NEURITIS:
Si en el caso precedente se trataba de una anemia, aquí, y con el mismo resultado del reconocimiento local, se trata de una neuritis en la parte derecha de la cara. A la paciente, N.O. de 35 años, un colega le extrajo la muela del juicio.
A causa del buen estado de la boca no se procedió a taponar. Al cabo de un año la paciente comenzó a experimentar las dolencias descritas. Por suerte vino a vernos en primer lugar y así se ahorró un sinfín de exploraciones y terapias inútiles.

El colega, según tenemos entendido, hizo una radiografía del lugar donde se había hecho la extracción un año antes y donde puede apreciarse la defectuosa formación ósea. Se trataba de una muela vital. Por tanto no existía osteítis u otras alteraciones patológicas aparte de la carencia de espacio motivado por quedar la muela muy atrás, ya casi en la zona ascendente.

                                

Estos casos citados como ejemplo, indican que también las extracciones deben ser llevadas a cabo como es debido (lege artis), ya que, de otra forma, como consecuencia, algunos pacientes pueden desarrollar una formación ósea nueva defectuosa, que más tarde asuma el papel de campo de irritación. De todas formas, estos conocimientos obligan a que utilicemos con precaución él termino de "curado clínicamente".

NEURALGIA DEL TRIGÉMINO 2ª RAMA:
PACIENTE: Sra. P.S. 40 años, Barcelona.
Debía ser sometida a una operación en el ganglio de Gasser a causa de su neuralgia de trigémino rebelde a cualquier terapia.
Sin embargo nos fue enviada por el cirujano Dr. L.Ll. para que localizáramos posibles campos de irritación en la boca a pesar de que el estado de su boca, y bajo el aspecto clínico era perfecto.

La radiografía intraoral mostraba un 2º premolar superior con empaste, que se hallaba colocado sobre una pulpa gangrenosa, como lo demuestra la exploración realizada con sonda (Imagen nº, 140). ¡Ya creíamos haber triunfado!.

                                

Extrajimos esa muela y algo cambio en los días siguientes pero volvió al cabo de algunas semanas a pesar de practicarle terapia neural en esa zona. La herida cicatrizó con enorme rapidez. Esto ocurría en el año 1956, cuando aun no teníamos mucha experiencia en las líneas hiperfoliculares descritas. A la paciente se le practicó una nueva exploración de amígdalas, ya que en los casos de amigdalitis crónica, sépticas, y conforme al anacoresis* según Ascoli, no se produce un proceso consecuente normal de curación de las heridas.
A causa de la línea hiperfolicular, como pudimos demostrar más tarde, las amígdalas tenían un aspecto normal pero a pesar de ello sé trataron de forma conservadora. Desde entonces aplicamos esta técnica en todas las amígdalas sospechosas y que nos da muy buenos resultados. El tratamiento consiste en infiltraciones en los polos amigdalares de 0,5 ml. de procaina al 2% y posterior aspiración con las aplicaciones vítreas usuales y pera de goma.

(* "Anacoresis de Ascoli": Fenómeno según el cual todo sujeto vacunado ofrece una resistencia superior, no solo con respecto a la enfermedad por la que ha sido vacunado, sino también respecto a otros agentes infecciosos.)

Hosted by www.Geocities.ws

1