La solución fue esencialmente sencilla, ya que en la boca solo encontramos dientes sanos, sin caries y sin empastes, pero, no obstante, en las radiografías se hicieron visibles dos peligrosos campos de irritación (Imágenes nºs. 48 y 49). Se trataba de dos muelas del juicio; mediante una inyección sobre la muela de la izquierda, que se encontraba desplazada, los dolores cesaron por algunas horas; además, el punto doloroso en la vértebra cervical 3ª era extremadamente positivo.
Tras estos resultados, le recomendamos que se dejara extraer primero esta muela.
RESULTADO: Cuando se levantó de la silla de operaciones, esos terribles dolores de cabeza habían desaparecido... y se repitieron a los tres meses. ¿Fracaso? ¡De ninguna manera! En el otro maxilar se encontraba todavía la otra muela, retenida, en posición vertical, a pesar de que el molar anterior ya le había sido extraído años antes. Aquí se aprecia también, como es costumbre, que es un "fallo técnico" buscar la solución mediante extracción del molar anterior.
También se aprecia claramente en la radiografía cómo las raíces de estas muelas se encuentran en íntima vecindad con el canal mandibular; en la parte superior de la corona distal, la dura cortical comprime la muela, que se encuentra parcialmente situada en la rama ascendente.
RESULTADO FINAL: tras la eliminación de este campo de irritación, la paciente se liberó definitivamente de sus terribles dolores de cabeza, y de su frasco de mermelada con medicamentos.
¿No les da qué pensar este caso?. ¿El dolor de cabeza es un diagnóstico?. ¿No seremos nosotros mismos que, lentamente, convertimos a los pacientes en casos incurables a causa de la ignorancia de que sí existe un diagnóstico etiológico dental? ¿Quién será entonces el médico que, continuando esta terapia puramente sintomática, cure a estos pacientes, cuando ya se hayan presentado daños irreversibles en el hígado, en los riñones, etc.?. Esto seguramente nos da a pensar -ya que no se trata de casos aislados, que por tanto serian irrelevantes- que son miles y miles los casos que se están dando continuamente. Naturalmente, ésta es solamente una de las muchas causas de los problemas en la salud de todos, como ya indicamos al principio, de las que existen muchas ignoradas todavía.
LOS INCURABLES, CURABLES:
Aunque este título parezca una contradicción, en muchos casos es así. Estas explicaciones no han de ser meramente teóricas sino que, basándonos en dos ejemplos, pueden confirmar lo que en muchos otros casos son hechos fehacientes.
Cada médico trata en su consulta a dos tipos de pacientes. Los unos vienen con molestias bien definidas -al menos momentáneamente-; los otros, con un repertorio que podría llenar medio atlas patológico.
En el caso de estos últimos, procedemos principalmente de la siguiente forma: como la mayoría de estos pacientes -que conforman el mayor contingente- ya están aquejados de una psicosis de enfermedad (causas: incontables medicamentos sintomáticos -sin resultado en el sentido positivo- y de las más variadas especialidades médicas), les sugerimos, que, con toda la calma, y en su casa, nos apunten en un papel todo lo que tuvieron y tienen.
Esta hoja se adjunta a la ficha médica y, frecuentemente, debido a su extensión, no es leída, ya que nuestra tarea consiste en localizar los campos de irritación y no en prescribir una terapia para una enfermedad "en particular" (a excepción, naturalmente, de los análisis que nos traen o que nos son transferidos, diagnósticos médicos, etc.).
Tan pronto concluye la exploración, se informa al paciente sobre el campo de irritación, en el sentido de que éstos tienen que ser eliminados primero, tanto si guardan relación directa con la enfermedad como si no. Naturalmente, se trata aquí de campos de irritación totalmente asegurados. No se trata de una eliminación por el sistema de la margarita, me quieres..., no me quieres. ¡Así no!.
También le decimos al paciente cuando todo está limpio -si podemos hablar en estos términos-; de esta forma, podrá establecerse con más detalle el origen de tal o cual enfermedad.
Queremos comentar aquí también que, en este sentido, nunca hemos tenido fracasos, ya que el paciente sabía de lo que se trataba, y, por otra parte, cuando se eliminan los agentes nocivos séptico-tóxicos, hay pocos pacientes, por no decir ninguno, que no experimente mejoría.
¿Y la consiguiente provocación, activación de otros focos, con los momentáneos empeoramientos que originan?.
Precisamente aquí radica otra de las ventajas de este procedimiento, y por el siguiente motivo, que el paciente debe conocer perfectamente, ya que en caso contrario podría interpretarse como un fracaso. Tienen que anotar todas las reacciones que experimentan. Esto nos servirá de orientación para detectar los focos secundarios, o quizás primarios, existentes. Tras este breve prólogo, veamos algunos ejemplos prácticos.