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VERTIGO - SÍNDROME DE MENIÈRE:
PACIENTE: J.G., 58 años, hotelero. Lloret de Mar (enviado
por el Dr. B.)
ANAMNESIS: En este caso, el paciente se encuentra entre aquellas personas
"que nunca tienen tiempo"; quería venir a nuestra
consulta desde hacía años, pero siempre lo iba retrasando
(en aquel entonces aún no tenía molestias de índole
general).
Cuando se presentó el malestar, combinado con mareos, fue primero
a su médico de cabecera, que lo mando a nuestra consulta. Pero
como era una persona muy acomodada, quiso cerciorarse primero en otro
sitio.
Allí le diagnosticaron la Enfermedad de Ménière,
y le dijeron que provenía del oído. Como la terapia
basada en píldoras no dio resultado, vino a vernos.
DIAGNÓSTICO NEURO-FOCAL: Muy interesante. Empezamos con el
resultado radiológico, ya que todo lo demás carece de
interés, porque así el médico y el odontólogo
pueden ver las relaciones con más claridad. La radiografía
muestra un segundo molar con una profunda caries, así como
una raíz de muela del juicio con una ostitis apical muy extendida,
que ya había perforado la pared de la cavidad maxilar (flechas).
La extracción demostró la destrucción del hueso
maxilar hasta su cavidad, que se encontraba cerrada por la mucosa.
Ésta podía levantarse con facilidad, pero no fue retirada
sino que se dejó a prueba. Seguidamente se taponó la
herida.
SEGUIMIENTO POST- INTERVENCIÓN: Ya en la misma semana de la
operación, la síntomo-patología desapareció,
lo que es comprensible, por un lado, debido a la escasa duración
de la enfermedad, es decir, el factor tiempo, y por el otro, porque
la zona totalmente séptica había sido eliminada. La
cavidad maxilar curó sin tratamiento posterior. (Imágenes
nº. 109)
El diagnóstico por sí solo no dice nada, únicamente la causa es importante. Y que no haya transcurrido demasiado tiempo.
ENFERMEDAD DE MENIÈRE:
COMENTARIO: Este caso puede ser descrito como paralelo al anterior, pero si comparamos cientos y miles de radiografías veremos que, a pesar de los mismos motivos, cada organismo reacciona de distinta forma.
Es interesante en este sentido, por ejemplo, el observar cómo en algunos pocos pacientes con fístulas dentales la conexión directa foco-enfermedad es claramente reconocible (véase también hemorragia renal, en pag. ??? NOTA: el nombre de la pàgina dependrà d'on caigui aquest apartat quant s'hagi finalitzat la composició del llibre. Así pudimos observar que en el caso de vértigo "corriente", los mareos sólo aparecían cuando la fístula estaba cerrada. Desaparecieron de golpe cuando ésta estaba abierta. En este caso, el diente patógeno era un incisivo mayor, de una sola raíz; una vez efectuado el tratamiento, y tras la desaparición de los síntomas locales en la zona del incisivo descrito, igualmente desaparecieron para siempre los mareos.
PERO VEAMOS OTRO CASO DE VÉRTIGOS EN CONCRETO:
PACIENTE: E.P., 40 años. Huelva.
ANAMNESIS: Padecía desde hacía 7 años ataques de mareo, que fueron en aumento hasta llegar a la Enfermedad de Ménière, permaneciendo en cama varios días con náuseas. Todos los tratamientos clínicos al efecto no dieron resultado.
ANÁLISIS BUCAL CLÍNICO: Boca muy cuidada sin caries, algunos puentes de oro.
RADIOGRAFÍA: Resto de raíz con zona ostítica debajo de un puente (Imagen nº. 110).
TERAPIA: vaciado de la zona patológica.
Ya al segundo día de la pequeña intervención, la paciente se vio libre de sus molestias. Al décimo día de la intervención, volvió a sentir una pequeña molestia, que pasó a los días y no volvió. Se trataba de una conocida reacción, llamada anticuerpo, que puede aparecer entre el 9° y 12° día, ya que este foco era especialmente tóxico.
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