| 13. Introducción a la literatura joánica |
| LA
REDACCIÓN FINAL Y LA ÚLTIMA CONFIGURACIÓN DEL EVANGELIO
DE SAN JUAN, EN EL SIGLO II d. C. Este "redactor" hace una reelaboración del texto dejado por el editor, pero no recompone totalmente la obra, sino que incorpora pequeñas notas, suplementos al final de algunas partes. La estructura dejada por el editor no la altera. Podemos incluso pensar en que esa reelaboración sucesiva no la hace un solo autor, sino varios, algunos añadidos podrán ser contradictorios. Hay unos mismos intereses y tendencias, pero no siempre coinciden exactamente. La evidencia del tema es que la fijación del texto de Juan como definitivo es tardío. De hecho disponemos en algunos ejemplares más antiguos, en los que la narración de Jesús y la adúltera aún lo colocaban al final de la obra, prueba de esta inseguridad. La actividad del redactor se centra en algunas frases sueltas completando los textos, y por supuesto en un capitulo al final, el 21. Las notas que va añadiendo están en la línea de matizar los discursos en boca de Jesús, realzan o suprimen aspectos cuya teología ha avanzado. Su intención es eliminar los posibles peligros de docetismo en la comunidad, subrayar la verdadera cristología. También en cuestiones de Iglesia buscan llamar más la atención entre los de dentro y los de fuera, quieren cerrar filas de cara a su posible aceptación en la Gran Iglesia. Los sacramentos, especialmente la Eucaristía, tienen un mayor papel y presencia, igual que la figura del Discípulo Amado, figura eclesial junto con Pedro. El primero representa la fe, de la que es superior, pero Pedro representa la autoridad eclesial, bajo la que se somete el grupo joánico. También hay una corrección en la escatología, es futurista antes que presentista, la espera va para largo, tiende a ser más comunitaria. Es evidente que el momento de la Iglesia joánica es especial, está abriéndose a otros grupos cristianos y se está cerrando en algunas de sus tendencias internas docetistas. Éticamente realzará algunos gestos de Jesús, como el lavatorio de los pies. Finalmente hemos de considerar como posible que el autor último del evangelio cambiara el orden de algunos capítulos. Esto fue apreciado ya de antiguo en los capítulos 4, 5 y 6. Parece como que la continuidad lógica del capítulo cuatro sea el seis y no el cinco. Es posible que fuera hecho a propósito, pero podría ser casual, algunas hojas que se traspapelaron en los pocos ejemplares originales, de ahí que se copiara el escrito con estos cambios, se apunta la duda. Otra cuestión polémica es la del texto de Jn 7, 53-8, 11 sobre la adúltera ante Jesús. En algunos códices aparecía al final del Evangelio, como un añadido, en otros incluso como narración suelta. Pensamos que luego se colocó en su sitio. Claramente es un escrito posterior a la composición del Evangelio. La historia es inverosímil para la cultura Judía, está además evolucionada, más cercana al mundo de los Sinópticos que a los autores joánicos. Lo que sí apreciamos es que es muy posterior, imposible en su momento, el relato estaría expresando una situación de juicio y enfrentamiento en una misma comunidad, expresaría un problema posterior de la Iglesia joánica. Pudo quizás reflejar la actitud de perdón ante algunos miembros de las comunidades, de ahí que fuera querido por los cristianos, popular, porque de no ser así se habría perdido. |
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