OSTEÍTIS Y ANEMIA, CASOS DE ESTUDIO INTERESANTES:
PACIENTE: Sra. I.E.K., 34 aros, París.
Ya se le extrajo la muela del juicio inferior derecha en 1954 (Imagen nº. 137) a causa de una amigdalitis crónica. Se trataba de una muela con replesión de raíz y con bolsa retromolar, como sucede con casi todas las muelas que padecen de carencia de espacio. La herida cicatrizó sin problemas aun que no fue taponada.
Dos años más tarde cambió el cuadro hematológico de la paciente, 3,5 eritrocitos, leucocitos 7500, el resto normal. En lo referente a la cicatrización de la herida hay que decir que, en el transcurso de los años hemos podido observar que en muchos pacientes la cicatrización de las partes blandas del tejido progresa muy rápidamente. Pero también, a menudo, constatamos que años más tarde estos puntos reaccionan positivamente, en el sentido de un efecto focal al test con suero Ganslmeyer 800 y otros muchos. A la apertura de esta zona nos encontramos con un tejido blando no osificado. Las enfermedades causadas por esto, eran de diversa índole a pesar de hallarse en el mismo lugar, como en este caso. Así pudimos ver hepatopatías, artritis, neuralgias y otras.
Esta formación ósea defectuosa tiene dos motivos, un motivo eran las amígdalas sépticas, no debemos olvidar que existe un trauma en la vecindad, y el otro, localizado en la denominada línea hiperfolicular. Eran especialmente intensas estas influencias, cuando ambas se potenciaban, es decir; que ambos factores se hallaban en la misma paciente.
Aquí se encuentra, o podría encontrarse la causa de futuros fracasos que se atribuyen a la terapia focal. Esta circunstancia ha de ser tenida en cuenta muy especialmente en la neuralgia del trigémino que a veces tiene su detonante en estas osteítis residuales, que no lo son, sino que se crean por falta de formación ósea nueva, ya que no existía, o no tenia porque existir una osteítis.
A este factor no se le presta la suficiente atención en la terapia focal o en el diagnóstico de campos de irritación.
¿Cómo se puede comprobar si se trata de pacientes con una línea hiperfolicular?. Como primer indicio sirve la encía en sí. Es pálida, tenuemente rosada, muy tensa, y da la impresión de ser de plástico. También es difícilmente reconocible la patología de las amígdalas, porque las mucosas son también rosadas. Indicios generales son: La formación de nódulos en la mama en la fase premenstrual, y casi siempre existen molestias hepáticas en respuesta a la más leve sobrecarga.
Aparte, existe naturalmente la posibilidad de los más variados análisis, pero para la terapia postoperatoria estos indicios deberían ser suficientes. Y las instrucciones son que, en el caso de estas pacientes, se tapone siempre la superficie de la herida, para que la cicatrización parta siempre del alvéolo para evitar una cicatrización precoz.
El deseado coágulo, que sin lugar a dudas sería el mejor cierre de una herida no nos da seguridad en estos casos, como veremos en otro capítulo (XIX).
Proseguiremos con el historial clínico: Dos años más tarde, al no hallar una causa a la anemia, una provocación ocasionó molestias en el espacio donde faltaba la muela del juicio (Ganslmeyer 800). La radiografía muestra claramente una zona clara a pesar de una cortical perfecta (Imagen nº. 138).
Tras la apertura pudimos ver el mismo cuadro que en otros casos; una masa blanda, sin osificación. Después de taponar la superficie, que se cambiaba cada dos días hasta el décimo día, la herida cicatrizó desde abajo hacia arriba (solo indicando sí las condiciones anatómicas no permiten una costura impermeable a la saliva). En un plazo de dos meses se normalizó el cuadro hematológico de la paciente.