| 13. Introducción a la literatura joánica |
| LA
OBRA DEL "EDITOR" DEL EVANGELIO DE SAN JUAN, ENTRE LOS AÑOS
80 Y 100. Atreverse a hacer algo así nos puede parecer muy osado, pero no olvidemos que han pasado pocos años desde la primera composición, unos veinte años después, incluso pudo ser el mismo redactor del evangelio base, que aborda el texto con una teología más avanzada. Es una reedición, corrigiendo lo dicho antes. Para nosotros es importante ver como trabajó en concreto. En primer lugar este autor utiliza las palabras, alarga los dichos convirtiéndolos en discursos. Esto no es extraño, pertenece al estilo empleado en el género sapiencial que usaban los Judíos, glosan un texto, lo cultivan dándole una fuerza especial. El helenismo también procedía de este modo alargando dichos de los presocráticos. Incluso la literatura gnóstica alarga las sentencias haciendo de éstas reflexiones y prolongaciones del texto original. Entre estos importantes discursos estaría el himno inicial, Jn 1, 1-18, con el que se abre el evangelio, es claramente sapiencial en su género. Este himno identifica el Cristo con el logos, es una cristología avanzada en la que se supera la constitución de la divinidad de Cristo en la resurrección y se dibuja anterior a la encarnación. Es una extensión lógica de la fe pascual, el Mesías, con el que hemos compartido todo, y le hemos visto resucitar, es Dios mismo, por eso existía antes del mundo. Otro de los discursos importantes del editor sería el de Jn 3, 6-21, la referencia a Nicodemo. El dicho tradicional evoluciona a discurso: "el viento sopla donde quiere y tú oyes su silbido, pero o sabes de dónde viene ni adónde va. Así le sucede al que ha nacido del Espíritu". Desde este dicho y otros insertos evoluciona con un discurso muy esencial: nacer de nuevo, el testimonio, el amor de Dios y la entrega de su Hijo,... Tercer gran discurso es el del capítulo 6, el pan de vida, desde el verso 26 hasta el final, donde se intercala con glosas posteriores. Aquí la referencia es al pan de vida, lo cual nos demuestra que esta comunidad celebraba la fracción del pan. De nuevo ante un dicho que se convierte en discurso, el dicho original estaría en Jn 6, 35. También sería discurso el capítulo Jn 8, 12-59, con dichos proféticos sobre Jesús que son aprovechados para explayarse en el tema de la luz del mundo, la descendencia y la vida de Jesús. Es el material más antijudío de este autor, el bautismo es la luz, utiliza tradiciones bautismales, semejantes a Pablo. Tenemos restos también de discursos en los capítulos 5 y 7, creemos que están descolocados. Se usa a menudo un estilo que consiste en poner a Jesús en medio de una disputa con sus enemigos. Ante la acusación de los Judíos, Jesús responde defendiéndose. Posiblemente detrás hay una comunidad perseguida y no comprendida por el entorno judío en el que vive. Esas acusaciones eran reales en la comunidad joánica. Se añaden diálogos a otros textos, constatando que el último gran discurso elaborado, más amplio, fueron los relativos al misterio de la cruz: Jn 12, 27-36 y los de la Última Cena, el discurso de despedida del capítulo 13 y 14. Estos discursos más que en espiral, como ha menudo se los ha considerado, están elaborados utilizando un recurso estilístico, añadiendo dichos tradicionales, frases sugerentes para captar al auditorio. Quiere envolver el texto con más dramatismo. El centro del "editor" lo va a poner en la revelación de Jesús, transformará la estructura del evangelio base, pero añadiendo simplemente discursos, no quita nada, pero sí añade introduciendo un dualismo teológico fuerte y claro. Ante Jesús: o blanco o negro, o todo o nada, o luz u oscuridad, o se cree o se es opositor. La cristología es elevada, es alta, Cristo proviene de lo alto, es el hijo celeste enviado por el Padre, lo central es el "yo soy", segunda parte de la revelación del Sinaí. La soberanía y la gloria de Jesús es realzada, importa la gloria antes que la vida o la muerte. Por eso los textos son dualistas, con el consiguiente riesgo de docetismo, de hacer expresar un Cristo más desencarnado, ajeno a los hombres, espiritualista ajeno a la humanidad, incomprensible y alejado de la realidad. En el editor la cruz no es escándalo, sino exaltación. Por eso la misión no será ya decisiva, la construcción del Reino cede ante la Cristología, la clave es creer, la evangelización pasa a un segundo plano. La cristología de los primeros años ha evolucionado, en un primer momento, lo hemos visto en San Pablo y en las primeras tradiciones cristianas la cristología se construye desde la Pascua. Jesús ha sido constituido Hijo de Dios, el Padre lo ha levantado, lo ha resucitado. Es un ejercicio de abajo hacia arriba, es una llamada cristología ascendente. En un segundo momento, se hace más sapiencial, Dios envió a su hijo para redimir al mundo. Es una fórmula de envío que tenemos también en Pablo, y que está presente en Juan. La particularidad de la comunidad joánica es que llegan al diseño de un Cristo mirando el rostro del Padre antes de la creación del mundo, está explícito en el himno inicial. Es una teología que tiende a escribirse de arriba abajo, es descendente, por eso el misterio de la encarnación y nacimiento es algo más tardío que la divulgación del misterio de la cruz, pero cuando llega lo hace con fuerza. De ahí que los relatos de la infancia de Jesús procedan ya de décadas posteriores. La cristología del "editor" es un ejercicio desde la encarnación, de arriba abajo, para después volver al Padre, con la entrega voluntaria en la cruz, la resurrección es el inicio del retorno a la gloria que tenía antes. Estas dos cristologías han estado presentes en las disputas conciliares de los primeros siglos de cristianismo, que solucionaron con el equilibrio que ya manifiesta y expone el editor, sin duda para nosotros: inspirado por Dios. El gran riesgo de la cristología de San Juan es que la categoría mítica de Jesús se convierta en absoluto, perdiéndose así sus rasgos más humanos. En el Evangelio esto no sucede, pero la tendencia está ahí, como más tarde sucedió en la propia comunidad joánica y como apuntó el monofisismo del siglo IV, donde la naturaleza humana había sido absorbida por la divina. Es importante destacar también el aprecio por lo "pneumatológico" en este Evangelio. La palabra "pneuma" en griego significa Espíritu, y es que el Espíritu está presente numerosas veces en el editor. La escuela, el grupo joánico tenía una experiencia fuerte del Espíritu, se consideran inspirados por el Espíritu, esto ya estaba presente en los grupos paulinos de Corinto, y suponemos que era habitual en la Iglesia primitiva, pero la sensación tan fuerte nos la trasmite el Evangelio de Juan. El motivo del Paráclito es alargado con el tiempo, es la razón de ser de su existencia, es su sostén, ahora que el Señor ha vuelto al Padre, de ahí su fuerte presencia en los discursos de despedida de Jesús con sus discípulos y su referencia constante en diferentes momentos. La escatología del editor es "presentista", es decir, es individual, llega con la muerte de cada uno el ingreso en la salvación con Cristo. Estamos también ante una evolución. Con San Pablo se apreciaba como se pensaba en un final inminente, de un momento a otro, una escatología adventista. Luego se ve como esto va para largo, tarda en llegar, como manifiesta Lucas, y algo Marcos. En el "editor" la solución escatológica es que la salvación está llegando para cada uno, el juicio se produce en el presente, que es cuando ya entras en la salvación o te autoexcluyes, es presentista, se elige ya, no es posible esperar en la conversión, o sí o no. |
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