EL HOMBRE DE ACERO

PARTE 5

"ALA DE MURCIÉLAGO"

 

Eran aproximadamente unos treinta. Habían conseguido evitar de milagro los centros de control rasen, la esclavitud. Aún eran libres, pero algunos comenzaban a pensar que el precio de la libertad era demasiado alto. Estaban solos, casi no tenían comida, no tenían refugio... estaban condenados a vagar de un lado a otro. Había oido que en Gotham podrían encontrar ayuda, que los invasores estaban teniendo muchos problemas allí.

Entonces los vieron, en el cielo.

- ¿Qué demonios son esas cosas? - preguntó un joven del grupo

Eran cuatro, enormes y negros como la noche. Estaba claro que eran algún tipo de nave voladora pero aún así no se podía evitar el sentimiento de sorpresa al verlos. Eran murciélagos.

* * *

- Has sido todo un reto... dime ¿qué hace un kryptoniano como tu en este sector?

- ¿Qué sabes tu de los kryptonianos?

- Se que vuestro planeta fue el único que consiguió derrotarnos hace siglos... entenderás que los de tu pueblo no nos caen muy bien. Aunque creiamos que Krypton había perecido hace tiempo, no teniamos ni idea de que hubiera algún superviviente.

- Supongo que he sido toda una sorpresa para vosotros ¿verdad?

- Cierto... pero estamos aqui para negociar contigo. Sabemos que te estás muriendo.

- ¿De... hum... de qué hablas?

- No te hagas el tonto hijo de Krypton... está nave está plagada de escáneres. Tu organismo está saturado de cierto elemento que usamos en nuestras armas y que no parece sentarte muy bien. Hagamos un trato.

- ¿Qué trato?

- Podemos curarte... y lo haremos si abandonas este planeta y lo dejas en nuestras manos para que podamos continuar con la sagrada tarea de su conquista.

Clark no dudo a la hora de responder: - No

- ¿No? ¿Qué te importa a ti ese planeta? ¿Acaso no sois los kryptonianos una raza centrada en la lógica fría? ¿No te das cuenta del beneficio que te reportamos?

- Escuchame bien Ur'laya... soy kryptoniano de nacimiento pero terrestre de adopción. Fui llamado Kal El, fui llamado Superman... pero tras muchos años sé que mi auténtico nombre es y será Clark Kent. Y soy humano.

Ur'laya miró fijamente a Clark. Sus ojos no dejaron entrever ninguna emoción. A espaldas de Clark una puerta se abrió. Ur'laya hizó un gesto con la mano.

- Vete pues... terrestre.

* * *

Washington

- ¡¡Tenemos que salir de aqui!! ¡¡Esto es una ratonera!!

Doble J y sus compañeros habían sido emboscados por una patrulla rasen durante una partida de exploración. Ahora se encontraban en serios apuros. Su camino de huida estaba cortado por unas tres naves patrulleras rasen, que apuntaban a ellos mientras flotaban en el aire...

- Mierda... - dijo uno del grupo - ¿Y ahora qué hacemos?

Doble J avanzó un paso: - Poneos a cubierto.

Los que lo vieron dirían que el cuerpo de Doble J comenzó a temblar ligeramente a la vez que se levantaba viento. Los rasen en sus naves y los que venían detrás persiguiendo a los humanos también notaron algo raro. Los ojos del joven tomaron un extraño y brillante color azúl. Instantes después, las tres naves rasen explosionaron sin causa aparente, y muchos de los rasen que los perseguían cayeron al suelo, como si fueran víctimas de una apoplejía.

Doble J también cayó... la concentración había sido demasiado grande y perdió el conocimiento. Sus compañeros le recogieron y siguieron su huida, aún quedaban muchos rasen en pie.

Entonces oyeron el silbido de un motor en el cielo. Y los rasen estatallaron en llamas.

- ¡¡Santo Dios!! ¿¡Qué ha sido eso?!

Runciter, uno de los compañeros de Doble J, miró hacía arriba. Por un momento le costó asimilar lo que veía: - Son... son naves con forma de murciélago.

Dos de las naves descendieron en el lugar, con suavidad. Una era más grande y parecía ser de fabricación más reciente. La otra parecía tener muchos más años, pero era totalmente negra y de aspecto elegante. Las dos recordaban en su diseño a un murciélago. De la nave que parecía más nueva salió un hombre joven.

- Hola, me llamo John Kyle. Venimos de Gotham.

Runciter se adelantó y saludó: - Bienvenidos... usted y su gente nos han sacado de un buen lio, amigo.

- Bueno, yo no estoy al mando... lo está él.- dijo John señalando hacía la otra nave.

La cabina de la otra nave se abrió.

- Santo... - musitó Runciter. Los demás de su grupo no pudieron articular palabra cuando vieron a Murciélago.

* * *

La Luna

¿Qué he de hacer ahora? ¿Seguir combatiendo?

Al menos los rasen han dejado de fundir los polos... eso es mejor que nada. La verdad, no creo que se hubieran atrevido a inundar el planeta.

Por que necesitan sus recursos.

Pero no podré pararlos yo solo... necesito ayuda. Hay grupos de resistencia formándose ahí abajo. Seguro que Murciélago está en alguno.

Pero aún así no creo que ganemos esta guerra... a no ser que...

¿Como derrotó Krypton a los rasen? No pudo ser por la tecnología... a pesar de eso los rasen eran mucho más numerosos. ¿Como lo hizo?

* * *

Washington

En el refugio la gente se agolpaba para ver a los recién llegados. La noticia corrió rapidamente... en Gotham los invasores estaban teniendo problemas y la resistencia era ya muy fuerte. Ahora unos pocos habían venido a prestar apoyo aquí... y a buscar pilotos. Pero había otro motivo por el que la gente sentía curiosidad... el lider de los recién llegados.

Murciélago no pudo evitar sentirse algo nervioso por tantas atenciones y miradas puestas en él. Aún así no percibia temor en la gente... solo extrañeza, pero no sentían miedo hacía él. Lo cual no dejaba de resultar curioso teniendo en cuenta la naturaleza de la raza humana.

Desde su llegada, y tras hablar con el lider de los rebeldes de la ciudad, los gothamitas se habían acomodado en el refugio. Murciélago se encontraba sentado -más bien agazapado- sobre los restos de una columna derribada.

En ese momento, Doble J pasó por allí con su hermana. Kate miró hacia los recién llegados y sus ojos se abrieron mucho al ver a Murciélago: - ¡¡Llevame junto a él Johnny!! ¡Por favor!

Los dos juntos se acercaron a Murciélago, que los vió llegar. Doble J saludó: - Eum... hola. Disculpe, mi hermana quiere... hablar con usted... señor.

- ¿De qué quieres hablar conmigo muchacha?

- De usted... lo vi a usted en uno de mis sueños. El hombre-murciélago que estaba al lado de mi hermano -señaló a Doble J- y del otro hombre...

- ¿Qué otro hombre?

- Tenía una 'S' en el pecho, roja...

Murciélago sonrió: - Es un viejo... 'amigo'. Y por esas visiones tuyas me inclinó a pensar que pronto sabremos de él.

- ¿Quién es?- preguntó Doble J

- ¿Crees que un hombre puede volar chico?

- Yo puedo... a veces.

* * *

La Luna

Había pasado horas revisando todas sus fuentes de conocimiento kryptoniano. Y al final lo había encontrado.

Los rasen lo llamaban N'rhaa. Los kryptonianos lo llamaban Tro-juran. En cualquier idioma de la Tierra aquello significaba Duelo. Un duelo entre dos campeones de los dos bandos.

Y en Krypton, el campeón kryptoniano venció y los rasen se vieron obligados a abandonar sus pretensiones de conquista.

Ahora Clark Kent ya sabía que hacer. Pero antes tenía que desiquilibrar la balanza un poco más a favor de los terrícolas. Sabía a donde tenía que ir, pero aún faltaba algo. Clark se sacó su armadura y entró en su habitación. Allí había una pequeña caja metálica. Durante los últimos años Clark no había vuelto a usar lo que había allí. O usaba su traje negro o la toga blanca de la Casa de El.

Abrió la caja y sacó un traje azúl que no había sido visto en décadas. Clark centró su vista en el símbolo del pecho. Durante mucho tiempo fue una señal de esperanza para cientos de personas. Era hora de que volviera a serlo.

- Es hora de que vuelva Superman.

* * *

- ¿Me había llamado señor?

- Si Droot'enva, quiero que transmitas a toda nuestra flota la orden de pasar a la fase B.

- ¿La... la fase B, señor?

- Si. La resistencia de los terrestres dura más de lo previsto. Eso unido a una serie de factores imprevistos, como nuestro amigo volador, me impulsan a llevar a cabo esta operación.

- ...

- Todos los soldados de nuestra flota bajaran a la superficie del planeta. Necesitamos los recursos del planeta, no a sus habitantes. Que los eliminen a todos.

* * *

Washington, de noche...

Cain y Julie se encontraban en lo alto de uno de los pocos edificios que quedaban en pie en la ciudad. Unos tres rasen los perseguían desde hace rato.

- Esto comienza a volverse dificil compañerita - dijo Cain- esos cerdos han redoblado la vigilancia.

- ¿Y qué vamos a hacer aquí arriba Cain?

- Rezar y disparar en cuanto aparezcan.

Y los rasen aparecieron, subiendo a la azotea. Cain y Julie iniciaron el tiroteo, pero los rasen se pusieron a cubierto. Un disparo de un rasen alcanzó a Julie en el hombro y le hizo perder el equilibrio... cayendo hacía el asfalto, cientos de metros más abajo. Pero no cayó... de repente algo la empujo hacía arriba y la dejó al lado de Cain. Y en apenas un instante, la misma cosa golpeó a los rasen dejándolos inconscientes.

Cain y Julie vieron a quién los había salvado. Lo reconocieron a pesar de los años. Cuando uno se convierte en parte de la historia de todo un planeta es dificil ser olvidado del todo. Era un hombre alto, robusto, con una corta barba en su cara. Vestía un llamativo traje azul y tras él ondeaba una capa roja.

- Superman... - susurró Julie.

El Hombre de Acero había vuelto.

 

CONTINUARÁ...

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