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ALTERACIONES PSIQUICAS:
De la increíble responsabilidad que un estomatólogo adquiere en su trabajo, da testimonio el caso siguiente. Además de que cualquier médico, de la especialidad que sea, y se llame la enfermedad como se llame, debe pensar en primer lugar en los campos de irritación en el área del trigémino.

PACIENTE: Srta. K. Sch, 35 años. Procedente de la ciudad de Kassel. Fue ingresada en un centro psiquiátrico (desconocemos el diagnóstico exacto), donde fue sometida a una cura de sueño durante un mes, y luego huyó de allí (según relata la paciente). El único resultado del tratamiento fue la fractura de algunos dientes al caerse de la cama.

Cuando vino a España se le produjo, como a muchos turistas, una provocación climática (ver, del propio autor, en Comunicados Médicos, n° 9, pag. 247, 1-1958 "Provocaciones climáticas en turistas"). Su estado empeoraba, pero al mismo tiempo se le sumó a sus dolencias un trismo* y esto fue su salvación.

(* "Trismo": Contractura del masetero, el hueso mandibular. Se trata de la articulación temporo-mandibular -ATM-).

Tras la recuperación de la funcionalidad en la apertura de la boca, el resultado del reconocimiento clínico y radiológico mostraba este aspecto increíble: una muela del juicio con tratamiento que aún estaba medio recubierta por la encía (carencia de espacio). Existía una amplia ostitis apical y marginal con formación de abscesos a causa de la pericoronitis* crónica. (Imagen nº. 124).

(* "Pericoronitis": inflamación de, por ejemplo, el tejido que envuelve la parte de una pieza dental por donde aflora del hueso).

                            

Tras el vaciado de esta zona, y a corto plazo, no solamente sanó el proceso local, sino que también remitieron las alteraciones psíquicas de la paciente. No hubo reincidencia en el transcurso de los años, a pesar de unos graves traumas psíquicos que sufrió posteriormente.


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