
INTRODUCCIÓN
Prefacio
del autor
Prefacio del autor:
LA LLAMA DEL RECUERDO
En la vida -en toda vida- pareciera estar todo determinado por una
ley inexorable: la que establece el principio y el fin de todas las cosas;
su comienzo y su terminación; su nacer y su morir. Nada hay perdurable
en el transcurso del tiempo, ya que éste no puede ser alterado por
presiones ni por súplicas.
Del paso transitorio de cada ser, al final poco o nada queda. La riqueza,
los halagos, las vanidades, todo se quema en el crisol del tiempo. Allí
se funden las pasiones y los egoísmos humanos.
Para que el recuerdo de un hombre se prolongue y su memoria se proyecte
más allá de la existencia material, es necesario que las
obras realizadas por él conserven encendida la llama del recuerdo,
mostrando a las generaciones que lo siguen el ejemplo de haber servido
a la comunidad.
Todo, absolutamente todo, es transitorio; y lo podemos observar a diario
en el espejo que refleja la prensa oral y escrita -esa gran demoledora
de simulaciones, aún de las propias- la fortuna, los honores, los
halagos, todo pasa. Luego de la atracción del primer momento todo
termina. y nadie se acuerda más de quien vivió para sí
mismo sin preocuparse por la vida de sus semejantes.
Miramar ha contado en el transcurso de su corta historia con hombres
que se despojaron de egoísmos y ofrendaron todo al futuro, aportando
iniciativas y progreso, trabajando siempre con sentido comunitario. Ellos
son los que prolongaron encendida la llama del recuerdo pese a la inercia
o a la oposición de los restantes.
Para
escribir este prólogo, esta sucesión de estampas de cien
años de vida de nuestro pueblo -del que creara don Fortunato de
la Plaza, Miramar, que también pudo llamarse Trouville, o Guijón-,
he tenido que recurrir a mucha gente. Si alguien me preguntara las fuentes
de estas historias les diría que algunas ya han pasado al olvido;
pero otras no. Por ninguna causa dejaría de mencionar al ex intendente
Dr. Marino Cassano,
allá por el �55; y tampoco podría olvidar la carpeta de datos
del trabajo realizado por José
M. Pastor y José Bonilla -a quienes nunca conocí personalmente-,
estudio preliminar de un plan regulador de la ciudad de Miramar que comprendía
el plano de zonificación y uso de las tierras, así como las
normas de edificación, proyecto que hubiera transformado a esta
ciudad de haberse aplicado.
Sé muy bien que pese a mis cuidados quedarán olvidados
algunos nombres y casos que debieron figurar aquí. Me hubiera gustado
recordarlos a todos, y que los apuntes que he conservado también
fueran todos los que debía conservar, pero eso es imposible cuando
el autor casi toca los 80. He tratado de reproducir para las generaciones
futuras, sin menoscabar a nadir, lo que yo he vivido y compartido en Miramar
con toda su gente.
También sabemos que en toda historia hay aspectos positivos
y negativos. Nadie está libre de cometer errores, y seguramente
los ha habido en la trayectoria de quienes han de desfilar por estas páginas.
Pero no queremos asociar nuestros recuerdos queridos a tales hechos. Nuestra
misión es otra: revisar nuestras frustraciones como comunidad y
mostrar que hay tareas que aún hoy podemos realizar. Para nosotros,
unos más y otros menos, todos han ganado su derecho a aparecer aquí
como constructores de Miramar, de nuestro Miramar.
Finalmente, una aclaración: yo sólo soy un relator periodístico,
y todas las notas han sido escritas entre 1930 y 1989, y clasificadas por
los períodos a que pertenecen. Algunas parecerán desactualizadas
pero, luego de reflexionar, decidí transcribirlas fielmente; creo
que sólo así pueden reflejar el espíritu de cada época.
Sólo así cada postal de mi querido pago chico integrará
la película que mostrará lo que ha sido y lo que es. Y esto,
precisamente, es lo único que deseo preservar para los lectores
actuales. Para los que tienen la responsabilidad de actuar ahora -con prudencia,
con compasión, con amor y con valor...-. Sólo así
podrán dejar encendido y vivo su recuerdo.
Segundo Martín Acha
GUÍA DE LECTURA
Todas las notas -insertadas cada una en el período de tiempo
que le corresponde -llevan arriba, a la derecha, la fecha en que fueron
escritas por el autor; debajo de la fecha se menciona la Fuente de la información.
Todo lo que se informa es verdadero, así como los actores que
intervienen en las historias -aún los de "Humor blanco...".
Todo lo que se afirma es honrado: está hecho conforme a mi modesto
pero muy leal entender.
Como soy hombre sencillo debo confesar que la información básica
acerca de las costumbres y de los hechos simples de la vida cotidiana pertenecientes
a otras épocas y a otros lugares, han sido extraídos de conversaciones
familiares y de entrevistas con inmigrantes y, especialmente, con hijos
y nietos de éstos que han ofrendado sus recuerdos más apreciados
con generosidad; por supuesto, también de diversas publicaciones
celosamente conservadas en nuestra Biblioteca Municipal -a la cual dirijo
mi agradecimiento por la solícita y afectuosa atención que
me dispensaron siempre allí-, y de recopilaciones personales de
otros amigos y colaboradores, que aprecio.
Estas páginas fueron creadas en reconocimiento
al autor del libro "100 años de anecdotario histórico
de Miramar", don Segundo Acha, amante eterno de la ciudad de Miramar
y su historia, y también con el fin de que todo el mundo pueda conocer
a ésta, mi ciudad, a través de este texto.
Para enviar críticas, alabanzas y/o sugerencias respecto a
estas páginas, pueden comunicarse por e-mail con Daniel
Choclin, quien con mucho gusto espera las mismas en la dirección
[email protected]
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