Born
on April 18, 1819 in Bayamo, Cuba and died on February
27, 1874 in San Lorenzo, Cuba (According to the family
of his great-great-grandfather, Don Manuel de
C�spedes y Barrero).
On April 18, 1819, Carlos Manuel de C�spedes y Borja
del Castillo was born in Bayamo, Cuba. HIs father was Jes�s Mar�a
C�spedes y Luque, also born in Bayamo and Francisca
de Borja, L�pez
del Castillo y Ram�rez de Aguilar, born in Puerto
Pr�ncipe.
He is known as the "Father of the
Country" in Cuba, as he started the War for
Independence in 1868 and he also offered his own life in the
fight, and lost his son, Oscar, who was killed violently and
his brother, Pedro. In total there were approximately 24
members of the C�spedes family who lost their lives
in the struggle to gain their independence from Spain and
finally liberate the slaves who were suffered terribly in
the agricultural and related sugar industries.
A well educated and prepared man, between1850 and 1860 he
may have had a close relationship with the poet Ursula C�spedes Orellano, sister of
his great-grandmother Antonia, as he agreed to write the prologue of the book of verses that Ursula published in the year of 1860.
It is necessary to read the biographical summary that I
have written, to understand the greatness and the suffering
of this exceptional man, that did not doubt at any moment to
sacrifice his very important economic situation, the
comforts to the ones that was usual, the separation of its
second shackles barely a year after being married and most
terrible, never to have been able return home to know to his
two small twin children, in exchange for fighting with his
intelligence and value by the liberty of its very dear
Island of Cuba.
BIOGRAPHY OF CARLOS MANUEL DE C�SPEDES Y DEL CASTILLO,
FATHER OF THE CUBAN COUNTRY
YEAR 1819
On April 18, 1819, Carlos Manuel de C�spedes y Borja
del Castillo is born in Bayamo, Cuba. His
father, Jes�s Mar�a C�spedes y Luque was also born
in Bayamo , and his mother, Francisca de Borja,
L�pez del Castillo y Ram�rez de Aguilar, was born in Puerto
Pr�ncipe.
According to my research and the infomration I have
gathered, his siblings were Pedro, Francisco
Javier and Francisca de Borja (Borjita) and there is also
mentioned a
Ladislao or Manuel Hilario as another possible sibling, lost
with the time.
He was raised in the countryside and during his childhood
took grammar and Latin classes with the friars of the Convent
Convento de Nuestro Ser�fico Padre in Bayamo where
they took him in as a disciple. Later, in the Convento de Santo Domingo
he took more courses in Logics and Ethics. He went from
there to La Habana where he was accepted as a pupil in the
Royal College of San Carlos & San Ambrosio(Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San
Ambrosio). Later, in the Royal University Habana (Real y Pontificia Universidad de La Habana
) he obtains graduate's degree in civil law, on March 22, 1838..
YEAR 1839
Manuel Anastasio Aguilera us describes him this way: "
C�spedes was of small stature, robust, proportionate, of strong constitution and
agile in his movements. In his youth he was very elegant. He
was a very distinguished dancer and in his riding. He
was a gymnast and he was a force to be reckoned with in the game of chess.
He was of a high personal value foolproof, credited in diverse circumstances of
his life. He was a man of great imagination, crafty,
discreet, severe, polite and very socially agreeable, tolerant
and possessing of an indomitable will power and was exceedingly gallant and delicate with the beautiful sex. "
He came from a distinguished family which owned many
lands from generations past, a Creole aristocrat whose roots it would be necessary to search
among the Andalusia nobility in Spain.
The common origin of Carlos Manuel's family of C�spedes and of our great-great-grand-father Don Manuel
de C�spedes y Barrero goes back to the XVII century, with the arrival
of Juan
Antonio de C�spedes y Conde in Cuba who was mayor of San
Salvador in Bayamo, Osuna, Espa�a in the year 1630.
He married Angela de Anaya y V�squez
Vald�s and had two children. Juan de C�spedes y
Anaya where Carlos Manuel's family comes from and the other
child,
Diego de C�spedes y Anaya, is where our great-great-grand-father, Don Manuel C�spedes y
Barrero comes from.
Carlos Manuel weds in 1839 with his double cousin-sister Mar�a del Carmen C�spedes y del Castillo,
they have three children named Mar�a del Carmen, Carlos Manuel
and Oscar all of them with the last name C�spedes y C�spedes.
YEAR 1840
On January 3, 1840 his first son is born, whom he names
Carlos Manuel.
End
Translation....more to come soon!
En ese mismo a�o y una vez terminado su Bachillerato en Derecho en La Habana,
parte rumbo a Europa y obtiene su licenciatura en Derecho en la Universidad de Barcelona y
posteriormente el Doctorado.
A�O DE 1843
Terminada su carrera de Abogado en Espa�a, participa en la Insurrecci�n
del Gral. Juan Prim, por lo que sale de all� como exiliado
pol�tico rumbo a Francia. Recorri� despu�s Inglaterra,
Alemania e Italia antes de regresar a Cuba en 1844, por lo
que dominaba y se expresaba correctamente en varios idiomas,
como el ingl�s, franc�s e italiano,y conoc�a desde peque�o el lat�n y el griego.
A�O DE 1844
Abre en Bayamo un bufete de abogado y escribe poemas y un folleto
en el que hace la defensa de Cuba.. Secretamente inicia su
planes independentistas. Hizo la traducci�n al espa�ol de
algunos cantos de La Ene�da que no public� y escribe tambi�n la comedia Las dos
Dianas.
A�O DE 1845
Para estas fechas Francisco Vicente Aguilera era prominente
propietario de 3 ingenios mecanizados, en la zona de Manzanillo a Bayamo. El
ingenio de Pedro Figueredo y el Ingenio de La Demajagua de
Carlos Manuel de C�spedes, cerca de Manzanillo, tambi�n lo
estaban.
El problema de los esclavos negros era mucho mayor en occidente,
en las cercan�as de La Habana, donde se abusaba en exceso de ellos, mientras
que en la zona de oriente se empezaba a sustituir, en parte,
la fuerza humana que aportaban los esclavos, por la fuerza
obtenida a trav�s del vapor y las transmisiones mec�nicas.
A�O DE 1847
En este a�o nace su
segundo hijo a qui�n se dio el nombre de Oscar. De su hija
Mar�a del Carmen no tengo datos relativos a la fecha de
nacimiento, pero se que muri� muy peque�a.
A�O DE 1848
La Bayamesa, (la primera canci�n amorosa cubana que recoge la
historia) fue interpretada por primera vez, (seg�n se dice)
el 27 de Marzo del a�o 1848. La letra compuesta por Jos� Fornaris, la m�sica es
de Carlos Manuel de C�spedes y Francisco Castillo Moreno.
La Bayamesa, fue tomada por los patriotas cubanos, los
cuales le cambiaron la letra � hicieron de ella una canci�n
combativa en contra de la opresi�n.
A�O DE 1851
Participa activamente en la Sociedad Filarm�nica de Bayamo, misma que
fund� y en la cu�l fungi� como Secretario en aquella �poca.
La m�s cercana relaci�n, que pudo darse, entre la familia C�spedes
y del Castillo y la familia C�spedes y Barrero (nuestro
tatarabuelo) debi� ser en esta �poca que coincide con la
etapa en que la poetisa Ursula C�spedes Orellano compone
sus primeros versos y recibe el apoyo de su �t�o�
Carlos Manuel de C�spedes, lejano pariente, qui�n incluso
le escoge su primer seud�nimo que fue de La Calandria. Por
esta �poca Carlos Manuel todav�a viv�a en Bayamo.
A continuaci�n copio el comentario que hace Don Juan J. Remos
en el libro Poes�as publicado por el Ministerio de Cultura
Cubano en 1948, en relaci�n a la sensibilidad po�tica de
Ursula y el relieve e importancia como intelectual de la �poca
que ten�a Carlos Manuel de C�spedes cuando acept�
escribir el pr�logo del libro Ecos de la Selva, publicado por Ursula en 1860.
Ursula es una poetisa eminentemente sentimental y canta lo que su
coraz�n alienta. Acertado estuvo el Padre de la Patria, en
el pr�logo con que present� el tomo de versos Ecos de la
Selva, al comentar los m�ritos de la joven cantora y decir
alabando lo espont�neo de su inspiraci�n, que no se le
preguntara de donde a esta le ven�a, porque dar�a la misma
contestaci�n de un p�jaro de la selva a quien preguntaran
por qu� canta."
Dice C�spedes en el prologo:
<Por eso sus versos a pesar de los defectos que adolecen,
arrebatan y seducen; ella pinta lo que siente; pero lo hace
con tanta verdad de colorido, que su sentimiento se
transmite como el fluido magn�tico al coraz�n de los que oyen sus acentos
inspirados.>
Contin�a Juan J. Remos comentando:
�Carlos Manuel de C�spedes, desde luego, no conoci� mas que los
poemas que integran el volumen publicado en 1861, y en el
que predominan los versos de la primera etapa. Que el
caudillo de La Demajagua era hombre de excelentes lecturas y
de buen gusto lo revelan algunos de sus escritos llegados
hasta nosotros y que denuncian una prosa elegante y cuidada;
lo justifican algunos versos de discreta ambici�n; lo
atestigua este propio pr�logo a que acabamos de referirnos
y el reparo que entra�a la cita que hemos transcrito. El
relieve de C�spedes en Bayamo (Ciudad por entonces de las m�s
cultas de la Isla) como una de las figuras m�s destacadas
del movimiento intelectual de aquella localidad, en que la
curiosidad literaria, la actividad art�stica y la informaci�n
sobre la marcha del pensamiento en el mundo eran patentes,
ostentando como centro de esa t�nica social que tanto
distingui� a aquella cuna de patriotas y de poetas, los
prestigiosos salones de La Filarmon�a; el relieve de C�spedes,
repetimos le daba cierta autoridad consagradora. Su fama de
orador, de poeta , de jurista, de autor dram�tico, de
"dandy", hab�a cundido y daba a su opini�n un cr�dito
indiscutible. Y que �l miraba bien lo que dec�a (consecuente
con el cr�dito ganado) lo abona el sentido ponderado con
que est� redactado el reiteradamente citado pr�logo, en el
que a pesar de los lazos que lo un�an a Ursula,
no deja de hacer constar los defectos que aprecia, aunque
reconoce y proclama las dotes y los aciertos que se estiman
en el conjunto de aquel primer libro."
"Por lo justo y lo preciso de ese juicio, no creemos inoportuno
insistir en la cita de Carlos Manuel; m�s a�n cuando la
edici�n en que vio la luz es una rareza bibliogr�fica:
"
<El que pretenda hallar en el adjunto tomo grandes conocimientos,
rasgos de una instrucci�n desmedida, bellezas de arte, en
fin, que lo cierre desde luego, pues no podr�a satisfacer
su anhelo. El que busque en �l los delirios de una alma
apasionada y tierna, el amor y la amistad, el patriotismo,
todos los sentimientos nobles, todas las virtudes heroicas,
expresadas en versos armoniosos, l�ale desde el principio
hasta el fin. Ursula no es la poetisa de arte que canta con
la c�tara en la mano; es la poetisa de la naturaleza que
canta como las aves y que suspira como los c�firos; en sus
composiciones la cabeza es poca cosa y el coraz�n lo es todo.....Mas no se crea por esto que
sus composiciones son tan esencialmente naturales, que est�n
desprovistas de toda regla de arte; tiene algunas que nos
desmentir�an si tal dij�ramos. Leed "El Bien y el
Mal", "El Tiempo" y otras, y no s�lo
hallareis en ellas las reglas de la verdadera poes�a, sino
una notable elevaci�n de pensamientos>.
Los p�rrafos anteriores son muy significativos, tanto por la
forma en que se expresa Remos de Carlos Manuel, como por la
cari�osa forma en que Carlos Manuel alaba, sin exageraci�n, el trabajo literario de
su inspirada �sobrina�.
Para 1860 mientras Ursula ten�a 28 a�os, Carlos Manuel habr�a
cumplido los 41, pero es evidente que ambos demostraban
especial inter�s por la m�sica y por la literatura. Ursula
hab�a escrito un inspirado poema dedicado a su guitarra en
1851 y Carlos Manuel era miembro de la Sociedad Filarm�nica
de la ciudad
Me pregunto:�Alguna vez Ursula, le habr� prestado su guitarra a Carlos Manuel?
�Alguna vez habr�n convivido juntos, interpretando sus
propias composiciones y expresando sus patri�ticos
sentimientos?....�qui�n puede saberlo! Pero es muy posible, que alguna vez y en esos a�os
haya sucedido.
A�O DE 1852
Ingresa a la c�rcel al ser detenido por su actitud pol�tica
contraria a Espa�a. Tuvo de compa�eros de celda a su t�o
Lucas del Castillo y al poeta Don Jos� Fornaris y C�spedes.
En otras dos ocasiones vuelve a pisar la prisi�n, pero no es
motivo para que cese su actividad intelectual, pues continua
componiendo poemas o haciendo traducciones, como la ya
mencionada de La Eneida.
Esto sucede durante el primer y segundo per�odo del Capit�n
General de Cuba, Gral. Guti�rrez de la Concha.
A�O DE 1856 a 1865
Destaca como abogado y hombre de negocios en Manzanillo a donde traslada
su residencia.
A�O DE 1867
Por la suma de 81, 000.00 pesos compra el Ingenio de La Demajagua en
Manzanillo.
A�O DE 1867
En agosto se re�nen en la reci�n fundada logia mas�nica de
Bayamo, denominada Estrella Tropical No. 19, Francisco
Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio. Aguilera es
nombrado Venerable Maestro, pero en realidad preside un
comit� insurreccional.
La siguiente reuni�n fue en la Casa de Pedro (Perucho)
Figueredo. All� mismo, Figueredo se sent� al piano y
compuso la m�sica del Himno Nacional.
Se integra el Comit� de Bayamo y ausculta Holgu�n, Santiago,
Camaguey y Las Villas.
Se une Carlos Manuel de C�spedes al movimiento insurreccional.
C�spedes encabeza la conspiraci�n en Manzanillo.
Cisneros Betancourt encabeza la conspiraci�n en Puerto Pr�ncipe (Camag�ey).
El y Bartolom� Maso pertenecieron a la Logia de Tinima de Puerto Pr�ncipe
A�O DE 1868
En el mes de enero muere de tisis la primera esposa de C�spedes, Maria del Carmen.
C�spedes funda en abril la Logia de "Good Faith" en
Manzanillo y se convierte en Gran Maestro.
El 3 de agosto de 1868 se acuerda la primera reuni�n
intermunicipal, por los comit�s de Camaguey, Holguin,
Tunas, Jiguani, Manzanillo y Bayamo, representada por
Salvador Cisneros Betancourt, Belisario Alvarez, Vicente
Garc�a, Francisco Mar�a Rubalcava, Felix Figueredo, Donato
M�rmol, Carlos Manuel de C�spedes, Jaime Santiesteban, Isa�as
Mas�, Vicente Aguilera y Maceo Osorio, esta reuni�n tiene
lugar en la finca de Jes�s Mar�a y al d�a siguiente en
San Miguel. C�spedes e Isa�as Mas� representaban a Manzanillo y Vicente
Aguilera a Bayamo.
Por esta �poca debe iniciarse una relaci�n amorosa entre
Carlos Manuel y Candelaria Acosta Fontaigne , joven mestiza
de apenas 17 a�os de edad que era hija de su Mayoral en La
Demajagua, Juan Acosta. Candelaria a quien Carlos Manuel
llamaba �Cambula� se hizo c�lebre por haber
confeccionado la bandera enarbolada el mismo d�a de la
insurrecci�n.
De esta uni�n nacieron dos hijos reconocidos por Carlos
Manuel, Carmita y m�s tarde Carlos Manuel.
El Comit� de Bayamo fija el 24 de diciembre, fecha de inicio de la rebeli�n
C�spedes impaciente adelanta la fecha al 14 de octubre pero la
conspiraci�n es descubierta por el Capit�n General Espa�ol Valmaseda
El 7 de octubre se recibe telegrama cifrado en Bayamo,
ordenando detener a C�spedes. El telegrafista Nicol�s de
la Rosa previene a C�spedes a trav�s de un sobrino de este
llamado Ismael C�spedes, hijo de su hermano Francisco
Javier.
Desde el 8 de octubre C�spedes convoca a los patriotas. Empiezan
a reunirse en el Ingenio de "La Demajagua" de su
propiedad. La Demajagua se encontraba al este de Manzanillo.
En el ingenio redacta y discute el manifiesto que habr�a de
dar a conocer.
En octubre 10 da el Grito de la Independencia en Yara
Encabeza la Insurrecci�n al mando de 147 hombres y poco a poco va
creciendo el n�mero de partidarios que lo siguen, llegando
a tener cerca de 17000 hombres.
El poeta Jos� Joaqu�n Palma salva su vida gracias a la
intervenci�n de un desconocido agricultor, que trabajaba en
la Hacienda El Datil de nombre M�ximo G�mez qui�n lleg�
a convertirse en general y h�roe de la Independencia de
Cuba.
Dato curioso es el hecho de que El D�til pertenec�a a la
familia C�spedes Orellano.
En octubre 18, junto con Aguilera y Marcano toman la Ciudad de Bayamo.
Perucho Figueredo reparte volantes con la letra del Himno Nacional
Cubano y para el 20 de octubre se interpreeta por primera
vez en la historia en la Cd. de Bayamo.
"Al combate corred Bayameses, que la Patria os contempla
orgullosa"
"No temais a una muerte gloriosa, que morir por la patria es
vivir"
Carlos Manuel C�spedes es llevado en ese d�a y bajo palio a la
Catedral donde se le asigna el t�tulo de Capit�n General
de la Cuba Libre y dirige un emocionado discurso declarando
la libertad de todos los esclavos insurrectos.
Pronto enfrenta a la oposici�n de Camag�ey, que no le perdona
haber adelantado el levantamiento y haberse adjudicado el
cargo de Capit�n General. Este grupo encabezado por
Salvador Cisneros Betancourt, decidi� mientras tanto
retrasar su apoyo a la insurrecci�n, lo cu�l permiti� a
los espa�oles preparar con m�s comodidad la recuperaci�n
de Bayamo.
C�spedes y sus generales Donato
M�rmol y Modesto D�az, planearon la defensa de Bayamo en
base a impedir que los espa�oles cruzaran el R�o Cauto,
pero M�rmol impetuoso da la orden a sus tropas de cruzar el
r�o y sorprender a Valmaseda, pero falla y dando un rodeo
los espa�oles recuperan Bayamo.
A�O DE 1869
Bayamo es el s�mbolo de la rebeld�a Cubana y sus habitantes antes
de permitir su rendici�n a las tropas de Valmaseda,
incendian todas sus casas y convierten la ciudad en
gigantesca antorcha el 12 de enero de 1869. Por azares del
destino, la casa que fue de la familia C�spedes y en la
cual naci� el Libertador, permaneci� en pi� y es un Museo
actualmente.
Dulce el nuevo Capit�n General espa�ol, crea el Consejo
Administrativo de Bienes Embargados y confisca todos los
bienes y propiedades de los insurrectos, que se caracteriza
por la rapi�a de los militares y funcionarios espa�oles
mismos se reparten entre ellos los bienes y riquezas
confiscados..
Ante las diferencias de los jefes rebeldes, fundamentalmente los
de Camag�ey, en abril 10 de 1869 en el pueblo de Guaimaro
se proclama la Constituci�n del mismo nombre que es
redactada por Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana.
Aprobada por todos nace all� la Rep�blica de Cuba en Armas y las
discrepancias pol�ticas entre los lideres de Camag�ey,
Bayamo y Manzanillo quedan zanjadas.
La esclavitud queda abolida, en la nueva Constituci�n, Carlos
Manuel de C�spedes es nombrado Presidente de la Rep�blica,
Salvador Cisneros Betancourt preside la C�mara de
Representantes y Manuel de Quesada y Loynaz es nombrado Jefe
del Ej�rcito. La C�mara tiene facultades para destituir al Presidente y al Jefe
Militar.
C�spedes ambicionaba la Independencia total y absoluta de Cuba,
mientras que Cisneros Betancourt se inclinaba por la anexi�n
norteamericana.
El gobierno en armas, establece su asentamiento en Guaimaro pero no tardan los espa�oles
en desalojarlo de dicho lugar.
Oscar de C�spedes y C�spedes, hijo del primer matrimonio de
Carlos Manuel es capturado junto con el expedicionario
Goicur�a y se ejerce presi�n sobre su padre para que se
entregue a cambio de salvar la vida de su hijo. Carlos
Manuel se niega y menciona que todos los cubanos son sus
hijos y de all� proviene el nombre de Padre de la Patria,
por el cu�l se le conoce.
El 4 de noviembre, Carlos Manuel de C�spedes contrae segundas
nupcias con Do�a Ana de Quesada y Loynaz, hermana de Manuel
de Quesada y Loynaz.
A�O DE 1870
El gobierno en armas, errante, se traslada a Berrocal,
Sabanilla y Magaramba. La C�mara de Representantes objeta
las actitudes de Manuel de Quesada y lo destituye. C�spedes
pretende que le acepten la renuncia en vez de destituirlo,
pero le es negada, entonces decide enviarlo a Nueva York en
misi�n oficial.
En marzo 29 es fusilado Oscar C�spedes y C�spedes, hijo de
Carlos Manuel..
Estando en Magaramba, el poeta Juan Clemente Zenea, que viajaba con
salvoconducto espa�ol, enga�a a C�spedes y �ste lo
recibe en la creencia de que es un emisario rebelde, gan�ndose
su confianza al paso de los d�as.
El 13 de diciembre, acompa�ada por Zenea, Ana de Quesada
inicia su viaje rumbo a Nueva York, pero es detenida junto
con Zenea, por los espa�oles. Tras m�ltiples peripecias y
vejaciones, finalmente Ana de Quesada es dejada libre.
Llega a Nueva York y vive con su Mam� y sus hermanas Caridad y
Conchita, tiempo despu�s Ana descubre que est� embarazada.
A�O DE 1871
En febrero C�spedes se lamenta de que Manuel de Quesada no
haya regresado a Cuba encabezando una expedici�n y se lo
comenta a su esposa por carta.
En julio desembarca Rafael de Quesada, hermano de Ana, con una
peque�a expedici�n y C�spedes recibe las primeras cartas
de Ana desde Nueva York.
Ana le comenta en sus cartas de las divisiones e intrigas entre
los grupos cubanos representados por Aldama y Manuel de
Quesada, su ex-jefe militar exiliados en Nueva York y para
ello C�spedes env�a a Nueva York al Gral. Vicente Aguilera
y a su compadre Ram�n C�spedes y Barrero, como
negociadores.
Ram�n C�spedes y Barrero era hermano del tatarabuelo Manuel C�spedes
y Barrero y muy allegado y de las confianzas de Carlos
Manuel. Muchos a�os despu�s, en 1885, lo encontramos como
Juez Municipal en Manzanillo y �l es qui�n firma el Acta
de Nacimiento de la T�a Delfina Aguirre Betancourt, que
naci� en ese a�o.
C�spedes recibe carta de Manuel de Quesada sincer�ndose y el primero
comenta con Ana que la mejor forma de hacerlo, ser�a que
arribara a Cuba con una gran expedici�n.
El conflicto que tuvo Manuel Quesada y Loynaz fue que deseaba
manejarse como Jefe Militar, pero sin obedecer ordenes del
Gobierno en Armas que estaba formado por la C�mara de
Representantes y el Presidente. Como an�cdota debe
mencionarse que el Gral. Manuel Quesada y Loynaz, particip�
activamente en el ejercito mexicano luchando al lado de Don
Benito Ju�rez en contra del Imperio encabezado por
Maximiliano.
C�spedes le env�a a Ana una carta escrita por La Cambula, amante del
primero antes de casarse y le pide que sea
generosa y comprenda que la �nica relaci�n que los une es
la "hijita" que tuvo con ella y que el ama.
C�spedes se entera por carta que Ana qued� embarazada antes de
partir y en agosto tiene jimaguas (gemelos) que llevan el
nombre de Carlos Manuel y Gloria Dolores, ambos de apellidos
C�spedes y de Quesada.
Ju�n Clemente Zenea muy discutido personaje y literato
distinguido, es fusilado en La Habana el 25 de agosto de
1871, considerado traidor tanto por los rebeldes insurrectos,
como por el gobierno colonial espa�ol que ordena su muerte.
Carlos Manuel de C�spedes le anuncia a Ana la captura de toda la
familia de su hermano Pedro C�spedes por los espa�oles y
que la de su hermano Javier logr� escapar pero perdi�ndolo
todo. Tambi�n dice que la familia Milan�s fue robada y
asaltada.
Respecto a Zenea escribe: "Corri� la noticia de que Zenea hab�a
sido fusilado y lo sent�amos cuando ignor�bamos su traici�n,
pero hoy lo que se siente es que no lo hayan hecho pedazos."
El 8 de octubre el Gral. Ignacio Agramonte rescata de manera
heroica al Brigadier Julio Sanguily, que hab�a ca�do preso
de los espa�oles.
C�spedes le pide a su esposa Ana que permanezca viviendo al lado de
su madre en Nueva York, que no trate regresar a Cuba, pues
no es lugar para una mujer decente, en esos momentos de la
terrible guerra que viv�an.
En agosto comenta a su esposa por carta: "Carlitos,
Javier, Pedro y la dem�s familia andan por Oriente, el
primero est� en Manzanillo". Se refiere a sus dos
hermanos Pedro y Javier y a su hijo Carlos Manuel C�spedes
y C�spedes, de su anterior matrimonio.
Por parte de la familia Quesada, Jos� Ignacio hermano de su
esposa Ana, siempre fue su m�s fiel y m�s leal acompa�ante,
con Manuel Quesada no llevaba buena relaci�n, pero con Rafael Quesada la relaci�n
fue mejor, pues encabez� varias expediciones.
Otras dos hermanas de Ana de Quesada, Caridad y Concepci�n estaban junto con su madre en
Nueva York. En Cuba permanec�a todav�a la hermana de Carlos Manuel Francisca de Borja, a qui�n llamaba
Borjita.
Para estas fechas M�ximo Gomez (el agricultor de El D�til), ya
ten�a el rango de General del Ej�rcito y luchaba con
denuedo en contra de los espa�oles.
En octubre comenta su visita a la casa de Cambula, para ver a
su "hijita, quiz� por �ltima vez", pues le hab�an
recomendado que Cambula por su seguridad deb�a marchar al
extranjero.
El 27 de noviembre son fusilados injustamente 8 estudiantes de
medicina en La Habana por el llamado grupo de Los
Voluntarios al mando del Gral. Dulce
A�O DE 1872
En enero escrib�a C�spedes a su esposa Ana: "Trina y
Borjita deben estar a esta fecha en Jamaica. De Javier y
Ricardo hace d�as que no tengo noticias ciertas. Estoy
temiendo una desgracia". Como dije Javier y Borjita
eran sus hermanos, Trina(Mar�a Trinidad) era la esposa de Francisco Javier y
Ricardo parece ser el hijo de Javier y Trina.
C�spedes se mostraba desesperado por la ausencia de expediciones y
escribe: "Y en efecto es de creer, en vista del tiempo
transcurrido desde la �ltima remesa, que all� nadie se
acuerda de nosotros, para enviarnos recursos".
Tambi�n dice:
"Los asaltos, saqueos e incendios por los espa�oles de Boquer�n,
donde yo ten�a una finca a 4 leguas de Manzanillo" y
despu�s. "En noches pasadas robaron a Emilio C�spedes
11 onzas de oro...", y m�s delante: "Jos�
Ignacio que ya estaba bueno, recay� y ahora tiene una �lcera
muy fea en una pierna. Yo gozo de buena salud, temiendo
siempre perderla".
Hasta ahora desconozco exactamente de quien era hijo Emilio C�spedes.
En el mes de marzo comenta: "Al fin tuve el gusto de saber
de Javier y Ricardo, est�n buenos...".
"Comprendo los motivos que te habr�n impedido escribirme, pero a veces
me figuro que me has olvidado..."
"Javier y Ricardo se han incorporado ya conmigo, trajeron la noticia
de la toma e incendio del pueblo El D�til a una legua de
Bayamo". Ya coment� arriba que "El D�til era una propiedad de los
C�spedes Orellano.
En abril recibe cartas de Ana y escribe:
"Por fin algo de tu boca, supe relativo a nuestros idolatrados
mellizos, sin embargo de que habr�a quedado ignorante del nombre del var�n, si mi
hermano Pedro no me hubiese dicho en su carta, que ven�a a aumentar la lista
de mis hom�nimos.....En cuanto al nombre de la ni�a no obstante que es a lo que
siempre con nobleza y dignidad he aspirado, me habr�a sido
mucho mas dulce, e innegablemente menos vergonzoso, o
inmodesto, que se dijese Anitica de C�spedes". Sus
nombres: Carlos Manuel y Gloria Dolores
Tambi�n dice:
"Paramos el 6 en la boca del Baguano, donde presenci� el espect�culo
de la marea despu�s de 3.5 a�os que deje de verlo en La
Demajagua"
En mayo el Gobierno de C�spedes queda en custodia del
contingente de M�ximo G�mez y mientras tanto su hermano
Javier, con su hijo Ricardo parten a Bayamo. Julio Sanguily
pierde un brazo en la guerra y el Gobierno decide su
traslado al extranjero. C�spedes segu�a insistiendo sobre
la expedici�n de Manuel de Quesada.
Escribe a su esposa Ana: " Me complace que la naturaleza nos
haya compartido la semejanza de los gemelos, porque presagio
que la ni�a ser� muy buena , pues pareci�ndose a m�
forzosamente habr� de ser fea y rara es la fea que sale
mala. En cuanto al var�n puede que cambie de car�cter,
porque yo de ni�o creo haberte dicho que era muy manso. Mas
luego me volv� un diablo encarnado".
En otra carta dice:
"Ocho meses van pasados sin recibir carta tuya, ni recursos del
exterior, ocho meses de tormentos para mi coraz�n por todos
lados y ocho meses que son una prueba mas de mi constancia y
la de los Cubanos".
Mas delante:
"Jos� Ignacio est� al san�rsele completamente la llaga". Y
despu�s dice: "Tuve el gusto de recibir la tuya del 24
de febrero y saber por tu boca de nuestros queridos gemelos.
Mucho deseo abrazarlos a todos".
C�spedes tiene problemas con el comportamiento del Gral. M�ximo G�mez
y dice:
"Lleg� su insolencia hasta contestar con sarcasmo y agotada la
paciencia fue necesario largarle un golpe"
Para el mes de julio escribe:
"El ansiado correo del exterior lleg� por fin el d�a 13, para
mi con el disgusto de no haber recibido carta tuya, no
obstante que por las de Pedro y Borjita supe que tu, que
eres hoy mi prenda m�s cara en el mundo, despu�s de Cuba y
mis adorados mellizos, continuais en perfecta salud".
En agosto dice:
"Muy amada esposa m�a: a esta fecha a�n no he tenido el gusto
de ver tus adorables letras; hace como 6 meses que no me
llegan cartas tuyas.."
y despu�s:
"Se cumpli� este d�a un a�o del desembarco de Ag�ero, es
decir un a�o que no recibimos un grano de p�lvora, ni un
fusil, ni un hombre!" y hablando de su cu�ado Jos�
Ignacio: "Cada vez tengo lugar de apreciar el buen car�cter
de Jos� Ignacio. Vive muy unido conmigo y muy sumiso a mi voluntad.
No se atreve a hacer nada sin consultarme y no altera en lo
mas m�nimo mis costumbres. Me cuida como una mujer y mucho
m�s que mi propio hijo. As� que lo quiero entra�ablemente
y me ser�a muy sensible separarme de �l. Te digo todo esto
(Ana) porque aunque ya tu parece que no me amas, te
complacer�s por tu hermano y la dem�s familia se alegrar�
de saberlo. �No es cierto ingratona?".
Y mas delante:
"Cumplieron en este mes, un a�o nuestros queridos hijitos y a�n no los
he conocido. �Ay, tal vez no los conocer� nunca! Tambi�n
hizo 20 meses que no te veo. En esa eternidad, �cuantos
dolores! Esto lo record� el 13 y no obstante mi entereza y
la firme resoluci�n que tengo formada de morir, si no doy
la libertad a mi Patria, resoluci�n que creo me apruebas y
debes aprobarme, te confieso que sufr� una angustia mortal
y para vencerla necesit� de toda la fuerza de mi voluntad.�
�Es cierto que no hay sacrificio comparable al de vivir separado de ti
y de las prendas de nuestro amor, pero cuando veo tantos
cubanos que olvidaron a su Patria, o que la abandonan por
estar reunidos con sus familias; me averg�enzo y afirmo m�s
mi juramento para que un d�a pueda decirse que Cuba ha
producido siquiera un hombre digno."
Para septiembre y a�n sin recibir carta de Ana escribe:
"Muy cerca viven las Cancino, j�venes de Bayamo que han atravesado por todas las
peripecias de la revoluci�n, solas, honradas y constantes.
Las dirige una hermanita mayor, poetisa que se firmaba
Consuelo, cuyo talento es todo hijo de la naturaleza. Se han refugiado en este lugar, el
Asturias Cubano."
Para octubre C�spedes escribe:
"Mi querid�sima Anita de mis ojos: Ha vuelto a llegar correo de
donde tu sabes y no he recibido todav�a carta tuya" .
Y despu�s: "Ayer celebramos el 4o. Aniversario de
nuestro glorioso alzamiento; y aqu� vino de molde aquello
de los pajarillos de los poetas que al alba se levantan
festejando tu d�a; pues en este campamento no hab�amos o�do
ruise�ores y sin embargo desde la v�spera muy temprano una
bandada de esos cantores se present� casi encima de nuestras cabezas y empez� con sus
trinos a llenar de armon�as el espacio."
Para noviembre escribe:
"Ayer me repiti� la calentura; hoy tom� el quinino; tengo
molestia en la cabeza. Los ayudantes han mejorado de salud,
pero Jos� Ignacio sigue todav�a malo." Y luego mas adelante: "El d�a 4 de noviembre
fue mi santo y el tercer aniversario de nuestro matrimonio,
dos fases de la vida, de la vida de familia que me complazco
en enlazar".
Al llegar Manuel Betancourt y Betancourt con una peque�a
expedici�n, el campamento se llena de regocijo y M�ximo G�mez,
Calixto Garc�a y la multitud gritaban �A Occidente! Vamos
a Occidente!
�Que sea y�, Sr. Presidente! Yo; para m�!, le suplicaba el Gral.
M�ximo G�mez a C�spedes.
Recu�rdese que el �xito de la Insurrecci�n depend�a mucho de lograr
que el levantamiento prendiera en el occidente de la Isla y
tanto el Gral. M�ximo G�mez como el Mayor Ignacio
Agramonte estaban deseosos de lograrlo.
M�s adelante dice:
"Aument� mas la com�n satisfacci�n al haberse sabido que el Mayor
Gral. Ignacio Agramonte Loynaz me hab�a enviado
comunicaciones directas en t�rminos cordiales asegur�ndome
de la buena disposici�n de las fuerzas a su mando para
sostener el prestigio del Gobierno de la Rep�blica."
Mas adelante Carlos Manuel C�spedes comenta: "Betancourt
tuvo la amabilidad de traerme tus cartas y tus retratos con
los ni�os en brazos. No puedes formarte una idea del gozo
que sent� al ver todos aquellos rostros idolatrados..."
Y en relaci�n con la carta de Ana recibida dice:
"Mi coraz�n deb�a latir satisfecho (por los �xitos de la
insurrecci�n) y yo volv�a mis ojos a mi hogar domestico,
donde esperaba encontrar el amor, la felicidad y el reposo.
Tu carta ha venido a amargar mi ventura y destruir mis mas
queridas ilusiones."
Enseguida y en una p�gina entera, ante la aparente queja de Ana por
su precaria situaci�n econ�mica, le expresa la forma en
que el ha tratado de resolver su problema econ�mico y su
ansiedad y desesperaci�n.
De igual forma le reitera por que raz�n ella y sus hijos no
deben regresar a Cuba, dado que los peligros del viaje y la
vida errante que llevan, cambiando su posici�n de manera
continua har�a imposible la vida en familia. Ante las dudas
que tiene Ana respecto a su fidelidad, C�spedes le escribe:
"No puedo ser feliz sino a tu lado adoro a nuestros hijitos,
deseo para ellos un porvenir dichoso, y si es cierto que soy
hombre y sujeto a todas las flaquezas humanas, podr�
cometer un desliz en cualquier sentido, (mas) no lo es menos
que nunca tendr� una amante, �te lo juro!"
y mas adelante dice:
"Y de aqu� tomo pie para rogarte que nada compres para mi de
tu bolsillo, mientras no mejore tu situaci�n"..."Yo
todav�a vivo en la opulencia. Mira: de cinco camisas viejas
que ten�a, pude darle la mejor a Betancourt que no tra�a
ninguna". Y copi�ndole parte de su diario, escribe:
"....y la esperanza de ver a mi Anita, a pesar de que
ya han pasado 2 a�os desde que se separ� de mi lado, en
todo este tiempo, ni un momento la he apartado de mi memoria.
Cada d�a la amo mas y se han a�adido a mis padecimientos los que
considero la agobian en tierra extra�a y con dos ni�os
gemelos que cuidar."
Casi al final del a�o dice en relaci�n a su enemigo pol�tico,
presidente de la C�mara de Representantes, Salvador
Cisneros Betancourt, Marqu�s de Santa Luc�a: "Por la
noche la m�sica complet� la obra con retreta y baile. El Marqu�s de Santa Luc�a
estuvo dos d�as borracho, hablando cosas inoportunas y siendo el ludibrio de la
soldadesca."
Despu�s dice y esto aclara qui�n era Emilio C�spedes:
"Emilio C�spedes, el hijo de mi compadre (Ram�n C�spedes y
Barrero, que envi� a Nueva York), que estaba comprometido a
casarse con Candelaria Figueredo, se separ� de mi lado para
casarse con Mercedes Cancino y ayer he recibido la noticia
de que ha muerto de enfermedad. Participo de ese nuevo
sentimiento de su buen padre."
A�O DE 1873
En febrero escribe: "Vino el correo del extranjero y no me
trajo carta tuya. Aunque me pesa, no lo extra�o porque bien
veo que como parece te pesa escribirme."
M�s adelante dice:
"Yo sigo ahora bien de salud y voy reponi�ndome a grandes pasos,
creo que no volver� a tener otra indisposici�n durante la
guerra. Cuando me escribas, m�ndame entre la carta la
medida del alto y del grueso por los hombros de cada uno de
mis queridos gemelos, expresando la fecha en que se midi�."
En marzo le escribe a Ana:
"los
retratos deben estar muy parecidos pero con la diferencia de
traje, peinado y creciente gordura, te hallo muy diferente
de la que se march� de la insurrecci�n y realmente as�
ser� tal vez en todo, a lo menos en el genio, parece que se
te est� poniendo muy malo y conmigo principalmente."
Las
acciones militares del Mayor Gral. Ignacio Agramonte y
Loynaz en Buey,Curan�,
L�zaro y Cocal del Olimpo, abri�ndose paso para burlar la
l�nea defensivaJ�caro
a Mor�n y llevar la rebeli�n armada a trav�s de Las
Villas hasta el extremo occidental de la Isla, supon�a una
gran victoria y el reconocimiento mundial de una Rep�blica
en armas, unificada por un mismo ideal. No quiso el destino
que fuera Agramonte quien realizara esta haza�a, pues una
bala enemiga, el 11 de mayo en el potrero de Jimaguay� lo
derriba y pierde la vida.
En
el mes de junio y a ra�z del ataque de una columna espa�ola
de 900 hombres que les dispar� 16 ca�onazos escribe C�spedes:
"Las
balas y las granadas me pasaban sobre la cabeza y hac�an
explosi�n a corta distancia. �Era divertido!"
En
el mes de julio le escribe una larga carta en son de queja a
su �hermanita� Caridad (hermana de Ana) que vive en
Nueva York y le dice: �D�as hace querida hermanita que
estoy muy triste y me atormenta esa terrible idea. No tengo
un d�a de placer; los males me persiguen; la vejez me ha
entrado de repente; pero no creas por eso que desmayo, ni me
desaliento en mi empresa que creo asegurada, sino que los
disgustos dom�sticos me agobian. �La familia me hace
desgraciado!Por
eso me ha servido de much�sima complacencia la descripci�n
que me haces de las gracias de mis idolatrados mellizos. Con
ella he gozado como si estuviera vi�ndolos y ese ser� mi
�nico consuelo, porque yo no los ver� nunca; morir� sin
tenerlos en mis brazos, sin conocerlos siquiera mas que por
mudos retratos."
Para
el 6 de julio una expedici�n comandada por Rafael de
Quesada, desembarca en la Isla, pero tuvo la desgracia de
que se rompieran los botes y no pudo desembarcar mas que una
parte del cargamento, sobre esto dice:
"Yo
no pude ir en persona porque el camino era largo y sumamente
escabroso de suerte que siempre llegar�a tarde. Mand� a
Carlitos (C�spedes y C�spedes su hijo) y este me trajo una
maleta con....." y sigue la descripci�n de los efectos
personales que le env�an, entre ellos 2 botes de quinina y
14 cuadernillos de papel y polvos dent�fricos, que mucho
antes hab�a solicitado.
En
otra carta le escribe a su esposa Ana:
"Querida
esposa: recib� tus cartas de20, 23, 28, y 31 de mayo y 27 de junio de este a�o;
quisiera contestarte con la mayo
r extensi�n acerca de los asuntos dom�sticos; pero de
naturaleza tan reservada son, que ser�a necesario escribir
demasiado en cifra o exponerme a tener los secretos de
familia divulgados por los espa�oles que pueden interceptar
esta correspondencia; lo primero es materialmente imposible,
dadas las circunstancias mis males y ocupaciones y en lo
segundo no imitar� tu ejemplo, cometiendo semejante
imprevisi�n, por no decir imprudencia. Prefiero sufrir
callado y que se interpreten err�neamente mis sentimientos,
como yo estoy acostumbrado a verlo. Nada mas puedo decir
ahora"
Y
ante las aparentes recriminaciones y exigencias de Ana en
sus cartas, que no son totalmente claras, pero que seg�n
deduzco giran acerca de la mala situaci�n econ�mica, los
celos incontenidos por la larga separaci�n que llegaba a
mas de un a�o y medio y la imposibilidad de que C�spedes
aceptara que ella viajara a la Isla, le contesta pero en t�rminos
pococomprensibles y mas adelante dice:
"Yo
estoy bien persuadido de que no he de volver a verte; por
que morir� en la guerra, o alguno me matar� antes. Nunca
conocer� a nuestros hijitos mas que por retratos, pues
tambi�n su tierna edad los expone mucho a una desgracia. Tu
misma padeces; y as� es que siempre estoyesperando que cada correo me traiga la noticia de un
funesto acontecimiento, Mi coraz�n me presagiaba la
enfermedad que ahora han sufrido y todo esto se a�ade a mis
penas porque los amo y a ti lo mismo, aunque no quieras
creerlo."
En
otro p�rrafo expresa:
"Te
doy gracias por lo que me dices me tienes preparado pero de
aqu� en adelante no quiero que me mandes nada; ni armas, ni
medicinas, ni ropa, ni nada, Gu�rdalo todo para ti y los
chiquitos. Yo estoy satisfecho con lo que tengo. Vivo en una
choza o a la intemperie. Como lo que me dan, aunque sean los
reptiles mas inmundos. Ando vestido y calzado de una manera
grotesca, pero honesta. No tengo necesidades. Hasta ahora me
defiende la lealtad de los que me rodean; el d�a que me
falte no sabr� morir peor que Ayestar�n."
Y
sigue despu�s en relaci�n con partidas destinadas al
socorro de los miembros del Gobierno que se encontraban en
la mas extrema pobreza: "�Y es posible que haya
cerebro bien organizado que piense que voy a distraer de los
fondos p�blicos miserables cantidades para asuntos
particulares? Para eso habr�a guardado mi dinero que era
bastante y mucho m�s de lo que se ha girado"...."En
cuanto a mi, tengo mi conciencia tranquila y desprecio esas
calumnias. He cumplido con mi deber. Mi conducta est� en la
expectaci�n p�blica. No juego, No me embriago, no enamoro,
ni siquiera paseo. Trabajo sin descansar por Cuba, no puedo
asegurar que lo haga con acierto, pero es con buena fe. No
robo, no mato, no violo, no hago intencionalmente agravios a
nadie. Procuro proceder imparcialmente enmis resoluciones, y que haya orden y justicia. Jam�s
transigir� con los espa�oles sino bajo la base de nuestra
Independencia. M�s no puedo hacer, no soy santo.�
�Si
no est�n conformes, tomen su Presidencia el d�a que
quieran. �Ojal� fuera ma�ana! �Cuidado un d�a no la
dejen caer por tierra! Para nada la apetezco. Yoquiero ser el primer independiente, y adonde quiera
que vaya tendr� que comer,porque yo s� trabajar. No le tengo miedo a nadie, ni
a nada! Por ser Presidente no voy a sacrificar mis
sentimientos ni mis otros deberes."
Y
despu�s C�spedes escribe en relaci�n a las cartas de Ana:
"Sent�
much�simo las que tuve que devolverte; pero hoy no puedo
conservarlas. Voy a reducirlas todas a cenizas, aunque se me
destroce el alma. En eso no hay bajeza y es para bien de
todos. No quiero que los enemigos se enteren de las
confianzas que tienes conmigo."
Mas
adelante y en relaci�n a su visita a Cuba:
"Aunque
creo que ya habr�s desistido de ese pensamiento, te
aconsejo que no sue�es siquiera con venir ahora a Cuba con
Rafael, ni con nadie; pues adem�s de que existen los mismos
motivos que antes, siempre estar� lejos del lugar del
desembarco......"
En
relaci�n con sus hijos escribe:
"Los
dos �ltimos retratos de los ni�os, son los que tengo en mi
cartera. Todos los d�as los saco para contemplarlos. Me r�o
con ellos al ver la facha que tienen; pues Charlie parece un
malayo y Gloria est� hecha una furia, con la bemba tan
estirada y queriendo romper el llanto. Despu�s los beso y
los guardo...."
Refiri�ndose
a Cisneros Betancourt dice lo siguiente que sugiere cierta
relaci�n familiar con el o con Agramonte que llevaba el
apellido Loynaz:
"Al
Marqu�s le di las noticias de familia que contienen tus
cartas y le ofrec� mis servicios. Con esto y que supo que
la muerte de Agramonte, me hab�a afligido mucho, pareci�
que se hab�a arrepentido de sus maquinaciones,pero la ilusi�n dur� pocos d�as."
Para
fines del mes de septiembre escribi� en relaci�n a su
conflicto con la C�mara de Representantes:
"Desde
hace d�as est� anunci�ndose la reuni�n de la C�mara
para chocar conmigo y llegar tal vez hasta la deposici�n..."
Y
mas abajo dice
"Como
es probable que si no logro conjurar la tempestad, al recibo
de esta ya no sea Presidente, bueno ser�a que se arreglase
con Rafael que venga a buscarme en un vapor en el d�a y
punto que se�ale con anticipaci�n."
Y
enseguida:
"Este
aviso no debe preocuparte. Era esperable; los pueblos son
mas ingratos que los reyes. Deben ser servidos con desinter�s.
No por eso se enfr�e nuestro amor a Cuba, ni el deseo de
liberarla de sus opresores. Tu vista y la de mis adorados
hijitos me servir� de suficiente consuelo al destierro."
El
1o. De octubre escribe:
"Te
advierto que es falso que el Marqu�s haya estado en el
ataque de Las Yeguas, como dijeron los espa�oles. Desde
1871 se vino huyendo a Oriente, donde no ha hecho mas que
tratar de perjudicar y ponerse en rid�culo. Para no pasar
trabajos en Camaguey, no fue camagueyano."
Enseguida
dice:
"La
legislatura se ha abierto con una crisis. El Marqu�s ha
presentado su renuncia de la Presidencia de la C�mara. Se
ignoran los verdaderos motivos; pero se dice que porque los
compa�eros lo acusaban (a la sordina) de agitar mi deposici�n
para conseguir la Presidencia de la Rep�blica."
El
d�a 11 de octubre le escribe a su esposa Ana:
"Anita:
hasta hoy no ha procedido la C�mara a la deposici�n, pero
me ha dado toda clase de muestras de hostilidad y por �ltimo
no ha querido acompa�arme hasta este lugar, donde hemos
celebrado el aniversario del 10 de octubre."
Se
refiere al 5o. Aniversario del Grito de Yara. Enseguida y
refiri�ndose a un hecho de guerra del Mayor Gral. Calixto
Garc�a I�iguez, menciona los nombres del Teniente Coronel
Enrique C�spedes y al Coronel Ismael C�spedes por su
heroico comportamiento en la batalla,desconozco la relaci�n familiar que ten�a con ellos.
Para
el 21 de noviembre en otra carta menciona lo siguiente:
"La
patria est� de luto y llora la muerte de tantos hijos benem�ritos.
Mi pobre hermano Pedro, sell� con su sangre el juramento de
volver a Cuba. Yo le hab�a dicho que permaneciera en el
extranjero, ocupado en el servicio de la patria, conforme le
permitieran sus males y as� podr�a atender tambi�n al
cuidado de sus hijos. Su patriotismo lo arrastr� y ha
muerto en el campo del honor. Dichoso el que ha ce�ido este
lauro inmortal. Su gloria inmarcesible me consuela de su
muerte."
En relaci�n
con su deposici�n de la Presidencia de la Rep�blica, esta
tuvo lugar el 28 de octubre de 1873, ocupando su lugar, como
el lo hab�a dicho Salvador Cisneros Betancourt, Marqu�s de
SantaLuc�a,y en la misma carta serefiere a estos hechos, sin mostrar ninguna queja y
ning�n resentimiento, de la siguiente manera:
"En
cuanto a mi deposici�n he hecho lo que deb�a hacer. Me he
inmolado ante el altar de mi Patria en el templo de la ley.
Por m� no se derramar� sangre en Cuba. Mi conciencia est�
muy tranquila y espera el fallo de la Historia. Y pongamos
aqu� punto final a la pol�tica."
Menciona
despu�s a sus familiares mas cercanos que lo acompa�an en
la guerra y que ya hemos dicho que eran su cu�ado Jos�
Ignacio Quesada y Loynaz, su fiel ayudante; Carlos C�spedes
y C�spedes, el hijo que le quedaba de su primer matrimonio,
dado que Oscar muri� fusilado; Javier C�spedes y del
Castillo, el hermano que le quedaba puesto que Pedro estaba
reci�n muerto y Ricardo C�spedes que aparentemente era
hijo de Javier. A continuaci�n lo que de ellos dice:
"Estoy
en buena salud y con muchos deseos de verte as� como a la
dem�s familia. Lo mismo Jos� Ignacio y Carlitos, Javier y
Ricardo que andan por Bayamo buenos. Salvo la separaci�n y
las desgracias de la familia, no me inquieta hoy otra cosa
mas que a los otros cubanos comprometidos en la lucha con
Espa�a."
Unos
d�as despu�s de la deposici�n de C�spedes de la
Presidencia, el barco Virginus que transportaba pertrechos
para la rebeli�n, fue detenido por los espa�oles y muertos
50 de sus hombres de nacionalidad norteamercana. Esto result�
ser una gran tragedia para la Rep�blica en Armas, que
necesitaba con urgencia dichos abastecimientos y fue motivo
de que no se organizara despu�s ninguna otra expedici�n
para ayudar a la causa. Desconozco si su hermano Pedro ven�a
en dicho barco y form� parte de los hombres ejecutados por
los espa�oles, aparentemente as� fue.
Ya
para terminar el a�o, en el mes de diciembre, escrib�a lo
siguiente:
"Ayer
me dejaron en libertad y me quedo en Cambute. Dicen que me
dar�n pasaporte y as� puedes hacer lo que creas mas
acertado sobre este particular, conforme a lo que arriba te
digo; pero avis�ndome antes con especificaci�n, lo mismo
que a Mariano"
A�O
DE 1874
El
salvoconducto jam�s lleg� y se ve obligado a internarse en
plena Sierra Maestra a un sitio denominado San Lorenzo, en
donde permanece acompa�ado solamente por su hijo mayor
Carlos Manuel.
El
27 de febrero Carlos Manuel de C�spedes, es sorprendido en
San Lorenzo, por una columna de soldados espa�oles del
batall�n de San Quint�n, posiblemente conducidos hasta all�
por la denuncia de alg�n informante. Abandonado a su suerte
por la C�mara de Representantes y sin escolta alguna, su
hijo estaba fuera del campamento en ese momento, pr�cticamente
ciego, intenta defenderse y ya herido de muerte, se despe�a
por un barranco.
Eusebio
Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de la Habana, en su
libro �El Diario Perdido�, termina la descripci�n
cronol�gica de la vida de Carlos Manuel, con estas muy
sentidas y adecuadas palabras que les reproduzco:
�As�
terminan los d�as de quien defendi� la libertad con su
vida. A partir de ese momento, y hasta hoy su figura se
enaltece. M�s que sus actos p�blicos y los rasgos de su
atractiva personalidad, ser� su pensamiento
la piedra angular sobre la cual se edificar�n los conceptos
republicanos; en �l esta la g�nesis de la historia de la
Patria y de las virtudes c�vicas del Estado y del
Pueblo.�
S�ntesis
de la vida de Carlos Manuel de C�spedes, enfocada a sus
relaciones familiares, escrita por Manuel Aguirre Botello y
terminada el 10 de octubre de 2000.
Fuentes:
El
Diario Perdido, Edici�n 1998,Eusebio Leal Spengler
C�spedes
El Padre de la Patria Cubana, (Genealog�a)Herminio Portel-Vila, 1989
Cartas
de Carlos M. de C�spedes a su esposa Ana de Quesada,Instituto de Historia, 1964
Art�culos
sobre el temaen
la revista Coloquio, por Ana Luisa Queral, 1996-97-98.
Poes�as
de Ursula C�spedes, Juan J. Remos, Ministerio de Educaci�n,
1948
Semblanza
de Candelaria Acosta,La
Bandera de C�spedes,Pablo
Villegas, 1928.
Mi
agradecimiento sincero al distinguido e ilustre historiador
Eusebio Leal Spengler, que tuvo a bien obsequiarme y
dedicarme la �ltima edici�n de su libro �El Diario
Perdido�, al Colectivo de Trabajadores de la Casa Natal de
Carlos Manuel de C�spedes en Bayamo, que tuvieron a bien
enviarme y dedicarme la versi�n anterior del mismo libro y
muy especialmente a la se�ora Paquita Fonseca Ram�rez que
tuvo la paciencia de transcribirme de manera manuscrita la
historia de la Bandera de C�spedes tomada del libro de
Pablo Villegas de 1928 y de igual manera a su hermana la
Sra. Lidia Fonseca y sus hijos Ana Lidia Paneque Fonseca y
Roberto Paneque Fonseca de la Fundaci�n Todo por Bayamo,
que tanta ayuda me brindaron en la investigaci�n de las ra�ces
de la mi familia.
Sin
este material me habr�a sido imposible conocer de la vida
de tan ilustre y grandioso ser como fue Don Carlos Manuel de
C�spedes y del Castillo y de la relaci�n de allegado que
tuvo con la familia de mi bisabuela Antonia C�spedes
Orellano en aquellas lejanas �pocas y en ese muy bello
lugar que debe de ser la ciudad de Bayamo en Cuba.
No
quiero dejar sin agradecer a Ana Luisa Queral de Baltimore y
alSr Mario
Hurtado de Miami, que me enviaron el �rbol geneal�gico de
la familia C�spedes y claro y desde luego a mi querido cu�ado
Hector Gal�n que en la ciudad de M�xico consigui� las
copias de los libros de Poes�as de Ursula C�spedes y de
Cartas de Carlos Manuel a su esposa Ana de Quesada, ambos en
la Biblioteca Nacional de M�xico