3. Intro. H. Iglesia. Patrología posnicena. Escuela de Antioquía. Los tres capadocios y otros autores.
3. Introducción a la Historia de la Iglesia desde la Patrología  

PATROLOGÍA POSNICENA. ESCUELA DE ANTIOQUÍA. LOS TRES CAPADOCIOS Y OTROS AUTORES.

Seguimos a continuación con los tres capadocios. Considerados como continuadores de San Atanasio, llegando incluso a superarle. Su contribución es decisiva de cara a la conciliación entre la cultura helénica y el cristianismo. Estos tres autores suponen un avance sustancial en las cuestiones dogmáticas. Son tres autores, tres amigos, que además se complementan bien entre ellos. Basilio es hombre de acción, Gregorio de Nisa es pensador y Gregorio de Nacianzo es orador.

El primero de estos magníficos padres es San Basilio el Grande. Es el mayor de los tres. Perteneció a una familia cristiana de los que el santoral nos ofrece cuatro santos con él. Estuvo unido a Gregorio de Nisa, que fue su hermano, y tuvo como amigo personal a Gregorio Nacianceno. Fue un hombre de una gran cultura y una gran formación. Nació en Cesarea de Capadocia en el 330 de una familia rica y noble. Una familia profundamente cristiana. Estudió retórica hasta que la abandonó para dedicarse por entero a Dios. Recibió entonces el sacramento del Bautismo. Distribuyó sus riquezas entre los pobres para retirarse a la soledad ascética de los monjes, fundó varios monasterios. Hoy la única orden monástica que se conoce en la iglesia ortodoxa la fundó San Basilio. Tras la muerte de Eusebio de Cesarea le sucedió como Obispo donde fue muy estimado por el pueblo por su amor y cercanía los pobres y enfermos. Se comportó con una entereza y valentía enorme ante las amenazas del Emperador, que acabó, impresionado por su actitud, dejándole en paz. Su gran preocupación, durante toda su vida, fue la unidad de la Iglesia. Trató de buscar una misma línea de pensamiento en su teología para unificar criterios y lenguajes, tarea que realizó con denodado esfuerzo, y al que debemos mucho en esta línea. Murió con 50 años en el 379, dos años antes del Segundo Concilio de Constantinopla.

Es de destacar de Basilio el aprecio que tuvo hacia la cultura clásica. Escribió una "carta de recomendación a los jóvenes" para que valoraran y respetaran la cultura pagana, escogiendo de ella lo mejor para la fe. Esta carta influenció mucho en el medievo, salvando quizás algunas de las grandes obras de la antigüedad, que de otra forma se habrían perdido inexorablemente. En lo teológico representa el intento de desbloquear Nicea con éxito. Elaboran una nueva terminología a la que le dan un significado diferente. "Hipostasis" como "persona" es el mejor atributo que pueden tener cada una de las "personas" de la Trinidad, a él le debemos este concepto de "persona". Es muy interesante también su doctrina sobre el Espíritu Santo. Entre sus obras destacan sus escritos dogmáticos "sobre el Espíritu Santo" y "contra Eunomio". Son muy interesantes sus tratados ascéticos, con "instrucciones morales y reglas monásticas". Tiene además tratados sobre educación, dirigido a los jóvenes además de numerosas homilías, y sermones. Conservamos también cartas y textos sobre la liturgia.

El segundo de los maestros capadocios fue San Gregorio de Nacianzo. Este autor fusiona perfectamente la cultura clásica con el cristianismo. Fue además un gran poeta y un gran escritor. Amigo de Basilio, no tuvo ni su habilidad como jefe, ni su fuerza; era más bien, un hombre de naturaleza débil, pero de una gran humanidad. De familia cristiana, recibió una educación clásica en las mejores escuelas. Encomendado a Dios desde niño, se bautizó tardíamente.

Fue un gran amante del monacato, pero su vida dio un vuelco al ser ordenado sacerdote por su padre para que le ayudara en sus tareas pastorales, que era ya obispo anciano. Huyó refugiándose con su amigo Basilio, que le convenció para que volviese y cumpliera con su deber. Más adelante llegó a ser Obispo, cargo que tampoco le emocionó, fugándose de nuevo. Murió al final en el 390 enfermo, pero consagrado a la literatura y a las prácticas monásticas. Dentro de sus escritos destacan los discursos, poemas y cartas, donde incorpora además su contenido teológico Es considerado como un gran predicador y poeta, aportando también y completando el lenguaje de San Basilio. De hecho en oriente se le conoce hoy como "el teólogo".

El tercero de nuestros autores es San Gregorio de Nisa. Es el que más profundiza en la filosofía. Llegó a ser un gran teólogo especulativo y un fuerte místico. Nació en 335, su educación corrió a cargo de su hermano mayor San Basilio. Tuvo una vida mundana durante un tiempo contrayendo matrimonio y dedicándose a la retórica. Con el tiempo volvió al monacato. En el 371 fue obligado a aceptar como Obispo la sede de Nisa, en este caso no huyó como Gregorio Nacianceno, pero la falta de coraje político y de capacidad ante los enormes problemas que había en esta sede hizo que fuera depuesto en una ocasión que se ausentó.

Tomó parte relevante en el II Concilio de Constantinopla junto con Gregorio de Nacianzo. Escribió mucho más que sus compañeros capadocios. No comentamos sus libros porque fueron muchísimos: tratados dogmáticos, obras exegéticas, ascéticas, discursos, sermones, cartas,...etc. Teológicamente contribuye a aclarar conceptos en Constantinopla además de aportar una importante visión de la espiritualidad mística y cristiana.

Nos quedan dos autores difíciles de clasificar, pero que los situamos aquí como el mejor lugar posible. Pertenece el primero a Laodicea, en Asia Menor, sabemos que hubo una comunidad cristiana casi desde el inicio del cristianismo, según nos lo atestigua el libro del Apocalipsis. En el segundo caso hablamos de Salamina. Una Iglesia interesante en la antigüedad, aunque no excesivamente importante.

Vamos con nuestro asiático Apolinar de Laodicea. Era amigo personal de San Atanasio, y le consideramos el padre del apolinarismo, una herejía que entendía que Cristo tenía cuerpo y alma, pero que la función del alma era realizada por el Verbo, la segunda persona de la Trinidad; es decir, separaba en Cristo la naturaleza divina y humana y las dejaba sin comunicación. Destaca porque apoyó a San Atanasio y a Marcelo en su defensa de la fórmula de Nicea. Fue además un excelente exégeta, además de un gran escritor, versátil y fecundo. Por su condena como hereje se perdió gran parte de su obra.

De la isla de Chipre nos llega este escritor Epifanio de Salamina. Es el único teólogo importante de Chipre. No es creador de teología, sino que se limita a repetir, no le gustaba excesivamente la reflexión y la especulación. Apoyó a San Atanasio y Marcelo. Representa, sin embargo una postura que tuvo también parte del cristianismo del mundo antiguo, es la oposición radical a la cultura profana y clásica. Es lo contrario a los capadocios. Este autor fue además un gran celoso de la pureza doctrinal, perseguidor de Orígenes, y buscó adeptos para esta causa, siendo responsable de la condena por la controversia Origenista. Se enfrentó además a muchos Padres de la Iglesia: S. Juan Crisóstomo, S. Jerónimo, Rufino,... Quizás se arrepintiera al final, murió en alta mar en el 403.

De lo que hemos visto destaca una cuestión curiosa muy interesante. Muchos de los Padres, tanto de una escuela como otra, y a partir de ahora también los latinos, poseen rasgos semejantes. San Jerónimo, los Capadocios, San Juan Crisóstomo, San Agustín, San Ambrosio,... comparten unas vidas semejantes. Todos ellos nacen entre el 330 y el 350, fue una época de paz en la iglesia, pertenecen a grandes familias romanas, reciben una educación clásica esmerada y buena, reciben la fe desde niños siendo destacado el papel de las madres. Es común también que se bautizaran más o menos hacia los 30 años, todos ellos ejercieron la docencia y más tarde la conversión, todos ellos fueron monjes en algún momento de su vida, siendo luego Obispos. Estas coincidencias nos hablan de una época donde la síntesis entre el mundo helenista y el mundo judeocristiano empiezan, no sólo a entenderse, sino a quedar vinculada indisolublemente.

<< >>
1
Hosted by www.Geocities.ws