DATOS POSTOPERATORIOS: La paciente prefirió que nosotros realizáramos la pequeña intervención, lo que se hizo el 23.07.64. Después de la extracción del molar superior derecho, la exploración postoperatoria del alvéolo demostró que la raíz mesial y palatinal, es decir, su proceso apica-osteolítico, había perforado ya la cavidad maxilar. Sin embargo, no existía empiema sino únicamente una secreción líquida (efecto de soplado). En estos casos, después del legrado de la zona apical, utilizamos únicamente una gelatina impregnada de "Marbadal" (o algún otro preparado para tal efecto odontológico); con ello cerramos la parte más superior del alvéolo, es decir, aquella parte que se encuentra más directamente en conexión con la cavidad maxilar, y, el inferior, por el contrario, con tiras de gasa, para impedir una pronta cicatrización de la herida, y para que ésta se cierre de arriba hacia abajo. Estas tiras de gasa se cambian cada dos días, en total 4 veces; sin embargo, como en otros casos, inyectamos con aguja finísima, y previa anestesia de las mucosas para que el paciente no sienta dolor, 0,5-1 ml. de Implementol en la zona operatoria (en afecciones sinusíticas también sobre la tuberosidad).

(* Para esta anestesia de las mucosas, habitualmente se utiliza un anestésico en forma de spray).

La experiencia nos ha demostrado, por una parte, que la herida cicatriza mejor y, por otra, que de esta forma podemos alcanzar a influenciar mejor la enfermedad secundaria. Excepcionalmente esperamos hasta el 15.09.64 para llevar a cabo la extracción de la radix relicta (para poder observar mejor todas las posibles reacciones de la paciente y, además, por la sinusitis).

El éxito fue total; ya en el mismo día de la primera intervención desaparecieron las molestias de la paciente, que experimentó un cambio radical en su estado que dura hasta el presente, a pesar de que años después, y por causas de índole familiar, sufriera un fuerte shock emocional.

COMENTARIO: De este caso, como de la mayoría, podemos extraer las siguientes conclusiones: por un lado, y en cualquier enfermedad, aunque ésta tenga un nombre específico, debemos comenzar con una correcta inspección y diagnósticos en la zona del trigémino, y sobre todo ter-minar de una vez con el ridículo diagnóstico "sin granuloma". También hay que terminar con los diagnósticos establecidos tras una inspección de la boca con el depresor lingual, es decir, a simple vista (como pude observar en varias ocasiones), y tampoco únicamente sobre la base del estado radiológico. Mientras exista un campo de irrita-ción neural y un foco toda terapia será inútil (como en este caso, donde el campo de irritación neural y un foco, potenciaban la irritación de las fibras nerviosas del molar en el mandibular por materia plástica cáustica, más foco séptico en el molar del maxilar). Y, por añadidura, en estas circunstancias se convierte al paciente en un enfermo psiquiátrico, cuando no lo ha sido nunca.

Queremos advertir, como siempre, que el foco más peligroso jamás duele (por provocación, como el clima, etc., pero esto no es lo más fundamental, ya que es a menudo la enfermedad secundaria la que empeora o es activada). Por este motivo es tan difícil encontrar la causa, además de tener que convencer al paciente mismo, porque a él "no le duele nada".

Estas dificultades las hemos podido constatar sobre todo con nuestros pacientes centroeuropeos. Naturalmente, para nosotros es más sencillo porque los focos solitarios no presentan tantos problemas como los múltiples y sobre todo permiten una visión clara de lo que se refiere a la curación sin teorías, por su rápida solución.

PSICOSIS SINTOMÁTICA:
PACIENTE: Sra. P.S., 50 años, Lloret de Mar.
ANAMNESIS: Los síntomas de esta paciente pasaban de la fase agresiva a la depresiva, diríamos mejor a la excitación. Nos fue enviada por un centro psiquiátrico con el diagnóstico adicional de hipertiroidis-mo.

EXPLORACIÓN ESTOMATOLÓGICA: En el examen ocular, clínicamente no pudimos encontrar nada patológico en la boca, ya que la paciente no parecía tuviese una caries, pero en la radiografía salía una caries oculta muy avanzada.

COMENTARIO Y EPICRISIS: Estas cavidades recubiertas aún por el es-malte, únicamente reconocibles en la radiografía, son a menudo campos de irritación ignorados, al no ser visible un foco de pus. Éstos tienen su actividad sobre todo en el segmento, como lo demostramos también en otros casos descritos.

En esta ocasión ocurrió lo siguiente: la paciente sentada en la silla operatoria lloraba, explicando una y otra vez sus dolencias (todo cuestión psíquica). Se transformó en otra persona cuando anestesiamos la muela.

A pesar de tener todavía los ojos llenos de lágrimas, comenzó a reír, aún durante y después de la extracción. Se trataba de una irritación puramente neural como podemos ver frecuentemente. Al día siguiente la paciente pudo retomar su vida normal, situación saludable en la que se ha mantenido hasta hoy, 20 años después.

Estos enfermos sólo tienen un defecto, decía un colega nuestro: todos se van sin preguntar cuánto deben, porque a todos ellos les parece que no han tenido nunca nada.

Esta aseveración es correcta ya que también otros colegas me la hicieron. Es el factor eufórico que casi siempre acompaña el fenómeno de la respuesta en segundos.

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