Uno de los capítulos del libro "El Significado de la Verdad" de William James lleva el nombre de "Abstraccionismo y Relativismo'" y allí su autor trata sobre el libre albedrío, la voluntad de creer, verdades absolutas y otros asuntos del mayor interés, en los siguientes términos:
"Los conceptos abstractos como por ejemplo elasticidad, voluminosidad y discontinuidad, son aspectos sobresalientes de nuestras experiencias concretas, aspectos que seleccionamos pues encontramos que hacerlo nos es útil. Y es útil porque al hacerlo recordamos otras cosas que ofrecen estos mismos aspectos; si dichos aspectos acarrean consecuencias en esas otras cosas, entonces podemos retornar a las primeras esperando que ocurran las mismas consecuencias.
Siempre es provechoso contar con ayuda para anticipar consecuencias, y siendo de este tipo la ayuda que los conceptos abstractos nos proporcionan, es obvio que el buen uso de dichos conceptos abstractos solo se logra cuando gracias a ellos retornamos una vez más a los hechos concretos, teniendo presente en nuestras mentes las consecuencias, y enriqueciendo con todas ellas nuestra noción de los objetos originales. Sin conceptos abstractos con los cuales manejar los hechos que percibimos somos como hombres que avanzan con un solo pié, y solo usando los conceptos junto con los hechos nos volvemos bípedos. Echamos delante de nosotros nuestro concepto, y así obtenemos un punto de apoyo en la consecuencia; luego fijamos nuestra dirección hacia ese punto, y procedemos a organizar según esto lo que percibimos.
De esta forma avanzamos sobre la superficie de la vida mucho más rápidamente que si tan solo tratáramos de avanzar a través de la densidad de los hechos y los pormenores a medida que accidentalmente se nos presentan. Los animales tienen que hacer esto último, pero los hombres levantan la cabeza y respiran libremente el aire conceptual que está más alto.
Es fácil de entender la enorme estimación que profesan todos los filósofos por la forma conceptual de toma de conciencia. Desde los tiempos de Platón se ha tenido a ésta como la única vía hacia la verdad esencial. Se afirma que los conceptos son universales, no cambian, son puros; que sus relaciones son eternas; que son espirituales mientras que los hechos concretos que ellos nos ayudan a manejar son corrompidos por la carne. Y así sucede que los conceptos resultan ser preciosos en si mismos, aparte de su uso original, y le confieren nueva dignidad a nuestra vida.
No se le puede encontrar tacha
a esta manera de sentir en relación con los conceptos, mientras
su función original no desaparezca en medio de la admiración,
y se pierda. Esa función original es desde luego la de ensanchar
mentalmente nuestras experiencias del momento añadiéndoles
las consecuencias que concebimos. Pero desafortunadamente esa función
no solo se les olvida con demasiada frecuencia a los filósofos en
sus razonamientos, sino que es convertida en algo exactamente opuesto pues
se la transforma en una manera de disminuir la experiencia original negando
(implícita o explícitamente) todos sus rasgos salvo aquel
que ha sido especialmente abstraído para concebirla"
Quisiera tratar de rescatar la situación, si fuera posible, por medio de algunos comentarios que expongo a continuación.
Permítaseme darle el nombre de 'abstraccionismo defectuoso' a una forma de usar los conceptos que puede ser descrita así : concebimos una situación concreta escogiendo algún elemento sobresaliente o importante y clasificándola bajo dicho elemento; luego, en lugar de añadirle a sus características anteriores todas las consecuencias positivas que pueda traer consigo la nueva manera de concebirla, procedemos a usar nuestro concepto privadamente, reduciendo el rico fenómeno original a la desnuda sugestión que con ese nombre ha sido tomada abstractamente, tratándola como si fuera un caso de 'nada más' que ese concepto, y actuando como si se borraran todas las demás características de entre las cuales se ha abstraído el concepto.
Funcionando así, la abstracción se convierte mucho más en un medio de detener el pensar que en una forma de avanzarlo. Este tipo de abstraccionismo mutila las cosas; crea dificultades y encuentra imposibilidades. Y estoy convencido de que más de la mitad de los problemas que se plantean los metafísicos y los lógicos sobre paradojas y rompecabezas dialécticos del universo pueden remontarse a este orígen relativamente sencillo.
También estoy persuadido
de que el empleo privado defectuoso de características abstractas,
y de nombres que se dan a clases de cosas, es uno de los grandes pecados
originales de la mente racionalista".
William James continúa asi:
Quiere decir que hay situaciones de bifurcación en su vida en las cuales dos futuros le parecen a él igualmente posibles, y que ambos futuros tienen sus raíces igualmente plantadas en su presente y en su pasado. Cualquiera de los dos que llegue a realizarse crecerá a partir de sus motivos previos, de su carácter y de sus circunstancias, y continuará en forma ininterrumpida las pulsaciones de su vida personal. Pero a veces los dos al mismo tiempo son incompatibles con la naturaleza física; y entonces al observador ingenuo le parece como si él hiciera una escogencia entre ellos en ese momento. Y asimismo le parece que la pregunta sobre cual habrá de ser el futuro, en lugar de haber sido decidida durante la fundación del mundo, se estuviera decidiendo de nuevo en cada momento que está pasando; momento durante el cual aparentemente el hecho crece con propia vida; y una posibilidad, al convertirse en acto, parece excluir todas las demas posibilidades.
Desde luego quien toma todo por su apariencia puede estar siendo engañado aquí pues con demasiada frecuencia puede tomar equivocadamente su propia ignorancia sobre qué está predetermiado por una indeterminación real sobre lo que habrá de ser. Sinembargo su apropiación de la situación, independientemente de que tan imaginaria sea, no presenta ningún aspecto de ruptura entre el pasado y el futuro. Ilustrándolo con una imagen podemos decir que un tren es el mismo tren, sus pasajeros son los mismos pasajeros, su inercia es la misma inercia, cualquiera que sea el lado en que se disponga el 'switch' que determina cual alternativa tomará en una bifurcación de la carrilera.
Para el indeterminista siempre hay suficiente pasado para todos los futuros que estén a la vista, y más aun, para encontrar sus razones en dicho pasado; y cualquiera que sea el futuro que llega a acontecer, se habrá deslizado de ese pasado tan fácil como un tren se desliza al pasar por un 'switch' en la carrilera.
En pocas palabras, el mundo es igual de continuo consigo mismo tanto para los que creen en el libre albedrío como para los deterministas rigurosos, solo que los últimos no son capaces de creer que existan puntos de bifurcación como sitios donde se da realmente un equlibrio indiferente y donde se efectúan maniobras que allí, y allí solamente, no antes, dirigen los movimientos existentes sin alterar su cantidad.
Los deterministas rigurosos consideran
que si existieran ese tipo de sitios de indiferencia, el futuro y el pasado
estarían absolutamente separados debido a que tomada en abstracto,
la palabra 'indiferente' sugiere solamente discontinuidad; consideran
que lo que sea que es indiferente es en lo sucesivo separado y no relacionado.
Ellos nos dicen que aceptemos el término así estrictamente
y veremos que si se encuentra cualquier sitio de indiferencia en la gran
autopista entre el pasado y el futuro, no es posible encontrar a
ambos lados de él ninguna conexión de ninguna clase, ninguna
inercia o momento continuo, ningún pasajero idéntico;
ningún agente o propósito común puede ser encontrado
a ambos lados de la maniobra o del 'switch' que se mueve en ese punto.
El lugar es un abismo impasable".
Más adelante sigue William
James con lo siguiente:
El derecho a creer en cosas sobre cuya verdad todavía no hay prueba objetiva completa, es defendido por quienes percibimos ciertas situaciones humanas en concreto. En estas situaciones la mente tiene frente a sí alternativas tan bastas que no se da la evidencia completa para cualquiera de ellas, pero al mismo tiempo son alternativas tan significativas que limitarse simplemente a esperar hasta lograr una prueba, y dudar mientras tanto, puede con frecuencia ser lo mismo en la práctica que darle un peso mayor al lado negativo.
¿Vale la pena la vida?
¿Tiene alguna significación general todo el clima cósmico?
¿Se consigue algo permanente con todo el sufrimiento?
¿Habrá tal vez alguna experiencia más allá
del mundo en el ser, algo correspondiente a una 'cuarta dimensión'
que, si tuviéramos acceso a ella, pueda cubrir algo del Zerrissenheit
de este mundo y hacer que las cosas aparezcan más racionales de
lo que parecen a primera vista? ¿ Hay alguna conciencia superhumana
de la cual forman parte nuestas mentes, y de la cual pudiera venir inspiración
y ayuda? Estas son el tipo de preguntas en las cuales algunos de
nosotros afirmamos existe el derecho a tomar partido en la práctica
por el si o por el no, mientras que otros sostienen que hacerlo es
metodológicamente inadmisible, y nos aconsejan que lleguemos hasta
la muerte profesando nuestra ignorancia sobre estos asuntos, y proclamando
que el deber de cada uno es negarse a creer".
Al respecto nos dice James más
adelante lo siguiente:
En esta definición de verdad absoluta el pragmatista no solo postula que hay una tendencia hacia dicha convergencia de opiniones, hacia tal consenso final, sino que postula también los otros factores de su definición igualmente, tomándolos por anticipación de las verdaderas conclusiones que espera que sean alcanzadas. Postula la existencia de opiniones, postula la experiencia que las tamizará y la consistencia que esa experiencia demostrará tener. El se justifica a sí mismo por hacer estas suposiciones diciendo que no se trata de postulados en sentido estricto sino inducciones simples del pasado extendidas hacia le futuro por analogía; y el pragamatista insiste que la opinión humana ya ha adquirido un equilibrio bastante estable en relación con las suposiciones en cuestión, y que si su desarrollo futuro no las altera entonces la definición misma, con todos sus términos inlcuídos, llegará a ser parte de la verdad absoluta que está definiendo.
En pocas palabras, la hipótesis habrá funcionado con éxito a lo largo de todo el círculo, habrá demostrado ser auto-corroborativa y el círculo se habrá cerrado.
Sinembargo, el antipragmatista inmediatamente encuentra una falla aquí en la palabra 'opinión' : procede a abstraerla del universo de la vida, y la usa como un simple sustantivo de diccionario para negar el resto de los supuestos con los cuales ella coexiste. El diccionario dice que opinión es 'lo que uno piensa o cree'. Esta definición deja libre la opinión de dada uno para ser autógena, o para darse sin relación ni con lo que cualquier otra persona pueda pensar ni con lo que pueda ser la verdad. Por lo tanto, continúan afirmando los abstraccionistas, debemos concebir la opinión como esencialmente no relacionada, de manera que si aun miles de millones de personas tienen la misma opinión mientras que solo un hombre difiere, no podremos admitir circunstancias colaterales dadas las cuales presumiblemente pudieran ser más probable que haya uno equivocado y no mil millones de equivocados.
Dicen ellos que la verdad no depende de contar cabezas, ni es tampoco otro nombre para el voto de la mayoría. Para ellos la verdad es una relación que es anterior a la experiencia, relación entre nuestras opiniones y un algo independiente que la visión pragmatista ignora, una relación que seguirá permaneciendo aunque las opiniones de los individuos la sigan negando por toda la eternidad y cuya permanencia hará que dichas opiniones sean falsas. Los antipragmatistas nos asguran que hablar de opiniones sin referirnos a ese algo independiente es como montar la obra de teatro Hamlet dejando por fuera de ella la parte de Hamlet el protagonista.
Pero cuando el pragmatista habla de opiniones, ¿se esta refiriendo a tales abstracciones aisladas y sin motivación como las está suponiendo el antipragmatista? Desde luego que no; el pragmatista se está refiriendo a las opiniones de personas de carne y hueso, como se han formado realmente; opiniones rodeadas por sus causas y por las influencias que ellas obedecen y que ellas generan, y junto con todo el medio de la comunicación social de la cual ellas son parte y de donde ellas surgen. Más aun, la 'experiencia' que la definicion pragmática postula es precisamente ese algo independiente que el antipragmatista le acusa de ignorar.
Los hombres ya se han acercado
a la unanimidad en la opinión de que tal experiencia es 'de' una
realidad independiente, cuya existencia todas las opiniones deben aceptar
para que sea verdadera. Ellos ya están de acuerdo que a largo
plazo es inútil resistir la presión de la experiencia;
que entre más experiencia tenga una persona, en mejor posición
estará respecto a la verdad; que algunas personas han tenido
más experiencia que otras y por lo tanto son mejores autoridades
que otras; que algunos son también más inteligentes
por naturaleza y más capaces de interpretar la experiencia que han
tenido; que parte de ese conocimiento es el comparar apuntes
y discutir, y seguir la opinión de los que son mejores que nosotros;
y que entre más sistemática y cabalmente se adelante
dicha comparación y dicho sopesar de opiniones, más probable
es que las opiniones que sobrevivan sean las más verdaderas. Cuando
el pragmatista habla de opiniones, lo que él tiene en su mente son
opiniones tal como ellas existen respecto a su concreción, su vivacidad
y su interactividad".
La verdad puede perfectamente consistir de ciertas opiniones, y de hecho no consiste sino de opiniones, aunque no todas las opiniones tienen que ser verdaderas.
Ningún pragmatista tiene
que dogmatizar que el consenso de opinión en el futuro estará
en lo cierto; tan solo tiene que postular que dicho
consenso probablemente contendrá más verdad que la opinión
de cualquier persona en particular hoy en día".
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La
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Traduccion y adaptación de los textos por Gustavo
Parra Dussán. Mucho les agradeceremos sus comentarios
e informaciones. E-mail: [email protected]