| 3. Introducción a la Historia de la Iglesia desde la Patrología |
| PATROLOGÍA
LATINA. SAN AGUSTÍN. La Vida de San Agustín de Hipona es sorprendente, considerado como uno de los personajes de la antigüedad mejor conocido, llega a nosotros con toda la frescura y dificultad del mundo. Su teología ha sido relevante y decisiva para la iglesia hasta el punto de marcar una huella indeleble en el pensamiento cristiano posterior. Es un personaje de tópicos, quizás más citado que leído y en parte por eso desvirtuado y desfigurado de su realidad. Como dice el refrán antiguo: "No hay mesa sin vino, ni sermón sin San Agustín". Se le considera el primer hombre moderno al utilizar géneros literarios nuevos como la autobiografía o el retracto. También se le presume como el pensador de la filosofía capaz de conjugar la razón y la fe. Es el gran organizador y traductor de dos pensamientos y culturas diferentes como es la cultura judeo-cristiana y el pensamiento clásico filosófico de los griegos. Sin duda es uno de los autores más prolíficos de la antigüedad que ha llegado hasta nosotros. Se considera a San Agustín como el más grande de los Padres de la Iglesia, y como uno de los genios de la humanidad. Su influencia posterior está fuera de toda duda. Conocemos bastante bien su vida y su obra, dado que tenemos diferentes fuentes de información, algunas de primera mano. Posidio, amigo de San Agustín, escribió una "vida de San Agustín", llama la atención que no cuente ningún milagro de este santo. El mismo San Agustín narra su vida en la obra las "confesiones", considerada como una obra de la literatura universal. Es un texto de filosofía, teología, mística y poesía. Ha sido su obra más leída y más estudiada. Entraremos posteriormente a analizarla. Otra obra importante son las "Retractationes". En ella San Agustín, ya al final de su vida, trata de hacer una toma de conciencia de toda su obra. Del nacimiento a la conversión ( 354- 386 ). San Agustín nació en Tagaste, en Numidia el 13 noviembre de 354. Es por tanto un africano de raza y nacimiento, también romano por cultura y corazón. Estudió en Tagaste, el Madaura y en Cartago gracias a la ayuda de Romaniano. Enseñó gramática en Tagaste (374), retórica en Cartago (375-383), Roma (384) y Milán (384-386). Conocía en profundidad la lengua y la cultura latina. Nunca dominó el griego y desconoció las lenguas púnicas. Recibió una educación cristiana por parte de su madre Santa Mónica, que sin embargo abandonó a los 19 años de edad. Durante toda su vida fue un buscador de Dios, hecho que describe magníficamente en las confesiones. Su atormentada evolución interior se inicia con la lectura del "hortensius" de Cicerón, un libro perdido pero que le inspiró un profundo amor por la sabiduría. Pronto se sintió atraído por el maniqueísmo, por tres razones que él nos da: el racionalismo del que alardeaban y que excluía la fe, la abierta profesión de un cristianismo espiritual y puro que no admitía el Antiguo Testamento y por la solución al problema del mal que proponían. Durante este tiempo se declara un anticatólico convencido, desprecia la Sagrada Escritura por ser de baja calidad literaria. Admitía los postulados maniqueos de: racionalismo, materialismo y dualismo. Sin embargo, no convencido, y viendo la inconsistencia de la religión Maniquea se apartó de ella. Durante un tiempo entró en un profundo escepticismo. El camino de acercamiento de nuevo al cristianismo lo emprende con el conocimiento de San Ambrosio, entonces Obispo de Milán. Este le dio las claves para interpretar el Antiguo Testamento, llegando a la convicción de que la autoridad de la fe hay que apoyarla en la Sagrada Escritura, avalada por la Iglesia. Desde esa adhesión descubre la fe y lo que esto significa. Los platónicos le ayudaron a resolver dos dificultades básicas en su camino. El problema del materialismo que superó al descubrir el mundo interior, y el problema del mal, que no era sino un defecto o privación del bien. El maniqueísmo afirmaba la existencia de dos principios en lucha: el bien y el mal como creados. Otro de los problemas que quedaban por resolver era lo relativo a la mediación de Dios y el tema de la gracia. En esto es determinante el conocimiento de San Pablo y sus lecturas. Cristo no es sólo Maestro, es también Redentor de los hombres. En este retorno a la fe y al cristianismo aparecen otras dificultades más emparentadas con el tipo de vida llevado y el ideal cristiano. Son las renuncias a una vida disipada y laxa que logra con ayuda de la gracia. Renuncia a un porvenir dentro de la administración de entonces, y a su familia. De la conversión a su elección episcopal ( 386- 396 ). Durante estos 10 años tomará decisiones importantes: renuncia al matrimonio, a la enseñanza. Se prepara para el bautismo siguiendo la catequesis de Ambrosio. Finalizado ese momento, y con la decisión de volver a Africa, partió para Roma. Allí enfermó y murió repentinamente su madre Santa Mónica. En Roma se interesó por la vida monástica de una manera mayor. Luego marchó a Tagaste para vivir un programa de vida ascética junto con sus amigos. En 391 viajó a Hipona donde se ordenó sacerdote (a la manera de entonces), obtuvo autorización para fundar un monasterio, intensificando la ascesis, la oración y el estudio de la teología para la predicación. Consagrado obispo en el 395, dejó el monasterio de laicos. Desde su elección episcopal hasta la muerte ( 396- 430 ). Hasta su muerte su actividad episcopal fue prodigiosa tanto en el gobierno ordinario de la Diócesis como en el servicio extraordinario a la Iglesia Africana y Universal. Dentro de lo ordinario destaca su predicación de la palabra, la "audientia episcopi" (labor de juez), formador del clero y fundador de monasterios. En lo extraordinario participó en numerosos Concilios Africanos, intervino sin pausa contra la teología de los maniqueos, donatistas y pelagianos, donde participó activamente. La gran mayoría de sus escritos, incluidos los más importantes, son de esta época de su vida. Murió el 28 de agosto de 430 dejando obras sin terminar y una actividad prolífica y única para la Iglesia y para la humanidad. Su personalidad. Agustín es un pensador con una personalidad compleja y profunda: es teólogo, filósofo, místico, poeta, orador polemista, escritor y pastor. Como pensador da síntesis a la filosofía en un momento esencial para Occidente. Iluminó e ilustró los misterios del cristianismo no dejando lugar ni asunto sin tratar. Conjugó la filosofía griega con el mundo y la cultura semita, su madre era de origen púnico por lo que entendió fácilmente lo que a otros les era difícil comprender. La Biblia le era más cercana culturalmente, por pertenecer a unas claves simbólicas recibidas desde la niñez. Su obra más conocida: "Confesiones". Es una de las obras cumbres de la literatura mundial, de las más editadas y conocidas de todos los tiempos, que sigue traspasando las fronteras del tiempo, siempre joven e inagotable. Se considera una pieza maestra de literatura, pero también lo es de teología, filosofía, psicología, espiritualidad, mística, además de ser un relato personal y biográfico. De ahí que admita muchas posibles lecturas. El término de "confesión" no significa lo mismo hoy que ayer. En la literatura cristiana de la época significa la alabanza a Dios por los pecados, el reconocimiento de los pecados cometidos y desde eso "confesar la fe", es un triple salto para un libro. Existen diferentes tesis acerca de las razones que movieron a San Agustín a escribir esta obra. Algunos autores subrayan la autodefensa frente a los maniqueos y donatistas que le acusan de "chaquetero". Otros autores afirman que pudo tratarse de algo circunstancial, se le pidió que lo hiciera. Para otros la razón es teológica, quiere demostrar el papel de la gracia en su propia vida frente a los semipelagianos. Todo en su vida es gracia de Dios. En todo caso no se nos puede olvidar que escribe esta obra hacia el 397. Es decir, habían pasado 11 años desde el último acontecimiento que narra en el libro. Es un juicio a su vida realizado en la madurez personal. La obra se divide en tres partes: del libro 1 al 9, que representa al pasado; el 10, que representa el presente; y el 11 al 13, que expresa el futuro. Es un libro que cuenta su vida en primera persona. Los primeros cinco capítulos hace una introducción general a toda la obra. Es el hombre el que quiere alabar a Dios. Para alabar debe primero conocer. Hay que invocarle, antes que anunciarle. Hacia el capítulo 6º alude a la liberación de la inteligencia. Sigue narrando su vida y como pasado el momento de escepticismo el neoplatonismo le aportó el conocimiento de Dios, pero no el camino a Dios. El camino de Dios lo aportará Cristo, cuando lee a San Pablo. Esto lo desarrollará en el siguiente capítulo que titula la liberación de la voluntad. Se trata de someterse a la iglesia, romper las pasiones, los honores y el placer; ser ayudado por los amigos para pasar al final a la conversión final. San Agustín ha sido además el gran creador de géneros literarios, así tenemos las confesiones, los soliloquios y las retractaciones. Dentro de su aportación cultural tiene una gran obra poco conocida pero muy significativa e importante: "De doctrina Cristiana". Utiliza la retórica clásica para afirmar que el orador profano tienen 3 objetivos: enseñar, mover a una acción y hacer deleite, agradar. Aprovecha todo esto para el cristianismo. Clasifica en esta obra los signos y hace referencia también al alma racional, a la razón. Desde esto elaborará una clasificación y valoración de todas las ciencias y realidades. Presenta también en esta obra la cultura cristiana como una cultura específica que ha aportado nuevos valores. El mundo clásico tiene unos límites, ahora el cristianismo trae unos contenidos verdaderos y morales por lo que supera el mundo clásico. Su pensamiento político queda reflejado en otra obra magna: "Civitas Dei". En aquel momento, la vinculación de la Iglesia al Estado era algo obvio. Es un hecho reconocido la intervención de uno y otro. San Agustín acepta la intervención del Estado como defensa de la Iglesia y cuando sea pedido por los obispos. En esta obra apologética critica al paganismo como ineficaz para aportar la felicidad material y espiritual. El paganismo no sirve ni aquí ni allí. Construye en una segunda parte lo positivo de dos ciudades: la ciudad de Dios y la ciudad terrena. Se escribió este libro por la caída de Roma y la crítica que hicieron los paganos a los cristianos de su decadencia. En la Edad Media se hizo una lectura interesada y equivocada de este libro. Identificaron ciudad de Dios con la iglesia y ciudad terrena con el Estado. Esto sirvió de argumento para la existencia de los Estados Pontificios. Para Agustín lo político no es bueno porque tiene su origen en la naturaleza pecadora del hombre, de ahí que justifique el Estado como algo negativo pero que responde a la naturaleza social del hombre. Para hacerlo más llevadero debería estar sometido a Dios. Esto se malinterpreta cambiando el pensamiento de Agustín casi en lo contrario. La Iglesia reconoce en San Agustín uno de los padres más importantes de la Iglesia tanto en el impulso que recibe el monacato con él, como lo esenciales que fueron sus aportaciones en los oncilios regionales y locales en búsqueda de respuestas para los problemas de aquel tiempo. Prácticamente es el gran pensador cristiano hasta la llegada de Santo Tomás de Aquino en el inicio de la Baja Edad Media. Incluso hoy día, y ante la crisis del escolasticismo teológico se revaloriza el pensamiento de San Agustín, complejo, prolífico y fuente real para el pensamiento cristiano y universal. |
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