Ya en el capítulo IX.: "¿Tiene algo que ver la psiquiatría con los campos de irritación?" Se ponía de manifiesto que en el caso de estrechez de los dientes, y ya antes de la erupción de los permanentes, así como a causa de la presión que ejercen las muelas del juicio por falta de espacio, se producen cambios patológicos que son detectables por mediciones eléctricas en la piel.
En el caso de nuestro joven paciente, se comenzó por eliminar lentamente las muelas del juicio, no desarrolladas todavía. Posteriormente, y para la normalización del sistema nervioso, fue tratado con acupuntura (Dr.B.).
Es una satisfacción el leer en una carta de la familia que el desarrollo del chico va progresando, también en el colegio. La carta termina como sigue: "No sabemos siquiera cómo darle las gracias por su ayuda. Es Vd. el que ha devuelto a esta familia su fe en la vida. Suena dramático, como una frase teatral, pero todos sus pronósticos se han cumplido. De nuevo Gracias".
Algo más sobre la muela de la desgracia: cuando se contempla una dentadura perfecta, bien desa-rrollada, que además no tiene caries, es muy difícil que nos dé la impresión de que está relacionada con alguna dolencia a distancia. La carencia de espacio de las "muelas de las desgracias" superiores, y la correspondiente presión sobre la pared posterior de la cavidad maxilar, es a menudo la causa de oftalmopatías. Aquí puede verse claramente la relación causa-enfermedad, cuando se trata de conjunti-vitis o la llamada "visión turbia".
Si un lado se limpia, mediante la eliminación de esta muela, la dolencia (que en realidad no lo es) se cura en 2 ó 3 días, es decir; se normaliza, mientras que queda latente en el otro lado. Se trata de un hecho totalmente neural.
A mi juicio, se deberían tener en cuenta estos componentes de presión, entre otros, en el caso de adolescentes, ya que mediante las radiografías panorámicas hechas en serie se puede ver que uno de cada dos lleva esta carga.
Un médico que experimentó este "alivio" en cuerpo propio, cuando desaparecieron sus dolencias después de la extracción de esas "desgraciadas muelas", nos enviaba incontables adolescentes por síndromes cervicales o dorsalgias. Este médico ejerce mayormente como ortopeda.
En casi todos los casos, se trataba de pacientes con carencia de espacio o, cada vez más, de pacientes con muelas del juicio retenidas en posición anormal.
Podemos tranquilamente hablar de un problema que afecta a la juventud de hoy en día.
Un colega alemán decía que en Alemania, por ejemplo, mu-chos niños de corta edad pierden el molar de los seis años, y así dejan espacio a la muela que hay debajo. Bueno, en algunos casos puede ser verdad, en su mayor parte caen hacia el mesial*, de manera que las raíces de esta muela quedan todavía sobre el canal mandibular y no se consigue una oclusión normal. (Ya informamos anteriormente sobre esto).
(* "Mesial": una muela medial).
Resumiendo: quiero citar de un trabajo mío del año 1958 lo siguiente, y afirmando que la situación ha ido empeorando desde entonces: "Además, se trata de compresiones de las muelas del juicio, genera-das por la atrofia fisiológica de los maxilares. Esta carencia de espacio -no me refiero a las muelas impactadas, que deben ser eliminadas siempre- produce, aun sin trasfondos sépticos, una compresión del canal maxilar o del seno maxilar, y posteriormente, un destemple en la musculatura y cuerpo de la segunda y tercera vértebra cervical. A ambos lados de estas vértebras, siempre encontraremos un punto doloroso que da fe de la patocinética de esta compresión. La eliminación del foco sin considerar esta zona, está condenada al fracaso desde el principio.
Nuestros casos más relevantes provienen de esta región: hemorragias en la retina y otros casos oftalmológicos, sordera, la llamada tetania* neurógena, periartritis humeroscapularis, braquialgia nocturna, ciática, psicopatías y muchos otros agentes nocivos tienen aquí su "espina irritativa" y -quizá esto haga sonreír a algunos-, a mi juicio, algunos problemas del desarrollo juvenil están estrechamente ligados a esta zona.
(* El tiempo, junto a la experiencia en la aplicación de estos postulados, aplicados por prosélitos de Adler, está confirmando sus afirmaciones).
(* "Tetania" : Término introducido en 1852 por Corvisart, y aplicado para describir la hiper-excitabilidad neuromuscular intermitente.)
Ya en jóvenes de 14 años, incluso antes, las mediciones eléctricas de resistencia dérmica muestran una diferencia, señalan un estado de irritación que primero afecta a las fibras nerviosas simpáticas y más tarde pasa a las vértebras cervicales, donde siempre se registran estos puntos dolorosos, que desaparecen después del saneamiento de la zona.
Si el punto doloroso es más fuerte a la derecha, con idéntico diagnóstico, resultará que simultáneamente existe una hepatopatía*.
(* "Hepatopatía": Referido a una patología del hígado)
Es muy interesante observar cuantos de nuestros jóvenes pacientes nos explican que, tras la eliminación de estas muelas, desaparece la sensación de tirantez en esta región y que se encuentran más tranquilos. Desaparece un estado de irritación que tenia consecuencias psíquicas.
(* Se ha constatado que, en casos de pacientes con brotes esquizofrénicos a los que se les han extraído las muelas del juicio, no tan solamente pueden mejorar ostensiblemente, sino que, en ocasiones, a la larga, pueden verse libres de todos los síntomas para siempre).
Como colofón a este capítulo de la tercera edición, deseo relatar otro caso "de estudio". Sabemos que existen conexiones específicamente orgánicas entre los dientes y los órganos, pero precisamente con esta "muela de la desgracia" hay que hacer una excepción. Quizás sea debido, por una parte, como podemos ver en el interesante libro del colega Gleditsch, (Acupuntura Bucal-Indice), porque precisamente en este punto se entrecruzan una serie de meridianos, y, por otra, porque desde ese punto existe una relación directa con el primer ganglio del nervio simpático.
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