| 
Aunque
el método más habitual de comunicación
científica contrastada son las publicaciones
con revisión por pares, cada vez se hacen
más comunes otras formas: posters, abstracts,
comunicaciones, libros de ponencias, conferencias
invitadas,etc. Además , los sistemas
informáticos a través de listas
de discusión y otros medios, también
pueden hacer más rápido el proceso
de difusión de resultados. Pero no hay
que olvidar que si estas prácticas esquivan
los mecanismos de control habituales (revisión
por pares) existe el riesgo de que se debiliten
los mecanismos de control de difusión
válida de información, que tan
bien han funcionado hasta ahora.
AUTORÍAS
Y ASIGNACIÓN DEL MÉRITO
La asignación del mérito correspondiente
a la persona que ha llevado a cabo un descubrimiento
está basada en el principio de justicia.
Hay tres formas de reconocer el mérito:
listado de autores, agradecimiento y referencias
bibliográficas. Pueden existir conflictos
en cualquiera de ellas. La investigación
es, cada vez más, una empresa colaborativa.
El número de autores implicados en cualquier
trabajo reciente supera en mucho a los que firmaban
artículos en la primera mitad de este
siglo. Este cambio conlleva grandes ventajas:
la posibilidad de colaborar con diferentes investigadores
de centros de todo el mundo, pertenecientes
a diferentes especialidades. Al mismo tiempo
aparecen dificultades cada vez mayores en decidir
el número de autores y el orden de aparición
en la publicación. Dependiendo en qué
rama de la ciencia se esté existe cierta
variabilidad en cómo se referencia a
los autores. Así hay áreas en
las que el primer autor es el que ha contribuido
de una forma más decisiva o el investigador
más prestigioso, mientras que, a veces,
el líder del proyecto se sitúa
en último lugar. En algunas situaciones,
los jefes de área o profesores aparecen
en cualquier trabajo que se haga en su departamento,
mientras que en otras apenas aparecen. La mejor
recomendación sería llevar a cabo,
cuanto antes mejor, una discusión abierta
y sincera de los diferentes puntos de vista
y de cómo llegar a un consenso. Esta
discusión puede evitar problemas posteriores
mediante la revisión de los aspectos
éticos y las políticas de investigación.
En ellas se deben hacer explícitos los
criterios de autoría además de
que, si se dejan escritas, servirán para
facilitar el recuerdo de los que estén
incorporados y familiarizarán a los que
se incorporen con las reglas pactadas (qué
derechos y obligaciones tienen). Cuando los
participantes en una investigación están
a diferentes niveles en sus carreras profesionales
(estudiantes, profesores, doctorados, investigadores
experimentados) pueden aparecer problemas de
autoría.
En general, existe consenso de que el mayor
crédito lo debe recibir la persona que
diseñó el proyecto y lo puso en
marcha, aunque el hallazgo más relevante
lo haya realizado otra persona que se integró
también al proyecto , independientemente
del grado de desarrollo de su carrera. Lo contrario
también es aplicable. Si un estudiante
en período de formación hace una
contribución destacada a un proyecto
debe recibir el mérito apropiado. En
ocasiones se incluyen como autores personas
que no han tenido ninguna contribución
con el trabajo. Esta práctica diluye
el mérito que, en justicia, corresponde
a otras personas, aumentando inmerecidamente
los currículos de los autores “fantasma”.
Algunas revistas científicas tratan de
evitar esta situación haciendo firmar
la carta de presentación del trabajo
a cada uno de los autores. Y
una vez realizadas las correcciones del original,
de nuevo deben incluirse todas las firmas, en
un intento de que todos los autores se responsabilicen
tanto del éxito del trabajo como de sus
errores, si en el futuro se detectaran. En este
sentido, todos los autores son responsables
de la totalidad de lo que firman.
Las referencias o citas bibliográficas
son una forma clara de reconocer el trabajo
de otros, de remitir al lector a fuentes adicionales
de lectura o de reconocer resultados conflictivos
con investigaciones previas.
Además sirven para proporcionar apoyo
a los puntos de vista expresados y sitúa
el trabajo en el contexto científico
adecuado. Si no se cita adecuadamente a los
autores correspondientes falla el sistema de
recompensa más importante que tiene la
ciencia y se puede afectar el sistema de financiación,
de promoción profesional y de incentivos.
Una persona que de forma sistemática
no concede el mérito debido a otros investigadores
puede llegar a encontrarse aislado en el mundo
científico y perjudicar seriamente su
propia reputación.
|
ERRORES
EN LA INVESTIGACIÓN
Los
resultados de una investigación científica
han de verse siempre como provisionales.
En la ciencia no se puede probar de forma concluyente
la certeza de una teoría, más
bien una teoría se mantiene vigente porque
con el nivel de conocimientos existentes no
puede ser refutada. En este contexto, todos
los resultados son susceptibles de error. Además
hay que contar con los errores humanos debidos
a los límites de la propia capacidad
humana y de los recursos
y tiempo disponibles. En general, si tras publicar
un trabajo científico se detecta un error,
los resultados no coinciden con los de otras
investigaciones o existen interpretaciones discrepantes,
el sistema que se sigue es el de enviar una
carta al director de la publicación exponiendo
las bases de la discrepancia. Estas cartas,
una vez aceptadas, se publican muy rápidamente
y se consideran como una petición de
aclaración a los autores del trabajo
original. Estos pueden contestar avanzando en
la discusión o no. Cuando se detecta
un error, la mejor contribución (10)
que se puede hacer a la ciencia es reconocerlo
públicamente y con rapidez.
Esta actitud se recibe con agrado por los demás
investigadores. Los errores cometidos por un
trabajo descuidado son más difíciles
de justificar, puesto que
se apartan de los estándares requeridos
para el trabajo científico. Además
de perjudicar la reputación del investigador
y el trabajo de otros investigadores, esta
actitud pone en riesgo la confianza de la sociedad
en la tarea investigadora. Uno de los motivos
aducidos para un trabajo de baja calidad puede
ser las presiones para
publicar. Asociado a ello está el fraccionamiento
del trabajo en lo que se ha venido a llamar
“mínimas unidades publicables”
o publicación “salami”. Es
importante recordar que sacrificar la calidad
de las publicaciones por su número es
un arma de doble filo.
Una elevada lista de publicaciones no puede
compensar la reputación de descuido y
la comunidad científica puede llegar
a juzgar con escepticismo el conjunto entero
de las publicaciones elaboradas. En este sentido,
algunas instituciones han tratado de establecer
mecanismos de control, poniendo un tope al número
de publicaciones valorables, tanto para la consecución
o promoción laboral como para la obtención
de fondos para financiar proyectos.
CONDUCTA
INAPROPIADA
Los
errores en investigación científica
pueden ser involuntarios o por descuido. Pero
existe otra forma más grave de desviaciones
en la conducta investigadora, como cuando los
errores se cometen conscientemente con voluntad
de engañar. Dentro de este tipo de conductas
está la fabricación de datos,
la falsificación de resultados y el plagio.
Este tipo de conductas es una seria amenaza
para el proceso de investigación científica
y, por pequeñas que sean sus repercusiones,
se deben considerar como desviaciones graves,
ya que lo que se cuestiona aquí es el
consenso tácito de cómo debe ser
la integridad de la conducta investigadora.
Esta integridad, aceptada por la sociedad, permite
a los investigadores un considerable margen
de libertad para investigar y para autorregularse.
Mientras gran parte de los problemas éticos
que pueden surgir dentro de la labor investigadora
pueden ser resueltos, bien mediante el sistema
de revisión por pares bien por sanciones
administrativas o evaluaciones por comités
independientes, el comportamiento incorrecto
trasciende más allá de la comunidad
científica y puede dañar tanto
a personas ajenas al mundo científico
(pacientes que reciben un tratamiento erróneo)
como limitar los fondos para la investigación
o atraer la atención de aquellas personas
que desean socavar los fundamentos de la ciencia.
El comportamiento incorrecto, además
de ser juzgado severamente por la comunidad
científica y las instituciones implicadas,
suele también serlo por los tribunales
judiciales y los medios de comunicación.
Las instituciones que han vivido situaciones
de comportamiento incorrecto suelen seguir una
serie de pasos. En primer lugar recoger información
a través de una investigación
formal de los hechos, posteriormente juzgar
el comportamiento desviado, para, finalmente,
establecer sanciones en el caso de que los hechos
las justifiquen. Otras situaciones donde puede
existir comportamiento erróneo son: encubrir
comportamientos incorrectos, realizar murmuraciones
o alegaciones maliciosas sobre conductas desviadas
de terceros, etc. Se puede hacer extensiva a
las ofensas sexuales, malversación de
los fondos de la investigación, negligencias
graves en la actividad profesional, intentar
hacer fracasar materialmente las investigaciones
de otros o la vulneración de las normas
institucionales de investigación.
Las instituciones afectadas deben dar una respuesta
clara a estos problemas y, si es necesario,
aplicar sanciones administrativas o llevar el
caso a los tribunales de justicia.
|