EL HOMBRE DE ACERO

PARTE 4

"COMIENZOS"

Brasil

- Aak... aaah...

Clark sostenía al rasen por el cuello. Estaban en el aire, a unos cincuenta metros de altura. Bajo ellos había restos de cadáveres rasen calcinados y unas trece aeronaves destruidas.

- ¿Me oyes?

- S... Si...

- Bien, te dejaré ir. Quiero que le digas a tus líderes que tienen dos días para irse de este planeta... o no vacilaré en atacar vuestra nave nodriza. No caeré otra vez en el mismo error ¿entendido?

- En.. entendido...

* * *

He matado.

Creo que estoy vendiendo mi alma al diablo.

Pero se lo merecen ¿no? Ellos también me están matando a mi, también mataron a millones... Se lo merecen.

¿No?

¿Tengo derecho a ser verdugo? Ellos tampoco lo tienen y ejercen como tales.

Quizá no sea mejor que ellos...

Pero eso ya no importa, ya no.

No cuando hay tanto en juego.

* * *

Gotham

- Ya somos cuarenta

- Ajá Murci, pero no tenemos muchos recursos. Pocas armas, la mayoría inútiles contra esos bichos. Además, hay necesidad de comida y agua.

El que hablaba era Alan Merkel, ex-policia y detective privado. Autor de dos libros sobre Batman, al que consideraba prototipo del perfecto detective. Merkel lo consideraba un modelo a seguir.

- Esos problemas pueden resolverse. Nos haremos con la comida de los almacenes y respecto al armamento... dile a todos que se reunan. Nos vamos a otro lugar.

- ¿A donde?

- A la cueva Merkel, a la cueva...

 

La cueva, enorme y oscura. Un lugar antiguo, solo para supervivientes. Ellos eran supervivientes. Murciélago se llevó consigo a todas las personas que había conseguido liberar de los rasen en los últimos dos días. La Resistencia en Gotham crecía bajo su mando. Pero aún eran pocos, y con una capacidad de ataque reducida al mínimo.

Pero él los prepararía, haría de ellos un ejercito.

En la cueva.

Cuando los llevó al interior, desde los accesos situados en los bosques, ninguno pudo hablar. El lugar era demasiado grande, el secreto también. Y ahora estaban allí.

- No puedo creerlo - musitó Merkel, mirando a su alrededor, los instrumentos de laboratorio, los ordenadores...- Entonces... ¿era él?

- Si... es una historia muy larga.

Un hombre, anciano ya, se separó de entre los demás y se dirigió a Murciélago, con una sonrisa irónica en la cara.

- ¿Y querrías decirme como te creó?

Murciélago se alarmó. Nadie conocía su origen, nadie...

- Oh, no te asustes, tu eras su gran proyecto - el hombre alargó el brazo para estrechar la mano - El venir aquí ha sido la prueba definitiva para confirmar lo que sospechaba. Me llamo Tim Drake.

- Drake... te conozco. Eres Robin.

- Lo fuí, hace tiempo.

* * *

- ¡¡Está aqui!! ¡¡Est...

KRA-BOOOOOOOOOOM

La aeronave tembló brutalmente al ser atravesado su fuselaje por Clark, que se introdujo en ella con facilidad. En el interior, los rasen esperaban.

- ¡El kryptoniano! ¡A él!

Descargarón toda la energía de sus armas, pero fue inutil. La armadura de batalla de la Casa de El repelía todos los disparos. Clark avanzó como una exhalación y con un giro de su espada dejó fuera de combate a cinco rasen.

Luego los convirtió en cenizas con el rifle.

Distraido, no se percató de que dos soldados se acercaban por detras, portando un enorme cañón que no vacilaron en usar. El impacto fue brutal, lanzado a Clark al exterior, atravesando una vez más las paredes de la nave.

- ¿Le hemos matado?

El humo del disparo aún no se había disipado. De repente Clark surgió de entre las extrañas llamas verdes dejadas por el arma rasen y el humo. Su armadura parecía estar intacta.

- Arded.

Su casco, a la altura de los ojos, comenzó a humear y enrojecer, hasta que se hizo añicos, dejando salir dos potentes rayos laser de sus ojos, con los que hizó un barrido con el que quemó todo lo que tocaba. Los rasen no fueron una excepción.

* * *

Gotham

- ¿Tendremos tiempo para entrenarlos a todos?

- A unos pocos si, pero la mayoría son gente sin ninguna clase de experiencia en lucha - dijo Tim- Oh, se defenderán si deben hacerlo y seguro que a alguno se le da bien. Pero si lo que te propones es crear un grupo lo suficientemente preparado para enfrentarse a los invasores y dañarles lo suficiente me temo que contarás con muy pocos.

- Me temía algo así - dijo Murciélago- Lo que si creo que vamos a necesitar es gente con experiencia de vuelo.

- ¿Para que?

- Ya lo verás.

* * *

- ¡Hemos de hacer algo ya, mi señor Ur'laya!

- Tranquilízate Soo'ruut. Nuestra prioridad es averiguar que hace un kryptonianto en este cuadrante y porque posee esas habilidades. ¿No había desaparecido su planeta?

- Si, pero se cree que pudo haber supervivientes.

- Y aqui tenemos una prueba... Bien, responderemos al kryptoniano. Atacarle directamente no servirá de nada. Tendremos que ser más... ingeniosos.

- ¿Alguna idea mi señor?

- Bueno, está claro que aprecia este planeta. Comprobemos hasta que punto.

* * *

Gotham

- No puedo creerlo... - dijo Tim- Creía que solo tenía dos, el original y el de reserva. Al menos en mis tiempos solo tenía dos.

- Si... no sé por que construyó todos estos en los últimos años. Casi podría decirse que había previsto lo que ocurre hoy.

- Pero solo podremos usar unos cuatro ¿no? - dijo Merkel- Al menos hasta que encontremos más pilotos.

- Si, por el momento solo cuatro... pero ya serán suficientes para poner en aprietos a los invasores.

Los tres alzaron la vista hacía las naves. Estaban en un hangar enorme, situado en un nivel lateral de la cueva. Había por lo menos unos diez Batwings.

- Llama a los pilotos... empezaremos esta noche. Es hora de devolver los golpes.

* * *

Washington

Doble J se sentaba junto a su hermana, en la habitación donde ésta se encontraba en su refugio subterraneo. Acababa de llegar de otra incursión, en la que habían tenido bajas.

"Hace tres semanas solo era un estudiante, un chico normal... más o menos. Y mirame ahora... ahora soy un soldado. ¿Por que? ¿Por que a nosotros?

- ¿Johnny?

- Kate... ¿estás despierta?

- He tenido un sueño Johnny... estabas tú... y el hombre de mi última visión, y una bestia con alas. Los tres rodeados de un círculo... y delante había algo muy grande y malo... algo muy malo que rugía.

- Kate...

- Tengo miedo, Johnny, tengo miedo de lo que va a pasar.

Doble J la abrazó al mismo tiempo que ella comenzaba a llorar.

- Chssst... tranquila, tranquila. Todo saldrá bien.

"Al menos eso espero" pensó "Aunque algo me dice que tienes razón respecto a que va a pasar algo malo"

* * *

La Antartida comenzó a fundirse poco a poco cuando los rasen proyectaron sobre ella radiación solar concentrada. Ur'laya dió orden de transmitir a todo lugar del planeta un único mensaje: "Si quieres que paremos esto, ven a nosotros, hijo de Krypton"

Clark apenas tardó un minuto en ascender hasta la nave nodriza. Una compuerta se abrió, permitiendole la entrada. Unos pocos instantes después, Clark estaba frente a Ur'laya.

- Soy el general Ur'laya ek Serenka, de la Casa de Dû, estoy al mando de estas tropas. Como puedes ver estamos fundiendo uno de los casquetes polares de este planeta.

- Sabes que ahora mismo podría matarte y destruir esta nave ¿verdad?

- No lo dudo... pero eso te llevaría algo de tiempo, puede que no mucho pero si el suficiente como para que pudiéramos acelerar el proceso de fundición y convertir el planeta en un océano, inundando los continentes.

- ¿Qué quieres?

- Oh, eliminar vuestra resistencia y conquistar este pequeño planeta y sus recursos para mi Sacro Imperio - dijo Ur'laya... si hubiera tenido boca sonreiría- Pero ahora te hemos llamado para negociar... siéntate y hablemos.

 

CONTINUARÁ...

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