| 5. Introducción a la liturgia fundamental |
| CELEBRAMOS
EL MISTERIO PASCUAL La Pascua y la celebración Pascual hace eco del paso de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. Este misterio de salvación y de redención es vivido reiteradamente y celebrado en la Iglesia. En todas las celebraciones litúrgicas de la comunidad eclesial está presente la Pascua de Jesús como momento central. En esta línea, la celebración de un sacramento tiene como referente el momento de la vida en que una persona celebra, es necesaria la comunidad eclesial, sin la cual no hay liturgia; pero es central que celebramos el encuentro con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Encuentro que tenemos con el Misterio de Salvación, que no es sino la Pascua de Jesucristo. En toda celebración litúrgica asistimos a otras estructuras que necesariamente se dan. Hablamos de la doxología, es decir, lo relacionado con la alabanza, la adoración, la bendición ascendente, reconocimiento y acción de gracias hacia Dios. La doxología implica la mirada hacia lo alto, es un aspecto más del presente y del futuro de la celebración, la mirada constante hacia la gracia y belleza de Dios. En este sentido forman parte de estos elementos los himnos, las aclamaciones, los salmos,.. etc. Esta mirada es una mirada a lo alto buscando el rostro de Dios. Finalmente hay un último elemento de la estructura celebrativa con su importancia. Nos referimos a la mistagogía continua, es decir la Iglesia introduce con los misterios que celebramos la vivencia interior y profunda de la salvación contenida en ellos. Hablamos aquí de una mirada hacia el interior. Esta está presente en la liturgia examinando su lenguaje, en el momento penitencial, la palabra, la homilía, los ritos de preparación, las moniciones o presentaciones de las diferentes partes. Tiene, por supuesto un fuerte carácter didáctico de cara al encuentro profundo y vivo con el Señor. |
| << | >> |