, me muevo, respiro, como, bebo, duermo, pienso, siento, actúo tan solo para alcanzar la gran liberación, tan solo para obtener la total experiencia del Ser." Y tal sinceridad y auto-esfuerzo, no significa la ausencia de humildad. Cuando Arjuna declara: "Actuaré de acuerdo a Tu palabra," él dijo primero, "Mi engaño ha desaparecido con Tu gracia, Oh Krishna." Es así como somos conscientes de nuestra profunda deuda perenne hacia Dios por Su gracia.
Mas la gracia de Dios y las bendiciones del guru deben ser completadas con sinceridad y auto-esfuerzo-una sinceridad siempre-presente, jamás ausente, y una constante, e incesante auto-esfuerzo. Con estos dos juntos, nada en la tierra puede evitar que el buscador alcance la liberación. ¡Esto es seguro! ¡Esto es la verdad y el hecho!

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COMPRENDED BIEN LA META


Respetuoso homenaje a la suprema realidad, eterna, sin cambio, imperecedera sat, Existencia, ¡la única Realidad!
El sendero que lleva a la realización de esta Realidad, es el sendero que da certeza a la vida, significado e importancia a la existencia; nos otorga fortaleza, y deviene finalmente la liberadora de todo error. Provee de un propósito al alma individual, y ese propósito es el secreto de la fortaleza; es fortaleza.
La certeza es fortaleza. La certeza es un poder que supera todo lo que se cruza en el camino. La incertidumbre es debilidad que nos hace vulnerables a las dificultades de la vida. La incertidumbre es como un viajero que camina por una selva sin armas, completamente sin protección.
La certidumbre nos otorga de propósito y un sentido para superarlo todo. Es la fortaleza del buscador que sabe lo que se debe lograr. Porque, cuando la meta es clara, cuando el camino es visible y conocido, y la dirección definida, la vida se torna un movimiento poderoso hacia la meta. Por lo tanto, es necesario que sepamos por qué luchamos, que sepamos lo que buscamos y que tengamos un plan definido y un propósito.
No debe haber engaños. No debe haber confusión alguna. Debe haber claridad de pensamiento. Los Upanishads nos dan una analogía que los Vedantinos meditan usualmente y los jijnasus contemplan: pranavo dhanuh saro hi atma brahma tallakshyam uchyate apramattena veddhavyam saravat tanmayo bhavet (Om es el arco. El ser individual es la flecha. Brahman es el blanco. Al blanco se llega con una gran concentración. Solo entonces podremos fundirnos en Brahman, así como una flecha entra en el blanco).
La palabra clave es apramatta (cuidadoso, vigilante, atento). Una persona que no se engaña, que no está confundida, que se encuentra muy clara y definida sobre lo que desea alcanzar, no padece incertidumbre; no hay duda en su mente. Está segura. Ella ha elegido después de mucho pensar; no hay vacilación. Su ser se encuentra totalmente integrado en dirección a su meta elegida. Todo bhakta, todo jijnasu, todo yogi, todo Vedantino, todo sadhaka debe estar apramatta. Él debe lograr ese estado donde no queda duda alguna.
El verso dice que nosotros mismos somos la flecha. Debemos marchar velozmente, sin vacilar hacia el blanco que nos hemos propuesto, la Meta Suprema, hacia ese destino divino que es la única cosa que da un sentido a la vida. Al no dudar sobre el destino a alcanzar, somos como una flecha que se dirige velozmente hacia el blanco.
¿Y qué es lo que los impulsa? ¿ Qué es lo que impulsa a una flecha hacia adelante? Es el arco, y ¿qué es ese arco que los impulsa, que les da fuerza? No es otro que el símbolo místico, pranava, Om. Om significa un estado alerta de vigilancia espiritual, una espiritualidad siempre despierta. Ya sea que el cuerpo se encuentre en estado de vigilia, sueño con ensueños o sueño profundo, estamos siempre espiritualmente despiertos. Pues ahí no hay sueño, estamos alertas, siempre alertas.
Y es esta condición de alertidad espiritual que nos garantizará el vuelo directo de la flecha, es decir, nuestro vuelo, hacia el blanco que es Brahman, experiencia de Dios, realización del Ser, iluminación, bienaventuranza más allá de todo sufrimiento. Ese es el blanco, el objetivo, y debemos alcanzarlo, entrar en ello y ser uno con ese blanco supremo.
Eso es posible tan solo si no existe incertidumbre, vacilación, ni confusión: "Sé cual es mi aspiración, mi anhelo, lo que deseo en esta vida mía. Habiéndolo meditado bien, ponderado los pros y los contras, reflexionado profundamente, y habiendo visto lo que el mundo es, habiendo conocido su vaciedad, su pequeñez, su naturaleza puramente evanescente donde todo es transitorio y sujeto a la decadencia y a la disolución, me he alejado, ahora sé lo que debo alcanzar.
"Sabiendo que no significa gran cosa esta pequeñez, esta nada, excepto que en este desierto obtendré ese estado de luz y bienaventuranza eterna, recojo toda mi energía, todo mi potencial, mi vida entera, y voluntariamente, alegremente, con gran entusiasmo, celo y ardor me dedico a este gran logro."
"Esto es lo que soy. Esto es lo que mi vida constituye-el vuelo de esta flecha, disparada del arco hacia su blanco. Esa es mi vida; así es como la concibo. Veo claramente que mi vida es como una flecha en dirección a la Meta Suprema, que no es sino el estado de Brahman, la experiencia de Dios."
Al conocernos con claridad sabiendo como es nuestra vida, debemos dirigirnos velozmente hacia esa gran Meta. Esa es la esencia de la vida momento a momento, día a día del verdadero buscador, el yogi clásico. Él está siempre concentrado en este logro. Y todo tiene sentido para tal ser tan solo en referencia a esta gran búsqueda y realización. Si no es relevante a ese gran logro, entonces esa cosa cesa de tener lugar en la vida de un verdadero buscador.
Esta es la vida triunfante. Esta es una vida que vale la pena. Esta es una vida donde la incertidumbre es mínima y el propósito máximo. Tal vida tan solo nos da prosperidad, gozo, satisfacción y gran inspiración!
Esto debe ser considerado con relación a nuestra vida. ¿Tiene nuestra vida un propósito definido, una meta clara? ¿Tiene una dirección? ¿He adoptado una serie de principios que me ayudarán a dirigirme hacia esa dirección? Y finalmente, ¿tengo un ideal que contiene dentro de sí estos tres puntos?

Actualizada el viernes 23 de mayo de 2002

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