UN DERRUMBAMIENTO NEUROVEGETATIVO:
PACIENTE: J.N., 26 años, Alicante, mandada por el Dr.B. Las afecciones de esta paciente eran tan variadas que solo citaremos una rinitis vasomotra. Ya que, como es sabido, la nariz es un órgano re-flejo, se producían, por contra (o precisamente por eso), todas estas abundantes molestias.

EXPLORACIÓN BUCAL Y RADIOLÓGICA: Puente sobre dientes vivos, (pero con silla, que puede actuar como campo de irritación neural) una muela del juicio inferior izquierda en posición perfecta pero ya situada en la rama ascendente, o sea, como siempre: carencia de espacio. No había bolsa retromolar y, por tanto, sin infección.

Quisiera intercalar aquí, que, un 90% de los estomatólogos, considerarían un error extraer esta muela, pero debería saberse que todas estas muelas situadas en la rama ascendente tienen efectos patológicos puramente neurales.

Bueno, pues, estas observaciones, conocidas ya desde hace 40 años*, seguramente son una buena base para cambiar de opinión y renunciar a teorías.

(* Lo está refiriendo a primeros de los años ochenta, o sea que en el año 2000 serían unos 60 años, y a pesar de todo muchos siguen con las "teorías").

En este caso concreto, se recomendó a la paciente (y a su médico), realizar en primer lugar la extracción de este desgraciado diente, operación que se llevó a cabo.

Sigue ahora el informe de su médico: "Después de todos los tratamientos inútiles en los últimos años, tras la extracción, se desencadenó una reacción extremadamente fuerte en la nariz, combinada con una hipersecreción que desapareció al cabo de algunos días, y algo más tarde, todas las molestias que la paciente venia padeciendo desde hacia años.

MI PREGUNTA: ¿No es lógico, natural y obligatorio en este, y en otros miles y miles de casos, pensar en primer lugar en esta muela de la desgracia, prescindiendo de teorías pero sobre la base de hechos claros? Yo creo que sí.

Por esto digo: prestad atención a tiempo a esta "muela de la desgracia", para poder evitar muchos, muchos, perjuicios.

IV - LA METAMORFOSIS DE LOS FOCOS Y LOS CAMPOS DE IRRITACION EN HOM-BRES Y ANIMALES

Todo en nuestra existencia sufre modificaciones de vez en cuando; esto es la ley de la vida y también obedece en según la forma de vivir.

Pero también los focos y los campos de irritación sufren estas modificaciones; en primera línea está la nutrición, modo de vida insalubre, etc., como puede ser demostrado en experimentos con animales, o por los resultados de los exámenes científicos sobre maxilares prehistóricos.

Es interesante observar que en los peces de la clase "Dentatus", con dentaduras similares a las humanas, y tras un trauma -estos peces marinos arrancan las lamelibranquias de las rocas con sus incisivos, produciéndose a veces una herida en la pulpa dental, en el apex*-, se forma un diente avital*.

(* "Apex": de la palabra "apical", referida a la raíz).
(*"Avital": desvitalizada -muerta-).

Aquí siempre se produce una fístula, es decir, un proceso local. En uno de nuestros monos pudimos hacer la misma observación. También pudimos observar esto, hace muchos años, en la mayoría de pacientes de la población rural, a los que también se les formaba esta llamada fístula dental tras herirse la pulpa dental. Y también al tener caries, que no era tan frecuente. Es decir, un proceso implícito en el fenómeno, el cual no ejercía ninguna presión que fuese susceptible de generar un foco ni segregaba secreciones al interior del cuerpo.

Después veíamos más frecuentemente la ostitis apical, llamada granuloma, cuya patogénesis fue analizada y discutida en muchos círculos científicos, a pesar de que esta modificación patológica siempre es la expresión de una forma de reacción del organismo, aunque no sea posible evitar los efectos a distancia. Pero cada vez con mayor frecuencia nos encontramos con la ostitis difusa como resultado de unas defensas debilitadas y, consecuentemente, con una incursión en nuestros sistemas de defensa ya deteriorados, con sus graves consecuencias. O, por muy absurdo que parezca, radiológicamente ya no vemos nada. Igual de absurdo que los resultados que especifican: "Sin granuloma", estableciendo un diagnóstico que no lo es.

A pesar de que la muela del juicio no debe valorarse únicamente en el sentido de las modificaciones patológicas descritas, se produjo, asimismo, una metamorfosis a causa de la falta de espacio, puramente en el sentido de la patogeneidad de esta zona. Existe una diferencia adicional en la mayoría de los actuales portadores de focos, que consiste en la eliminación de los focos.

Así, en los maxilares de los individuos que vivieron 600 años a. C., vemos una rizoclásia (reabsorción de la raíz) con ostitis permanente en la parte superior, mientras que el inferior es casi siempre normal (Imagen nº. 5).

A lo largo de nuestras exposiciones veremos casos similares del tiempo presente, mientras que, por término medio, la mayoría continúan con una ostitis difusa.

Por añadidura, se presenta un nuevo e importante factor en la humanidad actual: el abuso de medicamentos, y no precisamente de los inocuos. Los perjuicios que trae consigo un tal abuso, incluyendo los de la medicina yatrógena*, llevan a un bloqueo mesenquimatoso; Las reacciones naturales se ven debilitadas o modificadas día a día.

Este es también el motivo por el que el acontecer actual de los campos de irritación tiene una mayor influencia patológica que antes, ya que entra en juego también otro factor muy importante: la UNIDAD del ser humano en sus reacciones.

(* "Yatrógena" o Yatrogénia: se refiere a los efectos secundarios producidos por el exceso o defectuosa prescripción de fármacos u otras aplicaciones médicas).

La búsqueda del foco o el campo de irritación se hace cada vez más difícil; a pesar de que podamos ver la fístula a simple vista, y, en la radiografía, la ostitis apical circunscrita, o la muela empastada carente de síntomas, con o sin tratamiento, al igual que la reostitis, resultan eventos difícilmente reconocibles y, por tanto, se hace complicado el poder determinar su patogeneidad.

Frecuentemente, tenemos aquí la suerte, o la ventaja, de que mediante la provocación climática ya descrita estos focos "mudos" (sería mejor decir estos focos "sórdidos"), se despiertan a causa del sol, del mar, del vino, etc., sobre todo en pacientes extranjeros.

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