3. Intro. H. Iglesia. Concilio de Efeso. (431) (DZ 111 a 142)
3. Introducción a la Historia de la Iglesia desde la Patrología  

CONCILIO DE EFESO. (431) (DZ 111 A 142)

El origen de problema se daba ante la separación excesivamente tajante entre la naturaleza divina y la humana de Jesucristo. Estaba claro: Jesús era Dios y era Hombre, la pregunta era cuándo, cómo, y en qué grado. Nestorio, vinculado a la escuela de Antioquía defendió a un monje que afirmaba que María, era la Madre del hombre Jesús, Madre de Cristo, pero que no se podía afirmar que era la Madre de Dios, "Teotokos". Lógicamente esto suscitó de nuevo la división y el enfrentamiento entre Alejandría, Antioquía y Constantinopla. Nestorio era entonces Obispo de Constantinopla y tenía el apoyo, entre otros del Emperador, pidió un Concilio para resolver la polémica.

Fue convocado el Concilio por el Emperador en Efeso, acudiendo primero Cirilo de Alejandría que se sentía delegado del Papa en este asunto, llegado Cirilo y sus partidarios los primeros, celebraron el Concilio sin esperar a los Padres de Siria y Antioquía, determinando la destitución de Nestorio. Pero cuándo llegaron los partidarios de Nestorio unos días después, hicieron lo mismo. El Emperador intentó mantenerse neutral, si bien con el tiempo tuvo que tomar postura, decantándose contra Nestorio. Se intentó fijar una fórmula de reconciliación en el 433 que aceptaron ambas partes, salvo Nestorio, que quedó aislado y que tuvo que huir, desterrado en la costumbre de la época, del Imperio.

En Éfeso se afirmará lo siguiente: "Pues, no decimos, que la naturaleza del Verbo, transformada, se hizo carne; pero tampoco que se trasmutó en el hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; sino más bien, que habiendo unido consigo el Verbo, según hipóstasis o persona, la carne animada de alma racional, se hizo hombre, no por la sola voluntad o complacencia, pero tampoco por la asunción de la persona sola, y que las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son distintas pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo,... ...de esta manera no tuvieron inconveniente en llamar Madre de Dios a la Santa virgen."

La terminología de persona, sustancia o naturaleza, ya estaba hecha, de ahí que fuera más fácil entenderse y que las posturas fueran más claras. No obstante, quedaba todavía la naturaleza del Hijo y cómo se comunicaban las naturalezas del Hijo. Esto lo abordaría Calcedonia ante el exceso de los de Alejandría.

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