LA CONCEPCION PRAGMATICA
DE LA VERDAD
Y QUIENES LA MALINTERPRETAN










Uno de los capítulos del libro  "El Significado de la Verdad"  de William James lleva el nombre de "La Concepción Pragmática de la Verdad y quienes la malinterpretan'', y allí su autor trata  los siguientes asuntos:

 
PALABRAS INTRODUCTORIAS DE W.J.

PRIMER MALENTENDIDO
Que el Pragmatismo no es sino una re-edición del positivismo

SEGUNDO MALENTENDIDO
Que el Pragmatismo es ante todo un llamado a la acción

TERCER MALENTENDIDO
Los pragmatistas se aislan del derecho a creer en realidades eyectivas

CUARTO MALENTENDIDO
Ningún pragmatismta puede ser un realista en su epistemiología

QUINTO MALENTENDIDO
Lo que dicen los pragmatistas es inconsistente con el hecho de que lo digan ellos

SEXTO MALENTENDIDO
El Pragmatismo no explica lo que es la verdad sino tan solo cómo se llega a ella
 
 
 

PALABRAS INTRODUCTORIAS DE W.J.:
 

"La concepción de la verdad dada en mi libro 'Pragmatismo' sigue siendo malinterpretada de manera tan persistente que estoy tentado a dar una breve respuesta final. Desde luego que mis ideas pueden merecer ser refutadas, pero eso no puede suceder hasta que ellas sean concebidas en su forma correcta. Las malas interpretaciones actuales adquieren a veces caracterísiticas fantásticas, lo cual pone de relieve qué poco familiar es el punto de vista concreto que asume el pragmatismo. Quienes están familiarizados con una concepción se desenvuelven tan fácilmente dentro de ella que para comprenderse unos con otros basta una alusión.
 

En vista de los resultados tengo que admitir que yo asumí demasiado prematuramente que (mis lectores de 'Pragmatismo') me estaban comprendiendo, y como consecuencia de ello en muchos puntos use un lenguaje que descuidaba los detalles. Nunca debería haberme expresado en forma elíptica, pues los críticos se han sobresaltado frente a cada palabra donde podían hacerlo, y se han negado a ver el espíritu de nuestro discurso en lugar de tomarlo al pié de la letra. Esto parece indicar que existe una genuina falta de familiaridad con nuestro punto de vista tomado en conjunto.

Pero creo que también muestra que cierta oposición que se está montando contra el pragmatismo no es sincera, en particular aquella que se expresa en la manida frase 'lo que es verdadero no es nuevo'. Si lo que dije en mi libro 'Pragmatismo' no es nuevo en grado alguno, ¿entonces porqué es tan deseperadamente difícil captar nuestro significado? La culpa no puede atribuírsele completamente a la oscuridad de la forma de expresarme, puesto que en otros asuntos he logrado que me entiendan perfectamente.

Pero las incriminaciones son de mal gusto, y en cuanto a mi concierne estoy seguro que algunos de los malos entendidos de los que me quejo se deben a que mi doctrina sobre la verdad está rodeada, en ese volumen de conferencias para el público (consignadas en el libro 'Pragmatismo') por una cantidad de otras opiniones que no necesariamente están implicadas en dicha doctrina; por todo lo cual puede que el lector de ese libro mío muy naturalmente pueda sentirse confundido . Yo soy el responsable de ello y también de haber omitido algunas advertencias explícitas, lo cual quiero remediar con los comentarios que expongo a continuación."


 
 
 

PRIMER MALENTENDIDO:
QUE EL PRAGMATISMO NO ES SINO UNA RE-EDICION DEL POSITIVISMO
 

 
"Este parece ser el error mas frecuente. El escepticismo, el positivismo y el agnosticismo coinciden con el racionalismo dogmático en presuponer que cada uno sabe lo que significa la palabra 'verdad', sin más explicacion. Pero sucede que las doctrinas arriba mencionadas o bien sugieren o bien declaran que la verdad real, la verdad absoluta, no está a nuestro alcance; y que debemos conformarnos con la verdad relativa, fenoménica, como su mejor sustituto posible.

Los escépticos tratan esto como algo que es asi pero que no es satisfactorio, mientras que el positivismo y el agnosticismo se alegran al respecto, consideran que la verdad real no es alcanzable pero que la verdad fenoménica es suficiente para todos nuestros propósitos 'prácticos'.
 

De hecho nada puede ser mas distante de esto que lo que el pragmatismo afirma sobre la verdad; en efecto, su tesis es completamente anterior pues termina donde estas otras teorías comienzan, habiéndose contentado con la definición de la palabra verdad. El pragmatismo pregunta lo siguiente: independientemente de que cualquier mente que exista en el universo posea la verdad o no, ¿que significa la noción de verdad idealmente? ¿Qué tipo de cosas serían los juicios verdaderos en caso de que existieran?

La respuesta que da el pragmatismo procura cubrir la verdad más completa que pueda ser concebida  -que uno si asi lo quiere puede llamar verdad 'absoluta'-  y también dicha respuesta procura cubrir la verdad más relativa, la verdad cuya descripción es lo mas imperfecta. Desde luego que esta pregunta de cómo sería la verdad si existiera pertenece a un campo de investigacion puramente especulativo . No es una teoría sobre cualqueir tipo de realidad, o sobre que tipo de conocimiento es realmente posible; dicha teoría abstrae completamente de términos particulares, y define la naturaleza de una posible relación entre dos de ellos.
 

De la misma forma como la pregunta de Kant sobre juicios sintéticos se le había escapado a los filósofos anteriores a el, asi la pregunta del pragmatista no es solo tan sutil como para haber escapado de que se le prestara atención hasta ahora, sino que parece ser asi de sutil que cuando hoy en día se aborda tan abiertamente, tanto los dogmatistas como los escépticos no logran aprehenderla, y creen que el pragmatista está tratando de algo completamente diferente. Ellos dicen (y estoy repitiendo lo que afirma un crítico) que los pragmatistas insisten en 'que los mayores problemas son insolubles por la inteligencia humana, que nuestra necesidad de conocer verdaderamente es artificial e ilusoria, y que nuestra razón es incapaz de alcanzar los fundamentos de la realidad y por ello tiene que dirigirse exclusivamente hacia la acción'. No podría haber una peor interpretación de lo que queremos decir los pragmatistas".
 
 
 


SEGUNDO MALTENTENDIDO:
QUE EL PRAGMATISMO ES ANTE TODO UN LLAMADO A LA ACCION
 
 

"El nombre mismo de 'pragmatismo' ha sido una escogencia nuestra desafortunada, tengo que admitirlo, y con su propia sugerencia a que se adelanten acciones ha contribuído a que se genere este malentendido al cual nos estamos refiriendo.

Pero ninguna palabra podría proteger a esta doctrina de criticos tan ciegos hacia la naturaleza de nuestra búsqueda, dado por ejemplo lo siguiente:  cuando el Dr. Schiller habla de que las ideas 'trabajan' bien, en lo único que piensan estos críticos es en el trabajo inmediato de dichas ideas en el medio físico, en que ellas nos permitan hacer dinero o que obtengamos alguna ventaja 'práctica' similar.  Desde luego que las ideas trabajan asi de manera inmediata o remota; pero las ideas también trabajan indefinidamente dentro de nuestro mundo mental. Al no darnos el crédito de esta perspicacia rudimentaria, nuestros críticos tratan nuestro punto de vista como si se le ofreciera exclusivamente a ingenieros, médicos, financistas y hombres de acción en general, los cuales requieren algun tipo de Weltanschauung burdo y listo para utilizar pero no disponen de tiempo o de facultades mentales para estudiar filosofía genuina.  Usualmente describen el pragmatismo como un movimiento característicamente estadoudinense, algo asi como un esquema de pensameinto en forma de atajo, que se ajusta en forma excelente al hombre de la calle el cual desde luego odia la teoría y desea rendimientos en efectivo inmediatamente.
 

Es bastante cierto que corolarios secundarios de tipo práctico aparecen cuando es respondida la refinada pregunta teórica con la cual se inicia el pragmatismo.

La investigación muestra que en la función llamada verdad las realidades previas no son las únicas variables independientes. En alguna medida nuestras ideas, siendo realidades, también son variables independientes y asi como ellas siguen a otra realidad y armonizan con ella (they fit it), de la misma manera y en cierta medida la otra realidad sigue a nuestras ideas y armoniza con ellas (fit them). Cuando nuestras ideas se añaden al ser, ellas en parte re-determinan lo existente, de manera que la realidad como un todo aparece incompletamente definible a no ser que también sean tenidas en cuenta las ideas.

Esta doctrina pragmatista, la cual exhibe nuestras ideas como factores complementarios de la realidad, genera una gran apertura hacia la acción humana (dado que nuestras ideas son instigadoras de nuestras acciones), y acarrea también una autorización amplia a favor de la originalidad en el pensar. Pero sería necio ignorar el edificio epistemológico previo en el cual se construye esa abertura, o hablar como si el pragmatismo comenzara y terminara en la abertura misma. Sinembargo esto es lo que nuestros críticos hacen casi sin excepción; ellos ignoran nuestro paso inical y sus motivos, y convierten en primaria la relación con la acción, la cual es nuestro logro secundario".
 


El TERCER MALENTENDIDO se puede formular asi: los pragmatistas se aislan del derecho a creer en realidades eyectivas.

Por incluir antetodo respuestas a puntos específicos esgrimidos por escritores que hoy en día ya no son tan conocidos, y por tratarse además de una especificación del cuarto malentendido, optamos por no tratar acá separadamente este tercer malentendido.  Referimos al lector interesado en este punto concreto a que lo busque en el texto original en idioma inglés.
 
 
 
 
 

CUARTO MALENTENDIDO:
NINGUN PRAGMATISTA PUEDE SER UN REALISTA EN SU ESPISTEMOLOGIA
 

 
 "Aparentemente este malentendido se deriva de la afirmación pragmatista de que la verdad de nuestras creencias consiste en general en que ellas proporcionan satisfacción.

 Desde luego que la satisfacción per se  es una condición subjetiva;  partiendo de ello se saca la conclusión de que la verdad ocurre completamente dentro del sujeto, quien entonces podría manufacturarla a su gusto.  Las verdaderas creencias serían asi afectos caprichosos, desvinculados de toda responsabilidad respecto a otras partes de la experiencia.

Es difícil perdonar tal parodia de la opinión del pragmatista, ignorando, como lo hace, cada elemento con excepción de uno de su universo de discurso.  Los asuntos de los cuales consiste dicho universo prohiben taxativamente cualquier interpretación no realista de la función del conocimiento que se defina en el universo de discurso.  El epistemólogo pragmatista postula en dicho universo una realidad, y una mente con ideas.  Y se pregunta entonces ¿qué  puede hacer que esas ideas sean verdaderas respecto a esa realidad?  La epistemología ordinaria se contenta con la afirmación vaga de que las ideas deben 'corresponder' o 'estar de acuerdo';  el pragmatista insiste en que hay que ser más concreto, y se pregunta qué puede significar en detalle ese 'estar de acuerdo'.  Lo primero que encuentra es que las ideas deben apuntar hacia esa realidad, o deben dirigirnos a dicha realidad y no a otra; y luego encuentra que ese apuntar y ese dirigir tienen que dar como resultado que se produzca satisfacción.

Hasta aca el pragmatista es apenas menos abstracto que el epistemólogo ordinario;  pero cuando el pragmatista se define más, se vuelve más concrerto.  Y toda la disputa del intelectualista contra el pragmatista es sobre su concreción, pues el intelectualista sostiene que la posición más vaga y más abstracta es en esto la más profunda.  Ese apuntar y ese dirigir concretos son concebidos por el pragmatista como producto del trabajo de otras porciones del mismo universo al cual pertenecen tanto la realidad como la mente, verificando por su intermedio trozos de experiencia con los cuales se unen la mente, por una parte, y la realidad, por la otra .

Ademas la 'satisfacción' a la cual nos referimos los pragmatistas no es una satisfacción abstracta überhaupt sentida por un ser no especificado, sino que se asume que consiste de aquellas satisfacciones, en plural, que las personas con existencia concreta encuentran en sus creencias.  En la forma como de hecho estamos constituídos nosotros los seres humanos encontramos que es satisfactorio creer en las mentes de otras personas, en realidades físicas independientes, en eventos pasados, en relaciones lógicas eternas.  Encontramos que la esperanza es satisfactoria.  Frecuentmente encontramos que es satisfactorio dejar de dudar.  Y sobretodo encontramos que la consistencia es satisfactoria: la consistencia entre la idea presente y todo el resto de nuestro equipamento mental, incluyendo el mundo completo de nuestras sensaciones, y el de nuestras intuiciones de similitud y de diferencia, y todo nuestro stock de verdades previamente adquiridas".
 
 
 

Y William James continúa dando elementos para combatir el malentendido de que ningún pragmatista puede ser un realista en su epistemología, con las siguientes palabras:
 
 
 "El pragmatista como hombre que es y no imaginando que en general se den líneas contrarias o creencias más verdaderas que las nuestras sobre la 'realidad', las cuales ha colocado en la base de su discurso epistemológico, está dispuesto a tratar nuestras satisfacciones como guías quizas efectivamente verdaderas hacia la realidad, y no como guías que son verdaderas solamente para nosotros.

Parecería que en este punto es el deber de los críticos del pragmatismo mostrar explícitamente porqué, dado que nuestras sensaciones son subjetivas, dichas satisfacciones no pueden proporcionar verdad 'objetiva'.  Las creencias que acompañan dichas satisfacciones 'postulan' la realidad asumida, 'corresponden' y 'están de acuerdo' con ella, y 'armonizan' (fit it) con ella en maneras perfectamente definidas y asignables, a través de las cadenas de pensamientos y  de acción subsiguientes las cuales forman su verificación. Por lo tanto el mero hecho de insistir en usar estas palabras en abstracto en lugar de hacerlo en concreto no es forma de sacar del juego al pragmatista, pues su concepción más concreta incluye virtualmente la concepción de sus críticos.  Si quienes critican a los pragmatistas tienen una idea definida respecto a una verdad basada más objetivamente que el tipo de la que nosotros proponemos,  ¿porqué entonces no la muestran en forma más clara?  Asi como están hoy en día esos críticos me hacen recordar al hombre de Hegel que quería 'fruta', pero rechazaba las cerezas, las peras y las uvas porque no eran frutas en abstracto'.
 
 
 

William James presenta en este lugar una posible nueva objeción, a saber:
 
 
"Pero en este punto me parece oir algún crítico que responde de la siguiente forma:  si las satisfacciones son todo lo que se necesita para hacer una verdad, ¿qué opinar del hecho notorio de que los errores son con gran frecuencia satisfactorios?  ¿Y qué opinar del hecho igualmente notorio de que algunas creencias verdaderas pueden causar las mas amargas insatisfacciones?  ¿no es claro que no es la satisfacción que produce sino la relación de la creencia con la realidad lo que la hace verdadera?  Más aun: supongamos que no existiera tal realidad pero que sinembargo si se dieran las satisfacciones ¿no generarían entonces falsedades?  ¿Pueden por lo tanto concretamente tratarse las sastisfacciones claramente como edificadoras de verdad?

Y continúa el posible objetor: es la relación inherente de una creencia con la verdad lo que nos da esa 'satisfacción por la verdad' (truth-satisfaction) específica, y en comparación con ella todas las demás satisfacciones parecen no ser sino pandas niñerías.  La satisfacción de saber verdaderamente es por lo tanto la única satisfacción que debería haber sido tenida en cuenta por el pragmatista.  El antipragmatista puede concederle que se trata de un sentimiento sicológico, pero entonces solo sería un concomitante con la verdad, no un constituyente de ella.  Lo que constituye la verdad no es un sentimiento sino la pura función lógica u objetiva de conocer correctamente la realidad, afirma el antipragmatista, y dice que el fracaso del pragmatista es patente al reducir esta función a sus valores mas bajos".


Aquí termina la presentación de esta posible nueva objeción, y William James la responde de la siguiente manera:

 

"Me parece a mi que este tipo de antipragmatismno es un tejido de confusiones.  Para comenzar, cuando el pragmatista dice 'indispensable', confuden esto con 'suficiente'.  El pragmatista dice que las satisfacciones son indispensables para construir la verdad pero yo he indicado en todas partes que no son suficientes.  Si la realidad asumida desapareciera del unviverso de discurso del pragmatista, él inmediatamente le daría el nombre de falsedades a las creencias restantes a pesar de las satisfacciones que proporcionan.  Para el, como para su crítico, no puede existir la verdad si no hay nada sobre lo cual ser verdadero.  Las ideas no son sino superficie sicológicamente plana a no ser que alguna materia reflejada les de lustre cognitivo.  Por ello es por lo que como pragmatista yo he postulado  tan cuidadosamente la 'realidad' ab initio y por lo cual a lo largo de todos mi planteamientos yo me mantengo como un realista epistemológico".

En este punto James presenta una nota de pie de página que dice lo siguiente:
 
 "Apenas debo recordar al lector que tanto las percepciones de los sentidos como las percepciones de relaciones ideales (comparaciones, etc.) deben clasificarse entre las realidades. La mayor parte de nuestro 'stock' mental consiste de verdades relacionadas con estos asuntos".

 

Hasta aquí la nota de pie de de pagina de William James, quien continúa con el argumento que traía, asi:

 
"El antipragmatista es culpable de la confusión adicional de imaginar que, al emprender la tarea de darle una respuesta sobre lo que significa la verdad formalmente, nosotros pretendemos al mismo tiempo suministrar una orden de captura contra ella, tratando de definir las ocasiones en las cuales él puede estar seguro de poseerla.  Nuestra insistencia en hacerla depender de una realidad tan 'independiente' que cuando la realidad llega, llega la verdad, y cuando la realidad se va la verdad se va con ella, frustra esta espectativa ingenua de nuestro crítico;  y entonces dice que nuestra descripción no es satisfactoria.

 Yo sospecho que bajo esta confusión hay otra más profunda que consiste en no discriminar suficientemente entre dos nociones, a saber:  verdad y realidad.  Las realidades no son verdaderas, ellas son;  y las creencias son verdaderas respecto a ellas.  Pero sospecho que en la mente del antipragmatista las dos nociones a veces intercambian sus atributos.  Temo que la realidad en si misma es tratada como si fuera 'verdadera' , y viceversa.  Se da por supuesto entonces que quien quiera que nos diga esto de una de ellas, también nos lo tiene que estar diciendo de la otra;  y una idea verdadera tiene que ser de alguna forma, o por lo menos rendir sin ayuda externa, la realidad de la cual ella está cognitivamente poseída.

A esta demanda absolutista-idealista el pragmatista simplemente opone un non possumus  afirmando que para que haya verdad se require que tanto las realidades como las creencias sobre ellas deben ponerse de acuerdo (conspire) para formarla;  pero nunca pretende determinar si en algun momento se da algo asi, ni como alguien puede estar seguro de que sus propias creencias poseen dicha verdad.  Esa 'satisfacción por la verdad' (truth-satisfaction) par excellence  que puede teñir una creencia que es insatisfactoria en otros respectos, la podemos explicar fácilmente como el sentimiento de consistencia con el stock de verdades previas, o supuestas verdades, cuya posesión le ha dejado a uno todo el conjunto de experiencias pasadas.

Pero no sucede que todos los pragmatistas están seguros de que su propia creencia es verdadera?  Sus contradictores preguntarán esto en este punto, y eso me lleva -dice William James- al quinto malentendido".
 
 

QUINTO MALENTENDIDO:
LO QUE DICEN LOS PRAGMATISTAS ES INCONSISTENTE CON EL HECHO DE QUE LO DIGAN ELLOS
 

Nos dice William James que un corresponsal suyo presenta esta objeción de la siguiente manera:  "Cuando usted dice a nuestra audiencia que 'el pragmatismo es la verdad en lo concerniente a la verdad', la primera verdad es diferente de la segunda. Sobre la primera usted y su audiencia no van a estar en desacuerdo pues usted no les esta dando a ellos la libertad de tomarla o dejarla según ella funcione satisfactoriamente o no para los usos privados de ellos. Y sinembargo la segunda verdad, que debería describir e incluir la primera, afirma dicha libertad. Por lo tanto la intención  de la expresión que usted usa parece contradecir el contenido de ella".  Hasta aquí las palabras del corresponsal.
 

"El escepticismo general siempre ha recibido esta clase de refutación . Los racionalistas dicen a los escépticos que ellos tienen que dogmatizar cada vez que ellos expresan la posición escéptica y por ello sus vidas contradicen sus tesis. Uno supondría que la impotencia de un argumento tan gastado para aplacar en el más mínimo grado la cuantía de escepticismo general en el mundo debería haber llevado a los mismos racionalistas a dudar si estas refutaciones lógicas instantáneas realmente sirven para hacer desaparecer actitudes mentales.
 

El escepticismo general consiste en la actitud mental viva de negarse a llegar a conclusiones. Es un letargo de la voluntad que se renueva a si mismo en detalle frente a cada tesis sucesiva que se ofrece, y uno no puede destruir ese letargo por medio de la lógica más de lo que uno puede hacer desaparecer la obstinación o los bromas prácticas. Por ello es que es tan irritante. El escéptico consistente nunca formula su escepticismo como una proposición formal sino que él simplemente lo escoje como hábito. Provocativamente el se niega a avanzar cuando el podría fácilmente juntarse a nosotos diciendo que si. Pero sucede que el escéptico no es ni ilógico ni estúpido; por el contrario, el normalmente lo impresiona a uno por su superioridad intelectual. Este es el escepticismo real  que los racionalistas deben enfrentar, y su lógica ni siquiera lo toca.

Tampoco puede la lógica destruir el comportamiento pragmatista: el hecho de pronunciarse en lugar de contradecir ejemplifica correctamente la manera que el profiere. ¿Que es lo que el profiere? En parte es que la verdad, considerada en concreto, es un atributo de nuestras creencias, y que dichas creencias son actitudes que se derivan de satisfacciones. Las ideas alrededor de las cuales se agrupan las satisfacciones son primariamente solo hipótesis que retan o llaman a una creencia para que se haga presente y tome su lugar sobre ellas. La idea del pragmatista sobre la verdad es precisamente ese reto. El encuentra muy satisfactorio aceptarlo, y toma su propia posición de acuerdo con eso. Pero como quiera que los hombres son gregarios, tratan de extender sus creencias, tratan de despertar la imitación, tratan de contagiar a otros. El pragmatista se pregunta ¿porqué no habría de encontrar usted también que esa creencia es satisfactoria? E inmediatamente procura convertirlo a usted. Usted y él compartirán entonces las mismas creencias; usted sostendrá su lado (subject-end) de una verdad objetiva e irreversible si la realidad sostiene a su vez el lado de ella (object-end) estando ella misma presente simultáneamente.
 

Confieso que no puedo descubrir que hay de auto-contradicción en lo que acabo de expresar. La conducta del pragmatista en su propio caso me parece a mi por el contrario admirable para ilustrar su fórmula universal; y de todos los epistemólogos el es tal vez el único que es consistente consigo mismo en forma irreprochable".
 
 
 

SEXTO MALENTENDIO
EL PRAGMATISMO NO EXPLICA LO QUE ES LA VEWRDAD SINO TAN SOLO COMO SE LLEGA A ELLA

Las palabras de James al respecto son las siguientes:
 

"De hecho nos dice tanto lo uno como lo otro; nos dice qué es incidentalmente al decirnos cómo llegamos a ella, porque ¿a que se llega que no sea justamente lo que es la verdad?

Si yo le digo a usted cómo llegar a la estación del ferrocarril, ¿no estoy introduciéndolo implícitamente al qué, al ser y a la naturaleza de ese edificio?  Es bastante claro que la palabra abstracta 'cómo' no tiene el mismo significado que la palabra abstracta 'qué', pero en este universo de hechos concretos uno no puede mantener aparte los 'cómos' y los 'qués'.

Las razones por las cuales yo encuentro que es satisfactorio creer que una idea es verdadera, el cómo llego yo a esa creencia, pueden precisamente formar parte de las razones por las cuales la idea es verdadera en realidad.  De no ser este el caso yo convoco al antipragmatista a explicar la imposibilidad de manera clara.

Me parece que para el anti-pragmatista la dificultad surge sobretodo por su inhabilidad permanente para entender cómo puede ser posible que una afirmación concreta signifique tanto, o sea tan valiosa, como una afirmación abstracta.  Dije antes que la principal disputa entre nosotros y nuestros críticos era entre lo concreto versus lo abstracto.  Este es el lugar indicado para ampliar este asunto.

Respecto a la cuestión que estamos abordando ahora, a saber los vínculos con la experiencia subsecuentes a una idea, los cuales median entre dicha idea y una realidad, forman la relación concreta de verdad que puede obtenerse entre la idea y esa realidad;  y para el pragmatista no solo la forman sino que son esa relación concreta.  El pragmatista afirma que esos vínculos son todo lo que queremos decir cuando hablamos de que la idea 'apunta' a la realidad, 'armoniza' (fitting) con ella, 'corresponde' a ella, o 'está de acuerdo' con ella -estos u otros enlaces subsiguientes mediadores de verificación-.  Estos eventos mediadores hacen que la idea sea 'verdadera'.  La idea en sí misma, por el hecho de existir, también es un evento concreto:  entonces el pragmatismo insiste que la verdad en singular es solo un nombre colectivo para las verdades plurales, consistiendo estas últimas siempre de una serie de eventos definidos.  Y lo que el intelectualismo llama la verdad, la verdad inherente, de cualquiera de estas series es tan solo un nombre abstracto por su veracidad como acto (its truthfulness in act), por el hecho que esas ideas sí llevan a la supuesta realidad en una forma que nosotros consideramos satisfactoria.

El propio pragmatista no tiene objeción respecto a las abstracciones.  El se apoya en ellas elípticamente y 'por acortar' tanto como cualquier otra persona, y encuentra que en inumerables ocasiones el hecho de que comparativamente son bastante vacías las convierte en sustitutos útiles de la superabundancia de hechos con los que él se topa.  Pero el pragmatista nunca les atribuye un grado de realidad mayor.  Para él la realidad completa de una verdad está siempre en algún proceso de verificación, y en ese proceso la propiedad abstracta de concretar verdaderamente ideas con objetos se encarna laboriosamente.

Mientras tanto sigue siendo un servicio sin fin poder hablar de propiedades abstractamente y aparte de la manera como trabajan para encontrar que son las mismas en inunmerables casos, para tomarlas 'fuera del tiempo', y para tratar de sus relaciones con otras abstracciones similares.  De esta manera formamos universos completos de ideas platónicas ante rem, universos in posse, aunque ninguno de dichos universos existe efectivamente a no ser in rebus.  Allá se obtienen relaciones sin fin respecto a las cuales nadie tiene la experiencia propia de que le han sucedido; como por ejemplo en el universo eterno de relaciones musicales las notas de Aennchen von Tharau fueron una bella melodía mucho antes de que oído mortal alguno las hubiera escuchado.  De la misma manera la música del futuro duerme ahora, para ser despertada más tarde.  O, si vamos al mundo de las relaciones geométricas, el millonésimo decimal de PI duerme allá aunque puede que nadie trate nunca de computarlo.  O, si nos vamos al universo de lo que encaja, innumerables abrigos encajan en espaldas, innumerables zapatos encajan en piés, innumerables piedras encajan en huecos en las paredes en las cuales nadie trata de meterlas de hecho.  De la misma manera innumerables opiniones encajan en realidades, e innumerables verdades son válidas, aunque ningún pensador piense nunca en ellas.

Para el antipragmatista estas relaciones previas y atemporales son el presupuesto de las relaciones concretas, y para él poseen una dignidad y un valor más profundos.  Las labores presentes de nuestras ideas en el proceso de verificación no son nada en comparación con el hecho de alcanzar con ellas esta verdad incorpórea.

Para el pragmatista, por el contrario, toda verdad incorpórea es estática, impotente y relativamente espectral, siendo la verdad completa la verdad que energiza y que da batalla.  ¿Puede suponer alquien que la cualidad durmiente de la verdad habría sido abstraída alguna vez, o habría recibido un nombre, si las verdades hubieran permanecido siempre en esa bóveda de almacenaje de 'correspondencias' esenciales y atemporales, y nunca hubieran encarnado en ninguna lucha palpitante por verificación de las ideas vivas de los hombres?  Seguramente no habrían recibido un nombre, como tampoco lo hubiera recibido la propiedad abstracta de encajar en caso de que en nuestro mundo no hubiera habido ni espaldas, ni piés, ni huecos en las paredes donde algo pudiera encajar.  La verdad existencial está relacionada con la competencia real de opiniones.  La verdad esencial, la verdad de los intelectualistas, la verdad sin que nadie la piense, es como el abrigo que sienta bien aunque nadie lo ha probado, o como la música que ningún oído ha escuchado.  Es menos real y no más real que el artículo verificado, y atribuirle a la verdad esencial un grado superior de gloria parece ser apenas una obra perversa de adoración a la abstracción.  Igualmente podría insistir un lápiz que el trazo es lo esencial en toda representación pictórica y  culpar al pincel y a la cámara fotográfica por omitir dicho trazo olvidando que sus cuadros no solo contienen el trazo completo sino también cientos de otras cosas adicionales.  La verdad pragmática contiene toda la verdad intelectualista y además muchas cosas más.  La verdad intelectualista es entonces tan solo la verdad pragmática in posse.

Es un hecho que en innumerables ocasiones las personas sustituyen la verificación o verdad en acto por la verdad in posse o verificabilidad, un hecho al cual nadie le atribuye más importancia de la que le atribuye el pragmatista;  él hace énfasis en la utilidad práctica de tal hábito.  Pero él no considera por ello que la verdad in posse, la verdad que no está suficientmente viva como para haber sido ni afirmada ni cuestionada ni contradicha, no la considera por ello de tener prioridad metafísica frente a la cual las verdades en cuanto acto son tributarias y subsidiarias.  Cuando los intelectualistas hacen esto , el pragmatismo los acusa de invertir la relación real.  La verdad in posse significa solo la verdad en cuanto acto;  y el pragmatismo insiste que estas últimas tienen precedencia en el orden lógico y también en el orden del ser.
 
 
 

 

 

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