PARÁLISIS PROGRESIVA DEL NERVIO GLOSOFARÍNGEO:
PACIENTE: G., 50 años, Bruselas (residente en Barcelona).
ANAMNESIS: Dificultad progresiva al tragar y al hablar, que se trató desde el campo neurológico. A pesar de todo el proceso, el problema persistía, combinado con una transformación de la personalidad (falta total de interés, apatía, etc.).

EXPLORACIÓN ESTOMATOLÓGICA: Resultado clínico: "caries florida", gingivitis hipertrófica*, sarro, primer molar superior derecho gangrenoso. Radiografía del molar superior derecho (en este lado comenzó la enfermedad), con ostitis apical y marginal, caries superficial en el 4º premolar y en el 3er. molar (como Imagen nº. 109).

(* "Hipertrófica": se refiere al aumento rariforme del tamaño de las células que componen un tejido).

TERAPIA: A pesar de que en este caso el proceso de la enfermedad no puede sufrir transformaciones, se procedió, sin embargo, a la eliminación del molar gangrenoso y se hizo una limpieza de la boca. El diagnóstico de la operación dio el interesante resultado de que la base de la cavidad maxilar ya estaba destruida y abierta, de la que emanaba una secreción* turbia y acuosa (no-pus).

(* "Secreción turbia y acuosa": en este caso podía tratarse de líquido linfático mezclado con hematíes, aportado por el organismo como defensa por la anómala situación de la zona).

SITUACIÓN POST-INTERVENCIÓN: Tras la cicatrización de la herida, se consiguió una remarcable mejoría en el estado general. La paciente volvió a tomar interés por la vida y mantenía una postura más positiva frente a los hechos; mejoró su personalidad y cuidaba su aspecto, lo que antes no hacía.

La enfermedad en sí continuaba progresando, pero más lentamente y sin las molestias secundarias anteriores. Por ello, creemos que en casos como éste no debe considerarse únicamente la enfermedad específica sino el ser humano como una unidad.

ANEMIAS:
Casos científicos y relatos no científicos.

PACIENTE: Sra. M.G., 45 años, Barcelona.

Este título se debe al hecho de que la paciente no fue enviada por ningún médico sino que vino porque había oído que muchas enfermedades vienen de los dientes.

Las primeras palabras del esposo fueron: "Mi mujer me costó el año pasado 42.500'- Ptas. en medicamentos, así como una libra de carne de caballo al día (2,5 millones de eritrocitos), a causa de su anemia; pero a pesar de tantas recetas y tantos tratamientos nada ha cambiado, excepto mi economía". Ésta era la anamnesis. La siguiente exploración estomatológica dio el siguiente resultado: clínicamente, se podía observar una enfermedad paradontal avanzada. Radiológicamente, arriba, a la derecha, un pequeño residuo de raíz con ostitis difusa (Imagen nº. 111).

                            

EPICRISIS: Tras la eliminación del resto de raíz, así como de la zona ostítica, de momento sin tratar la enfermedad paradontal, el número de eritrocitos aumentó a sus valores normales en los dos meses siguientes.

Tras ese periodo de tiempo, el marido, contento de ver curada a su "cara esposa", me regaló un cenicero de plata en forma de concha, con una perla auténtica, con las palabras: "Ésto es el símbolo del hallazgo de una enfermedad". Pero creo más bien que su alegría se debía a que la carne de caballo había desaparecido definitivamente del menú, porque poco antes me dijo en confidencia: "Nunca sé si cuando vengo a casa me voy a encontrar un trozo de carne de caballo de picador en el plato, cubierto con salsa".

OTRA ANEMIA:
La respuesta del organismo a estímulos, intoxicaciones, etc., puede observarse claramente en la siguiente paciente de Cuba, Sra. MG, 70 años.

HISTORIAL CLÍNICO: Molestias generales durante meses; astenia, dolores en las articulaciones; el cuadro hemático mostraba una anemia con 2,5 millones de eritrocitos. El tratamiento especifico no dio resultados positivos, a pesar de tomar montañas de medicamentos procedentes de todo el mundo. La paciente estaba en cama desde se-manas atrás; claro que hay que considerar también su edad.

Enviada por el Dr. B., el análisis estomatológico mostraba un motivo fácil de localizar: múltiples residuos de raíces, o sea, un componen-te netamente infeccioso-tóxico.

La terapia consistió en la extracción -en una única sesión, para no cau-sar provocación*- de todos los restos de raíces.

(* "Causar provocación": cuando, al extraer o eliminar un foco, se dejan otros para mejor ocasión, en el postoperatorio pueden aparecer reacciones -respuestas- no deseadas, dado que los focos que permanecen originan una potenciación reactiva del organismo, como respuesta de rechazo de los que todavía no han sido erradicados. Simplemente, el organismo avisa que todavía existen focos).

El resultado postoperatorio era bueno. La paciente se recuperó satisfactoriamente y en los dos meses siguientes alcanzó los valores hemáticos normales. Consecuentemente, y como cabía esperar, desaparecieron las molestias en su cuadro clínico.

Esta dama de 70 años pudo después dar extensos paseos de varios kilómetros, que naturalmente colaboraron en su fortalecimiento general. Al cabo de algunos meses, y a quien la preguntaba sobre qué medicamentos tomaba, ella decía: "Un buen vino tinto español, pero seco".

Por tanto, siempre llegamos a la misma conclusión: primero buscar la causa y luego prestar atención al nombre, es decir al nombre de la enfermedad. En este sentido, debemos mencionar que, en el caso de pacientes jóvenes, y si se descartan otras causas, hay que observar si existen empastes de amalgama muy grandes o muy abundantes.

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