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OFTALMOPATIA - QUERATITIS:
PACIENTE: J.V., 50 años, Lloret de Mar, pescador.

Al mirar la radiografía no se pueden hacer muchos comentarios o indicaciones, ya que la reabsorción de la raíz está tan avanzada que el estado patológico es fácilmente reconocible.

Aparte de la oftalmopatía, existía una ligera ataxia y congestión cerebral, por lo que al principio daba la impresión de que el paciente estaba bebido.

Además, hay que remarcar que la estructura ósea visible en la radiografía es consecuencia de una ostitis muy difusa (Imagen nº. 106). La eliminación de esta zona consiguió una curación completa. En este caso puede hablarse de una intoxicación de todo el cuerpo.

                            

OFTALMOPATIA ¿UN FRACASO?:
La siguiente historia es digna de ser descrita, especialmente para aquellos que hablan de fracasos, porque si el más famoso de los oftalmólogos españoles no nos hubiera enviado el paciente por segunda vez, hubiera resultado ser un fracaso, a pesar de nues-tra experiencia. Ésto nos exhorta siempre a tener mucha precaución con el diagnóstico y la terapia.

PACIENTE: Sra. M.S., 60 años, Barcelona (enviada por el Dr. V. A.). Antes de la intervención del oftalmólogo, debían ser eliminados todos los focos en la boca. Se podía apreciar tan sólo una ostitis difusa, producida por una raíz prácticamente reabsorbida (Imagen nº. 107). Se trataba de una zona patológica que se encontraba en el mismo lado, situación imprescindiblemente connivente en enfermedades de los ojos. La cicatriz de la operación de la boca y la afección ocular curaron bien, de manera que la paciente recobró la visión que tenía antes.

                            

Algunos meses más tarde, empeoró de nuevo, y el oftalmólogo la examinó otra vez, por lo que nos remitió de nuevo a la paciente con una carta, rogándonos que localizáramos otros focos. La primera reacción fue: "Esto es imposible". Los análisis clínicos y las radiografías no mostraban nada... ¿y entonces?.

Con cierta desesperanza comenzamos una nueva exploración, que nos premió con el hallazgo de una profunda bolsa al lado del incisivo mayor, y que la radiografía luego nos confirmó al 100% (Imagen nº. 108).

                            

Y tras la extracción del diente, la gran sorpresa: en la raíz estaba adherida la cerda de un cepillo de dientes. La paciente, después de la primera intervención, quiso hacer las cosas bien hechas y se limpiaba con fuerza los dientes, produciéndose así la herida descrita.

Si el oftalmólogo no hubiera estado tan acertado en su segundo diagnóstico, todo el mundo hubiera hablado de un fracaso. Es verdad ¿no?. Así la paciente curó. Nunca se acaba de aprender.

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