SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

Actividades

Lecturas Diarias

Oraciones

Calendario

Links

Enseñanzas

Tema del mes
Preguntas y respuestas

Glosario

E-mail
 

 

Del libro "Un llamado a la iberación" de Swami Chidananda

listado


32


DESARROLLANDO ANHELO POR DIOS


Homenaje a la Divinidad omnipresente de la cual jamás nos hemos separado, en la que moramos y que mora dentro nuestro como la misma vida de nuestra vida, ojo de nuestros ojos, oído de nuestros oídos, aliento de nuestro aliento, prana de nuestro prana, mente de nuestra mente, corazón de nuestro corazón, esencia más íntima de nuestro ser!
"Eko devah sarvabhuteshu gudhah..." "Isvarah sarvabhutanam hriddese´rjuna tishthati..." El Espíritu Supremo está escondido en todos los seres, oh, Arjuna. Asi, las escrituras, una y otra vez atraen nuestra atención hacia esta verdad, este hecho, que jamás estamos separados, que no estamos lejos, ni desconectados del Ser que buscamos, el Ser al que nos referimos como parama lakshya, más elevada meta de la existencia humana.
Cuando decimos parama, más elevado o supremo, siempre pensamos en ello como algo que está más allá, algo distante o remoto, algo que requiere de un largo viaje para llegar a ello. Siempre pensamos en términos de un largo proceso, mas ellos nos dicen que el viaje es interior. No debemos recorrer distancias. Tan solo tenemos que remover obstáculos, formidables obstáculos dentro de nosotros, el mayor de estos obstáculos es nosotros mismos. Y, metafísicamente hablando, los obstáculos menores son ciertos factores dentro de nuestra propia personalidad que son contrarios a la Realidad Divina, que, por lo tanto, la velan. Obstaculizan su camino, lo oscurecen; obstruyen nuestra percepción de Ella, nuestra experiencia de Ella.
También, nuestra arraigada tendencia de nuestro ser psicológico es de alejarnos continuamente de nuestro centro interior hacia los objetos exteriores, propulsados por el deseo de posesión y gozo de las cosas externas. Es la tendencia de la mente imaginar que la felicidad, la paz y la plenitud de nuestra vida se emciemtra, en luchar, poseer y experimentar cosas externas, y es por ello que se mueve hacia afuera en la dirección equivocada debido a esta noción errónea. Por lo tanto, lo más familiar, lo más íntimo parece lo más lejano. Aunque no sea así.
Para alterar estas tendencias exteriorizantes, esta manera engañosa de pensar de la mente, que nuestra felicidad se encuentra en las posesiones mundanas, en su contacto y experiencias, deviene parte indispensable de nuestro sadhana. Y es la extraordinaria cualidad de este engaño que no permite al ser engañado percibir que está engañado. Por el contrario, discutirá y peleará tratando de convencer a los demás que él es perfectamente claro, racional y lógico.
De esta manera, todo el mundo se encuentra atrapado a este engaño que no les permite conocer su engaño; por el contrario, les convence que están en lo correcto y que aquellos que no piensan como ellos están equivocados. Es asi como este bhranti, este engaño, creación de maya hace al ser, moverse en dirección contraria a su meta última que se encuentra adentro. Es con satsanga y swadhyaya que este engaño es removido y la ignorancia reemplazada por una recta comprensión y conocimiento. Eso marca la vuelta de nuestra dirección hacia Dios.
Debemos llegar a una continua e inalterable convicción que Dios se encuentra presente aquí, cerca de mí como mi más íntimo ser. Dios vive dentro de mí; no estamos apartados. Y luego debemos saber que este Ser es la única fuente de verdadera felicidad, paz y satisfacción. No hay otra fuente.
La tercera convicción es que ese Ser, única fuente de verdadera felicidad, es, por lo tanto, el valor más elevado de la vida. No hay nada más grande, nada más valioso, nada más importante.
Si hacemos que nuestra búsqueda de Él sea nuestra tarea más importante en la vida, si desarrollamos un gran anhelo por El: "En esta vida, antes que muera, debo realizar a Dios, debo experimentar ese Ser Supremo, debo," si nuestro entero ser se llena con esta urgencia, entonces no hay duda alguna, es absolutamente seguro, que en esta misma vida, en este mismo cuerpo, experimentaremos a Dios. No hay lugar para la duda o decepción.
No importa cuan engañado se encuentre el mundo de afuera, no importa lo caótico o absurdo, no importa cuan terriblemente actúe la sociedad humana en este mundo, no importa, si en vuestro interior todo está bien. Y es esta firme convicción de la existencia de Dios y de su más íntima y cercana presencia, más una gran convicción que El es el único valor supremo, lo único que vale la pena obtener y que debemos desarrollar dentro de nosotros un gran anhelo para obtener y experimentar a Dios.
Entonces podéis estar absolutamente seguros que nada puede privarles de esa experiencia. Puede ser cuestión de tiempo, antes o después, pero la experiencia es segura. No hay duda alguna.
Adoremos entonces al Ser Supremo, sabiendo de Su inmediata presencia interior diciéndole: "Tú eres mi todo en todo. Tú eres todo para mí. La Realización es mi único deseo."

Actualizada el viernes 31 de mayo de 2002

Hosted by www.Geocities.ws

1